Vista crea oportunidades de negocio

+++ Windows Vista no sólo estimula la creatividad y evita el apoltronamiento de los administradores de sistemas.

En contra de lo que algunos piensan, Windows Vista favorece el negocio de la informática de consumo más allá de lo que sus detractores puedan decir.

Como prueba, esta foto tomada la semana pasada en una céntrica calle madrileña:

Si es que todo son ventajas ;)

Complejo de inferioridad

+++ Ayer, un joven finlandés asesinó a diez personas en un instituto de FP.

Hoy, aparece esta viñeta en El Mundo.

Si es que lo estábamos deseando, joder. Después del baño que nos ha dado Finlandia en el informe PISA, esta es una ocasión de oro para hacer leña de su sistema educativo.

Porque no vayamos a creer que se trata sólo de Ricardo, no. Esta mañana ya he escuchado a un par de tertulianos decir la misma sandez, la de “algo muy muy malo pasa en la sociedad finlandesa cuando se dan casos como este“. Y pasamos rápidamente a analizar las carencias de los finlandeses en educación, valores y la situación de la juventud. O, más que analizarlas, a decir que las tienen y ya está, porque en realidad ninguno de esos bocazas tiene ni repajolera idea de cómo se vive en Finlandia. Que está muy lejos y hace mucho frío, todo lo más…

También podrían haber establecido la conexión inmediata con el hecho de que en Finlandia es mucho más fácil conseguir un arma que, por ejemplo, en España. Y que por eso a los adolescentes tempranos y tardíos les cuesta menos liarse a tiros si hablan finés. Aqui, como un móvil con cámara se lo venden a cualquiera, pues pegamos palizas a los compañeros de clase y luego distribuímos la película de la proeza.

Pero no, quiá, qué va a ser eso de las licencias… Lo que ocurre es que, al fin y al cabo, “nuestros valores eternos aprueban, aunque nuestros estudiantes suspendan”. La madre que os parió, periodistas, si es que en los últimos años parace que para trabajar en la sección de actualidad has tenido que beberte un litro de pintura amarilla…

Para muestra, otra perla que aparece en varios periódicos, aunque el Mundo vuelve a ser el elegido porque el titular es de los más brillantes “La Policía consideró inofensivo al asesino finés un día antes de que matara a 10 escolares” (el enlace no funcionará a no ser que estés suscrito a El Mundo, pero creedme, eso es lo que aparece en primera página hoy).

La cosa consiste en que la policía interrogó al pavo, vio sus vídeos en youtube y lo dejó en la calle. Eso no es lo mismo que considerarlo inofensivo, pero por lo visto los redactores de la noticia confunden ese diagnóstico con la idea “este tío cualquier día nos la lía, pero como aún no ha hecho nada y dice que los vídeos en youtube eran para vacilar, pues no lo podemos retener. Porque para eso hace falta un juez, y hasta que tengamos gente metida en frascos que nos digan el futuro, a lo Minority Report, va a ser que NO SE PUEDE METER A LA GENTE EN LA CÁRCEL PORQUE DÉ MAL ROLLO”.

O igual es verdad, oyes, y la policía pensó que este hombre no mataría una mosca. Pero lo que importa es que, nos guste o no, el precio de las libertades civiles es cierta inseguridad. Esas libertades civiles que hacen que a Imperator o al Capitán Napalm no los metan en chirona cuando barbarizan en sus blogs acerca de lo que piensan hacer con un lanzallamas, o que a no me encierren por pensar en alto… esas cosillas.

Lo que es más, en los países donde a la gente se la detiene y se la encierra sólo porque parece peligrosa, la violencia social suele ser mayor. Detener preventivamente a la gente no sólo es una burrada, sino que además no funciona.

Tal vez sí pudieran haberle retirado la licencia y la pistola, sin embargo. Es posible que la ley en Finlandia no permita en estos momentos hacer algo así sólo por vacilar en un vídeo de internet, lo que se podría traducir en una futura reforma de su legislación acerca de la tenencia de armas.

Pero claro, esta clase de reflexiones no sirven para que se nos quite de encima el complejo de inferioridad. En general, usar el cerebro y el espíritu crítico no da satisfacciones de boca llena.

Caray, a veces me pregunto si no les molestará la chancla.

