Mi perro se comió mis deberes

+++ Estoy estudiando Coaching. Cómo me he metido en un curso acerca de una disciplina tan pintoresca es una historia curiosa en sí misma, pero que no voy a contar ahora. Gracias a mi conocida Greta me he tirado a la piscina y, gracias a la zambullida, Greta está dejando rápidamente de ser una conocida y se está convirtiendo en una amiga.

Cuando me matriculé en el curso, yo tenía unas metas claras y cercanas basadas en unos objetivos a medio plazo que habían sido elaborados en base a un análisis de la realidad. No sé si el análisis no era bueno, si los datos eran confusos o si simplemente la realidad cambió. El caso es que ha dado la casualidad de que, menos de un mes después del inicio del curso de Coaching, mi realidad, objetivos y metas son diferentes. Me guste o no.

No ha pasado mucho tiempo, pero he vuelto a caer de pie. Los gatos, que son los auténticos expertos en este tipo de aterrizajes, consiguen sobrevivir a caídas espectaculares gracias a que dominan su centro de gravedad y no se dejan desorientar por la falta de apoyo. En lugar de hacerse un ovillo y esperar la ostia, giran y giran hasta que recuperan su posición. Y caen de pie.

Gato en caída libreLo que mucha gente no sabe es que sobreviven , pero no les sale gratis. Es frecuente que se rompan la mandíbula cuando su cabeza rebota contra el suelo, o que se hagan daño en una extremidad. Así que una gata, si fuera capaz de felicitarse a sí misma, debería hacerlo cada vez que consigue salir completamente ilesa. Si le duelen las rodillas… mañana será otro día y el dolor se habrá pasado.

Gente interesante, los gatos. No es raro que tengan tantos fans. Por otro lado, hay ciertas ventajas en ser una humana y poder felicitarte a ti misma.

Pero yo no venía a hablar de eso, sino de mis deberes. El entrenamiento de una coach pasa por emplear las herramientas de autoconocimiento, análisis de la realidad, establecimiento de objetivos y metas sobre una misma, para que luego seas capaz de aplicarlas con otras personas con conocimiento de causa.

Y tengo que reconocer que, además de la falta de tiempo, los viajes, etc, parte de mi tremenda pereza para ocuparme de las tareas que nos han pedido pasa por que me da miedo revisar los cambios recientes que han sucedido, y descubrir que las recetas de emergencia que he aplicado y que tan buen resultado me están dando no dejan de ser una forma de satisfacer necesidades superficiales y caprichos. No sé, comprarle una moto a tu hijo enfermo de cáncer lo alegrará, pero el cáncer seguirá ahí.

Honradamente, no creo que descubra nada distinto de lo que observé mientras caía y giraba sobre mi centro de gravedad. Hace algún tiempo que sé quien soy, lo que deseo, lo que estoy dispuesta a entregar a cambio. Creo que estoy donde quiero y debo estar, dentro del margen que me ofrece el mundo que me toca vivir. Y percibo que ese mismo mundo me envía señales positivas, que me dicen que llevo el equipaje adecuado en la dirección correcta. Pero nunca se sabe… ¿Y si abro la mochila y salta un boggart sobre mí?

Obviamente, sólo hay una posibilidad. Si me doy cuenta de que remoloneo al abordar una acción por miedo, la solución es la de siempre: actuar urgentemente, como si el miedo no existiera. Generalmente, el miedo desaparece pronto. Y la recompensa es importante.

Y, por supuesto, no puedo dejar de agradecer a Greta que me haya amenazado con darme la tabarra hasta el infinito y más allá si no espabilo. Los amigos no te pasan la mano por el lomo en situaciones como esta. Te dan cariñosas patadas en el culo :) ))

Inercia

+++ Lo que pensamos determina lo que sentimos y por tanto lo que hacemos.

Mi representanción mental del mundo en general y, sobre todo, de mi pequeño mundo personal, es la clave que desencadena todo lo demás. Si el suelo tiene firmeza bajo mis pies, mi voluntad y mi disciplina me sorprenden a mí misma. Si me doy cuenta de que no estoy donde pensaba que estaba, o que mi entorno no es lo que yo creía, me desconcierto muchísimo. Incluso después de darme cuenta de mi error, se produce una enorme disonancia entre lo que sé y lo que siento. Inercia.

