+++ Creo que es al tercera vez que publico este poema:
TERMÓPILAS
Honor a aquellos que en sus vidas
custodian y defienden las Termópilas.
Sin apartarse nunca del deber;
justos y rectos en sus actos,
no exentos de piedad y compasión;
generosos cuando son ricos, y también
si son pobres, modestamente generosos,
cada uno según sus medios;
diciendo siempre la verdad,
mas sin guardar rencor a los que mienten.
Y más honor aún les es debido
a quienes prevén (y muchos prevén)
que Efialtes aparecerá finalmente
y pasarán los Persas.
Konstantino Kavafis (1903).
Traducción de José María Álvarez.
+++ Canción de la buena gente
A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor
cuando se la conoce. La buena gente
invita a mejorarla, porque
¿qué es lo que a uno le hace sensato?
Escuchar
y que le digan algo.
Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien
miran. No sólo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad, sino, más
aún,
nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.
Cuando se acude a ellos, siempre se les
encuentra.
Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.
Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.
Son como una casa que ayudamos a
construir.
No nos obligan a vivir en ella,
y en ocasiones no nos lo permiten.
Por poco que seamos, siempre podemos ir a
ellos, pero
tenemos que elegir lo que llevemos.
Saben explicar el porqué de sus regalos,
y si después los ven arrinconados, se
ríen.
Y responden hasta en esto: en que,
si nos abandonamos,
les abandonamos.
Cometen errores y reímos,
pues si ponen una piedra en lugar
equivocado,
vemos, al mirarla,
el lugar verdadero.
Nuestro interés se ganan cada día, lo
mismo
que se ganan su pan de cada día.
Se interesan por algo
que está fuera de ellos.
La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún
tareas.
En momentos difíciles de barcos
naufragando
de pronto descubrimos fija en nosotros su
mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo, con
nosotros.
Bertolt Brecht
+++ NUEVO TESTAMENTO
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt 6, 2-6)
+++ VEINTIÚN MIL SUTRAS
Tetsugen, un alumno de Zen, asumió un tremendo compromiso: imprimir siete mil ejemplares de los sutras, que hasta entonces sólo podían conseguirse en chino.
Viajó a lo largo y ancho de Japón, recaudando dinero para su proyecto. Algunas personas adineradas le dieron hasta cien monedas de oro, pero el grueso de la recaudación procedía de las humildes aportaciones de los campesinos, y Tetsugen expresó su agradecimiento a todos por igual.
Al cabo de diez largos años se desbordó el río Uji, dejando en la miseria a miles de personas. Entonces Tetsugen empleó todo el dinero recaudado en ayudar a aquellas pobres gentes.
Luego comenzó de nuevo a recolectar fondos, y otra vez pasaron varios años hasta que consiguió reunir la suma necesaria. Entonces se desató una epidemia en el país, y Tetsugen volvió a gastar todo su dinero en ayudar a los damnificados.
Una vez más volvió empezar de cero y, por fin al cabo de veinte años, su sueño se hizo realidad.
Las planchas con las que se imprimió a quella primera edición de los sutras se exhiben actualmente en el monasterio Obaku, de Kyoto. Los japoneses cuentan a sus hijos que Tetsugen sacó, en total, tres ediciones de los sutras, pero que las dos primeras son invisibles y muy superiores a la tercera.
(Tradición japonesa, adaptada de “La Oración de la Rana” de Anthony de Mello)
Junio 3, 2007 a las 10:05 pm
Estimada Rapunzell:
He perdido un poco de vista tu blog en los últimos días, y veo que se ha puesto muy jugoso. Gracias por tu comentario sobre ‘Un vacío que llenar’, mi nuevo cuento.
Si el aperitivo te ha dejado con ganas de más, eso es que era bueno. Seguirá, seguirá, pero está en el horno y de momento no os dejaré probarlo más.
Un abrazo.
Junio 4, 2007 a las 9:31 am
Yo tengo una definición, a ver si te sirve.