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(Nota: La foto es del bueno de Jokin, que no dice barbaridades sino que tiene un blog mu salao.  Pero es que es la única foto que encontré para ilustrar el tema…).

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El experimento del día

+++ Rapunzell, noticias a la hora, el minuto, lo que sea….

Edit: Este es uno de mis espacios de comunicación, en el que hablo de lo que me peta en cada momento. A veces sé lo que voy a decir, a veces se construyen las ideas con cada línea.

Otras veces, me gusta hablar por hablar.

Paradójicamente, mis comunicaciones en persona cada vez se vacían más de ruido.

Ruido es lo que no interesa al que escucha, y si prestamos atención, resulta sorprendente la enorme cantidad de anécdotas, ideas, mensajes, lamentos, novedades, exaltaciones y sucesos que se la pelan al de enfrente. De verdad.  estamos rodeados de charla intrascendente, en la que cada uno espera su turno para hablar, sin que le merezca realmente mucho interés lo que le está contando el de enfrente.

Haced el experimento. Detened el curso de vuestro relato, o vuestra exposición, o lo que fuere que decíais. Siempre hay breves interrupciones que nos dan la oportunidad: el teléfono, un coche que pasa, el recuerdo repentino de una pregunta urgente, un saludo a otro que se acerca… Y no retoméis el hilo.

¿Lo habéis probado alguna vez? Es sorprendente el bajo porcentaje de ocasiones en las que el interlocutor hace algún esfuerzo por devolver la conversación al punto en el que la habías dejado. Aunque lo que estaba naciendo se quede sólo formado a medias. Al fin y al cabo, ya cumplió su función, ser un lubricante social. Como el frotarse las antenas de las hormigas o el olerse el rabo de los perros.

La lectura más socarrona es, por supuesto, pensar que “eso le pasa a Rapunzell porque lo que dice no tiene interés. No como a mí”.

Pues oye, igual es verdad. No puedo saber si me opcurre en la misma frecuencia, mayor o menor que a otros, porque soy mi principal sujeto experimental. Pero también observo conversaciones de terceros, y anoto mentalmente las ocasiones en las que son los que escuchan , tras la interrupción, los que intentan averiguar el final de la historia.

La mayor parte de las veces es el narrador quien agarra de nuevo el tema y lo pone encima de la mesa, a veces sin esfuerzo, a veces a codazos, con un como iba diciendo que suena más alto que las otras voces que ya se arrancaban a hablar de lo suyo. Si no lo hace así, rápidamente, la conversación se desvía y otro ocupa el centro de interés. Como las sevillanas, en las que la música importa un rábano y sólo es una excusa para el baile.

Pues eso, que cada vez hablo menos en vivo y en directo (felicidades a los que no lo hayáis notado. O sois impermeables, cosa que os será muy útil en la vida, o pertenecéis al selecto grupo con el que me suelto la melena). Pero me sigue gustando contar cosas. Y como en estos días la temporada aún no ha arrancado y no cuento cuentos… escribo.

Escribo en el Embrolla, y tal vez, cuando la entrada esté completa, la copie aquí, o tal vez no. Es satisfactorio escribir a ratitos. Es especialmente satisfactorio el lanzarlo a la nada.

Resultado del experimento = positivo.

Y esto es Rapunzell que va…

+++… y le echa valor y decide que no se va a dormir hasta que no acabe la $%# memoria de los €#@&¬%$. Y como está hasta los alveolos de transcribir cuestionarios, y además le cuesta encontrar la forma de decir en la memoria que algunos participantes del curso de monitores (nada que ver con Bolivia, no confundirse, podió) eran maravillosos pero otros unos capullos integrales sin que quede borde…

Pues se va a youtube y busca cosas que le agrade oír. Por ejemplo, este “Send in the clowns”, una canción extraordinaria con una inesperada interpretación por Glenn Close. Ignoraba que cantara tan bien. Se la dedico a Axque, a ver si le gusta.

Pertenece a un musical, Pequeña Serenata Nocturna (A Little Night Music). En cierto momento Desirée, la protagonista, se declara al hombre que la pretendió hace 20 años, cuando ella era una actriz casquivana y frívola. Comprende que era el amor de su vida y que debió haberse casado con él tiempo atrás. Pero ahora es él quien la rechaza, de la manera más dulce posible, porque está terriblemente enamorado de su joven esposa. Y Desirée canta esta canción, Send in the Clowns (Que entren los payasos).

