Desde Buenos Aires

+++ Esperando mi segundo vuelo a España, acabamos de descubrir que la zona de transito tiene internet. Nos hemos rascado los bolsillos hasta dar con la pasta para media hora cada uno. me acabo de quedar literalmente sin un duro :)

Tengo un DVD con fotos de todos los voluntarios (hechas por y hechas acerca de), tengo una tarjeta que me hicieron los niños de la guarderia, tengo un nudo en el pecho de pensar en las chicas del Pahuichi, en que tardare mucho en verlas o puede que no las vea mas.

Tengo en la espalda la mejor experiencia fuera de mi hogar de mi vida. Y no he estado fuera de mi hogar porque me haya alejado de Madrid, que tambien. Estoy fuera de mi hogar porque he estado lejos de mi madre, de mi abuela, de mis amigos y de mi gata. Y, sobre todo, porque he estado lejos de mi pareja y mi compañero.

Sin embargo, gracias al locutorio y alos mensajes del movil, la separacion ha sido menor. Y queda todo lo que compartiremos juntos, y todo lo que compartire con quien quiera escucharme. No le dare la lata a nadie, prometido. Mi viaje no tiene casi monumentos o paisajes, sino rostros, risas y aprendizaje.

Y ahora, como colofon a este breve apunte, una perogrullada. Una de esas manidas frases que se leen en entrevistas y reportajes. Nada original. Pero para mi tiene significado, porque es una reflexion que me surge espontaneamente antes de darme cuenta, un segundo despues, de que llevo escuchandola toda la vida. Solo que ahora se que es verdad.

El voluntariado, la participacion en actividades de transformacion social, como se quiera llamar, cambia las cosas. Y puede mejorarlas.

Cambia a quienes reciben el proyecto, a las personas que merecen oportunidades y justicia. Y cambia a los voluntarios, que entieneden mejor sus propias vidas, y sus propias emociones y compromisos. Al menos, los cambia si se conceden a si mismos esa oportunidad.

Ayer me di cuenta de algo: no conozco gente mas feliz que la ligada al asociacionismo y la participacion social (la palabra voluntariado me da miedito, porque suena a buenitos haciendo la obra caritativa del dia, y esto es otra vaina). No dejo de aprender de esto.

Este año he llorado sangre, he peleado por proyectos acabados o que nunca se iniciaron, he trabajado hasta no poder mas, en todos los sentidos. Y he ahorrado, en dinero y en alegria, para invertirla toda aqui. Y gracias a Athair, no llegue descarnada y vacia, sino repleta de afecto y de esperanza. Esto tambien es cosa tuya, cielo.

Asi que gracias a los amigos, a los proyectos, a Bolivia, a los voluntarios y a mi misma. Y gracias ti, cariño.

Proximamente, mas.

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Tercera semana en Bolivia (o al menos, la mitad)

Este país es un chiste de Gila. En serio.

Antes de marcharme, intenté informarme sobre la situación política. Como sabréis, Evo Morales es el presidente de Bolivia desde hace dos años, un acontecimiento histórico porque es el primer presidente de procedencia indígena y cocalera. En los ultimos meses, sin embargo, se encuentra con la oposicion de algunas de las prefecturas (gobernadores provinciales), encabezadas por Santa Cruz. Que es donde vivo yo.

La cosa llegó incluso a que Santa Cruz pidiera la autonomía. En los periódicos leí las declaraciones del prefecto insultando a Evo, y a Evo insultando a Morales, y autonomía por acá, autonomía por allá, pero en ningún sitio decían de qué clase de autonomia hablaban. Así que pensé que me enteraría al llegar a Bolivia.

Bueno, pues la solución, en el apartado de política de la serie. Ahora, a contestar las preguntas que tan amablemente ha formulado Delfar.

El tiempo

El tiempo aquí es muy estable. Tropical, húmedo, oscila en torno a los 25 grados. Es muy agradable. A pesar de que estamos en invierno, casi no hace frío. Llueve algún que otro día. Eso convierte las calles sin buenos desagues en una molestia para caminar, y las calles sin asfaltar en una película de Tarzán con arenas movedizas. Entre uno y otro tipo de calle totalizan el 100%.

La mayoría de la gente lleva como calzado chinelas de goma, de esas que se sujetan entre el ddo gordo del pie y los demás. Normal, cualquier otro calzado es destrozado por el agua en cuanto pisas el primer charco. Las alpargatas no son buena idea aquí. Ejem.

Por lo visto, en verano te cueces. Pero este invierno me lo llevaba yo a Madrid sin dudarlo.

