Noticias desde la cueva

+++ Mi habitual verborrea bloguera se ha reducido, como habréis comprobado. Hay varias razones:

  • Estoy haciendo dos cursos on-line, de los que ya he hablado. Uno de ellos, de 260 horas, que acaba en diciembre. Imaginaos el volumen de trabajo..
  • El primero es de tipo “comida enlatada”, pero el segundo es realmente participativo. Intervengo en los foros todo lo que puedo, porque se producen debates y flujos de ideas apasionantes. Como decía uno de los compañeros, “¿y esto es un curso BÁSICO de Formación de Formadores? Joder, cómo será el avanzado…”. Y es que es lo que tiene la Escuela de Animación. Nivelazo. Y más volumen de trabajo.
  • Por fin sale publicado el libro en el que contribuyo con una pequeña colaboración. A la vez, tengo otro proyecto de libro en marcha, y me acaba de caer la posibilidad de ilustrar otro. No pagan mucho, pero es un giro profesional apasionante.
  • El concierto Pelafustán se acerca. Intensifico los ensayos en casa lo que puedo, aunque hay alguna pieza realmente difícil para una principiante. Estoy satisfecha, porque técnicamente, ya toco el bajo. El concierto, por esa parte, saldrá adelante (mejor o peor, ya veremos), que es lo más importante. Este ha sido uno de esos jardines en los que te metes a base de confianza en ti misma, porque no tienes ninguna experiencia parecida acerca de tu capacidad de desempeño.  Por tanto,  mi aprendizaje ha sido mucho mayor que con cualquier otra actividad.
  • Las clases de drama marchan. La madre plasta ha desaparecido, la hija de la madre plasta ya no viene pero me saluda muy cariñosamente cuando me ve (así que el trauma no ha debido ser tan grande), y las mayores de 6º me siguen pareciendo unas petardas en general. Por una parte, me gusta el trabajo. Por otra, igual es el último año que lo hago. También consume mucho tiempo preparar clases y escribir obras para cuatro niveles distintos.
  • Acepté un curioso curro para impartir un curso de gestión de recursos compartidos y correo electrónico a maestros. Ha sido la primer vez que he usado una pizarra digital. Les voy a pedir a los reyes magos una para mi casa, pero cuando tengan un pelín más de definición. Sí, me ha molado mucho. Y son más fáciles que el mecanismo de un pito.
  • Gracias a la acumulación de ensayos y clases me he quedado afónica por primera vez en mucho tiempo, y tengo el mismo desfiado que Gorpik. Solidaridad pelafustana ante todo.
  • Los fines de semana procuro dedicárselos a Athair, aunque se está volviendo difícil evitar que el trabajo se cuele. La vida con él es mucho mejor. Los días laborables están bien, pero no se puede comparar. Claro, tampoco suelo escribir en fin de semana, por tanto. Esta es una excepción.
  • Salió la expansión del Wow. Es puy potita. Las quest están mucho más curradas. Y por fin estoy aprendiendo a cocinar. No juego mucho, pero algo juego.
  • Creo que me he convertido en la maquetadora-creadora de carteles-elaboradora de presentaciones de una sección de Tiluchi, la asociación que soporta financieramente el proyecto de Bolivia desde España. No me podrían hacer mayor honor.karma
  • Estoy en una fase introvertida. O, quizás sea más adecuado decirlo, reflexiva. No sólo se nota en que salgo menos, sino también en que escribo menos. Tengo la sensación de que en los últimos años ha habido demasiada gente entrando y saliendo de mis horas. Me apetece tomarme unas tacitas de té conmigo misma, tranquilamente.
  • Paradójicamente, estoy recuperando el contacto con gente de hace años. Mucha.
  • Y también quedo de pascuas a  ramos con los amiguetes, no creáis que no hago nada de vida social. Menos con Earendil, que cada vez que intentamos quedar , pasa algo que lo impide. En fin, paciencia, a ver si lo consguimos la semana que viene :)

Y eso es to-eso es to-eso es todo, amigos.