El título hace referencia a la práctica teatral de hacer entrar a los cómicos,  o improvisar chistes, o lo que sea, cuando algo falla en escena. Si es el momento de hacer entrar a los payasos, es que algo ha salido muy mal.

Isn’t it rich?
Are we a pair?
Me here at last on the ground,
You in mid-air.
Send in the clowns.


Isn’t it bliss?
Don’t you approve?
One who keeps tearing around,
One who can’t move.
Where are the clowns?
Send in the clowns.


Just when I’d stopped opening doors,
Finally knowing the one that I wanted was yours,
Making my entrance again with my usual flair,
Sure of my lines,
No one is there.


Don’t you love farce?
My fault, I fear.
I thought that you’d want what I want–
Sorry, my dear.
But where are the clowns?
Quick, send in the clowns.
Don’t bother, they’re here.


Isn’t it rich?
Isn’t it queer?
Losing my timing this late
In my career?
And where are the clowns?
There ought to be clowns.
Well, maybe next year.

(Me emociona mucho esta letra. Y me alegro horrores de que mi estado de ánimo actual no tenga nada que ver con ella).

Recuerdo escuchar esta canción por primera vez en una película protagonizada por Elisabeth Taylor. Aunque no tiene una voz de cantante, su interpretación es sensible y dramática. Grabé su versión del programa de radio de Pumares (sí, Polvo de Estrellas, de cuando aún no estaba loco del todo) y la escuchaba a menudo.

Además de oírla cantar, aquí está la escena que da paso a la canción.

Barbra Streisand también la tiene en su repertorio.  No me gusta su estilo aquí, demasiado artificiosa por bella que sea su voz. Mucho mejor para mí la de la Taylor, si soy sincera. (Siempre que hagamos caso omiso de lo mal que se dobla a sí misma al cantar en la película, que no coinciden los labios y los versos ni por casualidad. Relativamente frecuente en actores que no saben doblar…)

Hay muchas más versiones, por supuesto. Es lo que tienen los clásicos. Dejo aquí una de las que más me han gustado. Send in the clowns, por Angela Lansbury.

Hala, a seguir tabulando…

Imágenes de una mañana tonta

+++ Mañana de lunes tontísima. Empezando porque me acosté muy tarde (las 4 de la mañana) y aunque el despertador sonó a las 9, lo apagué y seguí durmiendo hasta las 11. Afortunadamente, el trasnoche lo invertí terminando tareas, así que no he desaprovechado el tiempo. Sin embargo, me cuesta encontrar mi centro.

Al final, he decidido dedicar la mañana a cosas que me gustan y la tarde al trabajo.

+++ He limpiado los balcones y les he sacado brillo a las plantas.
Mi planta de aloe vera (que me acompaña desde hace al menos cuatro años) ha tenido vástagos (había escrito hijitos, pero es que suena cursi hasta la náusea). Ya tocaba separarlos de su madre, y ahora tienen maceta propia.
Eso que se ve ahí es mi balconcito. En la jardinera, además de las dos plantitas de aloe, hay un geranio. Este año decidí que estaba hasta las narices de pelear contra la polilla de los geranios, y que le iban a dar mucho por saco al que quedaba (apenas una ramita medio seca). Y que si se moría, pues que se muriera. Ni siquiera le pedi a Athair que lo regara en mi ausencia. Bien, este ha resultado un ejemplar más duro que los anteriores, porque ahí anda, rebrotando. Asi que lo he vuelto a incorporar a la ronda de riegos, esperando que sea el principio de una estirpe más resistente de lo habitual a la mariposita de las narices…

Siguiendo con las plantas, he abierto por fin uno de mis regalos de cumpleaños.  Hace unos meses publiqué una entrada en la que hablaba del Eggling, un pequeño jardín en un huevo. Moriarty y Sara se las arreglaron (aun no sé bien como) para encontrar uno y regalármelo. Pero yo quería estar segura de que podría cuidar del huevo como es debido, así que esperé a el día adecuado para abrirlo. Y el día adecuado ha sido hoy. Reconozco que estaba un poco intimidada ante la idea de romper la parte superior sin cargarme todo el invento, pero ha sido la mar de fácil.