El paisaje

Si hablamos del entorno natural, este departamento es plano como una mesa. El campo está lleno de árboles, y los árboles son impresionantes. El Toborochi es el árbol emblemático de Bolivia. Tiene una tripa abombada en el tronco en la parte media, y unas flores moradas muy bonitas, pero que en esta estación no se ven. Si están en plena floración los tajibos y los gallitos, con flores amarillas y rojas respectivamente. Es impresionante ver árboles tan altos y grandes cuajados de flores, de verdad.

Todo está muy verde. Junto a los árboles hay palmeras, matas y pasto. Y fruta. Por todas partes hay frutsa. la fruta crece en los árboles del camino, en el jardín, en las tapias. La gente vive en lotes, que son pequeños terrenitos con una casita muy pequeñita en medio. A veces tienen huertas, y venden lo que sacan en el mercado. Por eso la fruta y la verdura es buenísima aquí, además de barata. Porque la produción es pequeña y artesanal. La gente no saca para pesticidas o abonos químicos…

El primer paisaje urbano que se divisa según te acercas a la ciudad se parece más a un campamento de chabolas surgido junto a la carretera. Es la Pampa de la isla. Desde el coche parece que sólo  hubiera una filita de edificaciones de un piso o dos junto a la calzada: talleres, farmacias, notarías, ventitas… Todo en casitas desconchadas con los carteles pintados a mano sobre el muro. Pero es engañoso. A los lados de la carretera se extienden los barrios por cuadras y cuadras, manzanas con calles sin pavimentar que se convierten en polvaredas cuando sopla el viento y en barrizales cuando llueve. Como todos los lotecitos tienen terrenito, siempre hay árboles plantados, que hacen que todo sea más bonito.  Así son los tres anillos más exteriores de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Los 4 anillos interiores sí están pavimentados, pero igualmente no te haces una idea de la extensión de la ciudad, porque no hay apenas edificios de más de dos plantas. Las calles, incluso las principales, son estrechas, de un solo sentido de circulación. No es una ciudad monumental. Sin embargo es un sitio interesante y vital, lleno de mercadería en la calle (el mercado de los Pozos es en sí mismo un espectáculo), tienditas y locutorios (mucha gente tiene familiares emigrados en España). Y puestecitos de comida o juguitos.

En el campo, que es donde vivo yo, hay aves que chillan, insectos que zumban y vacas que mugen. Por lo demás, es bastante silencioso. La ciudad es más ruidosa porque los coches usan mucho la bocina. Pero la conducción en Bolivia merece otro apartado especial. Je.

En resumen, el paisaje se parece a una Asturias puesta en llano. Muy llano. En los Andes es otra canción, claro, pero yo estoy en el Oriente, compañeros. No saben la ENORME diferencia que eso supone.

Lo que más me impresionó al bajar del avión y subir en la movilidad que nos había ido a buscar (que es como llaman aquí a los vehíulos) fue precisamente los llano del paisaje, y la cantidad enorme de árboles que había por todas partes. Y las pintadas. Y la forma de conducir.

El transporte

Como podéis imaginar, en Santa Cruz poca gente tiene auto particular. Incluso en la ciudad más próspera del país, se ven unos cuantos coches de lujo (4×4 mayoritariamente, que es lo lógico sabiendo cómo son las carreteras) pero la mayoría son autos viejos, viejos. Un día vi un coche tan parcheado que parecía un leopardo, y con el motor por fuera, porque esa parte de la carrocería había desaparecido. Era un trufi.

La mayor parte del tráfico lo forman trufis, taxis y micros. Los micros son autobuses de larga o corta distancia. El que lleva de Cotoca a Santa Cruz, por ejemplo, viene a costar 3 bolivianos. Te para en lka carretera allá donde te venga bien, para subir y para bajar. Lleva un cobrador, que a veces simultanea la tarea de cobrar el pasaje con la de sujetar la puerta (no, no siempre cierran solas). El micro mediio tiene unos cuarenta años de vida (eso a ojo), está recubierto de parches, se ve la carretera a través del chásis, tiene cabls por fuera y un conductor que parece soldado al asiento. El parabrisas está decorado con adhesivos astutamente dispuestos para que sujeten los diversos pedazos que lo componen. Ningún micro está completo sin una buena raja en el cristal.

Un taxi es un taxi. Sin taxímetro, creo que cobran una tarifa fija por llevarte por el interior de la ciudad pero nunca a agarre ninguno. Y ahora, el trufi. Lo mejor para el final.

Uno no puede decir que ha pasado  por Bolivia si no ha montado en trufi. Es una experiencia inolvidable. Un trufi es un taxi de larga distancia, que va recogiendo a gente por la carretera. Una tarifa más o menos fija (4 bolivianos a Santa Cruz), y un máximo teórico de 6 personas en el auto. Sí, 5 más el conductor. Efectivamente, van dos en el asiento del copiloto. Si van de legales. Porque yo he visto subirse a diez personas en un trufi (cierto que dos eran niños, pero no deja de ser impresionante). Ver a la gente bajar de un trufi puede ser como ver el coche de los payasos. Algunos trufis incluso tienen el mismo tamaño.