Os dejo con una muestra de Ninja Art, pasión que me ha contagiado Athair.

rapuninja

Como tener la casa como una cerda y disfrutarlo (IV)

+++ Es más fácil de lo que parece. Al principio me sentí extraña, porque abandonar la perspectiva mental de que el propio hogar debe ser un espacio sereno y ordenado me ha costado un poco. Especialmente cuando ha sido algo que nadie me ha enseñado, sino que sumí yo sola. Ya sabemos lo que pasa con el impulso de los conversos…

Cerdita

Mira qué contenta se la ve...

Pero después, simplemente, limpiar, ordenar, guardar las cosas en su sitio… ya no son cosas que hay que hacer. No hay que fregar los platos. Hay que conseguir un plato limpio cuando lo necesitas, que no es lo mismo. No hay que guardar la ropa. Hay que tener ropa en condiciones para cuando la necesitas. Y así con todo.

Como consecuencia, mi casa está hecha una pocilga, que regresa a un estado menos caótico de vez en cuando y por sectores. Cuando un área alcanza un estado límite de caos, es devuelto a un nivel medio de orden y limpieza. No a uno óptimo, ojo; a uno medio.

+++ La enorme ventaja es que requiere mucha menos negociación con el mundo. En este momento prácticamente vivo sola, y los fines de semana es fácil arreglárselas para pasar todo el tiempo fuera o que el desorden no moleste. Total, para dos días… Cuando viene Athair a veces se empeña en limpiar, pero a mí me parece una pérdida de tiempo que dedique el tiempo a eso, aunque le agradezco la iniciativa.

Ahora da igual que tenga un enorme pico de trabajo o un día libre para tocarme las narices: no voy a preopcuparme de “aprovechar/buscar el tiempo para hacer las tareas domésticas que no he podido hacer antes”. Este modelo es mucho menos sensible al resto de la actividad humana del universo.

Porque los mamíferos en general y los humanos en particular tienden a dispersar entropía doquiera que van. Ya sea en forma de ceniza de cigarrillo tirada graciosa y regularmente al suelo de tu casa en una fiesta (y sí, teníamos ceniceros…), montañas de platos tras una alegre tarde de cocina, barro en el suelo, pelos en la ducha o en el sofá, papeles sobre las mesas… la cosa es que es más sencillo ir a favor que en contra.

+++ Otra ventaja: requiere mucha menos negociación conmigo misma. Como digo, no tengo buenos hábitos congénitosen esto del orden. Lo que tengo es una imagen mental de cómo deberían ser las cosas, y el compromiso*** de procurar que la realidad se acerque a esa imagen. Con mayor o menor fortuna. pero con un montón de dedicación y de trabajo, he ido creando algunas costumbres. Pero sigue siendo necesario meterle energía y motivación al invento.

(***Según a quién le preguntes, por supuesto, con mayor o menor compromiso. Si me preguntas a mí, con uno considerable. Pero entre las opiniones vertidas al aire (y probablemente a los bits) están el que yo no tengo capacidad de compromiso y que yo no le tengo miedo a nada. No sé cuál de las dos es más halagadora, especialmente por la procedencia. Claro que esto me llevó su tiempo entenderlo así. La primera vez que lo oí, no me gustaron un pelo ninguna de las dos declaraciones. Pero es justo para quinees leen esto conocer otros puntos de vista :) )

El esfuerzo interior para mantenerte a la altura de tus propias declaraciones es mucho menor cuando declaras que no vas a hacer ni el huevo.

+++ Las desventajas existen, claro.

El entorno en el que vivo es mucho menos agradable.

Yo he deseado hasta ahora que mi casa fuera ser ese refugio donde poder encontrar la serenidad y el calor que a veces no existe en el exterior. Un lugar sencillo pero ordenado, bonito, que me ayudara a limpiar, embellecer y ordenar mi mente.

