Treinta y seis y trescientos sesenta y uno.

+++ El jueves recibí mi primera clase de bajo. Encontré el profesor a través de un anuncio colgado del corcho de la fotocopiadora, esa desde la que envío todos esos estúpidos faxes que me solicitan en el último momento para pagarme el dinero que me adeudan desde hace meses.

Me tranquilizó mucho que no se echara a llorar al ver los pequeños que tengo los dedos, especialmente el meñique. Vive en Lavapiés, en una buhardilla ordenada y diáfana, que es algo que siempre me da buena onda, y más en un docente.

De hecho, si entrara ahora en mi propia casa, la reacción sería muy diferente. Pero es lo que tienen los partos, que siempre lo dejan todo perdido. Este fin de semana, con ayuda de Athair, por fin he comenzado con la pintura de la segunda habitación, el dormitorio que he compartido con Imperator durante dos años y medio. Cuando he retirado el armario viejo y he visto la porquería que se había acumulado en la pared, he dado gracias por mi decisión de pintar la casa.

Cada vez me organizo mejor, tanto a la hora de mantener una casa ordenada (nada fácil cuando además es tu lugar de trabajo, y para mayor inri de mi trabajo) como en mis horarios y listas de tareas. Ayudan mucho sistemas como el GTD que me pasó Imperator y del que ya hablé, y visitar con frecuencia otras páginas web como 43folders, Unclutterer y Apartment Therapy (esta es un capricho más que nada) , donde he encontrado ideas tan atractivas como este Eggling que aparece en la foto.

Tengo debilidad por los huevos, así que pienso comprarme uno, en cuanto tenga tiempo de visitar una de esas carísimas tiendas que lo venden. No tendré el peligro de comprar nada más, porque creo que lo único que mi sentido de la economía me permitirá comprar es precisamente un Eggling :)

+++ El sábado que viene cumplo 37 años. Me siento como Hillary y Tenzing en 1953, agotada tras la ascensión más improbable, y disfrutando de las vistas. Cuando la vida se me estaba convirtiendo en una rutina pantanosa y sin brillo, me comí el musgo que me estaba creciendo sobre los ojos y, aún a ciegas, emprendí el trayecto de salida.

En mi vida hay dos ascensiones inolvidables. La primera, hace muchos, muchos años, desde el fondo de la piscina. La segunda, que comenzó en un lugar mucho más peligroso porque era de la clase de lugares soportables que te vuelven roma y te apagan la mecha,  hace poco más de un año. No tuvo que suceder ningún acontecimiento catártico y trascendente que me obligara a salir del pisapapeles de cristal. Cambié mi vida porque quería una mejor, aunque fuera menos cómoda. Sin más.

El premio es pasar un fin de semana con Athair tan excepcional como el que he pasado, cenar con Fantine, Jambri, Stephy yKeller el sábado, oler la pintura fresca en mi techo el domingo, notar cómo la tensión se marcha y la primavera vuelve.

A todos aquellos que echáis de menos los felices tiempos que se fueron para no volver, sólo puedo deciros una cosa : dejad de quejaros y haceros cargo de vuestra vida. Si no os gusta el trabajo, cambiadlo. Si no os gusta vuestra relación, cambiadla. Y , por supuesto, si lo que os hace felices es quejaros, no cambiéis nada y seguid haciéndolo. Cada uno está satisfecho a su manera. Pero defended vuestro derecho a quejaros a gusto, y comprometeos con vuestra forma de vida. Con dos gónadas.

No busquéis una catarsis que os libere de vuestra propia mediocridad, sufrimiento o imperfección, porque raramente hay de eso (a no ser que pertenezcáis al grupo que cree en un ser superior que va a tocarles con su dedo mágico y hacerles el trabajo duro). Y, si realmente queréis mejorar las cosas, tampoco busquéis profetas que asuman la responsabilidad de aprobar cada pasito que déis. Para bien y para mal, nosotras tenemos el poder.Siempre somos quienes queremos ser. Cada día, cada hora. No podemos elegir dejar en el camino los trozos de nosotros que no nos gustan, porque no somos ordenadores que tiran una tarjeta de red vieja y se colocan otra en su lugar, o lagartijas que dejan la cola atrás en los malos tiempos, o versiones de un mismo software.

Somos plásticos. Nos modelamos y construímos a partir de la arcilla que llevamos encima. No nos sobra nada. Bueno, tal vez a veces, algo de musgo en la cabeza. :)
Y escuchad más a los Beatles, que dicen más o menos lo mismo que yo, pero de una forma mucho más divertida. Podéis hacerlo aquí mismo. Aunque en este vídeo sólo salga uno :)

4 comentarios

  1. Comentario por Lumen_Dei on Febrero 18, 2008 9:24 am

    ¡Lod Beatles!, mi abuela decía que con ellos empezó todo, y que por culpa de esos alborotadores de la juventud, vivimos ahora en un mundo de escasos valores morales, en que los bares están llenos y las iglesias vacías.

    Por fortuna, mi abuela algo de razón tenía en algunas cosas.

  2. Comentario por Fantine on Febrero 18, 2008 9:55 am

    Un placer la cena del sábado. Y es que en buena compañía todo sabe mejor :)

  3. Comentario por J. Addams on Febrero 20, 2008 7:57 pm

    Se agradece el descubrimiento de apartment therapy, es un hallazgo, pero de los que te enganchan (me he pasado un buen rato viendo cómo se las arreglan algunos en sus mini-pisos, con mucho arte, la verdad).
    saludos y feliz decoración

  4. Comentario por Ibn Sina on Febrero 28, 2008 7:51 pm

    Y yo me pregunto… ¿cómo voy a felicitarte el sábado? ¿Puedo pedir tu número de teléfono?

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