+++ Espero que lo peor haya pasado, al menos por unos días. En estas situaciones, el bajón acecha tras la próxima esquina. Pero de momento, mee ncuentro bastante bien.
+++ Físicamente, estoy siguiendo una alimentación vegetariana por una temporada. En otras ocasiones parecidas en las que necesitaba lucidez y energía he practicado algunos días de ayuno, pero esta vez no me sentía con ánimos de exigirme mucho. Los efectos de esta alimentación están siendo muy buenos, es posible que la mantenga de modo más o menos indefinido, aunque no descarto el comer carne o pescado ocasionalmente. De momento, procuro evitar incluso los huevos y la leche. Ha sido la única decisión que he tomado últimamente en la que nadie me ha dicho que me estaba equivocando. Lo que, por supuesto, no implica que sea correcta
.
(Caray, estoy empezando a comprender por qué hay personas que se instalan en la derrota como forma de vida, qué relajación. Igual tengo que dar el siguiente paso y empezar a pedir consejo y coaching para todo, en lugar de hacerme cargo yo; eso ya debe de ser como un spa XD).
+++ Mentalmente, hago balance de lo que ha sido mi relación. Aún no sé si ha merecido la pena o no el esfuerzo que hemos hecho. Entendámonos bien, en mi relación con Imperator he aprendido muchas cosas, he pasado momentos maravillosos, y me he atrevido a concebir planes que jamás me había planteado con otra persona. Hemos soñado juntos con un futuro en el que se nos llenaba elpelo de canas, y en el que los niños jugaban en la puerta de nuestra casa. Ha sido la mejor experiencia de mi vida en muchos aspectos. Es tentador hacer las evaluaciones, especialmente de las relaciones, en términos de “estuvo muy bien, no lo cambiaría por nada”. Pero eso no es una evaluación, es hagiografía.
Las evaluaciones, como debería saber cualquiera que trabaja por proyectos, son necesarias para mejorar. Hay que analizar qué se hizo bien y qué se hizo mal, e incluso si tuvo sentido acometer el proyecto o hubiera sido más sensato descartarlo, a la vista de los resultados, y esa esa la única forma consistente que conozco de progresar hacia la excelencia. Conlleva necesariamente racionalización y asunción de responsabilidades, así que la tendencia es saltárse esta fase en la medida de lo posible, dándole un sutil carpetazo. Es frecuente en lo profesional, y en lo personal no parece más popular.
Es desagradable, sobre todo, contemplar la vida en términos de eficiencia. Mi relación con Imperator ha sido maravillosa en algunos aspectos, y bastante penosa en otros. Mi pregunta es ¿no habría sido Imperator más feliz quedándose en la relación que tenía antes de conocerme a mí? ¿No habría sido yo más feliz, y adquirido además la misma experiencia, en otra relación (en la que yo tenía antes, seguro que no, pero tal vez en otra distinta…) y a un coste más bajo? Porque tengo la sensación de haberme agotado un montón en esto, y a Imperator no le ha resultado menos cansado, seguro. La pregunta, en definitiva, viene a ser ¿para este viaje, nos hacían realmente falta estas alforjas?
Aunque es desagradable, como digo, es necesario. Porque algo bueno se saca de todas las relaciones y experiencias, pero eso no quiere decir que, si pudieras volver a rediseñar tu vida, tuvieras que incluirlas todas. Tal vez Imperator y yo deberíamos haber seguido siendo solamente amigos. O tal vez tenemos que volver a empezar. A saber…
Pero no tengo dudas de esto: le he querido como no había querido antes a nadie, y aun le quiero. Y no le quiero menos. Lo que por una parte es maravilloso, y por otra parte es una putada, querer tanto a alguien con quien ya ni siquiera te entiendes cuando hablas, alguien que ya no confía en ti y en quien tú tampoco te atreves a depositar expectativas…
Difícil, esto de las evaluaciones. Afortunadamente, hay tiempo para hacerla, no es como si tuviera que entregar una memoria. Tampoco hay tiempo indefinido, o tendré oportunidad de cometer los mismos errores, y la aprovecharé.
Ahora tengo que seguir adelante (como la SGAE decida ponerle música a esta frase y quiera cobrar derechos de autor, se va a forrar; es el rompepistas de las rupturas).
Ha habido este año pasado una constante sombra sobrevolándome, la amenaza de caer en la depresión. Como ya tuve una de esas hace tiempo y sé qué cara tienen, procuro no dejarme atrapar, y más o menos lo he conseguido. Hace unos días esa sombra volaba realmente bajo, y decidí dejar de comer alimentos de origen animal, y decidí más cosas. Parece que la estoy manteniendo a raya. Bien por mí.
Ahora, como decía aquel, hay que seguir dando pedales para no caersede la bici. Una forma de dar pedales es lo que estoy haciendo ahora, escribir. Sólo tengo que reunir ánimos para ponerme a trabajar.
Los tengo casi todos, sólo me falta alguno por atrapar, qué escurridizos