Fanchon Fadet

+++Este año tengo la fortuna de participar en el rol en vivo Piratas. Mi personaje es una prostituta llamada Fanchon Fadet, en honor de uno de los personajes más bellos que han aparecido en novela alguna. Y que pertenece a una tradición de mujeres de ficción de buen rollo, pero que son indiscutiblemente “guerrilla independiente”.

Para la página web del vivo hace falta una foto, y esta noche me dediqué a procesar las que Imperator y yo nos hicimos esta tarde. Tras enviarlas, se me ocurrió que me gustaría publicar la mía aquí. Como no me gusta mucho la publicidad, por motivos profesionales más que otra cosa, la he retocado un poco más añadiéndole filtros y distorsión. Así me parezco menos a mí, pero me gusta el resultado.

Señoras, señores… la otra Fanchon Fadet :)

Rapunzell como Fanchon Fadet

Ignativs

+++ Mi blog favorito sobre libros. Una bitácora de cuatro colegas que leen y opinan sobre lo que leen: http://www.ignativs.com.

En mi opinión, esta gente ha leído y olvidado lo suficiente como para poder permitirse decir que se lo pasaron bien leyendo El Código da Vinci sin enrojecer o que determinado volumen de poemas de José Hierro les ha parecido flojo, mientras alaban las excelencias de Truman Capote o Lovecraft.

De Steinbeck a Sergi Puertas (una asignatura pendiente para mí) , con parada en un manual de rol, puntos de vista sobre libros de temática y género de lo más diverso. Frikis, clásicos, de todo.

Un buen ejemplo de por qué me gusta esta bitácora es esta crítica de otro libro de Houellbecq, Las partículas elementales. Es una opinión que sale de las mismas tripas de un Lector. Entiendes por qué le gusta o por qué no, estés o no estés de acuerdo. Tremendamente personal.

Y es que a esta clase de sitios se acaba llegando cuando uno bucea en los enlaces asociados a dilettante.

Lo peor que tenéis es lo poco que actualizáis, cabrones. Como dilettante, por otra parte. Debe de ser cosa de familia…

Aquí los tenéis, Ignatvius. También en la derecha, en un enlace permanente.

Plataforma_Michel Houellebecq

PlataformaPlataforma es una novela de Michel Houellebecq que nos recomendó la Hereje a Athair y a mí.

Para empezar, una sinopsis del argumento:

El protagonista, Michel, ha cumplido cuarenta años. Tiene un trabajo estable como funcionario, una buena posición económica y cultural, nulas relaciones familiares y esporádicas e insatisfactorias relaciones sentimentales. Tras recibir la herencia de su padre, decide disfrutar de unas vacaciones en Tailandia. Relaciones personales, amor, turismo sexual y del otro, conflicto social… Todo, a través de los ojos de Michel.

Mi impresión :

Michel lo observa todo, incluso sus propios momentos de felicidad y desgracia, como un viajero astral que hace turismo dentro de su propia vida. Su cinismo, ese estar de vuelta de todo, hace que incluso las frecuentes escenas de sexo (concisas, sugerentes, excitantes y sin embargo con cierta carencia de pasión muy apropiada) den la sensación de una vida gris.

Pero este tipo consigue que su aire de superioridad cansina, bastante petardo, me dibuje un cuadro en el que las pretensiones occidentales de “tiempo libre en el Tercer Mundo”, el deseo de encontrar pareja, los deseos sexuales, queden todos teñidos de ironía. No a través del personaje, que es un tipo mate y sin sentido del humor, sino del autor.

El estilo, directo, simple y poco pretencioso. Se lee en un plis plás.

Mí pensar que lo mejor ser:

-Cómo Michel identifica a “la mujer de su vida” con mujer que no tiene tonterías en la cama y le gusta el sexo porque sí, no como herramienta de seducción. Sin que necesite más profundidad emocional para querer acostarse con un hombre. Curioso.

- La descripción del mundillo del negocio de las agencias de viajes y complejos hoteleros. ¿Cómo de bien documentado estará? ¿Será una aproximación realista?

Y mí pensar que lo peor ser:

-El final es muy repentino. No ya para el lector, sino para la propia estructura empresarial que describe.

