Voy a comentar a lo largo de los próximos días parte de las ponencias y talleres que hemos compartido los asistentes al “Educando… nos” de Injucam. No las voy a trasladar enteras ni mucho menos, porque sería muy pesado. Sólo veréis los fragmentos que en mi opinión son más representativos.
Si alguien quiere los documentos completos, sólo tiene que pedírmelos.
Comenzaré con algunos párrrafos de la intervención de Rafael Feito, profesor de Sociología de la educación en la U. Complutense de Madrid. Su ponencia, con el título “¿Qué significa educar en el siglo XXI?” fue la primera y pretendió proporcionar un marco genérico a los contenidos que se iban a desarrollar a lo largo de los tres días.
Os animo a intentar responder el “examen de secundaria para niños de 12 años”. A ver qué nota sacamos …
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“Apenas hemos hecho esfuerzo alguno por considerar como han cambiado las cosas desde la época en que la educación estaba reservada a una elite a la época actual en que todo el grupo de edad de entre seis y dieciséis ha de pasar por la escuela. No parecemos ser conscientes de que nuestra escuela está pensada, más allá de la alfabetización elemental, para la formación de altos funcionarios y profesionales de elite. Paulatinamente, a esta escuela de elite se incorpora el resto de los grupos inicialmente excluidos desde donde se origina el discurso sobre la diversidad: trabajadores, mujeres y minorías étnicas. Para estos grupos acceder a la escuela significa adaptarse, respectivamente, a la escuela de la burguesía, del varón y del grupo étnico mayoritario.”
- Da la impresión de que no nos damos cuenta de que la misión de la educación es preparar y dar herramientas a nuestros jóvenes para enfrentar con garantías la vida que tienen por delante y la que están viviendo en el presente. Cuando hacemos más hincapié en los aspectos estrictamente intelectuales en detrimento de aspectos como las relaciones interpersonales (pareja, hijos, amigos, compañeros), comunicación, introspección, pensamiento crítico, creatividad, innovación o imaginación es porque seguimos arrastrando la visión de la educación de remotas épocas elitistas.
- Desgraciadamente la mayor parte de la enseñanza se asemeja a la practicada hace décadas. A pesar de que sabe mucho más sobre cómo enseñar de un modo eficaz – especialmente para el caso de aquellos alumnos que no aprenden fácilmente- la mayoría de los profesores no tiene acceso a esos conocimientos.
- Los contenidos que se enseñan en la escuela son con mucha frecuencia excesivos en cantidad e irrelevantes desde el punto de vista educativo, es decir, no sirven para incrementar los niveles de comprensión, no implican la adquisición de procesos relevantes, no ayudan a los alumnos a redescubrir y recrear la cultura y, fundamentalmente, son olvidados al cabo de unos meses. He aquí un ejemplo de diez preguntas de secundaria para alumnos de 12 años cuyo desconocimiento los situaría en la órbita del fracaso escolar.
a) ¿Qué se consiguió con la Paz de Augsburgo?
b) Define y pon un ejemplo de oración recíproca indirecta.
c) Escribe el número de caras, aristas y vértices del hexaedro.
d) ¿Qué clima corresponde a la sabana?
e) Escribe los principales biomas terrestres.
f) ¿Quién organiza el Congreso de Berlín de 1885? ¿Qué se decide?
g) ¿Cómo se llaman las células que producen los gametangios?
h) ¿Qué es la sinalefa?
i) Escribe los procesos mecánicos y químicos que tienen lugar en el intestino delgado
j) Características de las células eucariotas.
Los niños de doce años pueden ser suspendidos por cuestiones que un adulto culto no sabe contestar. De hecho, estas preguntas fueron pasadas a 125 estudiantes de último curso de la Universidad de Málaga y solo lo aprobaban siete.
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Hay mucho más, pero por hoy está bien.