Además de superpoblados, los trufis tambien suelen ser viejos. Muy viejos. Gracias a eso, sus conductores sobreviven para reproducirse, porque a lo más que pueden darse la galleta es a 60 por hora. Increíblemente, no se la dan. Y es que conducir acá es un arte, como correr los sanfermines, más o menos. De ahí la Primera Ley del Trufi: un trufi casi nunca es tiene menos añois que su dueño.

Los trufis son frecuentemente importados de China o Japón como coches de segunda mano que llevan el volante a la derecha. Así que lo apañan y le cambian el volante al lado izquierdo. Pero no el cuadro de mandos, porque la platita no llega. Y así tenemos la Segunda Ley del Trufi: un conductor de trufi jamás tiene ni puta idea de a qué velocidad va.

Los espejos retrovisores son opcionales. Si se rompen, rotos se quedan. No como los cristales de las ventanillas, que son cariñosamente sustituidos por una lámina de plástico sujeta con precinto que hace un ruido muy potente y gracioso cuando el trufi va a máxima potencia. Desgraciadamente, es ahogado por el estruendo del motor asfixiándose, y no puede ser apreciado en toda su belleza.

Además del compañero de asiento con halitosis, el elemento más característico del trufi es el conductor. Una vez vi uno con cinturón de seguridad puesto. Cuando yo intenté hacer lo mismo y abrocharme el cinturón de seguridad (ese día me tocó asiento del copiloto), descubrí que no podía encontrar el enganche.

- No hay. El dueño anterior lo quitó.- dijo el conductor. “Claro, cómo se le pdría ocurrir conservarlo, qué cosas tengo…”-pensé.

- Bueno, pues no se choque.

Afortunadamente, este tenía buen humor. El trufero medio es taciturno y medio mineral. Hasta que se pica con otro coche. Entonces se convierte en un tipo taciturno y medio mineral, pero con una forma de conducir imprudente hasta para un trufi. Es el momento de sugerirle que se modere un poquito, con calmita, que no hay prisa. En mi caso, yo además empecé a hacer cábalas de si en caso de choque frontal sería mejor protegerme la cara con ki mochila o si llevaría algo punzante dentro que me pudiera causar más daño. Hay que ser prácticos.

Pero eso fue un caso excepcional. Generalmente, las rutas en trufi son entretenidas pero no asustan.

Y hasta aquí puedo escribir hoy. Más, otro día.

Segunda semana en Bolivia

Breve resumen de la semana.

Hay tanto que contar de Bolivia, de Santa Cruz y del proyecto que da para un blog solito. Pero me detendre (si, sin acentos, teclado de ciber con configuracion exotica que no pienso pararme a investigar) en algunos detalles.

El cuadro general: todo bastante bien. aprendiendo, disfrutando y padeciendo a ratos, mucho mas de las dos primeras circunstancias que de la ultima (ver para mas detalles el apartado de salud y las referencias musicales). Echo de menos HORROROSAMENTE a Athair. Los años me est{an volviendo una moñarda. O bien me ha sorbido el seso completamente. Se suponia que era al reves… En fin, wsigo, que me distraigo.

El Proyecto.

Yo estoy mas o menos asignada al Pahuichi, que es una casa para mujeres que han vivido en la calle y quieren cambiar de vida. Hay mucho que contar de su compleja situacion, pero otro dia sera. Estoy diseñando nuevos modelos para su cooperativa de pinturas en tela. Tambien desarrollo un tallercito dobre como contar cuentos a sus niños, con los que necesitan reestablecer la relacion. Un trabajo muy bonito.

La casa.

Vivo en Mi Rancho, otra parte del proyecto, con los voluntarios de larga estancia. Son gente bastante maja, y como siempre sucede,  me entiendo mejor con unos que con otros. Uno de los problemas culturales que sobrellevamos como podemos los anfibios es el choque cultural. Un anfibio es, por ejemplo, una ingeniera que cuenta cuentos, una cuentacuentos que labora con informaticos o una voluntaria que escucha rock, juega rol y tiene una playstation en casa (y no le asusta utilizarla). Por topicazo que parezca, a veces parece que los animadores socioculturales y los voluntarios solo escuchan musica sin baterias ni bajos (o bien estos son accesorios), no leen otra cosa que Bucay y Almudena Grandes y tienen alguna clase de trauma infantil con los videojuegos (se tragaron una pieza del tetris de pequeños?)