En resumen: yo me lo recomendaría a mí misma.

(Lo mismo pero con más detalle, embrollado)

Un verano bien aprovechado

+++ A diferencia de lo que parece habitual, viajo poco en verano. Mejor dicho, no hago grandes desplazamientos, ni en tiempo ni en distancia. Y, si había un verano donde “quedarse en Madrid” fuera el destino ideal, ha sido este.

¡Qué maravilla de temperaturas!

Y así, he podido recuperar terreno en dos áreas en las que llevaba un lamentable retraso: cine y libros. Digo lamentable porque me producía una gran insatisfacción estar perdiendo un hábito que tanto placer y serenidad/desasosiego del bueno me ha proporcionado en el pasado.

Caravana de Mujeres, ese clásico La peor parte se la había llevado el cine. No me refiero ya a los estrenos o las novedades, porque de esos, generalmente, no prescindo si vienen bien recomendados. Y si no me los recomienda nadie y lo dejo pasar, no siento sensación de pérdida.

No, me refiero sobre todo a películas antiguas, incluso viejas. Películas clásicas por su calidad, o por su historia, o por una primera aparición notable. Películas inolvidables, de las que te alegran el día, o al menos hacen que sea un día para recordar. Ver bodrios y tacharlos de la lista con satisfacción, porque ahora tienes criterio propio para juzgar las referencias recibidas. Ver obras maestras que ya inventaron esos “nuevos recursos” de este año, admirar ese glorioso blanco y negro, esas volutas de humo que se enrollan en torno a un halcón maltés…

CrashAunque también hay hueco para cine más moderno, pero que una conoce casi de refilón, por casualidad. Curiosidades, películas normalitas sobre gente normalita, excentricidades…Hedwig and the Angry Inch

En ambos casos, como decía el anuncio, sentir como esa petarda gapastosa que llevas dentro engorda con la satisfacción de una gata rolliza que ha devorado el salmón, no tiene precio.

La lectura, no por menos abandonada (y mira que es complejo en las épocas de mucho trabajo, cuando la lectura profesional se te come el tiempo para la vital) ha sido menos echada en falta. En los últimos tiempos, además de un montón de purria (en su mayor parte, purria para niños, cosas del oficio) han caído lecturas y relecturas realmente interesantes. Eso no implica siempre que el libro sea bueno, pero sí que ha merecido la pena el tiempo invertido.

En parte gracias a las tertulias literarias de Mensa (que son como un hijito para mí, y que parece que han superado Agosto, ese peligroso vacío) donde compartimos títulos de lo más diverso, en parte gracias a amigos que me recomiendan libros, en parte gracias a las prospecciones en la librería y en la memoria (nota mental: biblioteca infrautilizada), mis aventuras como lectora han sido realmente satisfactorias.Nuevos amigos, Arno Ilgner y su Guerreros de la RocaViejos amigos, daniel Pennac, demasiado tiempo lejos

Sólo me pica el gusanillo de no llevar un registro de lo que leo y veo, y de lo que quiero leer y ver. Y mira, mi blog es tan buen sitio como cualquier otro, porque además la lectura y el cine son dos experiencias que merece la pena compartir.

Todo este rollo para anunciar dos nuevas categorías, caramba…

Viajar

+++ Brevemente, porque tengo sueño. Ahora, para que no se quede en el tintero. La respuesta al 5+5 de Elengaer.

+++5 sitios a los que quisiera viajar:

- Florencia. Eso además es cuestión de tiempo, simplemente. Ya me apetecía la idea, pero después de lo que me ha contado Athair de su paso por allí, me muero de ganas.

- Islas Canarias. Si Darwin hubiera podido llevar a cabo la expedición que planeaba allí, se hubiera ahorrado años de andar mareando el pinzón en las Galápagos. Flora y fauna de reducto, evolutivamente sorprendente,

- Australia y/o Nueva Zelanda. Por motivos parecidos. Bueno, y por poder tener la experiencia de estar del derecho :P

- Cicely, Alaska. Porque ahí se enseña todo lo que se necesita aprender. Y porque se escucha radio K-Oso.

