Un verano bien aprovechado

+++ A diferencia de lo que parece habitual, viajo poco en verano. Mejor dicho, no hago grandes desplazamientos, ni en tiempo ni en distancia. Y, si había un verano donde “quedarse en Madrid” fuera el destino ideal, ha sido este.

¡Qué maravilla de temperaturas!

Y así, he podido recuperar terreno en dos áreas en las que llevaba un lamentable retraso: cine y libros. Digo lamentable porque me producía una gran insatisfacción estar perdiendo un hábito que tanto placer y serenidad/desasosiego del bueno me ha proporcionado en el pasado.

Caravana de Mujeres, ese clásico La peor parte se la había llevado el cine. No me refiero ya a los estrenos o las novedades, porque de esos, generalmente, no prescindo si vienen bien recomendados. Y si no me los recomienda nadie y lo dejo pasar, no siento sensación de pérdida.

No, me refiero sobre todo a películas antiguas, incluso viejas. Películas clásicas por su calidad, o por su historia, o por una primera aparición notable. Películas inolvidables, de las que te alegran el día, o al menos hacen que sea un día para recordar. Ver bodrios y tacharlos de la lista con satisfacción, porque ahora tienes criterio propio para juzgar las referencias recibidas. Ver obras maestras que ya inventaron esos “nuevos recursos” de este año, admirar ese glorioso blanco y negro, esas volutas de humo que se enrollan en torno a un halcón maltés…

CrashAunque también hay hueco para cine más moderno, pero que una conoce casi de refilón, por casualidad. Curiosidades, películas normalitas sobre gente normalita, excentricidades…Hedwig and the Angry Inch

En ambos casos, como decía el anuncio, sentir como esa petarda gapastosa que llevas dentro engorda con la satisfacción de una gata rolliza que ha devorado el salmón, no tiene precio.

La lectura, no por menos abandonada (y mira que es complejo en las épocas de mucho trabajo, cuando la lectura profesional se te come el tiempo para la vital) ha sido menos echada en falta. En los últimos tiempos, además de un montón de purria (en su mayor parte, purria para niños, cosas del oficio) han caído lecturas y relecturas realmente interesantes. Eso no implica siempre que el libro sea bueno, pero sí que ha merecido la pena el tiempo invertido.

En parte gracias a las tertulias literarias de Mensa (que son como un hijito para mí, y que parece que han superado Agosto, ese peligroso vacío) donde compartimos títulos de lo más diverso, en parte gracias a amigos que me recomiendan libros, en parte gracias a las prospecciones en la librería y en la memoria (nota mental: biblioteca infrautilizada), mis aventuras como lectora han sido realmente satisfactorias.Nuevos amigos, Arno Ilgner y su Guerreros de la RocaViejos amigos, daniel Pennac, demasiado tiempo lejos

Sólo me pica el gusanillo de no llevar un registro de lo que leo y veo, y de lo que quiero leer y ver. Y mira, mi blog es tan buen sitio como cualquier otro, porque además la lectura y el cine son dos experiencias que merece la pena compartir.

Todo este rollo para anunciar dos nuevas categorías, caramba…

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