+++ Hermanos y hermanas de este lado y del otro.
Hay días en el calendario para festejar liberaciones o aprisionamientos (depende de quién lo mire), sacrificios generosos o muertes y sufrimiento baldíos, milagros o engañabobos, suma y sigue.
Como esperemos a estar todos de acuerdo en lo que se celebra para celebrarlo, vamos de cráneo. Y sin embargo, celebrar es bueno y alegre.
Por eso, Feliz Navidad. Para los cristanos, feliz Natividad de todo corazón, porque tiene que ser la pera celebrar el nacimiento de tu Dios, y porque esta fiesta representa algunos de los aspectos más bonitos de esa religión, que no comparto, que a menudo no me gusta, pero que es culturalmente cercana y un buen punto de partida para mucha gente estupenda que conozco.
Para los judíos, feliz Hanuka, que es una fiesta bonita que celebra la consagración de su templo, y que está llena de tradicionesencantadoras (es que a mí lo de las velas me mola un millón).
Para los demás, feliz Solsticio. Y feliz Navidad, y feliz Hanuka. Estos días están llenos de oportunidades estupendas de ilusionarse e ilusionar, de vivir por unos días dentro de un cuento (hola, Pucela
) y de compartir con los creyentes el buen rollo que los embarga.
Los pseudocreyentes no lo pasan tan bien, y todos podemos agobiarnos por los compromisos, la comercialización y el derroche de bombillas. Pero eso es algo que puede elegirse…
Elegid pasarlo bien. Y, aunque esto quede cursi hasta la muerte, la mejor manera es, por supuesto, arreglárselas para que una niña o un niño nos expliquen de qué va esto