Igual cuando tratas de manejar un coche con las ruedas pinchadas, el volante gira con esfuerzo y mal.  Siendo aún más prosaica, la experiencia es tal vez más próxima a manejar un carro de la compra en el supermercado con una rueda estropea daque  siempre gira hacia la izquierda,  aunque tú no quieras ir en esa dirección.

Pero la inercia dura lo que dura, y se va haciendo cada vez menor. Los vectores se modifican. Poco a poco, además, el nuevo mundo empieza a revelar su lado interesante. Que las cosas no sean como yo creía no es malo. Sólo distinto. Hay otras facetas para explorar. Tal vez más libertad.Tal vez menos esfuerzo.

Y decenas de sorpresas nuevas y brillantes que están ahí, tras la próxima curva, pero que ya percibes cómo te dan la bienvenida.

Amistad

+++ Confieso que he vivido. No todo, pero sí mucho.

Y nada es comparable a tener un amigo al que quieres tanto que harás lo que sea para que sea feliz. Y lo harás contenta. Incluso si tú no eres parte de la ecuación.

Van a tener razón los que proclaman que es mejor dar que recibir.

Remind me I’m only as big as my dreams…

+++ Hoy, el texto de Blueberry Girl, para quien tenga dificultades con el britaniquísimo acento con que Neil Gaiman declama . Y porque me gusta tanto que quiero escribirla de nuevo.

Mi cumple es el 23 de febrero. Blueberry Girl me gusta lo bastante como para superar la melancolía inicial, así que ya sabéis.

Blueberry Girl

Ladies of Light, Ladies of Darkness, and Ladies of Never-You-Mind,
this is a prayer for a Blueberry Girl.

First: May you ladies be kind.
Keep her from spindles and sleeps at sixteen;
Let her stay waking and wise.
Nightmares at three, or bad husbands at thirty;
These will not trouble her eyes.

Dull days at forty, false friends at fifteen;
Let her have bright days and truth.
Let her go places that we’ve never been;
Trust and delight in her youth.

~O~

Ladies of Grace, and Ladies of Favour,
and Ladies of Merciful Night,
this is a prayer for a Blueberry Girl,
Grant her your clearness of sight.

Worlds can be worrisome, people complex;
Motives and manners unclear.
Grant her the wisdom to choose her path right,
Free from unkindness and fear.

Let her tell stories, and dance in the rain,
Somersault, tumble, and run;
Her joys must be high as her sorrows are deep,
Let her grow like the weed in the sun.

~O~

Ladies of Paradox, Ladies of Measure,
Ladies of Shadows-That-Fall;
this is a prayer for a Blueberry Girl,
Words written clear on the wall.

Help her to help herself, help her to stand,
Help her to lose, and to find.
Teach her we’re only as big as our dreams,
tell her that fortune is blind.

Truth is a thing she must find for herself,
precious, and rare as a pearl;
Give her all these, and a little bit more,
gifts for a Blueberry Girl.

- Neil Gaiman -

Comic craving

+++ Un fin de semana muy especial en BCN, estimulante para cuerpo, mente y espíritu. La alegría de ver el feliz fruto de algo que vi empezar hace años, el afecto de los amigos y compañeros de secta, el viaje con Fustanes y groupies de oro… Charlas cortas con gente importante (a la que espero ver por Madrid en breve) y charlas largas que se siguen quedando cortas también, con amigos más importantes aún a los que ya echo de menos. Muchas horas compartidas con Athair hablando y paseando y durmiendo… Siempre se hacen escasas:)

Y, siguiendo mi nuevo propósito de vivir un poco más al día, he tirado la casa y la prudencia económica por la ventana y me he comprado un sombrero nuevo, parecido al que llevaba hace años para ir a la universidad y que tan buena onda le daba a mi cabeza, dos bolsos, una cartera nueva…

Y cómics. Cuatro cómics.

Pisar Norma en Barcelona (a pesar de que los dependientes gastan el mismo palo de escoba en el recto que los de la madrileña librería Fuentetaja “Qué va, qué va, yo leo a Kierkegaard”) es sentir que los dedos se me hacen huéspedes y el síndrome de Stendhal me amenaza.

