Posted by: Rapunzell on: Agosto 10, 2007
+++ Este largometraje documental se estrenó en 1995 en la Bienal de Venecia. Supongo que las primeras referencias de su existencia me llegaron con ocasión del festival de cine, pero nunca había tenido la oportunidad de echarle la vista encima hasta este año.
Una vez más, lo que la distribución en España no da (no está disponible para nuestra zona de DVD), Emule lo ofrece. Conseguí bajar la película hace un par de meses, y desde entonces la he visto varias veces.
El Celuloide Oculto (The Celluloid Closet-1995) recorre la historia del cine desde sus inicios analizando el tratamiento que ha recibido la homosexualidad en las pantallas. Se acompaña de testimonios de actores y actrices que han interpretado a personajes homosexuales (como Tom Hanks o Whoopy Goldberg), guionistas y directores de diversas épocas y orientaciones.
Por supuesto, el Código Hays tiene su capítulo reservado, así como la Liga de la Decencia y otros intentos de censura. Lo más interesante, sin embargo, no es para mí cómo se realizaron intentos de impedir la simple mención de la homosexualidad en pantalla.
Ni siquiera las divertidas y a menudo exitosas maniobras para saltarse el código mediante rodeos sutiles (a veces con éxito, a veces sin él, como ocurrió con el famoso diálogo entre Tony Curtis y Lawrence Olivier acerca de ostras y caracoles en “Espartaco”).
Lo más interesante es el “hambre” con el que gays y lesbianas, hoy guionistas y directores, declaran haber devorado cualquier mención a su condición sexual en pantalla. Cualquier referencia lateral de una posible “sexualidad alternativa” en un personaje de reparto provocaba aluviones de llamadas entre la comunidad gay, “no te lo pierdas…”.
La necesidad de visibilidad hace que muchos de ellos prefirieran una alusión cinematográfica negativa que presente a los homosexuales como “locas”, “depravados”, “enfermos”, “mariquitas” antes que ninguna en absoluto. Aquello tenía su coste, por supuesto. Durante mucho tiempo, las únicas apariciones toleradas de travestidos, gays y lesbianas eran en forma de personajes criminales que eran abatidos a tiros, o dolientes y tristes almas suicidas que, incapaces de tolerar su deformidad, ponían fin a su propia vida al final de la película.
“Yo pensaba que mi destino era ser perpetuamente infeliz, porque eso era lo que veía en el cine, y no había ningún otro sitio de donde obtener una referencia”. Frases como estas ilustran el impacto que sobre nosotros tiene la narrativa televisiva, literaria o en la gran pantalla.
Mi favorita, sin embargo, es esta: “El cine nos enseña qué es un hombre y qué es una mujer”.
Y ay de ti como no te ajustes bien al modelo, porque no sólo otros tendrán problemas para reconocerte como tal, sino que puede que ni siquiera tú lo hagas. El Celuloide Oculto es una buena película para recordar lo difícil que es ser gay.
Pero es también una buena película para recordar lo difícl que es pertenecer a cualquier minoría. Lo difícil que es a veces escapar de los modelos culturales impuestos. Lo difícil que es tener una amplitud de referencias cuando eres discapacitado, gitano, o simplemente quieres vivir la vida de una forma distinta.
Y también lo difícil que es enterarse de las cosas cuando uno es Charlton Heston. En uno de los momentos más gloriosos de la película, Gore Vidal habla del rodaje de Ben-Hur.
William Wyler, el director, y Gore Vidal, guionista, andaban dándole vueltas a cómo meter más contenido en Ben-Hur. Tres horas de rodaje sobre la única base de un judío muy cabreado con un romano no parecía sostenerse bien.
Gore Vidal sugirió:
“I said well, look, let me try something. Let’s say that these two guys, when they were 15 or 16 when they last saw each other, they had been lovers and now they’re meeting again and the Roman wants to start it up. Masala, played by Stephen Boyd, wants to start it up with Ben Hur, played by Charlton Heston, heaven knows why but he does.”
(”Yo dije. bien, mira, déjame intentar algo. Digamos que estos dos tipos, que tenían 15 o 16 años cuando se vieron por última vez, habían sido amantes, y ahora que se vuelven a ver el romano quiere empezar con ello otra vez. Masala, interpretado por Stephen Boyd, quiere volver a empezar con Ben-Hur, interpretado por Charlton Heston, sabe el cielo por qué, pero eso es lo que quiere”)
William Wyler refunfuñó: “Pero no puede ser, esta película lleva el subtítulo de Una historia sobre Cristo… En fin , es lo mejor que tenemos hasta ahora. Habla con Stephen Boyd (Masala) y cuéntale el tema… pero no le digáis nada a Chuck (Charlton Heston). Él no podría con esto…”
Como consecuencia, así se rodó la película. Con todo el equipo conociendo de qué iba el tema, Masala comiéndose con los ojos a Ben-Hur, y Charlton Heston en el guindo, criaturica…
La película tiene un buen abanico de historias igualmente interesantes (aunque no tan divertidas) acerca de cómo se ha trabajado en Hollywood este tema (con alguna mención de pasada al cine británico). Merece la pena verlo para recordar lo cerca que estamos aun de los tiempos en que no podía ni pronunciarse la palabra “homosexual” en un diálogo. Merece la pena para entender mejor que acabamos de llegar a las puertas de una cultura más abierta, donde quepan todos los modos de vida compatibles con los Derechos Humanos.
