Lick the tin

+++ La película Café Irlandés (The Snapper) tiene un lugar especial en mi corazón por varios motivos.

a) Es muy buena, y cuenta muy bien una historia corriente. Está llena de personajes que merecen la pena. Irlanda es interesante. Buen rollo.

b) Aparece Colm Meaney, que durante 14 años interpretó al Chief O’Brien, jefe deEl Jefe O'Brien, que lo arregla todo. transportadores en el Enterprise por siete temporadas de Star Trek-The Next Generation (las dos primeras temporadas llegarán a mis manitas mañana) e Ingeniero jefe de la estación Deep Space Nine después, en la serie del mismo nombre (¡y mañana me compro la séptima, yuhuuuuuu!). Como vi antes Café Irlandés que STTNG, el jefe O’Brien fue en mi cabeza durante bastante tiempo “el pobre padre agobiado“. Ambos personajes son entrañables. Es difícil no cogerle cariño a este actor.

c) Y la razón que motiva esta entrada. En los títulos de crédito de la película sonaba una versión del “I can’t help falling in love with you” de Elvis, con ritrmo más rápido y una voz femenina. Me gustó mucho, pero no había conseguido hasta ahora ni la canción ni saber de quién era la versión.

Internet, esa bola de cristal redonda, tiene la solución, por supuesto. Sólo debes acordarte de hacer la pregunta.

La versión es de los Lick the Tins, un grupo de folk inglés con muy poca presencia en Internet (parecen un one hit), pero que recibieron grandes críticas por esa versión ( a mí me gusta más que la de Elvis, la verdad). Podéis escuchar un trozo aquí. Si la queréis entera, podéis pedírmela o bien acudir a las caballerizas, como sabéis :)

Lick the Tins

Corrección política II

+++ En nuestra lucha personal por apoyar los valores que creemos justos, es lógico que ensalcemos y difundamos aquellas propuestas que se ajustan a los mismos y que critiquemos las que se opongan a ellos.

(Debo precisar que, como en la entrada anterior, me refiero a las propuestas artísticas. )

Sin embargo, ni todos tenemos los mismos valores ni los priorizamos de la misma manera. Esta última diferencia es la más frecuente en personas del mismo medio, cultura y compañía. Solemos compartir ideas, pero no les concedemos la misma importancia a todas. El orden de importancia tiene mucho que ver con dónde nos pica.

He conocido a mujeres muy combativas acerca de la igualdad de género, en el mejor sentido de la palabra, cuya sensibilidad ante cualquier señal de sexismo en una obra de teatro era sobresaliente. También he conocido a una mujer con los mismos valores que las anteriores, pero cuya sensibilidad saltaba antes ante una muestra de racismo. Quizás tuviera mucho que ver que era negra, y por tanto sentía esa clase de discriminación de una forma más viva.

No conozco a nadie (en ese caso si tengo una ecperiencia similara la de Trimegisto) a la que le importe unas narices la corrección política de una obra de arte en cuanto a la conciencia medioambiental se refiere. Parece una salida de tono ¿verdad? ¿Qué tendrá que ver la ecología con la corrección política?

Teniendo en cuenta que los desmanes ecológicos repercuten directamente sobre los derechos y la felicidad de millones de personas, debería tener que ver un montón. Deberíamos tener mucho cuidado en que nuestra cultura transmita unos valores de desarrolloo sostenible. Pero como si fuera importante de verdad y no un purparlé, vaya. Pero no he visto a mucha gente protestar porque en una película se derroche agua, se juegue al golf en climas secos, se conduzca hasta para ir a comprar el pan a la esquina o se compren compulsivamente sandalias de 500 dólares para quitarse de encima una depresión. La producción pictórica o musical tampoco es mejor que la cinematográfica en eso, con raras excepciones. Podría hacer el mismo análisis acerca de otro tipo de valores, pero creo que un ejemplo es suficiente.

