Pausa Publicitaria

+++ Beba.

Beba no es como Barbián.  Barbián es travieso, Beba es tranquila. Barbián es desordenado y caótico, Beba hace lo que debe y se mueve con calma. Barbián es alegre y confiado. Beba vive como si algo malo fuera a pasarle en la próxima hora. Creo que piensa que “eso” malo podríamos ser nosotros.

A Barbián lo dejaron en un cubo de basura a la semana de nacer. Un niño lo oyó maullar y lo rescató. Me gustaría poder encontrar a ese niño para decirle que mereció la pena, que ese gato lleva una vida plácida y feliz en nuestra casa. Que sólo tuvo un mal rato de más con los humanos, porque el resto de los que ha conocido siempre lo trataron bien.

Beba fue abandonada, trasladada, reubicada varias veces. Ha vivido en la calle y tiene la desconfianza, a veces incluso el resentimiento de las víctimas. Aunque nunca tolero que se enfrente a mí abiertamente, ayer me bufó cuando intentaba sacarla de la habitación para limpiar. En esos casos hay que esperar un rato, porque puede entrar en pánico si intentas forzar la situación. Mi gata neurasténica.

No le gusta que la cojan en brazos. No sabe comer golosinas. No sabe jugar apenas, salvo si encuentra un trozo de cuerda, y aun así no confía lo bastante en quien la sujeta. No sé si alguna vez lo hará.

Pero Beba, de todos los lugares de la casa, elige arrastrar su desconfianza, sus malos recuerdos y sus reacciones raras a donde yo estoy. Y me gruñe cuando la muevo del sitio que le gusta, que es junto al teclado. Y nada más despertarme, viene tras de mí para gruñirme en la cocina, para quedarse dormida junto al ratón del ordenador y no dejarme moverlo. A veces incluso, para hacerme el honor de deslizarse hasta mi regazo mientras intento trabajar, y enterrar su hocico bajo mi pecho mientras me llena de babas la camiseta, en un remedo de una lactancia que quizás se interrumpió demasiado pronto.

Cada uno es como es. Y yo intento de veras aceptar a la gente a la que quiero tal y como es. Que es lo mismo que decir “tal y como quieren ser”.  A veces no entiendo por qué se comportan como lo hacen, pero eso es porque intento explicar su comportamiento desde mi propia base de vectores, he ahí el error. No siempre tengo otra base más que esa, pero al menos procuro tener en cuenta que la explicación no puede ser veraz. Y trato de aceptar los gruñidos y las muestras de afecto a lo Rudyard Kipling, “siendo un hombre” (mi amado Kipling no era precisamente un gran admirador de las mujeres como material literario, pero la esencia del poema es igualmente válida).

Esta es una pausa publicitaria con un deje melancólico, pero no estoy triste. Me siento bastante feliz, pero no como en esas ocasiones en que el bienestar procede del equilibrio y la serenidad, sino más bien como en una borrachera de cabeza a pájaros, alegría y vulnerabilidad. Es entonces cuando me entristezco mucho si Beba me gruñe, pero también cuando me alegro tantísimo de que ahora mismo esté hecha un rosco a mi lado, dormida, estorbona y confiada.

5 comentarios

  1. Comentario por Imperator on Febrero 17, 2007 1:54 pm

    Es algo muy hermoso.

  2. Comentario por Athair on Febrero 17, 2007 3:29 pm

    Estoy de acuerdo

  3. Comentario por Imperator on Febrero 17, 2007 3:55 pm

    Ahora está hecha un rosco a mi lado, y me lame los dedos mientras le rasco el mentón. Las cosas cambian a mejor, si te esfuerzas mucho.

    Ahora sólo falta que el Barbián entre en el cesto y ponga su contribución a tan linda escena :D

  4. Comentario por Fantine on Febrero 19, 2007 3:32 pm

    El gato de mis padres es otro neurasténico. Cuando se lo regaló mi hermano estaba viviendo en un descampado, “cuidado” por una señora junto con un ciento de gatos mas. Gongo estaba bastante desnutrido, y tenía una infección en el ojo que casi le deja ciego.
    Si a eso le sumas que no se le ha capado y que vive en el campo, pues es normal que sea un salvaje. Pero aun así sabe que tiene un hogar donde refugiarse cuando llueve, donde comer lo mismo que sus dueños (si, es así de fino el pobre) y y donde recibir carantoñas cuando llega herido después de rondar a las gatas del barrio.
    Y no me pongas los dientes largos! Que tras mucho sopesarlo creo que no podremos tener gato. Y es que un pobre bicho solo en casa el 90 % del tiempo me parece bastante negativo para él :(

  5. Comentario por Capitan Napalm on Febrero 24, 2007 9:26 am

    La verdad es que nunca he tenido gato, pero en aras a la simplificación, y en condiciones ideales de presión y temperatura, lo comsideraré como si fuera una persona más.

    Evidentemente, cada persona/gato es un azar incontrolable, y como tal, influencia tu propio espacio vectorial de una manera impredecible, lo que siempre añade color a la vida de uno.

    Sin embargo, no es posible retrotraerse al daño temprano. Pienso en la gente como en barras de hierro sacadas de la forja, los primeros golpes son los que más cuentan.

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