+++ Primero, vamos a ambientarnos. Un poco de música…
No hace falta que lo miréis. A estas alturas, ya estamos hartos de ver señores vestidos de rojo, así que el vídeo es prescindible. Simplemente, dejad que Frank y Cindy cambien el estado vibratorio del aire a vuestro alrededor mientras leéis.
Bueno, ya podemos meternos en harina.
Navidades… ¿Qué pasa en Navidades?
Pues, mirando lo larga que ha quedado la lista, resulta que pasan un montón de cosas:
- Seguidoras y seguidores de unas cuantas sectas religiosas celebran el nacimiento de su dios/semidios/dios a ratos/dios en parte/whatever, Jesús de Nazaret.
- Como consecuencia de lo anterior, se cuentan unas cuantas historias bastante chulas, que comparten con otras mitologías populares aspectos como la matanza de inocentes, el ensalzamiento de los humildes o los milagros en el cielo. Estas historias son parte de las creencias de las sectas religiosas antes mencionadas, y su calidad literaria es elevada. Algunas de las más conocidas son la Huída a Egipto, la Epifanía o la Anunciación a los pastores. Y, por supuesto, el Nacimiento de Jesús.
- Como consecuencia de las historias anteriores, se cuentan otras historias derivadas y apócrifas, no reconocidas como parte de la fe oficial, pero generalmente bonitas cuando no extraordinariamente bellas. Entre las populares, destacan el Tamborilero que inmortalizó Raphael, Por qué el abeto es el árbol de la Navidad o las historias del bueno de Santa Claus y sus animales de tiro. Entre las literarias relacionadas, pocas tan bonitas como Rastro de Dios de Montserrat del Amo, El Gigante Egoísta, de Oscar Wilde o las historias de O. Henry. Con lugar estelar para la “Canción de Navidad” de Dickens y sus tres espíritus, uno de los grandes y decisivos momentos de la literatura occidental.
- En buena parte de Europa, en Navidades es invierno y hace un frío de narices. Para ser una obviedad tan gorda, es curioso lo poco que se tiene en cuenta a la hora de ensalzar o denostar la Navidad. Porque resulta ser la madre del cordero.
- La gente se reúne y come. Come mogollón. Come como si no hubiera mañana, y todo el colesterol que ingirieran se lo pudieran llevar a la otra vida y transformarlo en pase pernocta para irse de farra.
- La gente hace ruido. Canta (o lo intenta), toca instrumentos de percusión caseros o baratorros y se tiran petardos y cosas que explotan. Cuanto más cerca del Mediterráneo, más ruido. Como siempre, por otra parte.
- Se hacen regalos. Y se reciben regalos. Parte los hacemos nosotros, parte las criaturas mitológicas (o no, según tus creencias) locales como San Nicolás, la Befana, el Niño Jesús, el Olentzero o los Reyes Magos.
- Se invoca el “Espíritu navideño”. Más descaradamente en el mundo anglosajón, más sutilmente en otros lugares, el mensaje es que estamos en Navidad, y hay que ser bueno, compartir, perdonar al cuñado, sacar al niño a ver belenes, dar pasta para beneficencia y comprar arroz barato para la operación kilo del barrio.
- Se ponen luces y cosas brillantes por todas partes, hasta que el mundo parece un vídeo de los Queen o un restaurante chino. (Hablando de esto, me resultan conmovedores los infructuosos esfuerzos que hacen los restaurantes chinos para que su decoración navideña no pase desapercibida.)
- Se felicitan las fiestas a completos desconocidos, y se mandan postales y emails a gente a la que no ves hace quince años o a los tíos de Australia.
- Se declara terminado el Año en Curso, se hace cierre fiscal a diversos niveles y se celebra la llegada del Año Nuevo.
- Hay un solsticio.
Creo que no me dejo nada, pero si es así, agradeceré cualquier contribución.
Atención, que esta fase pretende ser una recopilación de acontecimientos, descritos de forma más o menos objetiva, que suceden en relación con la Navidad. La visión crítica de los mismos, en próximas entradas.
Si es que llegan. Ya sabéis que, a veces, estos proyectos se me quedan a medias. Pero se acerca la Navidad, el momento de tener fe… XD
Diciembre 15, 2008 a las 1:28 pm
¡Ah, “Rastro de Dios”, qué recuerdos!
Sobre todo recuerdos de “Ingo y Drago” y mi favorito, “Tonico y el secreto de estado”, vivo retrato de la via de un chaval en una barriada tomada por tanques en un estado golpista cualquiera. Pero me desvío del tema.
Nada que objetar al alumbrado navideño: invita a comprar y tal cual están las cosas, es necesario. Pero por favor, en casita que no se encienda nada hasta el 24 de Diciembre.
Diciembre 16, 2008 a las 4:39 am
Todavía lo tengo, Si te apetece, en cosa de un mes o así tendré un scanner…
En cuanto al alumbrado… bueno, hablarñe de e llo más adelante. Mi plan es hacer una tesis sobre el origen prñáctico de ciertas costumbres, y luego meterme a realizar una crítica acerca de la conveniencia o no de mantener esas costumbres. El alumbrado no se va a llevar una buena puntuación, me temo. :/
Diciembre 16, 2008 a las 12:53 pm
oO
Eso *sí* es un currazo, si ansiara tanto el libro lo buscaría por las estanterías o preguntaría a San Google. Admiro a quién ha escaneado tochos de impresión pero no se lo deseo ni a mi peor enemigo, si acaso tuviera alguno.
En cuanto a la luz, la gente debería ir a comprar sin necesidad de tanto estímulo visual, pero en el fondo va a ser otra cuestión antropológica. Como lo de ir cuando hay cartel de “rebajas” cuando no se ha ido antes para comprobar si son tales rebajas o sólo letreros grandes y colorines.
Diciembre 16, 2008 a las 12:59 pm
Matizo por si pudiera llevar a error: ni “Rastro de Dios” ni “Ingo y Drago” son tochazos. Lo que sí están escritos con letra enorme en 30-50 páginas, lo que puede ser o no un curro estar maltratando el libro hoja a hoja aplastado contra un cristal. Pero el curro de verdad viene luego, cuando el OCR da tantos errores que piensas que mejor lo hubieras transcrito a mano antes que sufrir el escarnio público al que fueron sometidas un par de firmas ayer en “El hormiguero”, con evidentes errores de escaneado que intentaron colar por malas traducciones.
Diciembre 18, 2008 a las 6:23 pm
[...] Antropología navideña [...]
Diciembre 18, 2008 a las 6:24 pm
[...] Antropología navideña [...]