La cosa es que estamos muy sensibilizados hacia la representación cultural de ciertos valores y muy poco hacia la de otros. En parte, porque algunos colectivos (por ejemplo, el feminismo y las y los homosexuales) se han preocupado de dar particularmente la brasa con el tema, mientras que otros o no se preocupan o no consiguen suficiente movilización. (Como ejemplo, diré que en nuestra sociedad, los ancianos son prácticamente invivibles, cuando no son directamente representados como una molestia infecta, pero no se movilizan como deberían. Bueno, eso aquí, porque en Florida tienen muchísimo cuidado con no ofenderlos…)

El escándalo que nos atrapa cuando percibimos una ofensa a los valores depende en parte de que se les haya dado relevancia social (por ejemplo, la sociedad española se ha sensibilizado muchísimo más acerca de la violencia de género en los últimos años, e incluso quien aceptaba como normal una paliza en el piso de al lado está dejando de hacerlo) y en parte de cómo nos afecta personalmente.

Por ejemplo, yo tengo más tendencia a no apreciar una obra de arte que envuelve sexismo hacia las mujeres que una que envuelve sexismo hacia los hombres. No estoy hablando de una apreciación racional, sino artística, que incluye también un componente emocional.

Y como soy una mujer, las emociones que se revuelven ante una visión negativa de mi género son más virulentas, aunque intelectualmente esté plenamente de acuerdo que ambas son igualmente catastróficas (de hecho, opino que el sexismo hacia los hombres que los penaliza socialmente si ponen demasiado interés en el cuidado de los familiares, la atención a las necesidades de quienes les rodean, la decoración o el color del vómito del bebé, es el peor enemigo de las mujeres).

Si fuera lesbiana, por contra, seguramente me rebelaría antes ante una obra de arte que no es respetuosa con mi condición sexual que ante una que no lo es con mi género. Porque las ostias me las llevaría a diario más gordas por lo primero que por lo segundo (aunque en realidad, te las estés llevando mucho más tremendas por el deterioro ambiental o por la estructura política del momento, pero de eso uno no es siempre tan consciente).

Pero todo lo anterior es comprensible, y además sano. Porque somos animales capaces de tener un número limitado de parámetros en la cabeza sin enloquecer, y no podemos estar a todas. Así que está bien que cada uno de la voz de alarma sobre lo que considera importante o no, y que los demás escuchemos por si se nos pasa algo por alto.

Pero insisto en la necesidad de saber convivir con la pluralidad de facetas del arte, y no apresurarnos a descartar una obra de arte que no concuerda 100% con nuestras ideas. Especial cuidado con que no lo hagan quienes tienen la sartén por el mango y pueden dificultarnos el acceso a la cultura.
Me iba a poner a hablar ahora de las exposiciones de Mapplethorpe y de las caricaturas de Mahoma, pero estoy mucho más espesa que ayer.

Eso sí, buenas noticias. Tenemos ADSL otra vez.

Corrección política, ese peligroso camino hacia la estepa.

+++ Hace unos años tuve una de las peores experiencias como narradora de toda mi vida. Se celebraba el Día de la Mujer, 8 de Marzo, y en Rivas había diversos actos preparados para conmemorar la fecha.

Uno de ellos era una sesión de cuentacuentos para los alumnos de la Escuela Popular de Adultos, con el denominador común de que el repertorio tenía que proceder de escritoras.

Recuerdo que llevaba preparado “Rosa Fría, patinadora de la Luna”, de Mª Teresa León, uno de esos raros cuentos que te encargan contar, en lugar de elegirlos tú, y que de un “regalo envenenado” pasa a ser una de las joyas de tu corona. Un cuento bonito, surrealista, poético, que a todo el mundo le gustó mucho.

Y como segunda pieza, arranqué con “Regalo para una novia”, de Isabel Allende.

Cuenta la historia de un patán sin estudios pero con tremenda iniciativa, hijo y nieto de cirqueros, que partiendo de un modesto negocio familiar consigue rodearse de millones, propiedades, cochazos y rubias despampanantes, pero que cae enamorado como un borrego de una rica y sofisticada aristócrata judía, hastiadamente casada además con un marido que la engaña guardando perfectamente las apariencias.