En mi caso, por ejemplo, me tocan las narices los recopilatorios de cantautores, me aburre bastante Ismael Serrano y acabo de descubrir a Pereza, gracias a que ayer me pusieron el disco enterito. No tengo palabras para describir el asco que le he tomado. De vez en cuando, cuando me quedo sola, me pongo un poquito de mi mp3, y busco algo con sangre en las venas. Que es casi cualquier cosa del panorama musical mundial, hasta Los del Rio tienen mas vigor que las blanduras que oye esta peña, que hartazgo… Y lo malo es que en general esa musica les guata a todos, y la mia es la minoritaria. Me animan a que la ponga, pero me temo que les puede, no se, matar de hipertension repentina. En otros campos tampoc hay mucho en comun. Los voluntarios españoles de Mi Rancho piensan que el Señor de los Anillos es el colmo del frikismoi, mientras que a mi me parece una maravillosa pelicula familiar. De Be kind rewind, ni hablamos, claro. En fin, siempre queda la conversacion generica, y se pasa bien, pero echo de menos otro tipo de charla. Ah, y aqui no saben hacer chistes fahss. Snif.

Compartimos el espacio con pasancas, que son arañas mas grandes que ratones pero mas o menos inofensivas, mosquitos, perros tuertos o heridos y un gato que se parece tanto a Barbian que a veces se me escapa la lagrimilla al ojo (pero es rapidamente detenida y enviada de nuevo a su lugar de origen, a ver que os creeis).

Duermo en un cuartito con litera, que comparto con otra voluntaria. Tenemos baño sin puerta. Nos apañamos bien, aunque hay que acostumbrarse. Sabia que la ducha tenia agua fria, pero pensaba que al menos tenia agua. Coincidiendo con mi estancia, han decidido instaurar un nuevo deporte en el centro llamado “vamos a dejar a Rapunzell a media ducha, con al pelo enjabonado, tiritando y con los ojos llenos de espuma, y puntua mas el que mas palabras en arameo descifre”. Debe estar teniendo exito, porque hay una sesion a diario. Desgraciadamente, tengo un espiritu poco deportivo, y he optado por la flematica solucion de salir en toalla al patio a llenar un botellin de agua, regresar adentro, aclarar, repetir la operacion.

El papel higienico no se tira al bater sino a la papelera, lo que parece una cerdada al principio hasta que te das cuenta de que no lo es, que es mas cerdada tirarlo al agua que luego va al rio. Menos en la Casa de España de Sta Cruz, donde hay un cartel en los baños en los que te piden que lo eches al bater. Se habran gastado una pasta en un artilugio para evitar los atrancos, en vez de seguir la costumbre local. Es que somos de un listooooo….

La comida

La fruta y la verdura son excepcionalmente buenas. Unas simples judias verdes cocidas saben a gloria. Otras cosas son mas complicadas de comprar, porque debemos desplazarnos a Sta Cruz, pero en general comemos bien. Un detalle curioso: aca no usan el brik, sino bolsas de plastico para todo (leche, zumo, dulce de leche…).

En la ciudad de comen masitas, que son empanadas o bollitos rellenos de pollo, queso… Los cuñapes (acento en la e) son mis favoritos. Procuro no comer demasiados, de todos modos. Se acompaña con refrescos hechos en casa, con frutas mezcladas con agua o leche.

Vamos, que como muy bien.

La salud

Sorprendentemente, no he tenido (aun) diarrea, pero si se me ha repetido una infeccion urinaria que padeci antes de venir. Aqui son frecuentes, y al parecer es mi talon de aquiles. He tenido la experiencia de comprar antibioticos por pastillas sueltas en la farmacia, mirando los prospectos (que por supuesto no me podia llevar, porque la caja se queda en la farmacia) y eligiendo el antibiotico que me convencio mas. El medico que va al proyecto me confirmo despues que habia elegido bien. No tengo fiebre, solo molestias. Pensaba que me encontraba peor de lo que estoy, pero en realidad solo es cansancio y morriña. Lo de la morriña lo he notado porque he hablado con Athair un rato y me encuentro muchisimo mejor ahora.

 

Y esto es todo por hoy. Se admiten preguntas para una proxima conexion.

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Primera semana en Bolivia

No puedo extenderme mucho, porque un compañero necesita el ordenador.

Mañana se cumple una semana de viaje. Estoy en Santa Cruz para pasar el sábado con los compañeros voluntarios, aprovechando el día de libertad en previsión de la encerrona de mañana, ya que durante las elecciones no está permitido que rueden los autos por la calle y sólo se puede ir andando. Y mejor quedarse en casa.

 

Los periódicos de España han dicho algo de posible golpe, pero aquí las cosas están como siempre. Y yo estoy muy bien, muy contenta y muy ilusionada.

 

Un beso a todos.

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Últimos movimientos antes de la salida: Resumen del semestre.

+++ O tienes mucho tiempo libre, o mejor te saltas la entrada. Es larga y densa de narices. Si quieres un buen resumen, lee el último párrafo.