Esta vez mi comportamiento fue diferente, porque en vez de ir con una lista de la compra en mente basada en críticas de gente de la que me fío, me arriesgué y compré  por intuición.  Me llevé el primer volumen de The Boys sólo porque los guiones son de Garth Ennis y Preacher fue una gran inversión… Y resulta que en una conversación posterior con  el Maestro de la Orden del Buey, que sabe de esto, me contó que The Boys es de lo mejorcito que se está publicando… siempre que aguantes el tirón de un humor negro más bestia que el conejo de los Monty Phyton. Veremos si estoy de acuerdo, pero lo veo con probabilidad cercana al 1. Yo es que soy muy bestia de por mí.

También me traje  Los infortunios de Janice de Erich Von Gotha (la clase de cómic que no debo enseñarle a mi madre), y que inaugura una nueva colección de cómic erótico de la Cúpula. ¿Alguien sabe qué más están pensando en publicar?

Paramos también en Gigamesh, y de nuevo mi tierno corazoncito se elevó a las alturas cual revoloteante mariposa al ver tanto libro apetecible… Pero no piqué. Tengo literatura no ilustrada acumulada para leer  al menos durante un año y medio.

Athair estaba rebuscando en la sección de cómic un volumen que desgraciadamente estaba agotado, y haciendo tiempo me topé con Strangers  in Paradise. “A mí me da que de este he oído hablar bien”, pensé. Después, mi conciencia me recordó que me había dejado ya un pastizal en compras y queaverquévaserestojoder.

Me largo entonces de la sección de cómic y aterrizo en un libro ilustrado de Neil Gaiman, Blueberry Girl, que se lee en un pis pas y que me pareció una delicia, pero también me puso un poco melancólica.

Así que volví con las manos vacías de libros, el puño bien cerrado y una sonrisa triunfante al lado de Athair, que estaba estratégicamente situado al lado de un tomo especial de Los Nuevos Mutantes (¡piñas otra vez contra Legión, ostia, la primera batalla la leí con 20 años!!!). Y yo es que soy así, me molan más TNM que la Patrulla X, qué le voy a hacer…Se me pusieron los ojos brillantes como chinchetas… Menos mal que tenía allí a mi media naranja para protegerme de mis peores instintos consumistas…

-Llévatelo, no seas tonta. Si te gustan un montón…

Qué coño, me llevé ese y el Strangers in Paradise. Que yo lo valgo.

Sigue nadando

+++ Los peces carecen de un diafragma que les ayude a respirar estando quietos. Dependen del movimiento constante para que el agua siga penetrando a través de sus branquias y les proporcione el oxígeno necesario.

Si un pez se queda quieto demasiado tiempo, se ahoga. Por eso hay que seguir nadando. Aunque no sepa a dónde ir, un pez tiene que seguir siempre nadando.

Que tire la toalla

Hoy me gustaría compartir un pensamiento que puede tocar las narices a quien lo lea. Es como si comentas que a ti el el Seat León te parece un coche de canis, sabiendo que la mitad de la fiesta tiene uno en el garaje. Y que a nadie le gusta que le llamen cani. Ni siquiera a los canis.

Voy a hablar de la adolescencia prolongada.

La adolescencia prolongada es una circunstancia que me rodea, cual península, por todas partes excepto un pequeñísimo istmo.

Porque no  todos mis amigos y amigas están en esas situación, y algunos se han planteado lo que quieren de la vida y han aceptado las responsabilidades, decisiones y opciones que eso conlleva. Otros no lo han hecho porque no han podido, pero lo han intentado y sé que lo volverán  a hacer en cuanto puedan.

Pero la mayoría llevamos este estilo de vista “hedonista”, de vive el momento y diviértete que tanto pone de los nervios a los apologetas de la familia heterosexual y católica.

La cosa es que el que un gilipollas defienda un punto de vista no significa necesariamente que el punto de vista sea gilipollas. No completamente. Seguro que el Papa está afavor de cepillarse los dientes, y no voy a dejar de usar dentífrico por eso.

Pero yo he tenido un pelín del afán este de trascendencia de construir un mundo mejor, dejar las cosas mejor que las encontré, ser útil a mi especie y a mi planeta y demás zarandajas. También me gustaría mirar atrás cuando tenga 60 años y sentir que ha valido la pena lo que he vivido.