- Filipinas. Para conocer algunos de los proyectos agroforestales de cooperación al desarrollo basados en la plantación de teca compatibilizada con cultivo agrícola.

+++ 5 sitios a los que quisiera volver:

- Roma. Me enamoré en Roma por primera vez. Aun así, me quedó tiempo para disfrutar la ciudad, pero hace tantos años…

- Kerkini, en Grecia, cerca de Thesalonica. Es un pequeño pueblo de agricultores y pescadores, con un lago sin apenas calado, barcas sin quilla, pelícanos y el atardecer más bello del mundo. Un lugar donde las tortugas de tierra vienen a comer fruta de tus manos, y donde la gente es tan hospitalaria que no sabes cómo corresponder.

- París. La primera vez casi no pude ni probar el menú degustación. La próxima vez quiero la carta completa.

- Berlín. Difícil repetir las circunstancias de la primera vez, apenas tres años después de la caída del muro, cuando aún los puntos que cerraban el corte estaban frescos. A diferencia de París, donde lo que más me interesa son los monumentos y los museos, lo mejor de Berlín para mí es el espíritu de la ciudad, el humor, la calle, la amabilidad, los horarios de comida, las viejas casa ocupadas, ver a la gente en bicicleta a las tres de la mañana, la ropa de segunda mano. Bueno, y unos cuantos museos también, El de Pérgamo, que menciona Imperator, es una maravilla. pero hay tanto para ver…

- Londres. Imperator y yo pasamos un par de días allí el año pasado, pero hay mucho más para ver.

Se me quedan sitios en el tintero (¡ quiero repetir las vacaiones de este verano!), pero las reglas son las reglas.

Paso el bastoncillo a Athair, Capitán Napalm, Gorpik, Earendil y Fantine.

Cabeza a Pájaros

21/08/07

 

+++ Supongo que sí, que para algunas cosas mi cabeza sigue estando llena de pájaros. Como entonces, cuando escribimos las viejas entradas de aquel blog secreto que los dos compartíamos, y que hoy han aparecido entre unas viejas copias de seguridad.

Como entonces, cuando me dijo que cada vez que escuchaba esa canción de Depeche Mode pensaba en mí. Que esa era nuestra canción para él, y que nunca podría escucharla sin pensar en mí.

Después tuvimos otras canciones, pero Depeche Mode, que nunca había sido un grupo muy significativo para mí, comenzó a serlo.

Es uno de mis recuerdos más bonitos. Porque, a pesar de ser muy práctica para algunas cosas, tengo la cabeza llena de pájaros. Y es muy bello que te digan que eres tan especial que una canción importante, un grupo importante para una persona, pasa a pertenecerte. Pasa a tener tu cara y tus manos y tu voz.

Gracias por eso, Imperator. Y por Crowded House. Y por Electra, aquel extraño y apasionante experimento. Gracias porque me sentí especial y única, no “la chica que ocupaba el hueco de tu interés” en ese momento. Gracias por hacerme sentir entonces que Depeche Mode era yo, y por hacerme sentir que siempre lo sería.

Para que digan que los bajistas no tienen sentido del humor…

+++ Keller es el bajo de Los Pelafustanes.

Y mi mejor fuente de chorraditas internáuticas. Las que él encuentra están realmente bien.

+++ Muestra número 1. “¿Sabéis que van a hacer una película de El Buscaminas?”

El vídeo es cortito y resultón, no hay que perdérselo.

http://www.collegehumor.com/video:1770138

+++ Muestra número 2. Spiderman Ganesha.

Spiderman-Ganesha

Lo curioso es que esta imagen me ha dado unas ganas terribles de tener un Ganesha en mi poder. Como no encontré ninguna imagen a un precio razonable que me convenciera, voy a modelarlo yo.

Keller, cuando te hagamos un club de fans, la presidenta será obviamente tu señora. Pero yo me pido cargo en la Junta :)

Encaja como puedas

+++ Con calzador, si es necesario. Y si no encajas en su esquema, ya se las apañarán para que lo hagas. De paso, te darán la oportunidad de averiguar cuál es.