Y que, por mucho troglodita que quede por ahí (la mayoría residiendo como inquilinos secretos en nuestros propios cerebros) el “vive y deja vivir” se abre paso.
[...] [Emblogado] [...]
No digo que no suene mejor, pero es un título más estándar. Vamos, que “El oculto” vale para todo. Y, por lo que dices, de oculto no tiene nada. El otro título ya no es tan multi-uso.
Ejemplo que utilizo muchas veces: “La semilla del diablo” suena mucho mejor que el título orignal; lo malo es que te destripa la película, claro.
No he visto el documental que comentas pero me planteo una duda ¿existen siempre esas referencias “ocultas” a la homosexualidad realmente o son producto de “la necesidad de ver” del colectivo que las busca?
Pongo el (tópico) ejemplo de la “homosexualidad oculta” que muchos se empeñan en ver en obras como El Señor de los Anillos, por ejemplo.
<>
Es que no se sostiene bien, y recibir 11 Oscars por eso me parece una exageración. A pesar de que a veces la comparan con “Los Diez Mandamientos”, esta última es mucho mejor, sobre todo en cuanto a la actuación de “los malos”.
<>
Pues sí, demasiado “especial” me parecía esa amistad …
<>
Sin palabras XDDD
> Tres horas de rodaje sobre la única
> base de un judío muy cabreado con
> un romano no parecía sostenerse bien.
Es que no se sostiene bien, y recibir 11 Oscars por eso me parece una exageración. A pesar de que a veces la comparan con “Los Diez Mandamientos”, esta última es mucho mejor, sobre todo en cuanto a la actuación de “los malos”.
> Yo dije. bien, mira, déjame intentar
> algo. Digamos que estos dos tipos,
> que tenían 15 o 16 años cuando se
> vieron por última vez, habían sido
> amantes,
Pues sí, demasiado “especial” me parecía esa amistad …
> pero no le digáis nada a Chuck
> (Charlton Heston). Él no podría con esto…
Sin palabras XDDD
Pues habrá que ver el documental y “descubrir” películas que uno nunca había visto de ese modo.
En el caso de ‘Rebelde sin causa’, hay que tener en cuenta:
1) Sal Mineo era homosexual.
2) James Dean, si no era homosexual, al menos tenía amantes masculinos.
3) Sal Mineo estaba colgado de James Dean.
1+2+3 = Si no había intención del guionista de que la amistad entre Platón y Jimmy tuviera tintes homosexuales, ya se encargaron los actores de usarlos.
A mi me fascina la literatura, el cine, y en general todo lo relacionado con el mundo homosexual. No me “pone”, pero me llama mucho la atención. Será por aquello de que hay otros mundos, pero están en éste.
Y efectivamente, Ibn Sina tiene razón, pero con matices.
Sal Mineo era decididamente homosexual, aunque era muy joven en el momento de rodar la peli y posiblemente todavía estuviera latente. De hecho creo recordar que lo asesinó un chulazo.
James Dean era decididamente bisexual, de hecho tuvo hasta tomate con gente como Monty Clift.
Y Sal estaba colgado de James, pero no era exactamente una relación de iguales, sino la misma admiración que se tiene por el macarra de la Rieju de los futbolines. Dean era “lo más” en término de adolescente molón en aquellos tiempos, a pesar de ser bajito y ver menos que un topo en un cubo.
Gracias por los matices.
En cuanto a la relación entre Sal y James, pienso que iba más allá de la admiración macarril. Vamos, que Sal bebía los vientos por James. ![]()
(Aunque nadie está diciendo que la admiración macarril no pueda tener un punto carnal; es más, es más habitual de lo que parece).
Por otra parte, tienes razón; hay otros mundos, pero están en este.
Rapunzell: Que yo hiciera una lectura homosexual de la película desde la primera vez que la vi no significa que leyera una trama relacionada con el sexo. La ternura también puede ser homo.
Pero vamos, creo que está clarísimo lo que todos queremos decir. Cambiemos de película. ¿Alguien ha visto ‘Plata quemada’?
‘Plata quemada’ es la historia de los últimos días, basada en hechos reales, de dos atracadores de bancos, llamados ‘Nene’ y ‘Angel’ de los que durante 35 años se dijo que eran hermanos cuando en realidad eran amantes.
Eduardo Noriega y Eduardo Svaraglia están sublimes en esta película, del director Manuel Piñeyro.
Evidentemente, los protagonistas son Eduardo Noriega y Leonardo Sbaraglia.
Agosto 10, 2007 a 4:03 pm
Yo la habría llamado “El armario de celuloide”, que es una traducción literal y, al fin y al cabo, la referencia es igualmente comprensible en inglés y en español.
Y ahora, una nueva muestra de conocimiento inútil. ¿Sabías que la palabra “gay” se usa como sinónimo de “homosexual” por una película? En efecto, la primera vez que se usó con ese sentido fue en “La fiera de mi niña”, cuando Cary Grant intenta explicar por qué va vestido con una bata rosa.