Antropología Navideña (5)

+++ Parece el momento de hacer una aclaración acerca de los principios teóricos en los que se apoya toda esta plasto-plastoserie.

De una forma parecida a la selección natural como mecanismo de definición de las especies, los grupos humanos generan todo tipo de variaciones espontáneas de la cultura, y sobreviven las sociedades cuyas culturas los hacen más aptos para la supervivencia en el entorno en el que se hayan.

No se trata de que la gente se siente y medite “oye, un cierto grado de infanticidio estaría bien para los inviernos más duros. Una pena, porque se les coge cariño a los jodíos críos, pero… Claro, que sería mejor no pasarnos. Así que vamos a inventar al Niño Jesús de Praga para que nos lo recuerde”.

Esto no funciona así, las sociedades tienen creencias, muchas veces irracionales, que conllevan ( o no) consecuencias postivas. Si eso les ayuda a sobrevivir, el rasgo cultural se perpetuará con ellas.

Esto tiene un par de problemas. Uno de ellos lo ha definido magistralmente Gorpik al referirse a los principios religiosos en un comentario:

“Lo malo de convertir valores sociales en valores religiosos es que no tienen un mecanismo de reforma sencillo. Si una cosa es así “porque lo manda dios”, no se puede cambiar ni razonar. Lo contrario supondría que dios va cambiando de idea a cada rato, o que las razones ofrecidas (el plan de dios y esas cosas) eran falsas, lo que debilita cualquier otro mandato que se mantenga.”

Así que , si las circunstancias cambian, nos encontramos con una rémora ideológica que va a tardar en adaptarse a la nueva realidad.

El segundo problema es que felicidad y bienestar a largo plazo no son lo mismo que supervivencia. Una cultura repetuosa con su medio, capaz de hacer felices a sus miembros y de posibilitar la supervivencia a medio y largo plazo, puede ser aplastada en dos días por otra cultura agresiva, violenta y guerrera. Incapaz de proporcionar felicidad y garantías a sus miembros, pero muy hábil en la fabricación de armas automáticas. Un poner.

La vacuna contra estas dos circunstancias no goza de mucho predicamento en nuestra propia cultura, me temo. Se llama racionalidad. Pensar el porqué hacemos las cosas, antes de abalanzarnos a movernos como hormigas histéricas sin saber a dónde ni por qué vamos.

Continuamos el repaso navideño… con producto nacional.

En Navidad…

6. La gente hace ruido. Canta (o lo intenta), toca instrumentos de percusión caseros o baratorros y se tiran petardos y cosas que explotan. Cuanto más cerca del Mediterráneo, más ruido. Como siempre, por otra parte.

La explicación más sencilla es que nos gusta meter ruido porque sí. Si a un tierno infante de dos años le das un tambor, se aplicará a la producción de jaquecas con natural entusiasmo, aunque lo críen los lobos. Claro que los lobos se comen a cualquier niño que críen que se acerque a dos metros de un tambor. Mowgli sobrevivió por la escasez de tambores en la zona.

Pero, además, la costumbre es beneficiosa porque espanta a los bichos (¿recordamos que los bichos bajan temerariamente en los inviernos duros a las zonas habitadas?) La gente que berrea, los petardos y los instrumentos de percusión intimidan a las alimañas. Y animan el espíritu.  Quitan el miedo.

villancicos

En la larga y oscura noche de la antiguedad, si algo daba más miedo que la oscuridad era la oscuridad silenciosa. Entre volver a casa sin decir ni mu, por calles o caminos solitarios,  o volver cantando el Pero mira como beben los peces en el río, lo segundo es más consolador.

Una vez más me arriesgo al decir esto, pero aventuro que un depredador atacará antes, en igualdad de condiciones, a un grupo de campesinos callados que a un grupo de campesinos rumberos.

Esta teoría  no explica por qué los españoles berreamos en toda época y ocasión. Reconozco, por tanto, que debe haber otra clase de recompensa que justifique algo tan molesto.

16 comentarios para “Antropología Navideña (5)”

  1. Gorpik Dice:

    Quien canta, sus males espanta, suele decirse.

    Y quien toca la batería se lleva a las grupis. Para esto último no tengo una explicación racional, pero pasar, ya lo creo que pasa.

  2. Tiberio Dice:

    Un niño (o no tan niño) que pasee de noche solo tenderá a hacer pasar un palo por las verjas de una valla o cualquier otra cosa semejante que haga ruido. Es una reacción instintiva. Aleja el miedo pero ¿por qué aleja al miedo? ¿por qué hemos aprendido a que el ruido nos tranquilice? quizás por lo que tú decías, porque aleja a los bichos :)

    De todas formas, hay otro factor que probablemente sea más importante. Y es que nos encanta el jolgorio porque sí. Fíjate en las fiestas de verano, que también son tradicionales y ahí sí que no debería haber problema de bichos…

    Somos animales, pero también somos civilizados. Actuamos por instinto, pero también porque algo nos mola, sin más. Bueno, de hecho los animales también ¿Qué sentido de supervivencia tiene que a las “pavas reales” les atraigan más los machos con colores más chulos?