+++ Cuando se produce un fenómeno, y este es observado, averiguamos varias cosas. No sólo sobre el fenómeno en sí.

Por ejemplo, averiguamos en qué cree el observador y en qué no. Ilustraré esto con un par de ejemplos.

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Caso número 1.

Imaginad que me presentan una medium. Esta mujer me asegura que los espíritus tienen un mensaje muy importante para mí, y que es de vital importancia que me sea transmitido.

- El espíritu de tu bisabuela me ha hablado, y quiere que sepas que…

A lo que yo respondo:

- Se me ocurren dos razones para que digas eso. Una, estás loca. Dos, eres una mentirosa.

Si unos años después le cuento esta anécdota a un amigo, y le dejo claro que no hay más opciones que la locura o la mentira para la espiritista, mi amigo puede extraer varias conclusiones.

Y una de ellas será que yo no creo que sea posible la comunicación con los espíritus. Porque no le doy la mínima oportunidad de que sea cierto.
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Caso número dos.

Un joven de 20 años aparece en la cena de su familia, católica practicante, y les dice:

- “Ayer fui a rezar a la iglesia porque estaba confuso. Ante mí apareció un halo de luz blanca, y la voz de Dios me habló y me dijo lo que debía hacer, palabra por palabra. La voz más hermosa que he escuchado nunca…”

Inmediatemente, meten al muchacho en una ambulancia y se lo llevan al médico. A lo mejor después se lo llevan a ver al cura, pero lo primero es lo primero…

Y así sabemos la fe que tiene realmente esa familia en el poder de la oración para comunicarse con Dios. Consideran las probabilidades de que ese poder sea real bastante más bajas que las de padecer esquizofrenia.

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Hace poco he conocido la auténtica importancia que tres personas cercanas le conceden al amor y la amistad. Dos de ellas no pensaron que fuera posible pasarlo realmente mal por perder la amistad de alguien, y sólo admitieron otras motivaciones relacionadas con los celos o el sexo. La tercera piensa de forma distinta.

Lo fundamental aquí no es si las dos primeras tienen o no una opinión equivocada. Errores y aciertos se cometen a diario, y no tienen por qué influir de manera significativa en nuestra vida. La verdad de un acontecimiento está sujeta a discusión y a diferentes opiniones. Lo que llama la atención es lo que su argumentación revela acerca de ellos mismos

No les cabe en la imaginación la posibilidad de amar tanto a alguien, de valorar tanto su amistad, que realmente te duela perderla. Que te duela pensar que ha podido ser mentira.

Quizás su mundo sea lugar vacío y estéril donde las relaciones han de estar basadas en la posesión y el orgullo, en el intercambio de bienes y servicios, en las obligaciones, los sacrificios y la dependencia. O quizás piensan que es posible un mundo mejor donde los afectos son básicos y profundos, pero no está a su alcance. Como los milagros, solo pueden ser reales si no suceden cerca…

Por otra parte, es posible que la tercera persona esté en lo cierto al pensar como piensa acerca de lo ocurrido, es posible que no. No se trata de eso. Se trata de qué posibilidades es capaz de contemplar.

Si alguna vez me dice “yo soy tu amigo”, sabré que realmente le confiere valor a esas palabras. Que para él la amistad es lo bastante importante como para no necesitar más razones para llorar su pérdida.

Me alegro de que mi mundo sea también el suyo :)

[Embrollado]

El Celuloide Oculto (The Celluloid Closet-1995)

+++ Este largometraje documental se estrenó en 1995 en la Bienal de Venecia. Supongo que las primeras referencias de su existencia me llegaron con ocasión del festival de cine, pero nunca había tenido la oportunidad de echarle la vista encima hasta este año.

Una vez más, lo que la distribución en España no da (no está disponible para nuestra zona de DVD), Emule lo ofrece. Conseguí bajar la película hace un par de meses, y desde entonces la he visto varias veces.

El Celuloide Oculto (The Celluloid Closet-1995) recorre la historia del cine desde sus inicios analizando el tratamiento que ha recibido la homosexualidad en las pantallas. Se acompaña de testimonios de actores y actrices que han interpretado a personajes homosexuales (como Tom Hanks o Whoopy Goldberg), guionistas y directores de diversas épocas y orientaciones.