Desde que empecé a vivir por mi cuenta he intentado progresar en esa dirección. Y he fracasado, por una u otra razón, en cada intento. Los costes siempre han sido muy altos,  y sin embargo nunca he sentido que llegara a disfrutar realmente de las ventajas.

+++ Pero la idea de renunciar para siempre a ese lugar de reposo propio no me gusta. Porque, como digo, quiero que el cambio, la actitud, lo que sea que suceda sea duradero. El estrés por cumplir con el compromiso ha desaparecido, pues ya no hay compromiso. ¿Pero debo renunciar a todo lo que pensaba que conseguiría con él?

Y entonces he pensado que puedo reservar unos pequeños espacios en casa, sencillos de mantener en orden, pero en los que posar la mirada y ver que todo está bien. Una pequeña ventana en el mundo de fuera a “mi pequeño pastito interior”, que decía Miguelito.

Por ejemplo: paso mucho tiempo en la cama y en la mesa del ordenador. Cuando cocino, necesito un trozo del mostrador despejado y limpio. La gata necesita que sus objetos personales estén en buenas condiciones. Y las plantas necesitan atención. (Y yo deseo y elijo que gata y plantas sean felices. Mi motivación sigue siendo interior).

Así que el new deal es:

- La cama y la mesilla de noche, perfectas. Sin pelusas debajo (aunque algo de porquería se colará desde el resto de áreas, pero eso es asumible). Sin acumulación de papeles y con la cama hecha cada mañana.

- La mesa del despacho y la estantería de los archivos, ordenadas y limpias. La silla del ordenador y el suelo de ese área, igual.

- Cesto de la arena y comederos de la gata, y espacio circundante, ordenados y limpios. Esa parte es muy fácil de atender, porque la gata es muy señorita y como te descuides con eso te monta un concierto de flipar. No lleva nada bien el desorden reinante en el resto de zonas, pero se va a tener que acostumbrar

- Las plantas, regadas, mimadas, abonadas y disfrutadas.

- Un trozo del mostrador de la cocina siempre preparado y limpio.

Pienso que con estos pequeños espacios, puedo tener un hogar dentro del hogar. Pero que a la vez sea muy poco dependiente del mundo exterior y no me dé trabajo apreciable.

Y si fracasa el modelo, al menos habrá sido un buen experimento.

La peor experiencia…

+++… de mi vida en la educación. Y mira que llevo años con esto, pero jamás había tenido una experiencia parecida.

Una madre de una de las niñas de mis clases de teatro empezó a quejarse hace dos semanas de que veíamos películas en clase. Y que una en particular (un episodio de The Storyteller de Henson) le daba miedo a la niña.

La llamé por teléfono y le aclaré que sólo vemos cinco o diez minutos de vez en cuando como material para trabajar. Los niños llega un momento en que necesitan estímulos externos, como ver a otros actores trabajar. Como no podemos salir al teatro, les pongo unos minutos de peli, en un vídeo portátil que tengo que llevar y traer. Trabajo que me podía ahorrar.

A veces uso dibujos animados, pero sólo con los más pequeños Esta niña está en 3º de Primaria, y con esa edad ya trabajo imagen real. Ya sé que los niños ahora están poco acostumbrados a una estética que no sea la de las Tres Mellizas, y procuro insistirles en que los disfraces y los decorados son eso, decorados. Pero según esta mujer, lo que tiene “traumatizada” a la niña es el argumento del cuento...no el aspecto de los personajes. Por cierto, a esta señora le parece que La Bella y La Bestia de Disney, un cuento donde aparece un intento de linchamiento de alguien, sólo por su aspecto, sería un material mucho mejor. Jódete, Micaela…

Ningún otro niño ha tenido problemas con el cuento. Pero lo malo no es eso.

Eso puede ocurrir. A algunos niños les dan miedo los payasos o los disfraces. Lo peor es que yo le ofrecí que no volviéramos a ver el cuento en clase. Por teléfono, ella me insistió en que al revés, que lo viéramos de nuevo y lo trabajáramos, para que a la niña se le pasara el “susto”. Y ahora lo niega por completo. Dice que me especificó que nada de verlo de nuevo.