Es un gran momento en la vida de una mujer cuando llega el huevo adecuado y aciertas al abrirlo. Ahora, a verlo florecer y cuidarlo mucho :)

+++ Cuando te levantas tarde, el desayuno y la comida se juntan.

Una de las apuestas importantes de este año es tratarme mejor (“amor a mí misma”, que decíamos los voluntarios en Bolivia. Ya explicaré la gracia de la frase otro día. O no.)

Estoy trabajando estos días en un plan de comida que requiere una tabla de excel y un software que resuelva sistemas de ecuaciones (recuerdo como hacerlo a mano, pero esto se supone que es más rápido).  Sí, no es sencillo, y aun no está a punto. Hoy para comer me las he arreglado con una ensalada de espinacas y pechuga de pavo, porque no tenía casi hambre. Tiene buen aspecto ¿verdad?

Lo que se ve en la foto que parece una calabacita es precisamente eso, un poro para el mate. En Bolivia también hay guaraníes (los bebedores originarios de mate) y por tanto costumbre de porear, pero no lo toman igual que en Argentina. Es frecuente que le echen azúcar, y además el poro no se pasa de persona en persona. O mejor dicho, sí se pasa, pero cada uno bebe un poro entero, lo rellena de agua y se lo da al siguiente.

La yerba mate tiene un montón de propiedades interesantes, así que estoy procurando acostumbrarme a él y así beber algo más que té y café. Digo acostumbrarme porque no le pongo azúcar, y si no aciertas con la temperatura dle agua (que no debe hervir) se vuelve demasiado amargo. Tengo que agarrarle práctica…

La gracia está en que el poro lo hice yo. Compramos calabazas en el mercado de Santa Cruz y nos enseñaron a  prepararlas :)

+++ De los proyectos que conocí en Bolivia, mi favorito sin duda alguna era la casa de las mujeres. Uno de los recursos que les está permitiendo tener una vida un poco mejor es una cooperativa de pintura de telas. Pintan extraordinariamente bien, y eso les permite obtener unos ingresos extras cuando su artesanía se vende a precios justos en España. Esta mochila que veis aquí abajo, con un diseño inspirado en Mamani Mamani, me costó 12 euros. Un precio la mar de apañado por un producto estupendo y bonito, y la garantía de que se paga un salario digno a las trabajadoras.

También hacen manteles, estuches, monederos, camisetas… Lo malo es que aun es una cooperativa pequeña y no tienen producción suficiente para vender en tiendas. Pero si a alguien le apetece comprar algo, sólo tiene que decírmelo. Contactos, contactos…

+++ Ya os habréis dado cuenta de que las fotos tienen un color un tanto desvaído. Están hechas con el móvil, un sistema rápido pero que no da muy buena calidad.

Si así fuera, os quedaríais completamente impresionados por los fantásticos colores de mi nueva hamaca. Sí, me traje una hamaca a casa, que pasa… De hecho, los tres voluntarios nos la trajimos. Y Athair se puso a ello y me la colgó en dos días, y eso que él no le gusta mucho tumbarse en ella…

A mí, sin embargo, me chifla. Y leer ahí es todo un placer, suspendida entre el cielo y la tierra…

A Beba no le hace mucha gracia que la use, sin embargo. No se siente del todo cómoda ahí arriba, así que le fastidia su plan de “estar en algún regazo humano las 24 horas del día” (quién la ha visto y quien la ve, con lo huidiza que era) . Ya se acostumbrará.

Nuestra casa no es muy grande, pero la hamaca se puede poner y quitar, así que no molesta. En Bolivia cuestan unos 320 bolivianos (aprox 32 €). Este diseño es guarayo, que es como le dicen a la gente que vive cerca de la frontera con Brasil. Bonita ¿ya?

Lo malo es que no se puede practicar con el bajo ahí arriba. Lo bueno, que a pesar de ello estoy practicando otra vez, después de dos meses de no dar chapa. Y lo mejor, que no he perdido ni habilidad ni el imprescindible callo en los dedos.

Movimiento de tropas

+++ Tengo un novio en la academia de polisía. É un novio mu guapo, mu li-tto y mu salao, y mu güeno. O mejor dicho, la jodía academia de polisía tiene un novio (novio mío de mí, pero tenel-lo lo tiene la academia)  y yo tengo un hueco en la casa con forma de novio guapo, lit-to, salao y güeno que me ando tropezando a todas horas.