Ahora tengo 38, y sé qué hitos vitales recuerdo con amor y satisfacción cuando miro atrás. Y todo lo que ha merecido la pena ha requerido apuesta, y reprimir la satisfacción inmediata a cambio de algo que esperas que sea BUENO. Y no es que salir de copas y a bailar y ligar y follar y reírte y charlar del sexo de los ángeles no haya sido grato.  Creo, incluso, que es lo que más valoran y echan de menos personas de mi quinta cuando piensan en su pasado. Pero no es mi caso.

Por otra parte, se ha dado la incongruencia personal de que yo no sabía más que vivir al día. Manejaba perfectamenteun estilo de vida  y quería a la vez otro un poco diferente. Bueno, pues esa combinación es una mierda. Comprobado.

He intentado pensar a medio plazo en dos ocasiones que me han ocupado siete años, hacer algo de lo que me sintiera orgullosa a los 50 y empezar a trabajar en ello desde hoy. Y me he convertido en un tipo serio con traje, corbata y maletín, que recita “llego tarde, tengo prisa” como el Conejo Blanco.

Así que tiro la toalla. Mis propios planes sencillos y maléficos suelen tener un horizonte de un año o así, y me manejo extraordinariamente bien en esa zona. La adolescencia prolongada me tiende sus acogedores brazos y yo salto a ellos gritando ¡Mamá, he vuelto a casa!

Y una vez que he tirado la toalla, además, mis exigencias conmigo misma y con los demás se han rebajado. Soy una persona de trato más fácil porque todo es más fácil, y quienes conviven conmigo ya lo están percibiendo.

El esfuerzo que hice para estar a la altura de mis bocetos de autoimagen para el futuro no ha sido en balde, claro que no. Esto es como preparar una oposición y decidir que no te vas a presentar. Si has mejorado tu forma física y has aprendido algo útil , una vez que superas el shock inicial, ves las ventajas.

Eso es lo que soy yo, una ex-opositora que regresa al jornal diario del que nunca debió salir. Espero no haber olvidado cómo ser feliz aquí ;)

Dos reuniones, dos

+++ Sí, queridos amigos y amigas, efectivamente estoy un poco baja de ánimos. Yo tenía un proyecto precioso por el que he apostado dos veces en estos años, y en ambas me ha vuelto a pasar eso de que el proyecto sólo me importaba a mí. Os doy las gracias a tod@s los que de una forma u otra os habéis interesado y habéis querido animarme.  Os voy a hacer caso y me voy a dejar cuidar, pasear y mimar, pero no quiero que os asustéis…

Estoy un poquito triste, pero ya está. Yo estoy segura de eesta semana va a ser un poco durilla, pero se me pasará. Todo el mundo aquí ha actuado de buena fe y lo ha hecho lo mejor que ha podido, pero a veces las personas no son capaces de llegar tan lejos como quisieran, los cambios asustan… Y sobre todo, cada día está lleno de espléndidas oportunidades que hacen difícil concentrarse en una ventaja futura y borrosa.

Esas oportunidades, afortunadamente, también existen para mí, aunque me he concentrado tanto tiempo en El Proyecto Original que casi no les he hecho caso. Lógicamente, todo el tiempo que he estado ausente me va apasar factura, pero sólo es cuestión de trabajar otra vez con intensidad y dedicación, pero esta vez en la dirección fácil y satisfactoria a corto plazo. tengo paciencia y todo irá bien.

Hoy he asistido a dos reuniones de trabajo que me hubieran traido mucha más alegría si mi receptividad fuera mayor. Como os digo, estoy un poco tristona y me falta el entusiasmo, pero las dos están bien. Una es la prórroga del contrato de mantenimiento de la web que llevo. No es cosa pequeña, porque la web se supone que era el complemento virtual de un programa presencial que se acaban de cargar por falta de presupuesto y resultados…

Pero yo sigo adelante, así de contentas están conmigo. Lo malo es que por el mismo dinero me piden que además me encargue de la redacción de un boletín nacional. Lo bueno es que me dan un pequeño presupuesto para contratar gente, que es un salto en la valoración que el cliente tiene de mí. Y es un buen cliente; cuando vuelvan las vacas gordas, creo que estaré en primera línea.

La otra reunión ha sido para ofrecerme un papel como investigadora de metodologías educativas innovadoras en una escuela infantil que abrirán el verano próximo. El proyecto es realmente bonito. No se ha hablado de dinero, pero la colaboración puede ser esporádica simplemente, así que no me quitará mucho tiempo.

