+++ Si no pongo la parte entre paréntesis, seguramente no se acabe de entender. No sé a que esperan en Wikipedia para incluir en los ejemplos de metonimia “citar software de Microsoft para referirise a toda la gama de herramientas del mismo tipo”.
Pero esto es una disgresión. Centrándome un poco, me voy a referir al uso de los programas de elaboración de diapositivas para elaborar documentos pensados para ser leídos , y no sólo presentaciones. Y emplearé la metonimia microsoftiana para no partirme la cabeza de más.
+++ Ayer comenzé un curso en la Escuela de Animación y Tiempo Libre de la CAM (no se ha reconocido lo bastante aún el tremendo impacto que este organismo, hoy ninguneado por el gobierno de Espe, ha tenido en la mejora de la educación no formal y la transformación social en Madrid).
Se trata de un curso on-line, y ayer me sorprendió ver que los materiales con los que tenemos que trabajar son documentos elaborados en Power Point y no en formato Word.
Algunos recordaréis que traduje unas recomendaciones de Rowan Manahan acerca de la elaboración de presentaciones:
Por supuesto, la documentación del curso incumple prácticamente todos estos principios. Pero la finalidad no es la misma de una presentación, que es dar soporte a una conferencia presencial. Estos documentos están hechos para ser leídos y transmitir toda la información por sí mismos. ¿No sería entonces más adecuado trabajar con un procesador de texto, como Word u OpenOffices Writer?
¿Lo sería? ¿No lo sería?
Esta pregunta hubiera seguramente pasado al baúl de las “ideas en las que una podría pensar pero es que tengo que bajar la basura” si no fuera por que un amigo me ha permitido ver, recientemente, un documento propio con la misma finalidad, elaborado también en Power Point. Así que he seguido pensando sobre el tema.
Mi conclusión es que, aparte de las simpatías personales en el manejo de una u otra herramienta, Power Point tiene ciertas ventajas.
a) Propone la presentación del documento a pantalla completa como opción predeterminada (especialmente si el documento aparece en formato .pps y no ppt). Sí, ya sabemos que F11 nos puede hacer el mismo apaño en Word, pero aun así seguimos estando dentro de un “espacio de edición” y no un “espacio de visualización”. Por no mencionar que para la mayoría de los mortales, incluyendo a los que cobran al año lo que yo ganaré en la vida, las teclas de función están ahí para hacer romano.
b) Propone un formato apaisado, que se acopla a la forma del monitor. Además, coloca una página en tamaño completo por pantallazo. Si el documento está bien hecho, se tiene una buena idea de la estructura del contenido antes de leerlo detenidamente. Por contra, el formato por defecto de Word es vertical, de modo que si se elige la vista de pantalla completa, la hoja queda realmente pequeña. De modo que se suele optar por el zoom, de modo que se ve sólo parte de la hoja.
(Se me ocurre ahora otra disgresión entre la forma de los monitores y la disposición Qwerty de los teclados, referida a los orígenes del cine como arte en formato apaisado y su influencia indirecta en la forma del televisor y por ende del monitor…. Pero me la voy a saltar)
c) Power Point está pensado para dar una enorme importancia al elemento visual. Esto no quiere decir únicamente usar dibujitos. Implica sobre todo el transmitir información también a través de estructura espacial, organigramas, animaciones… Y el elemento visual es tristemente desaprovechado por lo general a la hora de remitir información, de modo que usar una herramienta que le da tanto peso ya es un buen punto de partida.
Sin embargo, el principio inicial que citaba Rowan Manahan sigue siendo válido. “Power Point no es Word”. Las reglas tienen que ser diferentes, incluso si se trata de elaborar documentación y no presentaciones.
Así que igual un día de estos me siento y desarrollo mi propia teoría del asunto