Y el novio está contento con la academia, y yo estoy contenta con el novio y contentísima de que esté en la academia y de que le esté gustando. Pero el jodío hueco, el anti-novio hecho de anti-materia, se me cuela entre las piernas como un segundo gato y me entorpece la vida y me amustia las plantas y un pelín el entusiasmo.

Que hay que joderse, la lógica y el cerebro te dicen la de cosas que vas a poder hacer estando tú sola (como la cera en las piernas, o la base de datos o más proyecto o ver cine alemán) y el ánimo se te declara autónomo y libre pensador y te reblandeces y te conviertes en un molusco apagado.

¿Qué fue de mi espina dorsal, por Tutatis? ¿Como he acabado convertida en un  invertebrado melancólico ante las ausencias?

En fin, cosa de auto-patearme el culo y espabilar. Se admiten patadas amigas, también :)

En otro orden de cosas, mi abuela se cayó de nuevo el miércoles. estaba la mujer en el sillón, se fue a levantar y se cayó, dándose un señor golpe en el melón. Precisamente cuando mi coche estaba en el taller y Athair se había llevado el suyo a Ávila, ley de Murphy. Mi señora madre y yo enchufamos a mi abuela en un tarsis, y derechas a la Concepción.

Sólo tuvimos que esperar cuatro horas en una servicio de urgencias que no estaba ni mucho menos muy lleno de gente (que ya me los conozco, es lo que tiene una abuela de 90 años y un ex-novio con tendencia a los amagos de apendicitis el pobre… que ves mundo).

Cuatro horas para una radiografía.

El personal muy amable, pero Espe, sus muchachos y quienes los precedieron en esto de la privatización están consiguiendo que determinados servicios empeoren con los años. Eso sí, mi madre y yo tuvimos un montón de tiempo para “dialogar”. Y cuatro horas dan para mucho.

Yo a mi madre he preferido no meterla en los ajos acerca de si mis relaciones de pareja iba bien o iban mal, si ella no ha preguntado. En primer lugar, porque se preocupa. En segundo lugar, porque nunca he querido que le cogiera manía a la pareja en cuestión. En tercero, porque explicarle a tu madre, quien tiene arraigadísima la idea (como buena mujer de su tiempo) de que el sexo es fundamentalmente malo en sí mismo (aunque hace lo posible para que esas atrofias mentales no le amarguen la vida al prójimo)… Hala,  explícale que tienes una relación abierta, que has tenido dos relaciones de pareja a la vez con conocimiento (y en principio, asentimiento) de todos los interesados…

Bueno, pues para eso te tienes que pegar cuatro horas en urgencias. A veces me flipa que a mi madre no se le caiga la cabeza del cuello cuando le cuento según qué cosas. Pero claro, a ella le vale si yo estoy feliz. Y no pierde la confianza en mí.

- Aunque yo, el curso pasado, te vi bastante mal…- dice.

- Ya. No fue sólo en lo personal, di un salto grande en todos los aspectos y acepté mucho trabajo difícil. Pero, en cualquier caso, las personas que somos capaces de hacer apuestas altas las hacemos, porque somos capaces de trabajar mucho y de asumir ostias desde sitios altos. Y  hay veces en que la única forma de saber si algo va a funcionar o no es creyendo en lo que te dicen y probando. Y, qué coño, vivir haciendo lo que quieres no sale gratis. La coherencia interna no sale gratis. A veces hay que tragar saliva, apretar los dientes y joderte con las consecuencias.

En ocasiones tengo que oírme contarle las cosas a otra persona para comprobar que, finalmente, he llegado a la conclusión. Que ya está, que no hay más que pensar. Tras mucho darle vueltas a las cosas, tras mucho buscar el indicador que debí haber visto pero que no vi, la señal de que las cosas no iban a salir como yo esperaba… resulta que a veces no la hay. Sólo hay un índice de riesgo alto, pero eso no es la misma cosa.

Por responsable que quiera ser de mi propia vida, no soy responsable de prevenir o prever todo lo que me ocurre. No estoy diciendo que haya que echarle las culpas a nadie más, no voy por ahí. Me refiero a que a veces “tenías que haberlo visto venir” y a veces es imposible. Si quieres ver lo que hay tras la puerta del concurso, te quedas, juegas y la abres. A veces descubres que debieras haberte plantado, y quedarte con la cubertería de treinta servicios y el jamón. Y a veces ganas.