Una buena persona es aquella que no la verás luciendo el mejor vestido de la fiesta, pero si ayudando a fregar cuando se ha terminado.
Una buena persona es aquella que piensa primero en los demás, y luego en su propio interés. Si ambas acciones son incompatibles, se molesta en dar explicaciones de porqué ha actuado como ha actuado.
Una buena persona es aquella que a lo mejor no pinta nada en tu día a día, pero que cuando las cosas se ponen chungas y nadie se te pone al teléfono, la tienes allí.
Una buena persona es algo tan subjetivo como un buen vino, pero la mayoría de las personas suelen estar de acuerdo en que vino es bueno y cual agria, por más que uno o dos expertos digan que el agrio es ambrosía y el bueno del montón.
Una buena persona es aquella que te hace tener ganas de ser mejor persona por su ejemplo.
Una buena persona justifica cien hijos de puta, lo mismo que el único alumno que vale la pena de mi clase es el que me hace seguir dando clases año tras año.
Una buena persona es la que te canta las verdades del barquero, aunque jodan, duelan y sean duras de tragar. Y una vez que te la ha metido, encima te sale solo el darle las gracias.
Una buena persona, como los líderes, no es quien se lo dice de si mismo, sino a quien se lo dice la gente.
Junio 4, 2007 a las 9:32 am
Que coño a ver si te sirve, perdona la tontería, a nadie le sirve el punto de vista de otro si no es como referencia bibliográfica.
Me refiero a eso, como elemento de contraste.
Junio 4, 2007 a las 9:48 am
Con algunos de esos rasgos estoy de acuerdo directamente. Con otros tengo que meditarlo más, especialmente acerca de si con o no prioritarios en la definición.
No estoy de acuerdo con que “la apreciación media de las personas circundantes ” sea un elemento muy importante, en realidad. Ser complaciente y bien educado con quienes te rodean es una forma muy adecuada de facilitarte la vida. Si es una expresión más de tus buenos sentimientos universales, irán mñás allá de tu círculo de intereses. Si se trata de “relaciones públicas” fácilmente se quedará en eso. Es contradictorio con la parte “te canta las verdades del barquero”. ¿Tú crees que alguien así va a recibir la calificación general de “buena persona”?
Los cristianos valoran especialmente el que su Mesías no era muy popular en tre el grueso de la población, así como la capacidad para agarrar el látigo y echar a los mercaderes del templo, o decirle a la peña que eran sepulcros blanqueados. No me imagino yo al personal a su alrededor calificándolo masivamente de “buena persona”.
Por otra parte, cada vez que un tipo sale en la tele por haber apalizado hasta la muerte a su esposa, haber abusado de sus niños o haber troceado a sus vecinos para después enterrarlos en el jardín, aparecen un montón de ciudadanos sorprendidos que dicen que “era buena persona”, porque tenía un trato agradable y les ayudaba con las bolsas de la compra.
No, no me parece que socialmente tengamos asimilados unos mecanismos muy afilados para detectar personas que cumplan esos requisitos. Pero sí estamos preparados para reconocer a las personas agradables. Y creo que nos gusta hacer que el término “buena persona” sea lo más extenso posible, porque así nos dibujamos un paisaje en el que el mundo es más rosado y amable.
Del resto de lo que dices, lo que más me gusta es esto “Una buena persona es aquella que te hace tener ganas de ser mejor persona por su ejemplo.”
Creo que las buenas personas tienen realmente una cualidad que brilla. Y que despierta lo mejor de nosotros. No algo tierno y dulce como ocurre con los bebés o los cachorrritos, sino algo luminoso y vibrante. Estar con gente cínica te vuelve cínico. esta con gente complaciente te vuelve compñaciente. Pero estar con buenas personas te hace mejor.
Junio 4, 2007 a las 9:49 am
Claro que me sirve. Por eso tengo habilitados los comentarios.
La dialéctica es mi motor neuronal
Junio 4, 2007 a las 9:51 am
Ah, y si me vale la referencia de Brecht o de Kavafis, comprenderás que la tuya me valga por lo menos lo mismo.
