+++ El anuncio de la retirada de los fondos de cohesión de la UE me encontró trabajando en una ONG, así que lo viví de cerca. El presidente y el director técnico montaron unas “jornadas de reflexión interna” por aquel entonces, que consistieron en llevarse a todo el personal laboral a un pueblo de la sierra, contratar a una empresa de consultoría del tercer sector para que nos dinamizara (con un lenguaje en el que entraban conceptos como “competencia” y “mercado”, algo que desearía no haber oído en la vida en este contexto, que hay que joderse que acabemos disputándonos al pobre con otras ONGs en vez de apoyar al que lo hace mejor) y básicamente pasarse por el forro la opinión de todos los que estábamos allí con el fin de recoger las conclusiones que ya traían de casa. Sí, en el mejor estilo de la empresa capitalista de toda la vida.
La cosa es que entonces ya se hablaba de crisis en el sector, porque la pasta de la UE era la que sostenía buena parte de los proyectos sociales del país. Algo que la mayoría de la gente ignora es que los fondos de cohesión financian, de forma directa o indirecta (mucho del dinero que los ayuntamientos han invertido en proyectos sociales me temo que también tenía su origen ahí) gran parte de los programas de empleo, integración de personas en riesgo y demás.
Si eres una persona a la que preocupan los más desfavorecidos, la justicia social, etc rápidamente entenderás el problema de que todos esos proyectos reduzcan su presupuesto. Si sólo te preocupa que los mendigos en las calles no te afeen el paisaje o que los drogotas no te roben el coche, pues también te debería inquietar…
La cosa es que la esperanzadora solución por parte de los consultores y los jefes de mi ONG-presa era recurrir a la financiación privada (la brillante solución teórica, quiero decir. En la práctica seguían confiando sobre todo en tomarse cafelitos con el Jefe de Servicios Sociales del distrito) . Qué brillantes son. Lástima que la idea sea vieja.
Porque a eso ya se recurre. La Caixa y Caja Madrid son una de las principales fuentes de subvención de varias ONGs de tamaño pequeño que conozco, pero me huelo que también de las grandes y medias. Y en cuanto a que nos financie Coca Cola o Microsoft… Pues plantea varios problemas.
El primero, que estas empresas grandes quieran involucrarse en el medio social. Coca Cola prefiere ver su imagen vinculada a Iker Casillas que a un mendigo de la Gran Vía, por mucho que sea más ético darle un bocadillo de jamón al segundo que un coche nuevo al primero. El segundo problema, que no se debe aceptar dinero sin saber de dónde viene. Y si Coca Cola, un poner, acaba de firmar un acuerdo comercial millonario con China, pasándose por el arco del triunfo el que allí ejecuten gente por no lavarse bien los dientes, pero sin olvidarse de cobrarle la bala a su familia… No sé, queda como guarrindongo desde el punto de vista moral.
Y, por supuesto, nos queda la gilipollez intrínseca del tercer sector, que a veces no deja de ser (¡ay, qué dolor, pero es lo que hay!) el refugio de gente que se ha dedicado a la intervención social porque hay poca competencia y curras (por un sueldo de mierda y en condiciones chungas, pero curras) aunque no te dé el cerebro ni para almacenar un par de priones. Y que se dedica a decir que hay que ver, que cómo es Microsoft, que quiere su logo bien visible en el proyecto que financia (???). Y mientras le hace al rosca al jefe de la ONG-presa que está extasiado mirando en el vídeo-memoria del proyecto, no ya el emocionante testimonio de cómo la intervención ha mejorado la vida de los usuarios, sino lo grande que sale su propio logo. Sigh.
Todo este post viene de que auguro una riada que se va a llevar por delante unos cuantos chiringuitos y también unas cuantas entidades competentes, desgraciadamente. Porque la financiación privada, léase Microsoft, va a tener menos beneficios que destinar a sus fundaciones benéficas, gracias a la crisis. Y eso no es problema, porque son una parte pequeña del dinero que circula en el medio social. Pero los beneficios de las cajas de ahorros, que sí son donantes muy importantes, se van a reducir. Y las subvenciones que reparten van a reducirse a su vez. Y no habemus pasta de la UE desde hace uno o dos años.
