+++ Rapunzell, noticias a la hora, el minuto, lo que sea….
Edit: Este es uno de mis espacios de comunicación, en el que hablo de lo que me peta en cada momento. A veces sé lo que voy a decir, a veces se construyen las ideas con cada línea.
Otras veces, me gusta hablar por hablar.
Paradójicamente, mis comunicaciones en persona cada vez se vacían más de ruido.
Ruido es lo que no interesa al que escucha, y si prestamos atención, resulta sorprendente la enorme cantidad de anécdotas, ideas, mensajes, lamentos, novedades, exaltaciones y sucesos que se la pelan al de enfrente. De verdad. estamos rodeados de charla intrascendente, en la que cada uno espera su turno para hablar, sin que le merezca realmente mucho interés lo que le está contando el de enfrente.
Haced el experimento. Detened el curso de vuestro relato, o vuestra exposición, o lo que fuere que decíais. Siempre hay breves interrupciones que nos dan la oportunidad: el teléfono, un coche que pasa, el recuerdo repentino de una pregunta urgente, un saludo a otro que se acerca… Y no retoméis el hilo.
¿Lo habéis probado alguna vez? Es sorprendente el bajo porcentaje de ocasiones en las que el interlocutor hace algún esfuerzo por devolver la conversación al punto en el que la habías dejado. Aunque lo que estaba naciendo se quede sólo formado a medias. Al fin y al cabo, ya cumplió su función, ser un lubricante social. Como el frotarse las antenas de las hormigas o el olerse el rabo de los perros.
La lectura más socarrona es, por supuesto, pensar que “eso le pasa a Rapunzell porque lo que dice no tiene interés. No como a mí”.
Pues oye, igual es verdad. No puedo saber si me opcurre en la misma frecuencia, mayor o menor que a otros, porque soy mi principal sujeto experimental. Pero también observo conversaciones de terceros, y anoto mentalmente las ocasiones en las que son los que escuchan , tras la interrupción, los que intentan averiguar el final de la historia.
La mayor parte de las veces es el narrador quien agarra de nuevo el tema y lo pone encima de la mesa, a veces sin esfuerzo, a veces a codazos, con un como iba diciendo que suena más alto que las otras voces que ya se arrancaban a hablar de lo suyo. Si no lo hace así, rápidamente, la conversación se desvía y otro ocupa el centro de interés. Como las sevillanas, en las que la música importa un rábano y sólo es una excusa para el baile.
Pues eso, que cada vez hablo menos en vivo y en directo (felicidades a los que no lo hayáis notado. O sois impermeables, cosa que os será muy útil en la vida, o pertenecéis al selecto grupo con el que me suelto la melena). Pero me sigue gustando contar cosas. Y como en estos días la temporada aún no ha arrancado y no cuento cuentos… escribo.
Escribo en el Embrolla, y tal vez, cuando la entrada esté completa, la copie aquí, o tal vez no. Es satisfactorio escribir a ratitos. Es especialmente satisfactorio el lanzarlo a la nada.
Resultado del experimento = positivo.
Septiembre 16, 2008 a las 11:47 am
¿No se supone que para eso está el twitter?
Septiembre 16, 2008 a las 11:54 am
¿El twitter deja linkar vídeos?
Septiembre 16, 2008 a las 6:49 pm
Mmmm… probablemente
Jaiku te deja linkar lo que te da la gana.
Septiembre 17, 2008 a las 12:21 am
Esto que cuentas lo tengo observado desde hace mucho tiempo. Si ves que un día estoy muy callado, es porque he visto que hay mucha gente a mi alrededor que está esperando su turno para hablar e ignorando lo que dicen los demás. Así que prefiero estar calladito y no estorbar.
Septiembre 17, 2008 a las 1:07 pm
Lo complicado para mí es encontrar las claves de que es el momento oportuno para compartir algo.
Me gusta mucho contarles a mis conocidos y amigos las cosas que me han ocurrido, o lo que he leído, lo que he visto… Y a veces les interesarán, y a veces no. Cosa que no pueden saber hastaq eue no empiezo a hablar de ello.
No sé, quizás es tan simple como preguntar. ¿Quiers que te cuente lq ue estoy pensando?
Pero parece artificioso…
Hay buenos y malos comunicadores. La gente que se niega a ver esta realidad, generalmente no tiene ni puta idea de comunicación y se ve muy interesante a sí misma, pero aburre a las ovejas. Y todo, la comunicación también, es susceptible de mejorarse. ¿Qué se os courre al respecto?
Septiembre 17, 2008 a las 3:31 pm
Yo soy consciente de que en ocasiones hablo mas de la cuenta, y puedo hacer sentirse cohibida a la gente que me rodea con mi verborrea. Aunque no es excusa, el hablar de forma casi compulsiva en parte es un mecanismo de ocultación de timidez o inseguridad, pero se que puedo resultar cansina a veces. Lo que si intento es escuchar a todo el mundo cuando habla, cosa que no siempre es fácil, porque cómo muy bien dices hay COMUNICADORESasí, con mayúsculas, y personas de las que no eres capaz ni de aguantar a la primera frase.
De todos modos, supongo que cuando formas tu círculo de amigos, la tendencia es rodearte de gente de la que te interesen sus opiniones. A mi por ejemplo me encanta oir al maño hablar de lo que sea, porque el cabrón sabe mucho de muchas cosas, y siempre acabo aprendiendo algo
Septiembre 17, 2008 a las 7:37 pm
Fantine, reina, precisamente mi entrada trata de la escucha, y no de lo que se dice. Y de la diferencia entre conversar o mantener monólogos alternos, ya sea en internet o en la vida real. Ese es el punto.
Pero en cuanto a hablar mucho, que otros se sientan abrumados, que les parezca mejor o peor lo que dices, tararí tarará…..
Sólo puedo decir esto, que por otra parte ya he dicho antes.
http://www.youtube.com/watch?v=muP9eH2p2PI
Y que nos quiten lo bailao
Septiembre 17, 2008 a las 10:31 pm
Es que a veces pienso que igual a la gente no le interesa lo que digo, y si a eso le sumamos que no paro de rajar … pues imagínate
De todos modos, algún privilegio hemos de tener las Pelafustanas, no? Aun que únicamente sea por lo molón que es ser estrella del rock
Septiembre 25, 2008 a las 3:36 pm
No sé si te lo he dicho, creo que sí, pero por si acaso: escucharte, o leerte, aquello que tengas que decir, es un lujo. Si algún día quiero casar mis hijos con tus hijas (cuando lleguen) es por eso, para que mis nietos te tengan de abuela (esta frase queda a tirarte los trastos pero no va por ahí la cosa).
Sobre conversaciones intrascendentes… ya sabéis a qué dedico mi vida profesional… cuando queráis, invitados a una reunión política de unas tres horas, a ver cuántos minutos útiles o de escucha real le encontráis. Je je. Y je.
Ah… ¿y sabes quién te pide todas las veces que continúes con lo que estabas hablando si te cortas? Los niños. Siempre los niños. Sea un cuento u otra cosa. Luego algunos dudan de las capacidades sociales o intelectuales de un crío.