La mujer no puede sino mirar con horror a ese cateto que no ceja en su empeño y le regala flores, se hace el encontradizo en restaurantes, que le envía carísimas y vulgares joyas que ella rechaza constantemente y que no deja de mirarla donde quiera que va. Poco a poco, la situación se hace insostenible para los dos. Ella no se atreve a salir de casa por miedo a encontrarlo y ser víctima del escándalo, él está desesperado y se le acaban los recursos…

No voy a contar más detalles. Recomiendo el relato de todo corazón, porque a mí se me saltan las lágrimas cada vez que lo leo. Para el propósito de esta entrada, diré que el patán conquista a la chica en un espectacular happy end.

Y ahí se me aguó a mí la fiesta, en el final. Porque según me estaba sentando después de los aplausos, una de mis compañeras de grupo, una mujer muy comprometida con la igualdad de género, y cuyos contactos nos habían conseguido este bolo, me miró con los ojos como platos y me dijo, horrorizada:

-Pero cómo se te ocurre… El protagonista es un acosador…. Muy poco apropiado para el 8 de Marzo…

No me dijo más porque ya empezaba la actuación de otro colega, pero si me llega a tirar encima un cubo de hielo no me hubiera dejado peor. Porque juro por lo más sagrado que jamás vi semejante cosa en esa historia.

Para mí nunca se trató de un macho imponiendo su presencia a una hembra, sino de un individuo cuya extracción social le apartó de todo refinamiento, pero que estaba sobrado en otras cualidades. Y nunca la imaginé a ella como a una pobre víctima, sino como a una snob envuelta en un mundo de apariencias y baja potencia, que toma contacto por primera vez con alguien con sangre en las venas, y que pasa por fases de sorpresa, rechazo y, por último, descubrimiento de su propia capacidad de romper el corsé y agarrar la felicidad.

No he vuelto a contar esa historia. No es que crea que mi interpretación no es la correcta, pero desconfío de mi capacidad para transmitir mi versión por encima de la que entendió mi compañera. Mal rollo.

Piel de Asno. venga, quién es el listo que me dice una obra literaria del XIX con las narices de tratar as� una temática espinosa.Que no deja de ser otra modalidad de la crítica que recibo a menudo por contar repertorio tradicional, generalmente procedente de gente que ni me ha oído, ni tiene más idea de los cuentos tradicionales que la que Disney quiso contarle, pero que tiene muy claro que esas historias son sexistas, racistas, y todos los “istas” que le quieras poner. A lo que yo respondo:

a) Mentira cochina. Algunos cuentos tradicionales son machistas. Otros son hembristas. Otros no son ni lo uno ni lo otro. Algunos cuentos son pro-jerarquía social, y en otros el pobre se caga en la cena del rey, y el rey se la come. Es francamente aventurado echar por tierra en dos palabras a miles de años y culturas produciendo historias, historias que los niños y los adultos demandan a través de los siglos porque nos dan respuestas a preguntas que ni siquiera sabemos o nos atrevemos a formular.

b) Comparados con la literatura contemporánea a la creación de tales historias, los cuentos tradicionales ganan por goleada en cuanto a transmisión de valores. Mientras quienes escribían el teatro del Siglo de Oro eran hombres blancos de clase alta, el pueblo llano, las mujeres, los desposeídos llenaban los caminos con sus historias, donde un gato bien podía mirar a su rey, y hacerle un corte de mangas si era menester. Hay más riqueza de puntos de vista, y la posibilidad de escuchar al esclavo y al señor, a los hombres y a las mujeres, a los príncipes y a los mendigos. Hoy buena parte del mundo puede escribir sus propios libros, pero que eso no nos haga olvidar cómo funcionaba antes el mundo, please.

c) Supongamos que las almas bienpensantes tienen razón, y no debería hacerse público, representarse, cantarse, editarse nada que pueda incluír valores diferentes de los “aceptables”. Veamos una fermosa y brevísma lista de a quiénes me voy a cargar por el camino:

A Quevedo, que además de un genio del verso y la prosa era misógino y antisemita como p ocos.