Como el business, como el amor, como las raids. A veces hay indicadores. A veces no los hay. Vivo en un mundo que no siempre tiene pistas. No puedo achacarme la responsabilidad de todo, no puedo echarme la bronca por no haberlo visto venir todo. Como Jude, debería tener cuidado con lo que me echo sobre los hombros.

No se puede ver venir todo. Ojalá se pudiera, sería la gran felicidad de los supervivientes “patológicos del control de la situación” como yo. Pero este es el universo del principio de Incertidumbre, y caray, es un universo bien majo.

Y además, a mí las cuberterías de treinta servicios me la pelan. Yo quiero el viaje a Nueva Zelanda con el extra de salir en papelito con frase en el rodaje de El Hobbit. O el apartamento en Torrevieja, en su defecto. Y en eso estoy ahora.

Por cierto, mi abuela bien, gracias. Somos gente dura de roer.

Ya estoy en casa. Más sobre Bolivia.

+++ Y todo es estupendo. Ayer por la tarde Athair y yo nos separamos más de cinco metros por primera vez desde que crucé las puertas de la aduana en Barajas. Ya nos vamos tranquilizando un poco, la marca de las ausencias y el jet lag van desapareciendo y empezamos a dar señales de vida al exterior. Hoy prometo llamar a todos aquellos a quienes quiero llamar, y escribir a quienes quiero escribir. Disculpad la demora, pero estoy segura de que lo entendéis.

Y continúo compartiendo aquí mi experiencia boliviana. Tarde o temprano habra alguna foto. pero creo que hoy no :)

El transporte (segunda parte)

Bien, ya hablé de los micros, los trufis y los taxis. Acabo de averiguar que “trufison las siglas de “Transporte de Ruta Fija”, y no en todas partes son turismos, sino que en algunos lugares también se usan esas siglas para movilidades (furgonetas) o micros.

He de decir que cuando escribí acerca de los trufis estaba un tanto impresionada por un par de conductores un tanto… sanguíneos. Lo cierto es que la mayoría del tiempo, son gente bastante tranquila, que no se exalta con facilidad.

Y es que parece que los bolivianos, si no toman (beber alcohol) o se meten en política, son gente de lo más sereno. Conducir en Santa Cruz, que es una ciudad populosa, conlleva sus correspondientes atascos, competiciones por ver quién se mete antes en una intersección con tráfico denso, etc. Pero jamás, en todo un mes de estancia allí, escuché a un conductor proferir un solo insulto. Los taxistas y conductores de trufi que vi aceptaban (con excepción del conductor aquel que me hizo evaluar mi mochila como parachoques) los problemas del tráfico con mucha calma, sin alterarse.

Los conductores de micro, que parecen soldados al vehículo como en un autito de Fisher Price, tienen problemas a veces para incorporarse de nuevo a la calzada después de haberse detenido en el arcén para recoger o dejar a un pasajero. Y no resoplan, no blasfeman, ni se inmutan. En situaciones en las que en España el conductor medio saca el cuerpo por la ventanilla para jurar en arameo, a los cruceños no se les mueve una pestaña.

Mi impresión general es que conducen bien. En un medio donde el tráfico demanda habilidad, astucia y reflejos, tienen de todo eso. Lo que no tiene nada que ver con que la conducción sea segura o prudente.

Una carretera de dos carriles se convierte rápidamente en una de cuatro. No hay rayas en el suelo, por supuesto, sólo huecos por los que los coches circulan según les da. Los adelantamientos no son especialmente imprudentes, pero hay tantos y tan largos (circulan muchos camiones lentos o micros, y hay prisa) que impresionan. A pesar de ello, y del mal estado de muchos coches (o precisamente por ello, gracias a la baja velocidad) no vi más accidente que un camión al que se le cayó la carga.

Los peatones son una cuestión aparte.

Mi primera directora de teatro, cuando se refería al acto de cruzar una calle por donde le petaba, lo llamaba “cruzar a la boliviana”. A mí me hizo gracia la expresión, y la he empleado durante años.  Bueno, pues ya he estado en Bolivia, y he de decir que se ajusta perfectamente a la realidad.