El panorama: termino la coordinación del curso de Monitor@s en menos de un mes (las ganas que tengo …), y después me quedo con un proyecto que me garantiza 1000 € al mes, lo suficiente mientras termino el curso de coaching (y eso sin contra con la formación, redacción de artículos etc que con suerte serán la parte del león). Tengo la intención de intentar trabajar 5 horas diarias de media a partir de marzo (eso era parte del plan que llevo poniendo en marcha desde octubre, y que por fin empieza a dar fruto).

Y eso es lo que hay.  La verdad es que me propuse mejorar mis ritmos de trabajo y eso he hecho, y aunque el motivo original ya no esté ahí, desde luego esto va a hacer que mi vida sea más divertida. No está nada mal.

No hay hamster. No hay rueda. He corrido el doble de rápido, y estoy a punto de ganar la carrera de la Reina Roja.

Trabajar por cuenta ajena

+++ Trabajo de forma remunerada desde los 15 años.

Empecé dando clases particulares.  Luego vendí enciclopedias, fui asistenta, azafata en el palco VIP del Vicente Calderón, ayudante de fotógrafo, monitora de tiempo libre, profesora de informática, dependienta en una tienda, cuentacuentos, profesora de teatro, animadora a la lectura, coordinadora de un proyecto nacional de ocio y tiempo libre…

He tenido más ocupaciones, pero no me apetece recitarlas. Quedémosnos con la idea de que, desde los 15 años, apenas un 10% de mis ingresos ha procedido del trabajo por cuenta ajena. El resto del tiempo no he tenido jefes, sino clientes. ¿Por qué?

¿Aacaso me mueve un tremendo espíritu emprendedor? ¿Me enloquece la idea de levantar mi propio imperio empresarial?

Nada de eso. Soy una hortelana venida a más, la clase de tipa que se apaña con sus 200 metros cuadrados de huerta, y que lo único que quiere es que los tomates crezcan gordos y saludables y que no le toquen los cojones.

(Sigh, por mucho que quiera yo, ovarios no suena igual de contundente…)

En realidad, tampoco me molestaría trabajar en la huerta de otro, sobre todo si se encarga de negociar el precio de venta final, tarea que me da una tremenda pereza. El problema es que siempre que he trabajado para otro, ha intentado estafarme. Desde entonces, la cosa ha ido cuesta abajo.

Cuando trabajé en lo de la venta de libros y la fotografía, el tema estaba claro. Yo era una pipiola estudiante a la que claramente le iban a chupar la sangre, casi sin posibilidad de negociar algo mejor. Lo acepté y lo asumí, y obviamente salí escopetada en cuanto pude. Pero nadie intentó venderme ninguna moto.

Las azafatas del Vicente Calderón éramos hace muuuuuchos años gente de confianza, hijas-novias-nietas-sobrinas de atléticos de toda la vida. No nos pagaba mal… Hasta que un empresario que hacía muchos negocios con Gil pensó que la inútil de su hija, que no sabía hacer la O con un canuto pero que se había montado una empresa de eventos, se iba a morir de hambre a no ser que él tirase de los hilos. Milagros de las empresas interpuestas, la de esta idiota se convirtió en  la responsable de suministrar las azafatas del palco, con dos peculiaridades:

a) Las azafatas seguimos siendo las mismas, solo que ahora nos contrataba Lahijadepapá S.L, y nuestro uniforme se volvió más absurdo aún.

b) Empezamos a cobrar menos por hacer lo mismo. Tengo la sospecha de que el estadio pagaba más.

Muchas compañeras vieron eso como una “gran oportunidad”. Yo me largué a toda mecha.

Años después tuve la oportunidad de coordinar un programa de ocio nocturno de ámbito nacional para la extinta Confederación de Asociaciones de Vecinos de España. Como el sueldo lo soltaba el INEM, me pagaron bien. Pero fue la primera vez en mi vida que me estafaron ideológicamente, porque el proyecto para el que me contrataron no se lo creía ni dios. Y yo tuve que vender a 13 coordinadores locales en 13 provincias una mierda tan y tan mal cortada que hubiera hecho vomitar a una rata de las Barranquillas, por ponerlo en términos estupefacientes.

Me mantuve muchos años trabajando por mi cuenta, hasta que piqué otra vez. En parte, porque en aquella época se suponía que compartía con mi pareja un proyecto serio de quedarme embarazada ( y ser autónoma y preñada es duro) y en parte porque el proyecto era realmente precioso: pelear contra la brecha digital en el barrio.

