+++ Entre las búsquedas que conducen a este blog, leo “cómo quitarse de encima a un pretendiente”.
No sé qué extraña combinación de términos ha podido dar como resultado de tal pregunta esta dirección. Porque:
a) Yo no recuerdo haberme quitado de encima a un pretendiente jamás. O bien les he dado a entender de una forma sutil que “va a ser que no”, o bien les he dicho sincera y cálidamente que no estaba interesada. O bien la cosa ha acabado tórridamente. Includo a veces no ha acabado tórridamente por exceso de cautela, mecachis. Pero nada de “quitarme de encima” a alguien que me encuentra sexualmente atractiva, por favor, qué falta de estilo…
A no ser que por pretendiente entendamos un borracho de discoteca, pero eso es tener
las entendederas demasiado flojas.
b) Cuando una chica tiene novio y la cosa es de dominio público, se te acaban los pretendientes echando virutas. No sé quién me hizo notar hace algún tiempo algo de lo que no me había dado cuenta: cuando un tío tiene novia, sus posibilidades frente al sexo opuesto aumentan; cuando es una chica la que se empareja, disminuyen. Al parecer, las mujeres encontramos que, si le gusta a otra, ese tío al que no miraríamos dos veces de estar soltero debe de tener algo. Los hombres parecen tener el comportamiento opuesto. ¿Pocas ganas de meterse en terreno de otro? ¿Honó Españó? ¿Será igual en otros países?
Ahora que lo pienso ¿se dará el caso de que, en una mujer, el tener sexo con frecuencia reste glamour? He conocido casos en los que la frigidez ponía un montón a la peña, desde luego. Será por la lujuría del desafío…
Sea como sea, y haciendo bueno el aforismo de que soy un tío con tetas, lo de que estar emparejado añada puntuación, no es mi caso. Me he inflado a tener relaciones con solterones-solterísimos, porque me gustaban y no hacía falta que viniera ninguna nena por delante a poner marchamos. Igual que me he inflado a tenerlas con gente que tenía la mili bien hecha. Los tipos con pareja, si embargo, suelen llevar un cartel enorme encima que dice “complicaciones”. He tenido tres experiencias en esta línea dignas de ser recordadas.
Una, en la que el muy cretino no me lo contó, y no veáis que fiesta; otra, con un chaval cuyo compromiso era de pareja abierta (de las de verdad, no de las pijipis de “este cuarto de hora”) y todos sabíamos perfectamente (o casi) lo que nos traíamos entre manos. Y la tercera con Imperator, y ya véis si hubo complicaciones…
La cosa es que el tío me tiene que poner un montón para meterme en esa clase de charcos, que el crujir de dientes me da grima, y serenidad es lo que falta en este mundo.
De todos modos, si alguna vez me quiero echar al monte, me tendré que comprar una máscara veneciana e irme de play girl a la playa. Porque aquí, en cuanto se enteran de que tienes novio, casi se disculpan por haberte mirado el escote.
De manera que, querida lectora que buscas “cómo quitarte de encima a un pretendiente”, ya tienes la solución. Un novio, aunque sea imaginario.
Pero ya puestos, búscate uno de verdad, y que sea divertido y buena gente. Que se vive muy bien.
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JA JA JA JA XD Que bueno. Pero que bueno. Una vez amenazaste con escribir sobre tus opiniones con respecto al sexo. Tengo verdadera curiosidad porque lo hagas, y esta entrada da juego. Anda, guapa, haz real esa amenaza. Quiero una entrada tórrida
Es que la gente está muy mal educada. Lo primero que habría que hacer cuando conoces a una tía es darle dos hostias simbólicas al novio, y luego cogerle una teta a ella o algo así. Para que se sienta valorada
Como en esa novela de Gabriel García Bermudez, El Señor de la Rueda…
Bueno, pero lo de la teta, con cuidadito y cariño, que es una zona muy sensible
Uiváaaa…
No me tires de la lengua…
Bueno, que cojones, ya me tiro yo. Mi experiencia personal a este respecto, y me considero con una cierta mili hecha, es doble: Una, en lo referente al atractivo de las solteras. Dos, en lo referente a cuando estás metido en el maëlstrom.
Una: Siempre había pensado que la fidelidad y el respeto es importante, y que intentar algo con la novia del amigo o traicionar a tu pareja era de lo más feo y menos paladinesco que podía hacer alguien. Hasta que llega “la persona” y con paciencia y dignidad, te metes tus firmes convicciones por un orificio próximo al perineo.
Dos: Cuando te das cuenta de que estás metido en el charco, el pull gravitatorio es de tal magnitud que se hace “override” de todo lo que dice la lógica.
Es algo así como decir: “Se perfectamente que voy a la muerte perra, pero es que debe de ser así, y de hecho, voy a abrazarme con Thanatos con alegría y la sonrisa del ahorcado pintada en la cara”
Y no es pull gravitatorio a la altura del rabo, malpensadas víctimas de los prejuicios feministas, sino que… tienes una sensación absolutamente demoledora de que haces lo que tienes que hacer, y todo lo demás se aplaza hasta que está hecho, y cuando todo se ha consumado entonces prepárate para varios meses de resaca emocional. Y de la chunga. Y al mismo tiempo, sigue viviendo, que no se para el tiempo hasta que te recuperes.
