I don’t care who’s wrong or right

+++ Me siento fatal. Es posible que, tras 37 victoriosos años escapando a la alergia, el vivir en una gran ciudad haya finalmente conseguido enloquecer mi sistema inmunológico. Llevo dos días tosiendo y casi no tengo voz.

+++ Lo cual, en determinados contextos puede ser una bendición, como tener un esguince y tortícolis en una situación tipo “no corras y no mires hacia atrás”.


Me gusta mucho conversar. Conversar debería presentar el equilibrio perfecto entre hablar y escuchar, y cada vez soy más consciente de su dificultad. En ocasiones tengo muchas ganas de compartir un suceso, una idea o un pensamiento, pero me doy cuenta mientras hablo de que no hay mercado, de que no es momento, persona o lugar. Si me doy cuenta a tiempo, no hablo de ello en absoluto. Al menos en directo. Un blog es una solución maravillosa ¿Lo he mencionado ya?

Desgraciadamente, no siempre es fácil detenerte en el momento oportuno, pues puedes tener la errónea impresión de que hay interés por escuchar lo que dices. Tal error a menudo viene precedido de otro similar en tu contertulio, que piensa que lo que le vas a decir le va a interesar. Es que esto es complicado.

Entonces, procuro limitar la relación a escuchar, que es algo muy interesante también, pero no tan productivo. es como asistir a una conferencia o un debate en la tele, no tiene el mismo interés que la posibilidad de participar. Por otra parte, cuando reduces tu intervención, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg aplicado a la antropología se debilita, y oyes cosas que de otro modo no oirías.

Un momento especialmente conflictivo al conversar es el de las opiniones diferentes. Es muy interesante tener la oportunidad de conversar con personas que piensan de manera muy diferente a la tuya en temas importantes para ambos, pero requiere de unas habilidades a la hora de separar argumentaciones y puesta en juicio de la valía personal que no todo el mundo lleva en la maleta, o no siempre. Pero cuando se produce la conjunción adecuada, el instante es una mina de oro.

Así me siento a veces, como una buscadora de oro. Como una de esas almas errantes en los hielos de Alaska, sin plano ni certeza de que su búsqueda tenga sentido. Pero con la inclinación a que el pico y la pala sean para buscar ideas y contrastes, y no para pelear cuarpo a cuerpo, salvo en defensa propia.

Que ya he tenido suficiente de eso, y no pierdo de vista que mi glamour aumenta cuando cierro el pico y soy una buena chica, y no Mae West. Y ya he oído suficientes veces lo contrario de labios amigos como para saber diferenciar los buenos deseos de la realidad.

Sí, estoy un poco deprimida. Tiene que ver con que mi garganta es un campo de exterminio. Afortunadamente, en el primer mundo tenemos drogas para todo.

2 comentarios

  1. Comentario por J. Addams on Mayo 4, 2008 8:44 pm

    estas cosillas de garganta son molestas, la afonía se vuelve frustrante porque no te puedes comunicar (la vida cotidiana se vuelve difícil), y hay grandes posibilidades de tener fiebre, mucho cansancio y debilidad: mucho caldito (o té caliente), tebeos y cuidarse de esas tristezas traidoras que acechan cuando estamos flojos: espero que mejores pronto!
    un saludo

  2. Comentario por Delfar on Mayo 5, 2008 7:51 am

    Yo soy más de discutir y de buscar el espíritu de contradicción. A veces por eso de poseer “la verdad absoluta” (sino lo crees no tiene gracia discutir) no hago mucho caso a las otras opiniones o simplemente no me convencen por eso me gusta la transmisión de conocimiento escrita, porque siempre puedes releerla cuando no estás tan concentrado en llevar la contraria y salir de tu obcecamiento y ver la luz.

    Aunque no hay porque reconocer que estabas equivocado ;)

    Anímate mujer, al menos con las drogas es menos sufrimiento y te sirve para ver otros puntos de vista. Cuídate mucho…

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