+++ Recientemente, en una lista de correo, una señora ha comentado una interesante noticia en la que se sugiere que los efectos de la falta de sueño se pueden confundir con enfermedades mentales.
El comentario de la señora venía a decir:
- Pues es verdad, la gente duerme mucho menos hoy en día. Y muchos niños, que siguen los horarios de sus padres, van al colegio muertos de sueño y con ojeras.
Vale. Nada que objetar.
- Está claro que su aprendizaje va a ser deficitario, y…. (cito textualmente lo que viene, para conservar la chispa del argumento)
“no olvidemos añadir que los videojuegos son repetitivos y que en el fondo se practican mejor por un cerebro adormecido que un juego simbólico que requiere imaginación.”

Evidentemente, el único problema de este niño son los vieojuegos. No hay otra razón. Tus hijos acabarán también así si los dejas jugar al Bubbles.
Jódete, Micaela. Ya salieron los videojuegos a relucir. Así, con calzador y sin previo aviso, aparece el auténtico culpable. Por lo visto, ellos también mataron a Manolete. Y a Kennedy.
Por supuesto, este fenómeno no es nuevo. Echarle la culpa a algo que se desconoce es un clásico.
+++ Me ha hecho recordar una anécdota que me contaba mi madre acerca de mi abuelo.
Si mi madre estaba leyendo y mi abuelo pasaba cerca en ese momento, con voz de muy pocos amigos le decía :
-Eso es de estudiar ¿no?..
Porque si no era de estudiar, era una pérdida de tiempo. Contraproducente. Malo. Chungo. Leer porque te lo mandaban en el instituto, pase. Leer porque tenías que aprenderte la clasificación de los periodos geológicos, bueno, mal menor.

Y esta, sin embargo, se quedó así de leer mucho en los años 60.
Pero… ¿leer por placer? Todo el mundo sabía que leer demasiado hacía daño a la vista (“niña, te vas a quedar ciega“), te dejaba sin amigos (“ese es un raro, se pasa el día leyendo y no habla con nadie, claro“) y perjudicaba la salud (“anda, sal a la calle y deja de leer un rato, que te vas a poner malo“). Si encima eras una mujer, entonces fijo que además te quedarías para vestir santos.
Y luego resultó que no, mira tú. Y hoy en día nos gastamos una pasta en promover la lectura entre las niñas y los niños, y nos preocupamos si nuestros adolescentes no leen, y nos congratulamos cuando las ventas de libros aumentan. Sin cuestionarnos si lo que leen es de calidad, con contenidos educativos y altamente morales… o una mierda impresa. Da igual. El caso es leer.
Porque ahora leer es bueno. Y es bueno si lo que lees es un manual de estroboscopia, y es bueno si lo que lees es Los Tres Mosqueteros. Incluso leer cómic está dejando de ser un vicio infantil para mentes inmaduras, y empieza a ser un entretenimiento respetable y una forma de arte.
Claro, cuéntale esto a mi abuelo (si se pudiera, que su estado actual es RIP), que era un obrero nacido con el siglo, que tuvo suerte de tener al menos unos estudios primarios y que vivió la época que vivió.
+++ Aunque lo cierto es que, ahora que lo pienso, sí cayó en la cuenta él solito. Porque a mí jamás me dijo que sacara la cabeza de un libro,. Y mira que me vio veces con ella escondida entre las páginas de algo que claramente era Tarzán, o los Mortadelos que me compraba (hasta que mi madre, otra con ideas de bombero, le prohibió que lo hiciera porque si leía tebeos “no leía libros de verdad”.)
Cabría pensar que hoy en día tenemos más flexibilidad mental y más capacidad de pensamiento crítico, y que no nos harán falta 30 años para que nos evolucionen las fobias, como necesitó mi abuelo.
Pero las señales no transmiten mucha esperanza. Aún quedan y quedarán analfabetos digitales que se atemoricen ante los videojuegos, y que se alegren si su niña o niño se acerca al ordenador a aprender inglés o hacer un trabajo, o incluso aprender programación, pero se preocuparán grandemente si lo hace para jugar.
Yo lo he vivido personalmente, pero pensaba que era cosa de tener 38 años y que la sesera social iba perdiéndole horror al hedonismo en código binario. Se ve que no.

Ah, si estás haciendo los deberes de física, entonces vale.
+++ ¿Seré yo así de rancia en el futuro? ¿Desconoceré, temeré y criticaré la Realidad Virtual en la que jueguen mis hijos, y les achacaré todos los males del mundo? ¿Les permitiré utilizarla sin esconderse? ¿O cuando pase a su lado y los vea con el guante y las gafas de realidad virtual les gruñiré también
- Eso es de estudiar ¿no?….
como si yo también fuera un obrero sin estudios de principios del XX?
Edición: La señora de la lista de correo ha explicado que no hablaba de los videojuegos como causa de la falta de sueño en los niños, sino como un añadido más, y se pregunta si los niños podrían jugar en esas condiciones a algo que no fuera así de “repetitivo”.
Evidentemente, esta mujer nunca se ha preguntado para qué diablos sirve un pollo de goma con polea, ha practicado un duelo de insultos o ha tenido que atravesar un laberinto de tuberías del Myst. Porque si resuelves eso en estado de atontamiento cerebral, eres el primo hermano de Einstein. Ella misma reconoce que no conoce muchos videojuegos, pero piensa que el tipo de juegos que los niños juegan es del tipo simplón y monótono.
En fin, ojalá hubiera más culturilla general con esto de los ordenadores y las consolas y demás inventos del diablo. Que el juego simbólico está muy bien, que jugando a planchar se aprende a planchar y eso viene la mar de bien, pero hay más peces en el mar…

+++… que transcurren mientras me bebo una agradable tacita de té y regreso al mundo corpóreo tras una minisiesta de una hora…
Me mandan un enlace al 




