+++ Tengo una idea más o menos clara de a dónde voy. Gracias a quienes me ayudaron a llegar hasta aquí, cuando yo antes apenas pensaba a uno o dos años vista.
Aprender a mirar más allá en el futuro supone imaginar “¿Cómo me sentiría si cada día fuera igual que hoy?”
¿Me gustaría mi asociación? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría estar con mis amigos? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría mi trabajo? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría mi relación de pareja? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría mi forma de pasar mi tiempo libre? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustarían las conversaciones que mantengo? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría lo que creo, invento, produzco? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría el modo en el que modifico lo que me rodea? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
¿Me gustaría cómo me he sentido hoy? ¿Así, como hoy, como ayer, cada día?
Y cuanto más cambia mi plazo temporal, más cambian mis espectativas. Las respuestas a esas preguntas son variadas. Algunas son un “sí ” decidido, otras un “no” pesaroso, otras un encogimiento de hombros…
A veces me irrita el sorprenderme repitiendo un modo de vivir que detesto, aunque sólo sea por un rato. Y es que hay que tenerlo todo muy claro y muy repensado, para elegir la puerta adecuada en el momento preciso, y que la inercia no te lleva a donde no es.
No cambia lo que me rodea. Cambio yo. No debo irritarme por ello. No debo irritarme con lo que sigue en el mismo lugar.
Creo que necesito unos días de ayuno.
