+++ Y llegamos al final de la lista. Quedan dos puntos en el tintero, y con esto termina el Año 2008 de este Blog. Apropiadamente, tanto por la fecha como por el tema, un clásico del poz epañó.
¡Pon la tele, Paco, que ya van a dar las uvas!
11. Se declara terminado el Año en Curso, se hace cierre fiscal a diversos niveles y se celebra la llegada del Año Nuevo.
12. Hay un solsticio.
Comenzaré por el número 12, más sencillo y del que se deriva en parte el 11.
El 21/22 de diciembre tiene lugar en nuestra latitud el solsticio de invierno. Es nuestro día más corto, nuestra noche más larga y un punto muy bajo en el ciclo vegetativo. No es el día del año en el que se registran las temperaturas más bajas (cosa de los ciclos meteorológicos y sus inercias) pero, desde luego, no es una época fácil.

La mayoría de las cuestiones que he repasado estos días tienen su justificación funcional principal en el invierno. Las costumbres que acompañan a las tradiciones navideñas ayudan a atravesar las épocas de penuria y escasez derivadas del frío, la falta de luz, la tristeza económica y psicológica y la falta de alimento.
Si los etnocéntricos humanos tuviéramos dos dedos de frente, los cristianos hubieran exportado al hemisferio sur la celebración por la llegada al mundo del Santo Niño el 25 de Diciembre, pero las Navidades, como las conocemos nosotros, las hubieran dejado para el 21 de Junio, que es cuando la época chunga y los días cortos sacuden al sur. O para la época mala del monzón, o para las temibles mogafreiras de septiembre en Madagascar, yo qué sé… Cada zona del mundo tiene su particular época difícil, en la que la solidaridad, el agrupamiento y la redistribución son más necesarias.
Pero no ha sido así. Exportamos nuestra celebración invernal a lugares donde no es invierno en Navidad. Con lo cual, toda la funcionalidad de esas celebraciones no vale de gran cosa. It’s like rain on your wedding’s day…
Pero bueno, aquí hemos cortado el bacalao de la colonización, y así se come. Al que le ha tocado, ha arreado con ello como ha podido. También con la fecha de final de año.
Porque en las cercanías de este cortísimo día europeo marcado por el solticio se encuentra el final del año y el principio del siguiente.
¿Para qué vale el Año Nuevo? Para varias cosas.
- Si eres un campesino medieval iletrado, lo mismo no tienes ni idea de en qué año vives, hasta que no te lo dice el cura. El ciclo de las estaciones lo conoces y lo vives, pero probablemente ni siquiera supieras en qué año estás si no fuera porque hay momentos de cambio de año muy marcados. No es como hoy en día, donde si no sabes que día es hoy miras el calendario. No había calendarios al alcance de la mayoría de la gente.
- El Año Nuevo vale para que todos cambiemos de año a la vez. Obvio, pero no por ello menos importante. Especialmente por el aquel de los impuestos y los tributos.
- El cierre fiscal no lo inventaron los bancos. De toda la vida ha habido necesidad de cerrar el ciclo productivo, pagar impuestos y darle su parte al señor. Un año dura un año porque en nuestras latitudes, la diferencia entre estaciones está muy marcada. El calendario gregoriano parece el único sensato en nuestra latitud, pero es posible que en el ecuador o el trópico, donde ni las horas de luz ni el clima tienen las mismas variaciones que el nuestro, otros calendarios fueran igualmente sensatos… Como fuere. El caso es que, en el nuestro, las vacas y las caballerías paren una vez cada año solar, el trigo se cosechaba una vez al año solar y, por tanto, el recaudador pasaba (y pasa) una vez al año solar. Así que el cambio de año vale para llevar las cuentas.
- Esto que viene no es una explicación colectiva, sino individual. Pero creo que es común a todos los individuos de la especie, aunque puedo estar pecando de ombliguista. A los seres humanos nos vienen bien los principios y los finales, la segmentación. Al menos en la cultura occidental, es bueno poder hacer planes, mejorar, cambiar. Tener esperanza de que algo distinto ocurrirá esta vez. Por eso tenemos rituales que marcan la transición a la edad adulta, el comienzo de la vida en pareja o el estreno de un negocio.
- El fin de año y el comienzo del siguiente es un buen momento para pararse un segundo y reflexionar. Sobre lo ocurrido. Sobre lo que hicimos bien y lo que hicimos mal. Sobre lo que queremos que pase en nuestra vida, y cómo hacer lo posible para que suceda. Las resoluciones de Año Nuevo , aunque no las cumplamos todas, nos permiten abordar mejoras en nuestra vida con optimismo y alegría. Y eso, en el pasado y en el presente, nos da mejores opciones para sobrevivir.
Y aquí termina la primera vuelta del bucle. Aunque a veces me he desviado de mi propósito original, he querido explicar la Navidad como un conjunto de celebraciones funcionalmente atractivas para la supervivencia de nuestras sociedades, allá en la época en que se originaron. Probablemente haya sido un ejercicio pretencioso, pero desde luego ha sido divertido. Muchas de las ideas han ido surgiendo a medida que escribía, así que he aprendido puntos de vista nuevos en el proceso.
No tengo palabras para agradecer a los que se han tragado la serie, y encima han comentado. Siempre me da que pensar lo que leo. Es mucho más divertido con feedback
Pero ahora queda destejer el tapiz, paso a paso, igual que se tejió, pero con una nueva pregunta. Supongamos que aceptamos que las tradiciones Navidadeñas eran funcionales en el pasado. ¿Siguen siendo funcionales ahora?
Quizás toda esa gente que se queja de las celebraciones tenga razón después de todo. Tal vez las cosas hayan cambiado. Bueno, le daremos un repaso, a ver qué sale.
