+++ Tras el pasado resumen de los principios que postula el Feng Shui, voy a compartir lo que yo creo que se puede considerar útil.
a) Los Cuatro Guardianes Celestiales.
Se trata de esa configuración ideal de montículos y espacios alrededor de tu casa, tu puesto de trabajo, etc. La cuestión es que, si la miras bien, es bastante sensata.
La idea de “apoyarte” metafóricamente en una Tortuga (un gran obstáculo como una pared o una montaña) a tu espalda, por ejemplo, es una buena idea. En el caso de una casa, lo que viene a decir el Feng Shui es que es buena idea que tenga protección del lado del que soplan los vientos fuertes, y mejor si hay un curso de agua cerca. En el caso del puesto de trabajo… ¿A alguien le gusta estar rodeado de paredes por los cuatro costados, pero dejando la espalda descubierta? A Dilbert no, desde luego
b) El Chi.
El Chi es perjudicado por la acumulación de trastos, polvo o muebles abigarrados, que producen estancamiento. El Chi circula demasiado rápido si creamos pasillos vacíos demasiado “evidentes” en nuestras habitaciones. Es la regla de Ricitos de Oro, ni demasiado vacío ni demasiado lleno.
Sin querer darle muchas vueltas al asunto, que las tiene, el principio es bastante razonable. Si consideramos el Chi como una metáfora del ánimo que provoca en nosotros el ambiente, es de cajón que una estancia donde hay que andar dando saltos entre los muebles o colocándote de costado para no derribar nada es enervante. Que un lugar atiborrado de figuritas en las estanterías produce agobio. Que un cuarto demasiado vacío, entendido como un simple lugar de paso, no es acogedor. Que las cosas viejas y el polvo son obstáculos para la salud mental.
c) El Ciclo de los Elementos.
Curiosamente, tienes un montón de herramientas para elegir tu “elemento nativo”. Así que si las letras de tu nombre dicen que eres fuego y no te gusta, puedes probar con tu número del DNI o meter tu segundo nombre de bautismo. Y una vez “equilibradas” las habitaciones según el elemento que más te gustó de los posibles, el resultado es… razonable.
Digan lo que digan los decoradores postmodernos, una habitación entera a base de estructuras metálicas es bonita para ver pero no para vivir. Lo mismo que un cuarto completamente blanco o completamente rojo. El equilibrio según el ciclo de los elementos, aunque sea una magufada, trae consecuencias bastante astutas en la decoración y disposición del mobiliario.
Conclusión:
Podría seguir así un rato más, pero no creo que merezca la pena. Para mí, la introducción del Feng Shui en occidente tuvo muchas consecuencias positivas.
Antes, las revistas y libros de decoración se centraban en si lo fashion es un mueble estilo imperio o rococó. Pero después empezaron a considerar cuestiones más básicas, como la habitabilidad real, el uso del espacio, la percepción de orden o desorden, cómo el color influye sobre nuestro estado de ánimo. Digamos que la decoración empezó a tener en cuenta a las personas, y cómo nos relacionamos con el espacio. Muchos de esos elementos ya estaban presentes en el FengShui. Sobre todo, la idea de pensar cada casa a partir de cada persona. Sólo con poner el acento en este punto de partida, ya salimos ganando.
El énfasis en evitar la acumulación de trastos viejos, desprenderse de lo viejo, eliminar todo aquello que no se usa, es en Feng Shui un proceso imprescindible para tener salud y prosperidad. Bueno, pues da igual que prefieras achacárselo al Chi o al sentido común. Es la pura verdad. Todo aquello que no necesitas, es ruido vital, y el ruido disminuye tu eficiencia y tu bienestar.
El interés en el modo en que relacionamos los objetos entre sí, en cómo elegimos el lugar para situar localizaciones estratégicas como la cama, la silla de trabajo o toda la vivienda… En Feng Shui no importa sólo cómo es algo. Es básico analizar dónde lo ponemos. No he encontrado, ni mucho menos, tanto interés en los libros de decoración de los años 70 y principios de los 80.
Si quisiera resumir las ventajas del Feng Shui en una palabra, diría que lo mejor que tiene es la ATENCIÓN. El Feng Shui obliga a poner atención en la disposición de una casa. A revisar con cuidado qué muebles elegimos, qué conservamos, de qué nos desprendemos. Transmite la idea de que el modo en que disponemos y conservamos un hogar, una oficina, un comercio también influyen decisivamente en nuestro desempeño.
Afortunadamente, se ha llevado a cabo una traducción de muchos de los principios funcionales del Feng Shui a formas de pensar más racionales. Un excelente ejemplo lo encontramos en el libro Apartment Theraphy-The Eight Step Cure, que compré hace cosa de un año y que recomiendo de corazón.
Saving the world, one room at a time… ![]()

Pero acostumbrarse a recogerlo todo en una agenda es un buen hábito que necesita tiempo para crearse. Esto es como el ejercicio y la comida sana: una cosa es saber que es necesario y conveniente, y otra cosa distinta es llevarlo a la práctica cada día. De ahí el convertirlo en un propósito para todo el mes de Enero. Y estoy bastante satisfecha con el resultado.

Voy a empezar con el Bagua. El Bagua, esa especie de brújula que te indica dónde hay que colocar cada habitación, no está orientada según los puntos cardinales únicamente. También depende de aspectos numerológicos (que se pueden extraer sumando los valores de las letras de tu nombre, toma ya) e incluso del
Otro fundamento del Feng Shui es el de los ciclos de construcción y destrucción de los elementos. Parte de una idea medieval según el cual la materia está formada por la unión de agua, metal, madera, fuego y tierra. Unos elementos crean a otros o son destruidos por ellos. Y nosostros mismos tenemos un elemento predominante, por lo que hay que vigilar esta cuestión con cuidado.
El Chi (o Qi), esa energía que circula por todas partes, es también llamada el aliento del dragón (otra cosa no, pero el feng shui está repleto de imágenes chulas). El Chi no debe circular muy rápido, lo que se traduce en que es desaconsejable poner muchas puertas alineadas, o una ventana enfrente de una puerta, o largos pasillos. Si lo hacemos así, nuestra buena suerte escapará de la casa. Pero aún peores son los lugares donde el Chi no circula: almacenes de trastos, sitios abarrotados, sillas cpolocadas de tal modo que es difícil circular alrededor… Toda clase de consecuecians negativas nos amenazan.
Por otra parte, el feng shui presta una gran atención a la posición relativa de casas, puestos de trabajo, etc. Hay que conseguir tener una relación ideal con los Cuatro Guardianes Celestiales: la Tortuga, el Tigre, el Dragon y el Fénix. La Tortuga, que puede estar encarnada por una montaña, debería estar detrás de la casa, en el lado del que provengan los vientos más intensos. En el extremo opuesto debería haber un Fénix, simbolizado por una corriente de agua. Si no recuerdo mal, el Tigre puede estar encarnado por una montaña menor a la derecha, y el Dragon por cierto comportamiento de la niebla matinal que ahora no recuerdo… Esto se debe cumplir también a menor escala. En mi puesto de trabajo, es aconsejable que tenga una Tortuga detrás (por ejemplo una pared), etc.






+++ En su día me dio por leer una buena cantidad de libros de 