De esto se trata. De buscar referencias.
Junio 4, 2007 a las 11:13 am
“Los cristianos valoran especialmente el que su Mesías no era muy popular entre el grueso de la población, así como la capacidad para agarrar el látigo y echar a los mercaderes del templo, o decirle a la peña que eran sepulcros blanqueados. No me imagino yo al personal a su alrededor calificándolo masivamente de “buena persona”.
Mi experiencia con los cristianos me dice que, además de valorar eso, también aprecian de forma especial actos como el de detener la lapidación de María Magdalena, sacrificarse por los hombres (incluso con su momento de debilidad humana), curar leprosos, etcétera.
Y hoy día sí se le califica masivamente de “buena persona”. Igual que lo hacían quienes le siguieron en los primeros años, cuando no era lo que es hoy.
Hoy día, que es el contexto en el que nos movemos, jesús es para muchos el paradigma de “buena persona”, y supo combinar la crudeza de la sinceridad y el mantenerse en sus posiciones con el ayudar a los demás y hacerles su vida mejor.
Junio 4, 2007 a las 12:29 pm
Una puntualización: Tu te refieres a la “apreciación media de las personas circundantes”, yo me refiero a la apreciación media de las personas de tu círculo privado de amigos, que si bien no te conocen porque nadie conoce a nadie, tienen más referencias tuyas que saludarte cuando bajas la basura. Y esa lista es de una docena de personas como máximo. El que habla cuando le ponen la alcachofa en la boca suele ser el que lo conoce de ver comprar el periódico, no su amigo, que prefiere no hablar del tema por lo doloroso que le resulta.
No tiene nada que ver no ser un sociópata con ser buena persona, como cualquier amigo de Ted Bundy podrá atestiguar. En el otro extremo estaría el viejecito huraño de “Monster House”, un auténtico sociópata buena persona.
Con lo que si estoy de acuerdo es con lo del “shining”, que no tiene que ver con ser el alma de la fiesta, sino con la luz que emiten las auténticas buenas personas.
P.D: Anda ya. Brecht, Kavafis, un servidor y don Pimpón. En la misma liga.
Junio 4, 2007 a las 12:47 pm
Yo procuro ignorar la apreciación de las personas cicundantes. Más que nada porque un vecino siempre dirá que el psicópata que mató a su mujer, sus hijos y el perro, los cortó en pedacitos e hizo paté con ellos, era muy normal y muy buena persona. Quizás simplemente por que le saludabe sonriente cuando se curzaban en la escalera.
De todos modos, suelo fiarme del “ojo clínico” de mi madre para la gente. Todavía no ha habido nadie que le diese mal espina con quien se haya equivocado
Junio 5, 2007 a las 6:48 am
Tindriel: Detener una lapidación a base de recordarle al personal que “ellos son los primeros que se pasan sus reglas por el forro” no te hace popular. Es por tanto un acto claramente desinteresado, y me vale como ejemplo.
Curar leprosos con una palabra, siendo una cosa estupenda, no es algo que pueda pedírsele a alguien que aspira a “buena persona”, ya que es algo sobrenatural que manifiesta el origen divino, y los demás tenemos el origen que podemos
. Más bien me impresiona el “curar leprosos y pedirles que no se elo cuenten a nadie”. Ahí no veo a Jesucristo tratando de hacerse su hueco en la comunidad a base de proclamar su bondad, sino haciendo lo que está bien porque está bien.
La parte del sacrificio es terriblemente popular, y eso yo lo veo como una de las peores derivaciones que la cultura católica ha dejado en nosotros. La idea de que “eres más bueno cuanto más sufres”.
Eso conduce a modelos de conducta en los que las personas hacen sacrificios que nadie les ha pedido, lo pasan fatal todo el rato y procuran reasaltar todos los aspectos negativos de su vida. Un modelo para la infelicidad propia y ajena, pues creo que yerra quien piensa que estando jodido él puede hacer realmente feliz a alguien. Pero que satisface a algunas personas, que obtienen en él una conciencia de su propia valía de una forma asequible.