A Kipling, representante fundamental del pensamiento colonialista inglés.

A Picasso, que hizo putaditas a sus novias en diferentes grados. Ah, si no te mola la ideología comunista, también es una razón para desechar el cubismo.

A Wagner, que no es ni mucho menos el único músico con veleidades de supremacía racial …

Gernika

Buf, la lista es extensa. Mucho mejor, hagámoslo al revés. Que no se transmita más arte que aquel que refleje respeto al medio ambiente, igualdad de género, justicia social y no violencia.

Bienvenidos a la estepa, camaradas, y que el desierto de la mediocridad os sea grato. Porque vais a tener bien poca compañía.

No quiero decir con esto que todo valga. Y mucho menos aun que una producción sea “artística” por el mero hecho de cagarse en Dios o hacer una letra que dice “tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte” (una de las letras que no me sale de los ovarios corear, por pegadiza que sea la música, ya que me parece que la gracia que tiene es limitadísima). La mera provocación no garantiza la calidad, igual que el acomodo al pensamiento imperante no tiene por qué impedirla.

Especialmente cuando de menores se trata, creo que hay que coger con pinzas todo aquello a lo que se les expone, y prepararse para acompañar la experiencia del análisis que fomente el sentido crítico. Que es lo realmente necesario.

Pero nada de aislarles, por favor, pues también les aislaremos entonces de las “Just so Stories”, de “Stalky & Co”, de “El Libro de las Tierras Vírgenes”, de “El Buscón”, de “Miré los muros de la Patria Mía”, de “La Cabalgata de las Walkirias”, de “Las Señoritas de Avignon”, del “Guernika” y, en resumen, de la mayor parte del Arte, esa especialidad de los humanos que, en los momentos en los que la vida te parece una mierda que no compensa, te permite esbozar una sonrisa o derramar una lágrima. O ambas cosas a la vez.

Debemos ser capaces de aceptar el reto de disfrutar con lo no políticamente correcto, siendo conscientes además de que su lado ofensivo puede ser real, y no el producto de una piel demasiado fina. Hay que tener el valor de vivir en un mundo de grises, donde nada (o casi nada) es 100% defendible.

Hay que saber querer a Quevedo, a Kipling, a Picasso y a Wagner, porque su arte habla de algunas de las mejores cualidades humanas, aunque no hable de todas.

Y así sabremos querernos también a nosotros y a nuestros colegas, aunque no pensemos siempre en tiempo perfecto. Por amor al arte.

Curiosidades

+++ Consigo jugar a World of Warcraft de cuando en cuando. Me gusta mucho, y he hecho el firme propósito de hacer más a menudo las cosas que me gustan. Uno de esos propósitos que se reblandece con el tiempo como esmalte dental cariado y que hay que entablillar, ya sabéis…

Una de las dificultades para poder jugar consiste en que sigo sin ADSL. La política de Ya.com, imagino que poco novedosa, es ponerte todos los palos en las ruedas posibles cuando te das de baja, y desgraciadamente aun estamos dentro del plazo legal en el que estamos a su merced. Así que juego con tarifa plana, que se desploma más que caerse, preferiblemente cuando estoy peleando por la democracia en el reino de los elfos, o haciendo alguna labor medioambiental de relevancia, como repellarme osos rabiosos.

Claro, si se cae la tarifa plana, me desconecto del WoW. Para cuando vuelvo, los enemigos de la democracia (un poner, los gnomos leprosos y enloquecidos) o los osos, que prefieren pensar que el problema ecológico soy yo, me han mandado al cementerio. Un coñazo cuando ocurre seis veces en cinco minutos..

Hasta que consigo una conexión de 33,6 Kbps. Por alguna razón, esa aguanta. Mucho más lenta que la de 50.6 para bajar el correo, por ejemplo, pero aguanta durante HORAS.