En fin, dejando los temas personales a un lado (tampoco es que puntuen a favor de mi inteligencia para las relaciones y los proyectos de vida en común, que es más bien escasita) la cosa es que el proyecto aquel tan chulo tampoco se lo creía la entidad que me contrató, y sólo era una forma más de chupar del bote.

Decepcionante. Me fui sin ni siquiera negociar un despido con paro, pero conservé mi salud mental.

Y aquí estoy yo, que podría ser una asalariada normal y corriente de puta madre, sin necesidad de complicarme la vida, hecha una autónoma de mierda.

¿Y por qué? ¿Acaso no sería una buena vasalla si tuviera buen señor?… Pues probablemente, pero es que aún no he conocido ni jefe ni compañero de empresa que se me embarque en un proyecto por el que dice apostar, y se lo crea ni un 10% de lo que me lo creo yo.

Me temo que, con la premisa del compromiso en lo que cada uno dice querer… Freelance hasta la muerte.

(Aunque no pierdo del todo la esperanza...)

Todos tienen parte de razón

+++ Cuando se produce un conflicto, un efecto secundario que aparece tarde o temprano es la incomodidad de los espectadores . Nada más molesto que sentir que tal vez tengas la obligación moral de tomar partido ¿verdad? No sé, supongamos un caso de violencia doméstica.

Pepe comparte con todos sus amigos que Juan, su novio, le calzó una ostia en una discusión. Poco después, Pepe hace las paces con Juan y les dice a todos que “pelillos a la mar” y que seguramente exageró.

Puf, menos mal. Pepe y Juan han sido cívicos y nos han ahorrado el tener que adoptar una posición en un asunto que, en el fondo, ni nos va ni nos viene, pero que es muy desagradable... Pero ya pasó. ¡Cañas y chistes, yupiiiiii!

Tal vez, mientras pedimos otra cerveza en el bar donde todo el grupo celebra la reconciliación, una molesta vocecilla nos diga:

-Oye, campeona, esto no puede quedar así. O Juan ha agredido a Pepe, y eso no se debería pasar por alto, o Pepe ha calumniado a Juan en un asunto de extrema gravedad. No pueden tener razón los dos.

-Cállate.

- ¿Pero no te das cuenta de que, al no hacer nada, estás aprobando esas dos conductas a la vez? ¿Estableciendo que son triviales y que merecen menos atención que salir de copas? ¿Que estás dejando claro que tanto darle una ostia a alguien como calumniarle asegurando que es un maltratador son cosillas sin importancia, que juegan en la misma división que dejar o no propina en este bar?

-Te he dicho que te calles.

A veces, la puñetera vocecita aguafiestas aprende cuál es su lugar y cierra el pico. Si esto no sucede, quizás os venga bien contar con unos cuantos argumentos sólidos y de peso que la dejarán abrumada:

a) Todo es relativo.

b) Bueno, en estas cosas cada cual tiene su versión.

c) Seguro que los dos tienen parte de razón.

d) El fútbol es así.

La d) es la que mejor funciona. No sé bien por qué, pero cuando mi voz interior tiene el día especialmente impertinente, se la suelto y la dejo toda descolocada, y muda. Sé que hay otra variante parecida, “la gente es como es”, y que se ha convertido en la favorita, pero no creo que obtenga un resultado tan bueno.

Conseguir ser un tibio moral lleva su trabajo, pero con la práctica se consigue, y es recompensante en tantos sentidos que todas y todos conoceréis a docenas y docenas  que han alcanzado la maestría.

Amigas y amigos, no os desaniméis porque en alguna ocasión os sorprendáis pensando que es incoherente defender a la vez lo infame de la mentira mientras palmeais la espalda de una mentirosa, o clamar al cielo sobre lo peligroso de la dependencia mientras fomentáis esa clase de relaciones a vuestro alrededor. Todo el mundo pasa por un pequeño bache de vez en cuando, y la tibieza moral puede generar a veces estas pequeñas tensiones sin importancia. Por no hablar de lo muy sobrevalorada que está la coherencia.

¿ O es que acaso la coherencia ha pagado una ronda alguna vez?

La inspiración para esta entrada, de la mano de Xcdc.