  3. Rapunzell Dice:

    Sí, algunas cosas nos molan porque sí.

    Y mira, no había pensado en los del niño con el palo. Pero es posible que se trate de un comportamiento atávico…

    En cuanto a lo del pavo, se parece extraordinariamente al despliegue de suntuosidad por los humanos.

    Se trata de una demostración biológica de que tiene reservas de alimento suficientes para transforma en excedente suntuario. Cuando estamos enfermos o malnutridos, se nos cae el pelo. En los humanos, una melena larga y brillante tiene el mismo mensaje “me sobran nutrientes para esto, que no sirve para nada. Soy una buena reserva genética”.

    Más o menos lo mismo que hacen los poderosos patrocinando arte. Demostrar su poder :)

    Y es que la biología y la antropología funcionan por leyes muy parecidas. Nada sorprendente por un lado, pero fascinante.

  4. MakodFilu Dice:

    Un estudio patrocinado por la Universidad Primigenia de Miskatonic asegura que el motivo último de los berridos festivos españoles se debe a la antiquísima historia de este país como productor de buenos caldos vinateros.

    Debo recalcar que esto es un estudio científico, no hecho por unos cualquieras de vaya uno a saber qué gabinete privado.

    En cualquier caso, aunque tal universidad exista de un modo u otro como San Google bien nos vaticina, no puedo terminar sin recalcar que el valor científico de esta conclusión es tendente a la nulidad, y que por tanto, caso de ser ciertas sus conclusiones, se deberá más a errar en equivocarse que a tener razón.

  5. Capitan Napalm Dice:

    Solo una cosilla, y estando de acuerdo en el comentario de fondo de Gorpik, la Iglesia se ha pasado doscientas cosas que eran dogmas de fe por el arco de cuchilleros cuando le ha salido de los cojones.

    Mira el cachondeo que se traen con el purgatorio, y yo recuerdo a San Agustin predicando en contra de una herejía que hacía que la gente se suicidara para llegar al cielo antes.

    A ver si te crees tu que los fieles religiosos hacen silogismos.

  6. Tiberio Dice:

    Jo, yo que sé :D

    Pues podrías tener razón en lo de las plumas. De hecho, con el hombre podría haber pasado así en cierta forma.

    Aunque en nuestra sociedad de abundancia no es así, en las culturas primitivas solía considerase más atractiva a la persona más gorda. Ahora que lo pienso, a lo mejor ahora nos sucede algo parecido, considerando que las personas más delgadas tenderán a estar más sanas… Pero eso no explica porque nos gustan más las narices respingonas que las muy grandes o, sobretodo, porque a unas personas nos gusta una belleza y a otros otra.

    Pero, me parece una explicación bastante rebuscada. Se me ocurre otra posibilidad, que creo más simple (soy un fanático seguidor de la Navaja de Occam ;) . Cuando una hembra debe decidir quien se apareará con ella, necesita algún criterio. Hasta donde yo sé, casi todos los animales han solucionado este problema enfrentando a los machos entre sí. Algunos violéntamente, pero otros de forma incruenta. Posiblemente porque el enfrentamiento violento tiene ventajas evidentes a la hora de elegir que genes se perpetuarán, pero también tiene el inconveniente de que puede dejar a algunos machos gravemente heridos.

    Así que entre muchos animales se impone un enfrentamiento incruento. A mí se me ocurre que alguna hembra decidió elegir a uno de sus pretendientes por algún motivo totalmente aleatorio (como el color de las plumas) y con el tiempo esa tendencia acabó imponiéndose, propiciando una selección natural que nada tiene que ver con la mera supervivencia. De hecho, existen especies animales en que algunos de los rasgos que le permiten reproducirse más fácilmente, reducen sus posibilidades de supervivencia. Es el caso de las luciérnagas.

    Como anécdota, una vez vi un documental sobre gaviotas. Parece ser que se originaron en un lugar (no recuerdo cual), y se expandieron por todo el planeta, hasta que las que fueron hacia el oeste se encontraron con las que fueron hacia el este y… siendo especies prácticamente idénticas, son incapaces de reproducirse entre sí. Porque sus ritos de apareamiento son muy distintos.

  7. Rapunzell Dice:

    Huy, qué de cosas :)

    Lo de la gente delgada… ¿puede tener también que ver con el poder adquisitivo? Ahora que hay alimento en mayor abundancia, el alimento más barato es más calórico (fécuulas y cereales frente a ternera y pescado). O las clínicas de adelgazamiento y los gimnasios… La moda dominante, los criterios estéticos, los imponen las clases pudientes. Tiene que reflejar forzosamente su status por algún lado. El colmo de los colmos es la gente que puede dedicar todo el santo día a cuidarse… No sé, es una idea.

    Lo de las narices respingonas tiene una explicación más generalizada: estamos biológicamente preparados para encontrar atractivos los rasgos de los bebés. Ojos grandes, nariz pequeña., piel lisa. Eso nos hace encontrar atractivos incluso a los cachorros de otras especies. Yo pienso que va por ahí el asunto.