En Santa Cruz existen pasos de cebra, pero NO DEBES FIARTE. No creo que haya un conductor de cada diez que sepa para que valen, y el hecho de que estén casi todos borrados no ayuda. Se cruza por donde se puede, y cuando se puede, y ya está. Como en el trazado de la ciudad de Santa Cruz predominan las calles de un solo sentido y carril, orientadas en cuadrícula, cruzar es bastante fácil.

La política.

Vamos a partir de la base, en este punto, de que no pretendo tener mucha idea sobre el panorama político en Bolivia. A decir verdad, dudo mucho de que nadie pueda tener una explicación razonable y sensata de qué se cuece allí, y unas perspectivas de desarrollo futuro probables.

Un circo de tres pistas, eso es la política boliviana. Afortunadamente para ellos, llevan viviendo la tira de años con las saltimbancadas de turno (incluyendo golpes de estado, que en Bolivia son tan comunes como las plataneras o las trenzas). desafortunadamente para ellos, esa situación les impide progresar como podrían.

He aquí mi análisis de la situación actual.

En Bolivia hay una división territorial y étnica entre la zona oriental (en la que se incluye Santa Cruz de la Sierra) y la occidental.

El oriente es más llano, agrícolamente más fértil, con un clima mucho más benigno y presencia de yacimientos de gas y petróleo. Las etnias presentes están más mezcladas con los descendientes de españoles. Son los llamados cambas.

La zona oriental, por el contrario, se encuentra situada en el altiplano. Su altitud y su clima, mucho más extremo, hacen que la vida en esas regiones sea mucho más dura y la productividad mucho más baja. Las etnias presentes en esas regiones son mayoritariamente indígenas (quechuas y aymaras sobre todo), el mestizaje es bajo y la situación económica ha sido tradicionalmente más desfavorable.

Paradójicamente, son el folklore y la imagen del occidente boliviano las que se asocian al país desde el exterior. Cuando pensamos en Bolivia, pensamos en mujeres gruesas de largas trenzas, mantas de colores a la espalda (aguayo) donde llevan a sus bebés (guagua) y un sombrerito en la cabeza en milagroso equilibrio. Es la cultura colla.

Tradicionalmente, los dirigentes del país han sido descendientes de españoles o cambas. Evo Morales es el primer presidente “colla” (indígena, se suele decir, aunque existen otras etnias indígenas que no pertenecen a la cultura colla). Tiene el apoyo mayoriotario, en principio, de las bases orientales, que perciben que sus intereses han sido tradicionalmente aplastados, su cultura y su lengua ninguneadas y sus posibilidades de desarrollo mutiladas por los mestizos, los criollos y sus descendientes. Lo que en parte es verdad.

Ciertamente, los valiosos yacimientos metalúrgicos de Potosí y Jauja, por ejmplo, estaban situados en la zona oriental. Pero la población indígena no recibió los beneficios de la extracción, sino que fueron convertidos en mano de obra semiesclava por los españoles primero y los criollos después, mantenidos conscientemente en situación de analfabetismo y gobernados en la distancia por las fortunas del país, que evidentemente preferían vivir en zonas menos inhospitas. Vamos, lo de siempre.

Así que nos encontramos ya con dos elementos que convierten cualquier nación en un polvorín: el conflicto étnico y la percepción de la deuda histórica.

A eso, hay que sumarle las sucesivas crisis económicas. Unidas a la prosperidad de las ciudades del oriente, han propiciado un flujo migratorio de los collas que buscan allí una oportunidad de vida mejor. Y así se llena el oriente de cholitas (mujeres indígenas, con el pelo partido en trenzas como he descrito antes, siguiendo una orden de la gobernación española de siglos atrás, falda de vuelo y blusa de encaje) y sus maridos, mucho menos conspicuo. Y cuando la nueva crisis económica se cierne sobre todo el país, en las zonas orientales la reacción no se hace esperar: la culpa la tienen los inmigrantes. Vamos, lo mismo que dicen aquí.

A su vez, el gobierno de Evo Morales concede diversos cargos de responsabilidad a históricos dirigentes indígenas, personas al parecer de gran valía personal y coraje pero, desgraciadamente, no siempre con la formación necesaria para desempeñar su puesto. (Otros cargos, por el contrario, son puestos en manos de personas de gran talento, pero incluso con estos surgen discrepancias políticas).

Y aquí se queda esto de momento. Más el próximo día.