+++ Mañana me marcho a Bolivia. Estaré fuera durante un mes, y no creo que vaya a tener muchas oportunidades de escribir aquí. Francamente, tampoco me voy a esforzar mucho en buscarlas, porque se trata de tener otro tipo de experiencia.

+++ Los últimos preparativos, combinados con las circunstancias, están siendo una lata. En menos de un mes, una persona se ha marchado de casa (mi compañera Anna, de la que tendría muchas cosas buenas que contar, y que ahora está felizmente de regreso en Francia), otra ha venido a vivir conmigo (Athair, evidentemente) y otra ha pasado unos días aquí, mientras buscaba un alojamiento menos disparatadamente lejos de su trabajo (Nilrem, que acaba de marcharse rumbo a su nuevo piso).

Sacar cosas de una habitación para meterlas en otra es la constante de este mes. Sumémosle a eso que mi casa es también el local de mi empresa, y que una vez al año tengo que hacer limpieza, reordenar, etc. Unido a las circunstancias anteriores, un horror.

Nos fuimos a bucear una semana (estupenda, a pesar de que Athair lo pasó mal los primeros días) y el resto ha sido terminar trabajos, ver gente, preparar las últimas vacunas y la última documentación, y los últimos flecos del trabajo y bla, bla, bla.

O sea, que como decía Quino, necesito unas vacaciones para descansar de los preparativos de las vacaciones.

Pero las limpiezas tienen sus consecuencias positivas, como facilitar el repaso a lo que ha sido y la proyección de lo que será.

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Lo que ha sido: mirando hacia atrás sin ira.

    Un ex-novio me dijo una vez que yo no avanzaba realmente, porque las entradas en mi blog, si se leían en orden, contaban siempre la misma lucha desde el mismo sitio. Mi ex-novio un tío inteligente, y seguro que otras personas compartiréis su opinión. Creo que fue una declaración sincera, aunque seguramente también teñida por el calor de las circunstancias del momento. Sea como sea, su opinión fue algo que no se me olvidó porque una crítica importante como esa, si resulta cierta, es señal clara de que lo estás haciendo como el culo. Si no avanzas y te limitas a describir una y otra vez el mismo proceso, no eres un ser humano en crecimiento: eres un hámster en una rueda.

    Las limpiezas profundas del hogar, entre otras cosas,  me dan la oportunidad de hacer repaso y evaluación, profesional y personalmente. Los momentos en los que dejas de vivir con una persona, después comienzas a vivir con otra, y más tarde vuelves a cambiar, dejan un montón de “residuos” en forma de papeles, objetos, etc. Y tienes que ver si se adaptan o no a ti en ese momento. Y permite pensar y valorar. Y evaluar si eres una mujer o un roedor.

    Bueno, mi diagnóstico es que, en general, soy una mujer . No estoy en el mismo sitio. Mi lucha interior se parece a sí misma, cierto, porque en lo básico hay pocos anhelos esenciales en mi vida que hayan cambiado, pocas variaciones en lo que estimo correcto e incorrecto, pocos cambios en lo que es atractivo o no y grandes deseos de perfeccionar cada vez más las mismas áreas fundamentales.

    A veces, los cambios y las rupturas de esquemas son tibias. Los últimos 14 meses han supuesto, por el contrario, las modificaciones más significativas en mi interpretación del paisaje y comportamiento en consecuencia de los últimos 15 años. . Algunos cambios en forma de derrumbes que todavía son dolorosos, porque no consigo encontrar respuesta a cerca de qué hice mal o cómo podía haber evitado el fallo sin comprometer la posibilidad de éxito real, y aún ando buscando plano para ver qué se construye ahí en vez de lo que había. Pero, afortunadamente, hay poco de eso.

    La mayoría de los cambios han venido en forma de nuevos procedimientos, con líneas bastante definidas. Lo más destacable es, hablando en términos de psicología barata, que he abandonado mi fe en las estrategias cognitivas y me he hecho conductista a saco (el enlace es una simplificación, pero ilustra).

    Laboralmente, he introducido nuevas prácticas que están siendo difíciles de implementar (mis GTD periódicamente saltan por los aires y me vuelvo únicamente reactiva, hasta que me meto en cintura de nuevo) pero que progresan.

    Personalmente, me he dado cuenta de que la valoración que las personas a las que aprecio tenían de mí era excesivamente importante. No tanto como para hacerme orientar mi comportamiendo en un sentido u otro, pero sí como para darle relevancia a sus críticas, escucharlas y dedicar enormes cantidades de energía a pensar sobre ello.

    Eso ocasionaba que, en caso de que sus opiniones fueran contradictorias o cambiantes, el esfuerzo de análisis era excesivo. Y además, el proceso era de lo más latoso.