    Y en lo que dices del pavo, toda la razón, claro que eso no tiene que ver con la supervivencia de manera directa. Pero aunque el criterio sea una chorrada a la hora de elegir pareja, funciona. A las hembras a las que les haya dado por quedarse con los machos con calvas en el plumaje, les habrá ido bastante peor. Porque eso indica enfermedad, o peleas perdidas. Seguro que las hubo (hembras con esa preferencia), y su estirpe se perdió. Porque aunque el plumaje vistoso no esté directamente relacionado con la supervivencia, el que esté presente sí indica que el macho en cuestion está sano, y se las apaña para mantener su maquinaria básica y la accesoria.

    Pero claro, hay un límte, como en tantas especializaciones. Si el consumo de recursos para el adorno es excesivo, compromete la supervivencia. Pero ya se encarga la selección natural de equilibrar, deshaciéndose del que se pasa de la raya…

    Lo de las gaviotas no lo sabía, qué punto :)

  8. Capitan Napalm Dice:

    Un ejemplo de lo que dices se da en EEUU actualmente: Una pizza gigante cuesta tres dólares, lo mismo que dos manzanas.

  9. Gorpik Dice:

    Capi: claro que se han pasado os dogmas por el arco de triunfo. No digo que sea imposible, pero sí difícil. Cada vez que han hecho una cosa de estas han tenido que hacer alguna pirueta consistente, por lo general, en declarar que se había hecho una interpretación errónea del dogma inmutable. Eso se puede hacer de vez en cuando, pero no constantemente.

  10. Lanarch Dice:

    Qué grande la serie esta :D

    Sobre lo de los cantares y el ruido veo probable las dos cosas que mencionáis (espantar bichos y molarse). Añado una matización: cantar juntos une mucho, y la cohesión grupal hace mucho por la supervivencia.

    Y el segundo problema para la perpetuación de los rasgos culturales (“El segundo problema es que felicidad y bienestar a largo plazo no son lo mismo que supervivencia.”) es importantísimo, y no lo veo reseñado muy a menudo cuando se habla de mejores y peores civilizaciones, teorías políticas, etc.

  11. Rapunzell Dice:

    Yo creo que la cuestión es que es relativamente simple cambiar dogmas decorativos.
    A la gente se la pela que haya purgatorio o no, eso no cambia un ápice la vida diaria.

    Pero sería muy distinto si la Iglesia, un poner, pretendiera recuperar el Domingo como día realmente sagrado, en el que no se pudiera trabajar más que lo imprescindible (al estilo del Sabbath). Ahí sí que el católico más practicante de todos se le echaría encima, porque el dogma en sí le da igual. Pero le jode que le quiten el fútbol, el cine y los toros.

    Mucho más complicado lo tienen para apañar el divorcio o los anticonceptivos desde el punto de vista religioso. Era mucho más fácil antes, cuando el matrimonio tenía mucho de acuerdo económico y de alianza fáctica, y los niños los tenías sí o sí (aparte de que hacía falta mucha más mano de obra por familia). Pero ahora se encuentra en figurillas para integrar esos aspectos que sí representan la vida real de las personas.

    Lo del divorcio lo arreglan dando la anulación a todo el que la pide y está dispuesto a seguir/pagar los támites hasta el final, y lo de los anticonceptivos… Pues haciendo la vista gorda. No conozco un sólo católico que no los use. Que los habrá, pero pocos.

    Y esto lo sabe tan bien la jerarquía católica como lo sé yo, pero saben que esa batalla está perdida. Y como no pueden hacer que Dios cambie de opinión repentinamente… pues miran a otro lado. Y se concentran en el aborto, por ejemplo, donde el acuerdo social no es tan grande.

    Cada vez que en USA, país de grandes lectores de la Biblia, hauy alguna polémica social basada en lo que dice la Palabra de Dios, aparece alguien que, como Jack Black en el vídeo de Prop 8, les recuerda que “La Biblia dice muchas cosas, incluyendo que puedes vender a tu hija como esclava” . Los fanáticos no hacen ni caso, pero los demás al menos nos echamos unas risas.

  12. Rapunzell Dice:

    Lanarch, bienvenido :)

    Efectivamente, ese aspecto se considera my poco. Se identifica “cultura exitosa” con “cultura expandida”.
    Y falta la pregunta “¿Éxito en cuanto a qué?”…

    Sinir más lejos, la cultura capitalista es un ejemplo perfecto de esto.
    Hala, ya lo he dicho XD

  13. Deirdre Dice:

    Según algunos estudios cantar libera endorfinas. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que cuando uno canta se siente mejor. Y supongo que aparte de espantar el miedo, vienen bien unas cuantas endorfinas extra en el crudo invierno en que uno anda con la serotonina baja por las pocas horas de luz solar y el frío.

  14. Lanarch Dice:

    > Sinir más lejos, la cultura capitalista es un ejemplo perfecto de esto.
    Hala, ya lo he dicho XD

    ¡Ja! ¡Lo sabía! ¡Otro blog de rojomieldas! ¡Una guerra os hacía falta! XD

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