Por supuesto, el Código Hays tiene su capítulo reservado, así como la Liga de la Decencia y otros intentos de censura. Lo más interesante, sin embargo, no es para mí cómo se realizaron intentos de impedir la simple mención de la homosexualidad en pantalla.

Ni siquiera las divertidas y a menudo exitosas maniobras para saltarse el código mediante rodeos sutiles (a veces con éxito, a veces sin él, como ocurrió con el famoso diálogo entre Tony Curtis y Lawrence Olivier acerca de ostras y caracoles en “Espartaco”).

Lo más interesante es el “hambre” con el que gays y lesbianas, hoy guionistas y directores, declaran haber devorado cualquier mención a su condición sexual en pantalla. Cualquier referencia lateral de una posible “sexualidad alternativa” en un personaje de reparto provocaba aluviones de llamadas entre la comunidad gay, “no te lo pierdas…”.

La necesidad de visibilidad hace que muchos de ellos prefirieran una alusión cinematográfica negativa que presente a los homosexuales como “locas”, “depravados”, “enfermos”, “mariquitas” antes que ninguna en absoluto. Aquello tenía su coste, por supuesto. Durante mucho tiempo, las únicas apariciones toleradas de travestidos, gays y lesbianas eran en forma de personajes criminales que eran abatidos a tiros, o dolientes y tristes almas suicidas que, incapaces de tolerar su deformidad, ponían fin a su propia vida al final de la película.

“Yo pensaba que mi destino era ser perpetuamente infeliz, porque eso era lo que veía en el cine, y no había ningún otro sitio de donde obtener una referencia”. Frases como estas ilustran el impacto que sobre nosotros tiene la narrativa televisiva, literaria o en la gran pantalla.

Mi favorita, sin embargo, es esta: “El cine nos enseña qué es un hombre y qué es una mujer”.

Y ay de ti como no te ajustes bien al modelo, porque no sólo otros tendrán problemas para reconocerte como tal, sino que puede que ni siquiera tú lo hagas. El Celuloide Oculto es una buena película para recordar lo difícil que es ser gay.

Pero es también una buena película para recordar lo difícl que es pertenecer a cualquier minoría. Lo difícil que es a veces escapar de los modelos culturales impuestos. Lo difícil que es tener una amplitud de referencias cuando eres discapacitado, gitano, o simplemente quieres vivir la vida de una forma distinta.

Y también lo difícil que es enterarse de las cosas cuando uno es Charlton Heston. En uno de los momentos más gloriosos de la película, Gore Vidal habla del rodaje de Ben-Hur.

William Wyler, el director, y Gore Vidal, guionista, andaban dándole vueltas a cómo meter más contenido en Ben-Hur. Tres horas de rodaje sobre la única base de un judío muy cabreado con un romano no parecía sostenerse bien.

Gore Vidal sugirió:

“I said well, look, let me try something. Let’s say that these two guys, when they were 15 or 16 when they last saw each other, they had been lovers and now they’re meeting again and the Roman wants to start it up. Masala, played by Stephen Boyd, wants to start it up with Ben Hur, played by Charlton Heston, heaven knows why but he does.”

(“Yo dije. bien, mira, déjame intentar algo. Digamos que estos dos tipos, que tenían 15 o 16 años cuando se vieron por última vez, habían sido amantes, y ahora que se vuelven a ver el romano quiere empezar con ello otra vez. Masala, interpretado por Stephen Boyd, quiere volver a empezar con Ben-Hur, interpretado por Charlton Heston, sabe el cielo por qué, pero eso es lo que quiere”)

William Wyler refunfuñó: “Pero no puede ser, esta película lleva el subtítulo de Una historia sobre Cristo… En fin , es lo mejor que tenemos hasta ahora. Habla con Stephen Boyd (Masala) y cuéntale el tema… pero no le digáis nada a Chuck (Charlton Heston). Él no podría con esto…”

Ay, ben Hur, cuánto he echado de menos tus b�ceps... Como consecuencia, así se rodó la película. Con todo el equipo conociendo de qué iba el tema, Masala comiéndose con los ojos a Ben-Hur, y Charlton Heston en el guindo, criaturica…

La película tiene un buen abanico de historias igualmente interesantes (aunque no tan divertidas) acerca de cómo se ha trabajado en Hollywood este tema (con alguna mención de pasada al cine británico). Merece la pena verlo para recordar lo cerca que estamos aun de los tiempos en que no podía ni pronunciarse la palabra “homosexual” en un diálogo. Merece la pena para entender mejor que acabamos de llegar a las puertas de una cultura más abierta, donde quepan todos los modos de vida compatibles con los Derechos Humanos.