Afortunadamente, en el colegio la conocen ya. Lleva años haciendo lo mismo. A estas alturas, nadie se reúne con ella sin testigos.  Estoy recibiendo apoyo total del colegio. Aunque sé que a veces eso puede cambiar de un día para otro, no es lo que más me preocupa.

Lo malo es que creo que la niña lo está pasando mal, realmente. Me da la sensación de que su madre padece una especie de Munchausen Por Poderes psicológico, en el que intensifica todas las dolencias mentales o emocionales de su hija, tal vez para sentirse más protagonista, no lo sé. Pero, evidentemente, la niña reacciona a las espectativas de su madre. Si su madre piensa que tiene que tener un trauma, hará lo posible por satisfacerla. Y lo pasará mal :( ((

Y, me ponga como me ponga, la cuestión se ha desencadenado bajo mi responsabilidad. Y doy vueltas constantes a la pregunta “¿Debo bajar el nivel emocional de cualquier tipo ede cuento u obra hasta que sea absolutamente antiséptico?“. Así me quito yo de problemas, claro. Pero el trabajo que hacen los niños entonces es un asco. Si no te expones a nada perturbador, no aprendes. Y es posible lograr que esa exposición sea agradable y divertida. Pero es el mismo caso que tratar de enseñar a andar a un niño. hay que hacerlo con cuidado, pero es necesario que se exponga a caerse sentado de repente…

Una de las mejores cosas que da el teatro es la posibilidad de entender al otro. Las EMOCIONES del otro. Los niños quieren cuentos porque, de una manera sencilla, les acercan a las emociones que les cuesta manejar, como los celos, la envidia, la soledad o la ira. Pero si un niño ha estado metido en una “burbuja emocional” de modo que su desarrollo en ese sentido es inferior al de otros niños de su edad, es posible que le impacte una historia más de la cuenta. Y que no tenga ni idea de cómo gestionar esa emoción o esa idea. ¿Programo mis objeticos educativos para que ningún niño se suienta incómodo, independientemente del grosor de la burbuja en que vive?

El problema, por supuesto, es que las burbujas se rompen. No quiero pensar en cómo va a ser la vida de esta niña, cómo va a conseguir vivir en el mundo real y ser feliz…

Y está mi dilema, claro.

La voz de la pereza me dice: reduce al mínimo común múltiplo. No te lo curres. Tira por los cuentos sencillitos que no comprometen, dales largas a los niños cuando te pidan mejor material, más intenso, más emocionante.  Olvídate de que vean nada, para qué. Que jueguen al teatro en tu clase como lo harían en el patio…Olvídate del progreso. Olvídate de la educación en valores. Concéntrate en una obra de fin de curso vistosa, aunque no sea realmente valiosa, nadie quiere ver cómo está hecha la sopa… Hazte la vida fácil, Rapunzell:(

Y luego me digo que eso es injusto para los otros niños. Que no sólo me piden ver otra vez ese mismo cuento, lo quieren representar, deciden los personajes en el patio… Y es injusto para mí, que quiero mejorar su educación y permitirles formarse de una forma que no es posible encontrar en otro tipo de espacio fácilmente. Quiero que piensen, que se acostumbren a saber qué es lo que sienten y qué es lo que siente el de enfrente. Que decidan. Que aprendan.

Y pienso que, al fin y al cabo, la realidad es que tengo este trabajo porque es el único que me permite ver a los mismos niños año tras año, cuando en otros aspectos de mi vida sólo trabajo unas horas o unos días con las mismas personas. Este trabajo me gusta. En general. Hoy no.