    Por otra parte, sigo creyendo que obtener la valoración de los otros es importante, porque permite tener un punto de vista diferente al propio y detectar fallos. Eso es feedback, y necesario en cualquier proceso de aprendizaje.

    La solución al problema viene de la constatación de que las pistas más importantes acerca de mi desarrollo personal han provenido fundamentalmente de desconocidos, cuasi-desconocidos o de personas a las que trato sólo de vez en cuando (menos de lo que me gustaría, generalmente). Los cambios drásticos en mi forma de ver la vida, las críticas que han provocado realmente los cambios drásticos proceden de personas alejadas.

    Creo que eso es así por dos razones. La primera, que sus observaciones no tienen ni el objetivo ni el riesgo de cambiar de manera significativa tu comportamiento HACIA ELLOS. Es una observación mucho más desinteresada y menos sujeta a la marea emocional.

    La segunda, que su inocencia, su falta de prejuicios y su carencia de miedo o culpa acerca de su valoración de mí permite críticas más originales. Y las ideas originales son las que provocan cambios profundos en los paradigmas de pensamiento (sí, he dicho paradigma, qué pasa).

    Por supuesto que las personas cercanas tienen opiniones que valoro extraordinariamente, pero sobre todo las valoro como indicadores acerca de mi relación con ellos. No como material genérico.

    Mi pareja, por ejemplo, cuyos pensamientos acerca de todo me interesan extraordinariamente, me aporta opiniones valiosísimas acerca de mi honestidad, pero no de mi honestidad en genérico, sino de mi honestidad hacia ÉL. Si un día me dijera que soy una mentirosa compulsiva cuando el día anterior me dijo que era ciertacomoelsolquenosdacalor, ya no me partiré la cabeza intentando integrar esas dos ideas con mi propia mismidad general, sino que entenderé qiue es, simple y llanamente, cómo percibe su relación de comunicación conmigo.

    Y si mi profesor de bajo me dice el jueves algo parecido, entonces me empezaré a preocupar de verdad por mi honestidad genérica. ¿Capici?

    Bueno, me preocuparé de verdad, pero con mucha calma. Porque otra idea interesante que ya compartía pero que no es fácil llevar a la práctica es que, en el fondo, casi todo importa un carajo, y que no hay buen o mal comportamiento en nuestras relaciones que resulte realmente significativo. Lo importante no son los comportamientos correctos o incorrectos, sino los confortables y los incómodos. Sobre esos sí se construyen relaciones fluídas y satisfactorias o viceversa.

    Todo esto todavía constituye un sistema complicado de gestionar para mí, que soy una persona amante de la simplicidad, pero de momento funciona bastante bien.

    Cambiando de tercio, mi independencia económica, laboral y personal se ha incrementado, y mis habilidades negociadoras también. He tenido oportunidad de aprender de otros y las he aprovechado. He asumido riesgos y tareas nuevas, y con mayor o menor coste, todo ha sido productivo. Pero no quiero repetir el mismo curso del año pasado. El balance es postivo porque ha mejorado mi currículum y mis conocimientos, pero ha sido agotador, y no quiero volver a pasar otro periodo así proximamente

    Mi gestión del estrés cuando estoy fuera de mi “zona de confort en cuanto al estrés” es mejorable. Pero la verdad, hace falta muchísima presión para ponerme en esa zona, y no tengo intención de colocarme ahí otra vez. Así que esa la dejo correr.

    Y hablando de correr, una mejora significativa. Cuando este blog comenzó su andadura, yo era una persona fumadora, incapaz de correr 5 minutos seguidos sin asfixiarme. He dejado de fumar hace unos cuatro años, sin recaídas. Ni cuando las cosas iban peor.

    (Una nota que puede servir de ayuda a otros. Me he dado cuenta de que a veces, sorprendentemente, he dado la impresión de que yo no sufro ansiedad, o temores, o deseos. Eso desanima a cualquiera que esté en proceso de dejar de fumar, por ejemplo, porque parece que hay quienes estamos bendecidos por el destino para dejar el hábito, y quienes no. Bueno, pues yo tenía una señora adicción, tengo aun confundidas las señales “tengo ansiedad” y “necesito un cigarrillo” y sigue surgiendo la tentación. Esta semana se me ha venido a la cabeza la idea de fumar no menos de dos veces al día. Pero no pasa nada. Siempre que recuerdes que en realidad, no quieres un cigarrillo, sólo quieres librarte de tu exceso de excitación. Y respires hondo.)

    Bien, como decía, he mejorado significativamente mi estado físico. Hago ejercicio de manera regular, y estoy paulatinamente aumentando mi resistencia. He fracasado estrepitosamente, sin embargo, en mi intento de reducir peso. Peso lo mismo o incluso unos kilos más. Durante el curso mi alimentación ha sido un completo desatre, y casi no he bebido el agua necesaria cada día. Dos meses de regularidad y buenos hábitos, desgraciadamente, no parecen estar teniendo efecto. Soy una persona a la que le cuesta mucho perder peso. En fin, trataré de hacerlo mejor. Ya tengo asumido que a mí me va a costar el doble de trabajo y sacrificios que a otras personas.

