Relatos canónicos

+++ Stephen Jay Gould es el autor de Acabo de llegar, recopilación de sus artículos de divulgación científica.

Uno de esos artículos se titula “La carta de Jim Bowie y las piernas de Bil Buckner”, y en él repite una temática que creo que le satisfacía especialmente: el “desmontaje y revisión” de leyendas populares.

Jim Bowie fue uno de los defensores del fuerte en la batalla de El Álamo. Su muerte ha sido tradicionalmente aclamada en Estados Unidos como un ejemplo de coraje y compromiso hasta las últimas consecuencias. La leyenda ha revestido a Bowie de un comportamiento dramático y exaltado, jurando luchar hasta la muerte y resistiendo a los asaltantes incluso en su lecho de enfermo.

Pero Stephen Jay Gould, basándose en testimonios de la época, considera imposible la escena que representa este grabado, ya que cuando los hombres del general Santa Anna entratron en el fuerte Jim Bowie había fallecido ya, a causa de su enfermedad respiratoria.

Jim Bowie, defendiendo el fuerte desde el lefcho del dolor.Más aún, Gould pone de manifiesto que Bowie era un combatiente más experimentado, sensato y sereno que Travis, el otro comandante del fuerte que asumió el mando absoluto cuando Bowie enfermó, y que parecía mucho más deseoso de un baño de sangre.

En el museo de El Álamo se conserva una carta de Bowie a Santa Anna en la que lamenta que Travis respondiera con un cañonazo a la oferta de parlamentar del ejército mejicano, y propone conversaciones.

De haber parlamentado, se hubiera evitado una absurda masacre y muchos hombres jóvenes hubieran vuelto a casa, pero la actitud real e histórica de Bowie no es lo bastante “valerosa” para la leyenda, y se mantiene la escena del hombre en la cama que pelea hasta el último aliento.

Otros datos y testimonios contribuyen a dar una visión distinta de lo que ocurrió en El Álamo, y del carácter de quienes allí combatieron. Algunos detalles históricos no contribuyen a la épica. Davy Crockett no murió dando su vida hasta la última bala. Las motivaciones de los defensores de la “libertad de Texas” (incorporación a los EE.UU en realidad) estaban relacionadas con intereses en el comercio de esclavos. Por ejemplo.

Pero, sin dejar espacio siquiera a la duda razonable, la leyenda de El Álamo sigue siendo un pilar de la cultura norteamericana sobre el valor, el compromiso y la defensa de los ideales.

Stephen Jay Gould incluye esta leyenda en el grupo de lo que llama “relatos canónicos”. Estos relatos serían la respuesta a la necesidad humana de detectar patrones y esquemas literarios en los que encuadrar los hechos, aunque sea con calzador.

Y explica así la razón por la que a tanta gente (empezando por él) le satisface tanto esta labor de desmontaje del relato canónico:

“Echar por tierra las leyendas canónicas es uno de los deportes intelectuales favoritos por todas las razones usuales y siempre tan humanas del arte de superar a los demás, de agresividad en el seno de una comunidad que se niega la anticuada expresión de la genuina pelea a puñetazos, y el placer sencillo de conseguir los detalles correctos”.

Para mí este punto de vista es no sólo una buena, humorística y honesta explicación para el interés hacia la revisión de “verdades no sometidas a falsabilidad” sino que es fácilmente adaptable a otros campos de discusión. Me veo reflejada en él, para lo bueno y para lo malo.

Y, pareciéndome cierta e ingeniosa toda la argumentación, me gusta especialmente la serenidad con la que alude a ese placer sencillo de mostrar los detalles correctos, de deshacer los nudos del entendimiento y conseguir que el armazón de la verdad sea lógicamente sostenible. Una sensación que tiene su contrapartida oscura en la desazón y la inquietud que se siente cuando los hechos observados, las referencias históricas y la explicación recibida no encajan.

+++Finalizo con un enlace a un cuadro de Frederic Church, un pintor norteamericano de paisajes con una gran capacidad para la precisión al retratar flora y fauna.
Este cuadro se encuentra en el Metropolitan de Nueva York. Se llama “En el corazón de los Andes” y también es objeto de un ensayo en “Acabo de llegar”. Mejora si se amplía y se observa en detalle.En el corazón de los Andes

[Embrolla]

7 comentarios para “Relatos canónicos”

  1. Cualquiera Dice:

    Encantado de leer el post, y animado a la lectura del libro. Es cierto que echar por tierra las leyendas canónicas es entre otras cosas una forma de agresividad, y por eso nos gusta, ya que los guantazos no son tan habituales en nuestros días. Visto así, mi “comentario medio” es como una “cesta de ostias” hacia tí. Sin embargo, aunque como motivación ancestral tendré que admitir el afirmar mi validez y mi posible superioridad (me parto mientras escribo, pero no lo puedo negar), como la de otros puede ser el entendible “sentirse parte de un grupo”, en otro plano lo hago porque confío en que con más o menos esfuerzo podrás abstraerte de toda la inevitable historia cavernícola y filtrar quizá alguna idea que te pueda servir. En ello estamos todos, supongo. Gracias.

  2. Rapunzell Dice:

    Cualquiera, me parece estupendo que te apetezca comentar aquí. Y recomiendo de todo corazón cualquier cosa de Gould. Hasta ahora, nunca me ha defraudado.

    Eres la segunda persona en poco tiempo que parece tener la sensación de que vivo inmersa en una especie de club de fans.

    Curioso.

  3. Fantine Dice:

    A todos nos gustan los relatos épicos, y queremos pensar que nuestros antepasados actuaban de forma heroica. Si en España tenemos al Cid como un mito, ganador de una batalla después de muerto (cuando no era mas que un mercenario) es lógico esperar que en otras partes del mismo tengan figuras similares.
    Los mitos forman parte de nuestra cultura, y aún con el escepticismo que debemos poner en ellos, siempre es bonito recordar a esos héroes del pasado sin lamentarnos de sus posibles “leyendas negras”

  4. Relatos canónicos « Embrolla Rapunzell Dice:

    [...] [Embloga] Publicado por Rapunzell Archivado en Uncategorized [...]

  5. capitannapalm Dice:

    Estoy con Ozzy Osbourne: Lo mejor que puede uno hacer en el Alamo es mearse allí.

    http://www.museumofhoaxes.com/alamo.html

  6. J. Addams Dice:

    me has hecho recordar viejas pelis de John Ford, como Fort Apache, o El hombre que mató a Liberty Valance…
    saludos

  7. Gorpik Dice:

    Reconozco que siento un perverso placer cuando alguien me manda la carta en cadena de turno, con la correspondiente leyenda urbana, y le contesto desmontando la historieta. Aunque creo que lo hago para intentar que la gente deje de mandar ese tipo de cartas, no puedo asegurar que no lo haga por sentirme superior.


Escribe un comentario