Posted by: Rapunzell on: Julio 8, 2008
+++ Cuando un cuento vive 2000 años, es porque encierra pragmatismo.
Hoy se me ha ocurrido pensar que tal vez no te haces realmente adulta hasta que has sido negada tres veces por la gente por la que habrías dado un brazo.
No me extraña que a Cristo no le quedaran muchas ganas de quedarse por aquellos parajes después de resucitar. Y, al fin y al cabo, él no era de allí.
La vida no puede ser un lecho de rosas, pero tampoco ha de ser un valle de lágrimas. El equilibrio de saber ganar y/o perder en cada momento es (como bien dices) muy fácil de decir, pero aplicárselo a uno mismo ya es otro cantar. Yo en cualquier caso siempre intento extraer el lado positivo de toda situación (Always look on th bright side of life, que dirían los Python), y es que en eso consiste el aprendizaje: el tener que enfrentarte a retos, en ocasiones desagradables, y superarlos.
Si de algo me he dado cuenta en los ultimos 6 años (desde que entré en la “secta”) es de la necesidad que tenía de arriesgarme por mi misma y dejar atrás la vida cómoda y sin preocupaciones que había tenido hasta la fecha. Y realmente creo que no lo estoy haciendo del todo mal, que se ganar y se perder cuando toca, y que ya no tengo tanto miedo como antes a asumir riesgos.
El mayor riesgo a que puedes enfrentarte, es que ese que te niege, esa persona que te defraude, ese amigo por quien hubieras dado un brazo y no está a la altura de lo que esperabas cuando toca, seas tú mismo.
La realidad es que a veces nos ocurre. Defraudarte a ti mismo, sobre todo en según qué situaciones, es de las cosas más dolorosas que se pueden padecer en las relaciones con el mundo, incluido uno mismo. Al fin y al cabo, lo único que “tenemos” del mundo y de la vida es lo que nuestros sentidos nos ofrecen, y de manera distorsionada y limitada.
Cristo fue negado tres veces por los suyos, pero él mismo también renegó, no lo olvidemos.
Quizá hace muchos, muchos años, alguien fue bueno y cariñoso conmigo, pero después yo no le correspondí con comprensión, incluso tal vez le negué tres y más veces. Ese tipo de cosas suelen ser las que algunas noches nos hacen dar vueltas en la cama, las que nos quitan el sueño: no lo que nos han hecho de malo los demás, sino lo que hemos hecho de malo nosotros.
Con “saber ganar” me refiero a ser consciente de que no siempre te van a salir las cosas igual de bien, y como decía el otro, tratar al éxito y al fracaso como los dos impostores que son.
Asumir cuando se acaba un ciclo de bonanza y es el tiempo de vender las acciones o retirarte del casino.
Eso es saber ganar.
Pues sinceramente, sirve para aprender, madurar, bla bla bla, pero que te niegue alguien en quien confiabas es una putada. Y desgraciadamente es una putada recurrente a lo largo del tiempo.
Y sí, seguro que te autoengañas. Como todo el mundo. Unos más que otros, pero todo el mundo se autoengaña. De todos modos no está mal pegarse un par de bofetadas de vez en cuando pa despertar y ver las cosas como son. Lo digo por si es el caso.
Y ánimo y esas cosas.
Bueno, es cuestión de vivir con ello.
A mi todavía me cuesta darme cuenta de que el know-how es un lastre en tu relación comercial, por ejemplo. Y lo es, y mucho.
El autoengaño es un mecanismo superútil de generación de felicidad instantánea, el único problema que tiene, como casi todo, es la mesura en la aplicación. Puedes llegar a vivir en una realidad paralela en un momento dado.
El tema del hombre feliz sin camisa es aplicable a todos los órdenes de la vida. Se es más feliz sin nada, siendo cortito y creyendo a pies juntillas en la redención de las almas. That’s a fact. Otra cosa es darte cuenta del camelo y tomarte la pastilla azul.
Jodeeeer… se me ha partido el corazón, porque leyendo tu primer párrafo me he dado cuenta de que yo me hice adulto… a los 18 años, y de una patada en la boca.
Julio 9, 2008 a 9:06 am
Cristo era otro pragmático. Esto es lo que hay.
Pero lo que tampoco puedes es vivir como si estuvieras en la selva de Vietnam, viendo charlies en cada árbol, con lo que a veces hay que arriesgarse. Y asumir el riesgo, que esto es como la bolsa, todo el mundo sabe ganar pero no todos saben perder.