El problema es que lo más parecido que he conseguido hasta ahora a un “método” para conseguir ese tipo de conexión ha sido cruzar los dedos mientras sonaban los pitiditos del módem y pensar muy fuerte” porfavorporfavorporfavor…”. A veces funciona :)

+++ Todos convivimos con mecanismos y aparatos que se estropean de vez en cuando. Entonces los arreglas. Lo que te acaba jodiendo el humor es cuando te pasas más tiempo en el taller que fuera de él.

Ilustración




Bosque_encantado_1

Originally uploaded by Rapunzell_.

Uno de los lujazos de mi nuevo horario es poder asistir a un curso gratuíto si me interesa. En La Casa Encendida conseguí plaza para un monográfico de dos días sobre Creatividad para Educadores a partir de un Libro.

El profesor del taller es un ilustrador argentino, muy argentino. Vamos, que se mola. Se mola una barbaridad. Me dio a veces un poco de verguenza ajena oírle decir, cómo si fuera el mayor descubrimiento del mundo, cosas que a mí me parecían obvias.

Por otra parte, para la mayoría de las personas que estaban allí, maestras y educadoras sociales, lo cierto es que sí debía ser un descubrimiento.

Mi nota mental, una vez más, fue que a la hora de vender lo que haces, debes hacerlo pensando “Ché, viste….”, para tener el espíritu adecuado.

Lo cierto es que sí aprendí unas cuantas cosas. Como me veía muy interesada en lo que estaba dibujando, me dio un par de consejos para resaltar mejor los volúmenes.

Este ejercicio que veis aquí se llama “Bosque encantado”, y la premisa es dibujar todo aquello que se te ocurre que puede existir en un bosque así. Lo hicimos entre dos personas, cada una su mitad de la cartulina, pero intentando fusionar nuestra producción. estamos muy orgullosas del resultado, pero nos dio pena no tener más tiempo.

A ver si adivináis qué mitad es la mía :)

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¿Otra vez leyendo tebeos…?

Portada de +++ 100 balas. No me ha gustado mucho. No es para echarse a llorar, pero aun partiendo de una premisa muy interesante (un desconocido entrega a diversos personajes una maleta con un arma y 100 balas, y la certeza de que si las usas tu impunidad ante la ley será total), no me voy a gastar el dinero en ella. No acaba de engancharme.

Si alguien deposita su confianza en el número de premios, debería echarle un vistazo a este cómic. Tiene un montón.

+++ Preacher (Predicador). Estoy adquiriéndola en versión original a través de Amazon. Mi temor inicial era que la historia se centrara en el personaje que da nombre a la serie, porque no veía suficiente tirón. No es así: comparte con Sandman la estrategia de mostrar un universo a partir de un personaje central. Brutal y despiadada como pocas páginas en color, estoy por decir que me está gustando más que la historia de los Eternos. Hasta ahora (voy por el 7 volumen recopilatoriosi no recuerdo mal) mi personaje favorito es el Santo de los Asesinos, un hombre con tanto odio en las venas que congeló el mismo infierno. En durísima competencia con Cassidy, un borracho con tendencia a fijarse en las mujeres de sus mejores amigos, vagabundo sin residencia fija,El tipo de las gafas oscuras es Cassidy. blasfemo y siempre oculto tras sus gafas de sol. Buen tipo, dentro de lo que cabe, pero no te puedes fiar de él. Ah, además pertenece a la misma subespecie que Lestat, aunque no es del tipo que le gusta a Anne Rice. Por contra, es del tipo que me gusta a mí.

Preacher tiene de todo, pero sobre todo destila irreverencia y mala ostia en el sentido positivo de la expresión. Vale cada céntimo que cuesta.

Paul va a trabajar este verano.+++ Noticias de ayer para las personas con más recursos y/o menos gastos fijos, pues estas dos obras no son ni mucho menos una novedad. Pero yo procuro comprar sólo cómic probado y no reprobado, que mis cuentas han sido siempre de las de hilar fino.