Entiendo que desde el punto de vista de la fe, esto tiene un gran valor. Pero si no compartes la idea de la necesidad de la renovación del pacto de Dios con la Humanidad desde el sacrificio del Hijo Primogénto, la cosa toma tintes más negros.
Cuánto tiempo sin verte por aquí, por cierto. Me gusta que a la gente le interese mi punto de vista.
Capitán Napalm:Los círculos íntimos también admiten discrepancias. Yo he estado en perfecto desacuerdo acerca de la valía de una persona con amigos íntimos, y ellos han estado en desacuerdo entre ellos también. Por ejemplo, a mí el que una persona sea arrogante, borde, seca o cortante no hace que me caiga mal. Ni bien, ojo. Simplemente es una característica que no me molesta, y que no me impide apreciar otras cualidades que los convierten en “buenas personas” a mis ojos. Aunque no sean agradables siempre en su trato.
Pero resuélveme una duda. ¿Dónde entra Don Pimpón en todo esto?
Fantine Mujer, a mí la opinión de la gente circundante, si son personas de confianza, me vale como primera impresión. Que luego puedo no estar en absoluto de acuerdo, pero le doy chance, especialmente para bien. Lo del señor que se cruza con otro por la escalera no es una opinión fundamentada, cierto. Pero sí me choca la tranquilidad para cascarle a alguien el apelativo de “buena persona”.
En cuanto a lo de tu madre… Con la mía pasa igual. Salvando las distancias de que alle ahay cualidades en la gente que le molestan más que a mí, y viceversa, pero en general, tiene buen ojo. XD
Pienso que cuando vas cumpliendo años, te vas desprendiendo de esa creencia/necesidad de creer que “to el mundo é güeno”. Y asumes vivir en un mundo donde no hay mucho blanco y un poco de gris, sino algo de blanco, mucho gris y… sí, también algo de gris, cuando menos tan oscuro que parece negro
La disposición a vivir y ser feliz en un mundo así requiere valor y entereza. Espero conseguir el que disfrutan nuestras madres
Junio 5, 2007 a las 7:21 am
Yo no digo que las cosas que hizo él sean buenos o malos ejemplos que puedan llevar a comportamientos más o menos sanos y/o que tú (o cualquiera) pueda tomar como modelos. Lo único que rebato es que el valor de Jesús entre los cristianos que conozco se base solo en buenas acciones impopulares, porque, como tú misma has dicho, el sacrificio es algo muy popular.
Respecto a pasarme por aquí, bueno, no suelo comentar mucho, pero eso no significa que no lea. Y siempre me ha interesado la opinión de la gente cercana, aunque pueda no estar de acuerdo con ellas.
Junio 5, 2007 a las 10:48 am
No, tienes razón, no se basa sólo en eso.
Y la parte del dolor y el sacrificio es una parte esencial, lo que me impide compartir 100% su ética (entre otras cosas). Me gusta ver también los puntos de contacto, simplemente.
Yo no siento admiración, pero sí simpatía por la figura de Jesucristo. Pero no tanto por “el Jesús del madero, sino el que anduvo en la mar”.
Algo de eso se intentó, creo yo, en las iglesias que se construyeron en los 70, donde las cruces eran más pequeñas y las figuras de Cristo hombre, más grandes y más serenas. Aunque yo, en lo que a cristianismo toca, tengo una visión de antropóloga mal informada, y seguramente tú tengas mejores fuentes.
Julio 4, 2007 a las 11:46 am
[...] Y luego están los que me quieren y/o a quienes intereso. Que pase lo que pase, caminan a mi lado. Que condenarán mi comportamiento si piensan que es perverso, y me lo harán saber. Que me animarán si creen que voy por el buen camino. Que “ aunque tal como seamos en este momento no les gustemos , están de acuerdo, sin embargo, con… [...]