Y no debería darle tantas vueltas, pero no puedo dejar de darlas…

Porque pensar sobre ello es la única forma de averiguar si me he equivocado. Por otra parte, ya he perdido el norte, y no soy capaz de evaluar. Le he pasado el material audiovisual a la jefatura de estudios de mi colegio para que me dé su opinión. Igual resulta que no tengo razón y no es un material apropiado. Eso estaría en contra de la opinión de TVE, que la emitió en horario infantil (a ls 19.00). Y la de Amazon .com, que la vende en Kids & Family, advirtiendo que en la edición especial se acompaña de 4 historias de los Mitos Griegos, que ya es para niños más mayores, A PARTIR DE 8 AÑOS: O sea, que considera que el material que yo uso es para niños menores de esa edad…

En cualquier caso, os podéis imaginar las ganas que tengo yo de ir mañana a dar clase otra vez. Hasta se me ha pasado por la cabeza dejar el colegio:(

Mis comentarios son más largos que un día sin pan

+++ Earendil continúa en su blog una intereante discusión acerca del asinceridad/honestidad que inició Imperator.

Como mis comentarios se hacen inaguantables hasta para mí, de puro largos (os juro que estoy trabajando en ello, pero me cuesta un montón ser breve y no tener la sensación de que soy superficial), he decidido escribir aquí lo que sería el siguiente comentario en el Cuaderno de Bitácora del Vingilot.

Espero que sea inteligible aunque no se conozcan todos los mensajes anteriores.

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La entrada que ha escrito Earendil y sus consecuencias me parecen muy interesantes, y no puedo resumir lo que pienso en dos párrafos, como me gustaría. Me da demasiado en qué pensar :)

Earendil decía: “Aunque es seductor pensar que se conoce a la gente mejor que ellos mismos, a mí me parecen arenas movedizas en las cuales no quiero meterme.”

No creo que se puedas conocer a alguien mejor que ellos mismos. Creo que la gente adulta se conoce bastante bien en la mayoría de las situaciones habituales de sus vidas, sólo que en ocasiones miente acerca de sí mismos. A veces, se mienten a sí mismos también. Esas mentiras son las que podemos apreciar.

De todos modos, imagino que a veces puedo dar esa impresión. La de que pretendo saber, como si tuviera una bola de cristal, qué es lo que piensa cada uno con certeza.
Creo que todos aventuran hipótesis acerca de las motivaciones ajenas. Las escucho de todo el mundo en un montón de ocasiones.Me parece algo normal y sensato.
Si un vendedor de coches insiste en que el modelo más caro es el que conviene al cliente, se aventura la hipótesis de que lo hace para obtener una comisión mayor, y por tanto no se confía totalmente en lo que dice.

Si se pueden formular hipótesis sobre las motivaciones de alguien a quien sólo se ha visto un día en la vida, como el vendedor, no veo razón para no hacerlo con personas a las que se trata habitualmente.

No sé bien por qué se le da siempre a esta posibilidad una connotación negativa,cuando las situaciones positivas son muchas más. Lo de “no hagas caso a tu padre, aunque te haya gritado no pretendía hacerte sentir mal, sólo está preocupado por ti”, sin que el padre se haya manifestado al respecto, es generalmente una contribución bienvenida.

En mi caso particular, las personas “funcionan” como cajas negras. Entra un estímulo, sale una respuesta. Cuando la respuesta y el estímulo son coherentes con lo que esa persona dice, doy por buena su palabra (aunque sé que no tiene por qué ser así, dos mentiras internas pueden dar la apariencia de verdad). Cuando el estímulo y la respuesta no coinciden, puedo intentar aventurar qué pasa dentro. Porque las motivaciones son un factor importante para mí, a la hora por ejemplo de no prestarle atención a una “ofensa”.
Como intento decir lo que pienso, si creo que una persona tiene un motivo X para hacer algo, lo digo también. Aunque sé que está mal visto :)

Y aunque sé también que me puedo equivocar, y que decir las cosas en voz alta incrementa el número de ocasiones en que te pueden señalar con el dedo y decir “es que vas de lista, capulla”. Lo que me da para pensar a su vez por qué aceptamos que es correcto pensar erróneamente, siempre que no se “hable erróneamente”… pero esa es otra historia. A lo que voy.

Por supuesto, podría quedarme con lo que cada persona expresa en voz alta y no darle más vueltas.