Me fío de la opinión de los colegas y de sitios como La Cárcel de Papel . Ahí sí están al tanto de las novedades, y puedes echarle un vistazo a cosas recién salidas, como esto. Tiene tan buena pinta que seguramente me lo compre. Pero no este mes :) ))

Pyonyang
+++ Por último, y no sé si repitiéndome o no, Pyonyang. esto es un regalo de dilettante y Barachan por mi cumpleaños, y no pudieron elegir mejor.

Pyonyang es la capital de Corea del Norte, muy de moda ahora por sus pruebas nucleares y uno de los regímenes políticos más alienígenas que imaginar podamos.

El cómic, “de corte autobiográfico” (toma ya frase hecha) cuenta las experiencias que su autor vivió allí mientras coordinaba un equipo de intercaladores coreanos. Un equipo que trabajaba para grandes estudios de dibujos animados occidentales a perra gorda la producción, claro. Para el supervisor occidental destinado allí las más simples tareas, como desayunar o escaquearte de una visita turística “voluntaria” son surrealistas.

En esta página podéis encontrar algunas viñetas, además de una introducción general.

Y eso ha sido todo por hoy. Recordad que ya sois mayores, y que por eso podéis comer todo el helado que queráis y leer todo el cómic que caiga en vuestras manos. Mejor lo segundo, que no engorda.

Gracias, Saytes.

+++ Imperator compró un bonito MP3 en con forma de cubito de caldo y marca Saytes, desconocida para nosotros. El reproductor recibe alimentación y archivos del ordenador a través de un cable USB que termina en un jack de lo más raro, ya que puede transmitir audio, vídeo, electricidad y no sé qué más. Lo de raro no lo digo yo, sino la perplejidad en las caras de los dependientes de las tiendas de conectores en las que fui a buscar un repuesto.

El Saytes Simón 512 Mb

Porque hubo que buscar un repuesto. Bambú, una preciosidad de conejito que habita en casa de Peivol, se encaprichó del cable y se aplicó a roerlo hasta dejarlo inservible. Imperator, como medida de urgencia, se compró otro reproductor, y yo asumí la tarea de intentar encontrarle solución al problema para no desaprovechar lo que quedaba del producto, que era casi todo. Y porque yo no tengo MP3, caramba.
En las instrucciones del aparato no venía más que una página web: www.saytes.es . Ningún otro medio de contacto. En la página web, lenta para cargar, aparecía un teléfono de Barcelona. Ya que no tenía otra cosa, decidí llamar.

Y ahí se acabaron mis problemas, porque me pusieron al habla con un muchacho encantador en Atención al Cliente que me tomó los datos del cable y se ofreció a enviármelo a mi casa contrareembolso. Por 7 euros entre cable y gastos de envío, recibí en mi casita la mercancía en menos de una semana. Intachable.

La pena es que no faciliten más medios de contacto directamente. Pero es un alivio ver un buen servicio postventa, para variar.

Ahora escucho Eye of the Tiger en el gimnasio desde un cubito como el de la foto :)

¿Qué significa educar en el siglo XXI? (2ª parte)

+++ Aquellos que me lo pedistéis recibiréis en breve el artículo completo, y también os iré enviando el resto a medida que lo vaya extrayendo. Aunque es cierto que WordPress te permite “sacar” la dirección de correo de quienes dejan comentarios, he preferido pediros una en la que podáis recibir documentos adjuntos sin problemas.

+++ Segunda entrega de citas de la ponencia de Rafael Feito en las jornadas
“Educando.. nos”.
Sus citas textuales van entrecomilladas, mis comentarios precedidos de tres asteriscos (***) para que no haya confusión:

[Hablando de la escuela]

<<< “Mejores resultados se obtienen cuando se funciona de modo que el
estudiante sea el protagonista, cuando decide sobre qué quiere investigar.
En algunos de los colegios de infantil y primaria que forman parte del proyecto atlántida los niños y niñas trabajan por proyectos. Ellos mismos deciden sobre qué tema investigar a lo largo de un trimestre, de modo que todos los contenidos curriculares prescritos para ese periodo se hacen girar en torno al proyecto.”