    No he desarrollado ninguna dependencia del alcohol, por otra parte, y eso que hubo momentos en este año pasado en que entendí realmente, con las tripas, por qué la gente bebe para enfrentarse a sus conflictos emocionales. Las mismas cosas duelen mucho menos con dos copas de vino encima. Una mañana me di cuenta de que la misma situación hacía mucho menos daño la noche anterior, porque me había tomado tres copas de vino.

    Y la pregunta lógica que me vino a a la mente entonces fue  “¿por qué no te tomas una copa de vino ahora, y así dejará de doler?

    Y la alarma empieza a chillar. Cuando entiendes la evasión desde dentro, es que estás en área de riesgo. Y tienes que ser especialmente cautelosa, más aun cuando, como yo, jamás has intentado evadir tus problemas bebiendo. Porque, si no te pones las pilas, un día te haces la pregunta, y al siguiente te tomas la copa de vino a las diez de la mañana.

    Por otra parte, me gusta cada vez más el vino. Estoy desarrollando paladar para degustarlo, y además me sienta particularmente bien. Lo disfruto extraordinariamente, como un regalo hedonista al terminar el día, compartir una buena comida y charla o ver una película en casa. ¿Cómo solucionar el conflicto?

    Bien, lo gestioné negándome a beber cuando siento dolor emocional. Si quiero anestesiarlo, lo hago durmiendo, que es como lo he hecho con anterioridad, o a golpe de videojuego. Sigo bebiendo vino cuando me siento bien. Y, en ocasiones, me permito beberlo cuando no he tenido un buen día, después de pensarlo un rato y hacer inventario mental. Si tengo la sensación de que estoy buscando anestesia y no placer sensorial, procuro no beber. (Efectivamente, este es el momento de desempolvar la palabra autoengaño y depositarla en el comentario. De nada, soy así de servicial).

    ¿Todo este escándalo y este montaje por una simple pregunta, en un día muy malo, acerca de una copa de vino que no llegué a tomar nunca?

    Sí. Porque pienso que las reglas deben elaborarse no durante los momentos de crisis, sino antes. En las crisis uno no está para pensar racionalmente, pero sí para seguir lemas o normas cortas. Así que bueno, otro trabajo preventivo hecho.

    Y el trabajo preventivo del pasado también ayudó lo suyo. Hace muuuuuuuuuuchos años sufrí una depresión (nada del otro mundo, una cosa de lo más vulgar, y no fue ni romántica, ni épica ni me llenó de valor añadido. Salir de ahí  sí me llenó de valor añadido, pero recomiendo a todo el mundo intentar añadírselo sin depresión, que se puede).

    Lo que aprendí entonces fue a temerla como a un nublao, y a tomar el tema en serio. Cuando hace un par de meses comencé a sentirme realmente mal, empecé a preguntar a gente de confianza acerca de profesionales de restauración del coco.

    La cosa es que en cuanto me quité los últimos coletazos de curro grave de encima me sentí mucho mejor. Athair se vino a vivir a casa y la convivencia me hizo la vida mucho más dulce. Y… ¿ he mencionado lo de quitarme de encima el trabajo más urgente y peliagudo? Je.

    Pues eso, el estrés bajó, mi ánimo subió y recordé que el peor momento que yo había vivido en mi viejo capítulo depresivo no había coincidido con el momento más bajo de la curva, sino que se había dado en la subida, en el momento en que me fallaron las fuerzas. Si pasas de ahí,  sigues imparablemente cuesta arriba. Más vieja. Más fuerte. Más guapa y más dura.

    De momento, por tanto, tengo aparcado el tema del loquero, pero no descarto buscarme uno si veo posible una simple limpieza de bujías. Al fin y al cabo, el mejor momento para llevar el coche al taller es cuando todavía no se ha roto nada.

    Otro asunto a valorar es mi relación actual con Imperator. Lo quiero muchísimo, es una persona muy importante en mi vida y con la que puedo compartir muy buenos momentos. Me alegro mucho de ver que estamos consiguiendo, a pesar de las rozaduras iniciales, tener una buena relación. Me apena que se vaya a vivir a otra ciudad, pero creo que ha encontrado una persona que está sabiendo sacar lo mejor de él como yo no fui capaz, y con un temperamento mucho más compatible con el suyo. Y me alegra todo ello porque las posibilidades de que su relación sea mucho más satisfactoria de lo que lo fue la nuestra son mucho mayores. Y yo quiero que sea feliz. Imperator y yo, a día de hoy, somos buenos amigos. Espero que esto no cambie, estoy muy contenta :)

    Las amistades, a veces, provienen de los lugares más sorprendentes. Creo que, a menudo, no sé integrarme en los esquemas de amistad con otras personas en el grado de superficialidad/profundidad requerido para cada aspecto. No pillo la onda, y me temo que mi dial no está calibrado segun las frecuencias de mi zona. No tengo ni la menor idea de por qué es así, pero estoy aprendiendo a hacer traducciones exitosas y a disfrutar de la diversión sin compromiso. Y agradezco extraordinariamente el apoyo recibido cuando me ha sido necesario.