Pero si un alumno me dice, por ejemplo “no quiero venir a clase porque no se me da bien y en cuanto pueda me marcho del instituto”, procuro no darlo por bueno a la primera. Tal vez sus acciones no se correspondan con sus palabras. Tal vez, hasta que se incorporó a clase ese matón que no lo deja en paz, era un alumno satisfecho. ¿No merece la pena plantearse si hay una motivación oculta detrás de esas palabras?

¿Qué pasa si se trata de una amiga que está cada día más esquelética, que trocea la comida en cachitos infinitesimales pero que me asegura que no tiene ningún problema? ¿Lo doy por bueno? ¿Acepto que su problema es que está demasiado gorda, que es lo que ella me dice?

¿Eso es lo que hace la mayoría de las personas? ¿Darlo por bueno y dejarlo estar? ¿No dedicarle ni siquiera un pensamiento?

Insisto, por otra parte, en que me parece que identificar lo desagradable con la verdad es un error. Y en que, a la vez, si te importan los sentimientos de la persona a la que le dices lo que piensas, puedes elegir una forma más cordial y cortés frente a otra más agresiva.
A la vez, hay que tener cuidado con que las formas no se carguen el contenido, ni en un sentido ni en otro.. Desgraciadamente, a veces no hay forma de decir lo que se piensa que no afecte negativamente los sentimientos del interlocutor, como ya se ha mencionado antes.  Porque la madurez o el estado emocional puntual de las personas no siempre les permite aceptar que no te gusta cómo se comportan, por ejemplo. Y lo que les molesta no es el mensaje. Lo que les molesta es tu valoración. Sólo será posible que el mensaje les guste si se le añade tanta azúcar que la realidad pase desapercibida.

Hablando de los costes de la sinceridad, he pensado mucho en el ejemplo del padre con el hijo opositor y la abuela en su lecho de muerte.

Este último caso me recuerda a un personaje que me impresiona mucho, la monja de Los Miserables que no ha mentido en su vida, pero que lo hace una única vez para salvar a un fugitivo inocente. Los soldados creen en su palabra porque esa monja no ha mentido una sola vez en su vida. Si no descubren lo sucedido, seguirá creyéndola. Pero hay alguien que sabe que puede mentir: el propio fugitivo.

En el caso de la abuela, permitimos que esa mujer se vaya en paz al otro mundo diciéndole una mentira piadosa. Si hay más gente en la sala, cuando sea su turno de morir, las mismas piadosas palabras, sean mentiras o verdades, no tendrán validez. Al menos, no la misma: ahora se sabe que puedo mentir para ser agradable. Morirán con la duda de si cuando te acercas a su lecho de muerte para decirles lo mucho que los amas, no estás mintiendo también. Lo terrible es que podrías estar diciendo la verdad. Pero tu verdad pierde peso.

Decir la verdad no significa decir lo que te pasa por la cabeza en cada momento a todo el mundo, como si tuvieras el síndrome de Tourette. No tienes que acercarte en el último aliento de tu abuela para decirle que la odias.

Puedes no decirle nada. Callarte es un derecho, y si eres consistente con eso, tu entorno sabrá que debe pedirte sinceramente tu opinión sobre algo si quiere realmente saber cuál es, y no dar cosas por sentadas. No sólo eso, sino que la verdad de lo que sentimos y pensamos y lo que nos pasa por la cabeza en cada momento no tienen por qué coincidir. Elaborar una posición o sentimiento personal para poder transmitirlo bien no siempre sale a la primera.

También hay otras posibilidades.

Si te sientes mal por odiar a tu abuela y no poder decirle que la amas en su último día, entonces busca dentro de ti, comprométete con ese deseo y ámala de veras.
Esa es otra opción, y una de las mejores consecuencias del compromiso personal con la verdad. Ser sincero te obliga a ser mejor. A dar la talla de tus propias palabras agradables. A ser honesto.