Y que, por mucho troglodita que quede por ahí (la mayoría residiendo como inquilinos secretos en nuestros propios cerebros) el “vive y deja vivir” se abre paso.

 

[Embrollado]

El Hijo de los duendes

+++ (Cuando era pequeña, tenía un libro en el que aparecía este cuento. El libro se perdió, pero no su recuerdo. A veces pienso en los duendes y sonrío. A veces es una sonrisa alegre.)

Érase una vez un matrimonio de campesinos adinerados que vivían contentos, pues la fortuna les había sonreído con buena salud, abundantes cosechas y amables vecinos. Su felicidad fue completa el día en que tuvieron a su primer hijo, y entonces se consideraron las peronas más afortunadas del mundo.

Pero una noche, cuando el niño contaba apenas con dos años de edad, su madre escuchó un ruido en la habitación. Tuvo el presentimiento de que algo malo ocurría, y se levantó de la cama sobresaltada. Encendió una vela, se acercó a la cuna y comenzó a chillar.

En el lugar donde antes dormía un precioso niñito rubio de piel dorada, había ahora una repugnante criatura de piel verdosa, arrugado como un viejo, pelo grueso como el de un erizo y uñas largas como las de un topo.

Duende
Los vecinos acudieron al oír los gritos de los desconsolados padres. Una mujer muy anciana examinó al ser que reposaba en la cuna.

- A tu hijo se lo han llevado los duendes. A veces ocurre. Una madre duende con su hijo a la espalda se acerca a mirar, ve lo feo que es el suyo en comparación con el tuyo y… Bueno, te ha dejado a su cría. Mátalo, es lo mejor que puedes hacer.

El campesino, furioso, se dispuso a acabar con la cría de duende, pero su mujer se interpuso.

-¡No!-exclamó.- Es sólo un bebé. Cuidaré de él. Ojalá que quien tenga ahora a mi niño se compadezca de él y haga lo propio.

Y así lo hizo. En contra de las protestas de su airado marido, la campesina se obstinó en sacar adelante aquella criatura. pero no fue fácil. Por más que intentaba hacerle beber leche o comer papilla, el bebé duende no aceptaba nada.

- Sólo comen sabandijas y ratones-le dijo la vieja.- Déjalo morir de hambre, mujer, no te esfuerces por una criatura del demonio.

El bebé duende estaba cada día más flaco y débil, y la muerte se acercaba a él poco a poco. La campesina lo intentó, pero no fue capaz de dejarlo morir. Haciendo de tripas corazón, empezó a arrastrase por el suelo buscando escarabajos, babosas, ratones, toda clase de bichos asquerosos con las que alimentar al pequeño engendro. Y el duende las devoró con avidez en cuanto las tuvo delante, como si fueran caramelos. Y comenzó a ganar peso.

Pero seguía siendo feo como el demonio. El campesino enfermaba cada vez que lo veía y se acordaba de su hijito de cabello rubio y ojos azules, y se ponía furioso cuando veía a su mujer dedicarle tanto tiempo a aquel esperpento cuya raza le había arrebatado a su niño.

Se enfadaba y le gritaba, e incluso amenazó con pegarle, pero su mujer se interpuso y recibió los golpes en su lugar. El campesino, frustrado, no volvió a intentarlo, pero pasaba los días y las noches maldiciendo a la loca su mujer, a pesar de lo mucho que la amaba. La pobre campesina sentía que había perdido a su marido además de a su hijo, pero continuó alimentando y cuidando al hijo de los duendes como si fuera el suyo propio. “Tal vez alguien haga lo mismo por mi pobre niño allí donde esté”.