*** Sin incluír el factor “toma de decisión sobre el tema a tratar”, ya se trabaja así en muchísimas aulas de Educación Infantil. Se elige una unidad temática (por ejemplo, “El Otoño”, “La casa”, etc) y se diseñan las actividades de las diferentes materias en torno a ella. Se puede progresar mucho más, pero es un buen principio.
Es siempre sorprendente como determinadas propuestas pedagógicas
naufragan en su travesía desde E. Infantil hacia Primaria, y no digamos
al Instituto.
A medida que las familias y los profesores perciben que la
etapa educativa es “la importante de verdad” aumenta su resistencia a
implantar estrategias más innovadoras. (Flipante cómo se subestima una
etapa fundamental como es 3-6 años, por otra parte.)

<<<”Los contenidos, tal y como se transmiten, se olvidan con facilidad.
No se aprende escuchando. Funcionar como hasta ahora significa dar por supuesto que el mecanismo más eficaz para que la gente aprenda consiste en escuchar. Hay varios estudios de los años sesenta (citados en D. W. Johnson y R. J. Johnson) que ponen de manifiesto que la atención de los alumnos a lo que dice el docente va decreciendo a medida que la explicación se desarrolla.”

Y el caso es que lo sabemos todos perfectamente. No se me ocurre ahora ningún docente que ignore esto (aunque seguro que los habrá). Sin embargo, se encuentran atrapados por el calendario y la tabla de contenidos, y es un sobreesfuerzo buscar otra metodología.

<<<”Estamos pasando de una sociedad del acero, de la producción de bienes tangibles, a una sociedad en la que el valor añadido procede del conocimiento.

***Una definición de la tan careada “sociedad del conocimiento” por
contraposición a la sociedad industrial. Sin embargo, aunque los modelos
de producción están cambiando, el modelo de escolarización no cambia lo
bastante rápido.
Por último, un extracto largo pero muy interesante a la hora de plantear
qué expectativas debe cumplir la escuela en base a las demandas de la
sociedad actual.

<<<”La educación no escapa a la influencia de estos cambios. Señalaba Juan Carlos
Tedesco que las empresas precisarán de trabajadores capaces de realizar tres tipos de tareas: identificación de problemas, solución de problemas y definición de estrategias, tareas que, siguiendo al mismo autor, exigen el desarrollo de cuatro capacidades básicas:

a) Capacidad de abstracción, que implica capacidad para: simplificar la realidad, para ser comprendida y manejada; descubrir los patrones que ordenan los diferentes aspectos de la realidad; ordenar e interpretar el caos de datos; crear ecuaciones, modelos, analogías y metáforas; creatividad y curiosidad.

b) Capacidad de pensamiento sistémico, que supone: un paso más de la abstracción; superar la tendencia a pensar la realidad en compartimentos separados; comprender los procesos por los que diferentes partes de la realidad se conectan entre sí como condición para descubrir nuevos caminos y soluciones. Además de resolver problemas, hay que saber por qué se producen, cómo se relacionan con otros, reales o
posibles, …

c) Aprender a experimentar, esto es: comprender causas y consecuencias; explorar soluciones diferentes a un problema; aceptar la responsabilidad de autodirigir su propio aprendizaje (necesaria en puestos de reconversión permanente que exigen formación continua).

d) Aprender a trabajar en equipo, a comunicar información, buscar consensos, aprendizaje grupal, buscar y aceptar la crítica de los iguales, solicitar ayuda, dar credibilidad a los demás, etc.

Da la impresión de que la escuela es contraria a todo esto. Funcionamos con la
imposición de modelos, de soluciones prefabricadas, la estimulación de la obediencia y la
memoria no comprensiva, se enseñan asignaturas que dividen la realidad, que enseñan solo a solucionar problemas conocidos.”

Ahí queda eso.