Por supuesto, yo no consigo seguir estos principios todo el rato. Todos los días hay una ocasión al menos en que, después de una conversación con alguien, me planteo hasta qué punto he dicho la verdad sobre lo que pensaba, si la información quedó clara, si me he guardado tantas partes de mi pensamiento que la verdad está ausente, cuántas de las cosas que he dicho son mentira, por qué he mentido. Cómo tendría que haber actuado.

Tengo un montón de pensamientos de escalera en ese sentido. Lo que expongo aquí no es una descripción de mi conducta habitual, sino de los parámetros por los que valoro si está siendo buena o mala, así como la clase de conductas de las personas a las que intento escoger como modelos. El norte de mi brújula, vaya :)

Porque (y si Eleder llega hasta aquí, sé que esto le va a gustar) yo creo cada vez más en esa frase del Evangelio que dice “La Verdad os Hará Libres” Lo que falta es la letra pequeña : “pero no penséis que va a ser un camino sencillo” :)

Por otra parte, no entiendo la frase “sólo uno es juez de sí mismo”. Si se refiere a “no hay que perseguir a la gente que tiene actitudes vitales diferentes de las nuestras para decirles que no nos gustan” , plenamente de acuerdo.

Entre otras cosas, para eso tengo un blog, y para eso le doy muy, pero que muy poquitos consejos a la gente acerca de cómo tiene que vivir sus vidas. Para eso me tomo muy poquitos cafés que me pongan en peligro de tener que disentir con alguien que estaba buscando aprobación ante su actitud. para eso tengo un blog, al que algunos os sometéis sin necesidad debido a vuestra insana curiosidad, donde hablo de lo que me apetece y que nadie tiene por qué leer. Consigo dar mi opinión a cerca de lo que pienso, expresarme, que quien quiera saber lo que pienso lo sepa, y quien no quiera no.

En un sentido más amplio, dado que vivimos en una sociedad donde existe un acuerdo social acerca de la punición y recompensa de ciertas conductas, no puedo estar más en desacuerdo.

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Obama

+++ Como decía un amigo de Athair hace poco, con estas elecciones de Estados Unidos sólo podíamos mejorar. Bush ha sido una pesadilla medioambiental, económica, financiera, política, social y diplomática tanto para su país como para el resto del mundo. McCain hubiera supuesto una mejora significativa. Por lo menos este tiene pinta de saber la O con un canuto sin ayuda de su padre.

Pero ha sido Obama quien ha ganado. Su campaña ha estado basada en anuncios que transmiten buena onda y esperanza, el lema central, además de en la participación de un buen número de voluntarios, como es usual en las elecciones norteamericanas (y aunque prefiramos ignorarlo, en las españolas).

Lumen dei hizo llegar, además del vídeo anterior, estos otros dos. El primero ya lo conocéis, es la famosa campaña de Budweiser del Wssup.

Este otro es parte de la campaña de Obama basada en el anterior, muy divertido:

Otro compañero de listas ha hecho llegar un enlace al discurso de victoria de Obama. Es emocionante y comprometido. Podemos ser todo lo cínicos que queramos acerca de cómo, si realmente tiene buena voluntad de cambiar las cosas, las multinacionales y los lobbies lo presionarán hasta asfixiarlo. O cómo, por el contrario, puede resultar ser un chorizo y un sinverguenza que ha conseguido engañar a los electores.

Pero hay dos hechos difíciles de negar. El primero, que tenemos un afroamericano en la Casa Blanca. En un país donde hace menos de cincuenta años, los negros no podían ni mear en el mismo váter que los blancos.  Las cosas cambian. Despacio. No es gratis. Pero pueden mejorar. Pueden ser como queramos que sean. Sólo hay que trabajar duro y aprovechar las oportunidades, si las hay.

La segunda, que el momento es crítico. Los momentos críticos no sólo son malas noticias. Son oportunidades.

Mañana empezaremos a marear la perdiz con los análisis políticos, y en tres meses veremos cómo los proyectos de reforma de Obama se paralizan vete a saber por qué.

Pero hoy es para mí un día de buenas noticias.