Un día, el campesino sorprendió a su mujer proponiéndole un paseo por el campo. “Como cuando éramos novios. Puedes traer al pequeño, así le da un poco el aire”. La campesina se puso muy contenta, envolvió al duende en una mantita y, con él en brazos, corrió a donde la esperaba su marido. El campesino tomó el sendero que llevaba hacia la parte alta de las montañas. Era un día soleado y caluroso, y la mujer jadeaba cada vez más.

- Yo llevaré al niño.- le dijo su marido.-No quiero que te canses.

Apenas habían andado unos pasos, cuando el campesino fingió tropezar y arrojó al duende por el acantilado. Pero cuando se puso en pie, satisfecho, vio a su esposa magullada y arañada por las zarzas a las que se estaba sujetando, pero con el bebé sano y salvo en su mano. Enfurecido, el hombre dio media vuelta y no volvió a dirigirle la pelabraa su mujer en varios meses.

El tiempo pasó, el niño duende fue creciendo. Cada día era más feo. La campesina sentía crecer la tristeza en su corazón, pero no permitía que nadie le hiciese daño. Los vecinos murmuraban que se había vuelto loca, que era una bruja, que no tenía remedio. Su marido, que aun la quería, no era capaz de dirigirle una palabra de cariño mientras siguiera acunando esa cosa en su regazo…

Una tarde, la mujer tuvo que salir al pueblo, y dejó al pequeño en casa. Cuando regresó, vio una columna de humo recortarse en el cielo. Su cabaña ardía por los cuatro costados, la gente rodeaba la escena sin hacer nada.

-¡El niño! ¿Dónde está el niño?

Sin que su marido pudiese detenerla, se abalanzó hacia las llamas y penetró en la casa. Cuando salió, su pelo había ardido y sus manos estaban quemadas, pero el niño duende estaba sano y salvo en sus brazos.

-¡No lo aguanto más!-gritó su marido.- ¡Pensé que entrarías en razón, pero tú no piensas más que en esa criatura del diablo! ¡Quédate con él y que te aproveche!

Y dejando a su mujer hecha un mar de lágrimas, emprendió el camino que lo alejaría para siempre de su hogar.

Cuando llevaba un buen rato caminando, vio venir hacia él un muchacho rubio, de unos siete años.

-¡Oh, tu tendrías la edad de mi hijo si no lo hubieran raptado los duendes!.- se lamentó

-Soy tu hijo.- contestó el muchacho. -Pero no estoy vivo gracias a ti, sino a la compasión de mi madre.

La hembra de duende que me llevó de vuestro lado nunca dejó de vigilar cómo tratabais a su hijo, y se comportó conmigo en consecuencia. Casi muero de hambre al principio, pues no me daban más para comer que babosas y sanguijuelas, pero cuando mi madre alimentó al bebé duende, me consiguieron pan y leche. Cuando tú arrojaste al bebé duende por el precipicio, la hembra duende me tenía suspendido sobre el vacío, esperando a que su bebé cayera para soltarme a mí también. Pero mi madre arriesgó su vida para salvar la de la cría de los duendes, y salvó la mía también.

-¿Y por qué tienes el pelo chamuscado…?- empezó apreguntar el campesino. Pero antes de terminar de hablar ya sabía la respuesta.

-Mientras tú terminabas de preparar el incendio de tu casa, los duendes acumilaron leña para una hoguera. Cuando el incendio comenzó, la prendieron y me arrojaron dentro. Pero mi madre entro a buscar al duendecito antes de que sufiera daño, y así salvó mi vida también.

El campesino no esperó a oír más. Cogió al niño en brazos y echó a correr hacia su casa. Cuando llegó allí, su mujer aun lloraba por haberlo perdido todo. El campesino se arrojó a a sus pies pidiéndole perdón, y el niño abrazó a su madre, que no dejaba de dar gracias al cielo por devolverle a su hijo perdido.

En cuanto al niño duende… desapareció. Seguramente volvió con los suyos. Con los duendes, y su extraño sentido de la justicia.

[Embrollado]