Diciembre 31, 2008 a las 12:36 pm
Supongo que la manida historia de las uvas es por todos conocida, pero sin profundizar en si es cierta o no, a nadie se le escapa el negocio que es vender uvas fuera de temporada (¡oh!, ¡Alanis!). Aun está más relacionada con la supervivencia la tradición italiana de celebrar el año nuevo con un plato de lentejas, algo que recomiendo porque bien preparadas están de muerte y eso calentito da un gusto que… (¡oh, que guay, Alanis…!).
Hasta el recuento de acontecimientos a fin de año es negocio, de eso se encargan varias cadenas de televisión para llenar la programación con material reciclado. Pero no quiero ser demasiado ironico (¡Alanis, mola!), también sirve para que centremos la atención en lo que hay que recordar del año. O lo que se quiere que se recuerde, a gusto y comodidad de cada uno.
Errr, sí, lo que suena es el disco de Alanis que se me permite escuchar legalmente, hasta que sea ilegal escuchar.
Diciembre 31, 2008 a las 1:11 pm
Gracias por la serie
Sobre lo otro, si siguen sirviendo, tengo mis dudas, pero ahora no tengo tiempo de argumentarlo mínimamente
Enero 1, 2009 a las 7:43 pm
A mí me parece que el tema del final del año puede ser el más interesante de todo el asunto de las navidades, porque es donde mejor se ve el enfrentamiento entre lo ideológico y lo práctico. Me explico.
En la antigüedad clásica, el año empezaba en marzo. Lo cual era más lógico porque cuadraba mejor con el ciclo agrícola. El Mitraismo consideraba su principal festividad el solsticio de invierno, porque era el día en que el Sol, después de ir cediendo terreno, volvía a despertarse para volver a ganar terreno día a día. Era el día del Sol Invicto, el triunfo de la luz sobre la oscuridad y todas estas cosas
.
El cristianismo aprovechó esta popularidad mitraista, pero además, cuadraba todo bien. Porque el Sol simbolizaba muy bien a Jesucristo. El nacimiento del Sol se parecía mucho al nacimiento de Jesucristo y tal.
Pero claro, desde el momento en que se decide contar los años desde el día de nacimiento de Jesucristo, en vez de desde la fundación de Roma, pues entonces por coherencia, habrá que trasladar el inicio del año al día en que se dice que nació Jesucristo. Aunque esto cuadre mal con la sociedad en general.
¿Y qué hace la sociedad? pues lo acepta, y lo ignora a partes iguales. Ya no somos una sociedad agrícola, pero el verano sigue teniendo una función divisoria muy importante a causa de las vacaciones. Así que los cursos educativos siguen marcados por el verano, la liga de futbol sigue marcada por el verano, etc. En realidad, tenemos una dicotomía en la que los años, oficialmente, los seguimos inciiando en enero pero en gran medida, consideramos que el año comienza en septiembre.
Aunque no tenga realmente mucha influencia en todo esto, es curioso recordar que todavía llamos “Noveno mes” y “décimo mes” al mes 11 y 12
(Que guay que vayas a continuar con esto, Rap, no veas la alegría que me has dado
¡Feliz año a todos! a todo esto
Enero 2, 2009 a las 12:09 am
Ah, pues yo pensaba que éso era porque Julio César y Augusto le metieron mano al calendario para añadir meses con sus nombres… porque, al fin y al cabo, Septiembre (que es el séptimo) es el noveno mes. Es por los meses que añadieron esos dos por lo que los nombres están trastocados, ¿no?
Enero 2, 2009 a las 2:01 am
No, no. Se cambio el nombre del mes Quinticlis para llamarlo Julio, y no recuerdo como se llamaba el mes de Augusto, pero también se le cambió el nombre a un mes existente.
Otra cosa es que toda la historia de que el año se empezó a iniciar en enero a causa del cristianismo, la verdad es que es una deducción mía. No estoy seguro, porque no sé cuando se decidió cambiar el inicio del año. Sólo me parece lo más probable
Enero 2, 2009 a las 3:18 pm
Pues seguramente se llamaría Sextis o algo así…
Enero 2, 2009 a las 3:47 pm
Así a bote pronto, la explicación aquí:
http://www.todo.com.uy/lenguaje/mundoleng8.htm
Los dioses siguen estando locos, pero esa falta no es achacable al cristianismo.
Enero 3, 2009 a las 7:54 pm
realmente tenemos dos “principios de año”, es verdad. No sólo los niños se rigen por el curso escolar. Los fascículos para prender idiomas los sacan en septiembre y en enero, porque es cuando todos hacemos propósito de aprender algo nuevo.
No se me había ocurriso pensarlo así, porque aunque yo me guío más por cursos escolares que por el año en curso, no había pensado en ello como algo general… Interesante.
El Año Nuevo Chino empieza en Febrero. me estaba preguntando precisamente por qué esas fechas, pero se aproximan al Marzo que tú sugieres. Claro que no tengo ni idea de cuál es el ciclo productivo chino
Enero 4, 2009 a las 10:41 am
Yo sigo, la verdad (a la hora de hacer balance vital y empezar nuevos proyectos), contando con que el año nuevo empiezan en Septiembre.
Enero 7, 2009 a las 7:03 pm
Al final, tenía razón Ibn Sina, el año nuevo se trasladó a enero en tiempos de Julio Cesar. El cristianismo, por lo tanto, no tuvo nada que ver con ello y toda mi teoría se cae como un castillo de naipes
)
Al menos, eso dicen en Imperio Romano, como no sé como poner un link en un comentario os lo pongo en donde mi nombre. Pinchad mi nombre y lo veréis