    Bueno, estoy cansada de escribir, así que voy a terminar hablando de mi relación de pareja con Athair.

    Es difícil de creer que una relación que empezó en unas condiciones como las nuestras se encuentre en estos momentos en tan buena salud. Perfectamente podría haberse resentido del periodo en el que yo mantuve dos relaciones a la vez, o de mi penosa agenda, o de mi mal ánimo. El mayor riesgo, desde luego, provenía de mi escasa fe en las relaciones de pareja y mis poquitas ganas de invertir en las mismas.

    Pero aquí estamos. Athair ha tenido mucho valor para llegar hasta aquí. Me sigue sorprendiendo su capacidad de comprometerse con decisiones difíciles y tratar honestamente de llevarlas a cabo. Me sigue sorprendiendo lo mucho que le gusta pasar tiempo conmigo, compartir experiencias y minutos o quitarme la ropa. (A mí también me gusta lo mismo, especialmente quitarle la ropa. Está mucho mejor sin ropa.)

    (Edición: Mentira. Ese ha sido uno de esos momentos en que la pose de mujer fatal se vuelve más atractiva que la verdad y la fagocita. Detesto las poses, porque pueden encandilarte con facilidad y convertir lo que haces o lo que dices en merchandising. Mierda para eso.

    Me encanta quitarle la ropa a Athair, me chifla su cuerpo y no puedo decir lo mucho que me gusta el sexo con él. Pero a veces eso es lo que deseo especialmente, y otras veces deseo especialmente contarle chistes de los míos y ver sus fingidas muecas de horror, o ver Pocoyó a su lado o cruzarme con él cuando salimos a correr en diferentes circuitos o leer tiras cómicas de internet a la vez o bucear a su lado. Esto empezó siendo, fundamentalmente, una cuestión de severa atracción sexual, pero no es ni mucho menos el único espacio para la química. El sexo es fundamental, pero hay mucho más).

    Y no es que esto sea fácil. El camarada Athair y yo tenemos los dos una espina dorsal bastante notoria, intensidad en nuestros deseos y opiniones y una potencial mala leche significativa. Y yo estoy en plena etapa “tonterías las justas” (ignoro si le he pillado a él en una etapa similar, cuando vuelva de ayudar a Nilrem con la mudanza se lo pregunto), así que tenemos más broncas de las que he tenido con ninguna otra de mis relaciones estables, y yo creo que en el patio de vecinos ya nos conocen por la voz (en dos clases de situaciones completamente distintas, pero es que es un patio muy pequeño y se oye todo.)

    Por cuestiones tan saltimbanquis a veces como “cuál es la forma correcta de contestarle a tu pareja cuando  tiene un globo del copón porque un alemán grande y bobo se llevó prendido en su traje de buceo la funda de velcro de los plomos que la hermana de Athair nos había prestado”.  Que en esta pareja cada cuál folla con quien le apetece, pero nos la cogemos con papel de fumar con cosas como esas. Que son las que a nosotros nos parecen importantes :)

    Es una buena relación. Es una muy buena relación. Espero que lo sea por mucho tiempo. Espero también que esté llena de complicadas discusiones, y de largos abrazos. Y de largas conversaciones con minúscula, y alguna inevitable Conversación, pero esas mejor cortas. Es una buena relación, de las que me hacen desear ser parte de una pareja. Caray, en enero yo pensaba que no iba a querer algo así hasta dentro de cinco años, y que Athair y yo, dada mi trayectoria, teníamos el futuro de un sugus a la puerta de un cole. Y aquí estoy.

    Milagroso. En buena parte, milagrosa tenacidad de Athair.

    Como conclusión, estoy contenta y satisfecha. No pongo un “muy” delante de esas dos palabras porque también estoy un poco drenada de energía. Cansada, hasta las narices de trabajar en todos los sentidos, pero al otro lado del bache.

    Un gran semestre, que se podía haber estructurado mejor en varios aspectos, pero donde las posibilidades de partirme algo en alguno de lso saltos eran bastante grandes. Trastabillando a veces, pero estoy de pie. Y me marcho un mes a Bolivia. Salgo de mi pequeño mundo y mis pequeños problemas de estómago repleto, y viajo al mundo real de la mayor parte del planeta .