No he oído a nadie quejarse aun de esta perspectiva. Puede que sea porque mi predicción es una estupidez, o puede que sea porque aun se están disfrutando las subvenciones del año pasado, y tocará llorar en el próximo ejercicio. Con suerte para todos, será lo primero.
7 comentarios
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Verás, les espera una hecatombe sin parangón. Creo que tu análisis se queda corto.
El problema es que es una plaga sobre un pool genético ya bastante pobre. Ahí no hay sangre capitalista que sepa torear una crisis seria ni para llenar un dedal.
Quizá por eso puso “con suerte” y no “por mérito”.
Me pondría a buscarme una religión a juego con las velas del Mercadona de al lado, pero sólo de coña. Hay cosas mejores que hacer.
Como esperar lo mejor, para no pensar mucho en ello y poder vivir el presente.
Como por ejemplo, estrenar la bici por paseos rurales mientras en China estrenan coches.
El problema es que tampoco hay paseos rurales, y casi ya ni parques. Y sobre las ONG, siempre se puede hacer como en Eslovaquia; al hacer la declaración de la renta donar parte a ellas en vez de a la Iglesia y sus chupopteros.
Pero para eso hay que hacer campañas de publicidad o actos sociales en los barrios (para las pequeñas) y es cierto que hace falta un poco de sangre capitalista para saber dónde y cómo hacerlo de la mejor manera…
El año que viene va a ser la leche de interesante.
Lo veo negro por un tiempo, pero no soy tan pesimista como el Capi. Quizá porque, por ejemplo, ZP ya ha anunciado que no pasa nada, que entre todos vamos a pagar el burbujazo. Así que imagino que la patronal nos chantajeará un poco más a todo con lo mal que está la cosa y que como el Gobierno no meta pasta a lo mejor hay que despedir gente, y los eunucos de nuestra clase política lo harán. Y todos contentos.
Esa idea me suena
Pero sí, el gobierno protegerá a los motores de la economía, que son el sector financiero y la construcción.
Lo malo es que a veces, especialmente en època de crisis, uno se olvida de proteger también a los menos productivos. Y dejando de lado tonterías como los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y esas cosas, al menos debería preocupar el aumento de la inseguridad ciudadana y el peligro de no hacer una integración social sino sólo económica.
Buen momento para echar un vistazo a Francia o Alemania y acordarse de que sus errores no les han salido más caros de lo que nos saldrán los nuestros, y también de que echar a los inmigrantes no es una solución. Que no lo digo yo, que lo dice el Cinco Días.
No es un sector con capitalismo en las venas, pero es que no debe serlo. Una cosa es tener un poco de iniciativa, y otra no admitir que estamos en un sector que NO PUEDE TENER BENEFICIOS. Porque proteger a los más débiles nunca los tiene, al menos económicos. Por supuesto, si echas cuentas de lo que puede suponer a la larga una epidemia de tuberculosis o pagar más cárceles y policías, los números sí salen.
Estamos totalmente de acuerdo. Es como el tema de las grandes infraestructuras: NO PUEDEN SER RENTABLES. Cosas como el AVE pierden dinero a cascoporro, porque es imposible que el precio de los billetes cubra los gastos. Pero luego ves la utilidad que tiene, y es una buena idea.
Cosas que aprendes hablando con los ferroviarios en los cursos
¿Sabes cual es el problema? Que muchas ONGs terminan siendo privadas para no dar exposición abierta de sus inversiones de los fondos recibidos, y públicas a la hora de llorar cuando vienen mal dadas.
O es un servicio público y libros abiertos o es una entidad privada filantrópica y que Dios reparta suerte.