Encuentro en positivo

+++ Una de las consignas de las jornadas de Injucam de este año era “hablar en positivo”. Un lema como ese es una apuesta de alto riesgo cuando de educación se trata, no lo niego. Hay muchas malas noticias, es mucho lo que nos preocupa a quienes allí nos hemos reunido. No es raro caer en el lamento fácil. Más de un ponente lo hizo, y mira que iban avisados…

Es difícil resistirse, cómo negarlo. En primer lugar, la crítica ácida es más gratificante, porque te permite compartir con otros tu propio sentimiento de frustración. Y esa exteriorización es necesaria para que tus niguas mentales no se te coman por dentro.

En segundo lugar, es fácil encontrar acuerdo entre tus oyentes con este discurso. La empatía abraza rápidamente aquien enuncia un “todo va mal”. Al fin y al cabo, no es sino el eco de lo que todos pensamos alguna vez. Ese canto de sirena cuya música transmite la justificación para tirar la toalla y tumbarse al sol a esperar el apocalípsis definitivo. Si todo va mal, para qué vas a seguir trabajando en esto. Si eras voluntario, aprovecha mejor esas horas desperdiciadas y apúntate a un curso de inglés. Si te ganas el sueldo en una asociación, cambia de trabajo. Sabes mejor que nadie que hay miles de trabajos más fáciles y/o mejor pagados.

La crítica más destructiva es también más cómica, y arranca más risas entre el auditorio. A quién no le gusta que le refuercen el ego así… Y es un recurso de éxito casi asegurado, porque somos un país (quizás es característica universal, pero soy muy prudente a la hora de calificar territorios en los que no he vivido ni un año) que está siempre dispuesto a reírse de la mala leche. Por las razones anteriormente expuestas, estamos muy dispuestos también a colocarnos del lado del que le menta a la madre a la situación educativa.

Dramáticamente hablando, además, la mala leche suele llevar a la exageración y el desenfoque, que son recursos que desatan el humor. Lo cual está muy bien para echarse unas risas, pero para ese viaje no nos hacen falta ni alforjas ni jornadas.

Para poder emprender acciones que generen mejoras en la situación, es necesario tener imaginación para descubrir “cómo queremos que sea”, optimismo para creer que “merece la pena intentarlo”. Y modelos de “cómo hacer que suceda”. Los modelos, además, traen consigo la buena noticia de que realmente existen experiencias distintas, Y QUE ESTÁN FUNCIONANDO. Chúpate esta, Sigmund Freud, que diría Kryten

A mí la parte del optimismo es la que peor me sale. Tengo hábitos de pensamiento muy arraigados en la autocrítica feroz, en el análisis de dificultades y en la prevención de riesgos. Si esa fuera la forma de pensar típica de la especie, no habríamos inventado ni la rueda. Como soy una tía sensata y cerebral, tengo cuidado con eso. Pero debería tener más.

Porque una decide qué le da de comer a sus lobos. Y no es fácil, porque incluso tu peor lobo viene a lamerte las manos.

Si me autoflagelo obtendré palmadas en el lomo de aquellos que me aprecian (incluso de quienes no lo hacen, pues siempre estar junto a alguien que se degrada a sí mismo inmediatamente nos permite colocarnos en el escalón superior del paternalismo).

Si miro al pasado y lo reduzco a todo lo malo que me sucedió, cualquier presente será mejor, aunque en realidad sea una basura.

Si me instalo en la complacencia de lo muy especial que soy nunca miraré a quienes tengo alrededor con ojos de alumna.

Si abandono el propósito de querer a mis semejantes, de ser una ciudadana en el sentido participativo y responsable, de ser un animal social e individual a la vez, ya no correré el riesgo de amar a quien no es recíproco, de decepcionarme o de chocar contra las barreras y romperme el ánimo.

Hay que mirar con mucho cuidado a los ojos del lobo en toda ocasión, para que no te engañes y le des de comer al lobo equivocado.

Un post que empezó hablando de las Jornadas de Injucam termina hablando de otra cosa. Inaudito e inesperado, seguro.