Y tu… tres veces… la hostia puta. Yo apenas sobreviví emocionalmente a la mía, como para volver a intentarlo. Va-ya-gue-vos.
Suscribo lo que dice el Capi de pe a pa. No es sólo un tirón de las gónadas: es la convicción moral profunda de que haces lo que hay que hacer.
“Y tu… tres veces… la hostia puta. Yo apenas sobreviví emocionalmente a la mía, como para volver a intentarlo. Va-ya-gue-vos.”
Nononono…. No confundirse, no confundirse… Que entre las tres ocasiones había poco parecido o ninguno.
La primera vez que tuve un affair con un tío con pareja (de hecho, estaba casado) yo no tenía ni idea de la situación. Yo no tenía novio por aquel entonces, y él era un antiguo amor de mis 16 años que en su día me había dado muy fuerte. Me lo encontré 6 años después, cuando se acercó por Madrid y quedamos. Increíblemente, la magia volvió a surgir, y nos enrollamos apasionadamente.
Lástima que a la semana le entró mal rollo y me explicó que se había quitado el anillo de casado del dedo amtes de quedar conmigo, “vete a saber por qué”. Que se sentía fatal por lo que había pasado, y que no sabía que hacer. Pero siguió llamándome, claro.
Una pena, porque estropeó algo que hubiera quedado en mi memoria con el impoluto brillo de los recuerdos amables. Le dije que era un gilipollas irresponsable (se lo dije de una forma mucho más suave de la que habría empleado ahora, con metáforas y tal) y que no le quería volver a ver.
Pero le debía hacer gracia lo de la aventura, así que siguió escribiéndome diciéndome lo mal que se sentía. Y yo, que tenía las tripas revueltas pero aun recordaba cómo se apellidaba su mujer (sí, es que también la había conocido a ella cuando eran novios, qué cosas) pude saltarme la que él debío imaginar infranqueable barrera de no saber el número de teléfono de su casa.
Así que le dejé un mensaje en el contestador diciéndole que me olvidara y me dejara en paz. y que esperaba no tener que repetir la llamada. No sé quién escuchó antes el mensaje. Pero no creo que durmiera bien esa noche.
Su error fue quitarse el anillo del dedo. No dejarme decidir. Así de fácil.
La ocasión número dos, como dije, no hubo heridos. Él tenía novia, y ambos estaban de acuerdo en que el otro tuviera sus historias. Cuando nos pareció que el tema estaba pasando de un simpático rollo sexual y amistoso a ser otra cosa, lo dejamos. Sin parte de daños.
La ocasión número tres es la que llevó aparejada esa sensación de inevitabilidad de la que hablas. Recuerdo perfectamente decirle a Imperator “cielo, empieza a preocuparme el notar la curvatura del suelo bajo mis patines. Pronto empezarán a llevarme cuesta a bajo a toda pastilla…”
Y así fue.
A veces, no es cuestión de huevos. Es sólo que no te queda más remedio que patinar
Cuando me enteré de cómo había surgido vuestra historia pensé : “están locos estos romanos”. Por aquel entonces no conocía a Imperator y tampoco tenía demaisados elementos de juicio aparte de lo leído en difernetes blogs. Una vez conocido al emperador y tras ver como vais dejando un reguero de babas allá por donde pasais puedo afirmar categóricamente que habéis hecho lo correcto, y que los daós colaterales son un mal trago que pasar pero que se compensan con creces con lo que tenéis.
Yo nunca he tenido mas allá de affaires esporádicos con tíos con pareja, líos que no fueron mas allá de una noche, y cuando encontré a jambri los dos estábamos libres como pajarillos. Pero tengo clarísimo que si en aquel momentoél llega a estar con otra me hubiese batido el cobre con uñas y dientes
Rapun, ahora que me he acordado. Que dice mi ninio que es un Tauren druida (vosotros sabreis de qué habla), y que se fijará por si vé una enana tetona.
Dile a tu niño que estamos en Steamwheedle Cartel, y que Rapun con la enana no juega mucho. Mejor que busque a un guerrero humano atractivo con los pelos a lo Santiago Segura, que va con una ladrona rubia guapísima vestida de rojo.
Dile también que, como es un tauren, si lo veo cerca de mi casa me lo cargo in situ
De hecho dile que no se pase por nuestro servidor que la liamos en la RAM. Porque te juro que voy y le parto el alma, nada personal, es la luz que me habla en sueños y me obliga.
Imperator, Capi: que dice mi ninio que le vais a partir la cabeza vosotros dos y cuántos maricones más de la Alianza. Lo siento, yo soy una simple mensajera.
Dile a tu nene que no debería jugar con estas cosas, que el Capi se altera
Que como es joven se lo perdonamos.
Google, que es sabio…
Gran entrada Rapun.
Un beso.