+++ Iba a empezar hablando de las áreas de mi vida que estoy organizando, patatín patatán, pero creo que esto es más interesante.
GTD es el acrónimo de Getting Things Done, una metodología que reúne una serie de técnicas ya conocidas, pero que las sistematiza de una manera extraordinariamente funcional. El autor del libro del mismo título y principal gurú del invento es David Allen, que está forrado y cuyo nombre es en ciertos medios tan conocido como el de Steve Jobs.
¿Y qué es GTD? Bien, en algunos lugares aparece como un método de gestión del Tiempo, pero a mí no me gusta mucho esa definición. Creo que la gestión del tiempo es una consecuencia de la Gestión de la Tarea, que es a lo que realmente está orientada esta metodología.
No se trata de planificar milimétricamente tus horas para optimizarlas. Se parece más a construir uno de esos centros de control de ferrocarriles en los que los controladores, de un solo vistazo, saben qué trenes están por llegar, cuáles van con retraso y cuáles son los puntos de posible colisión. Por supuesto, cierta programación temporal es necesaria, pero ese no es el aspecto fundamental del método.
La filosofía de GTD se apoya en la idea de que sólo puedes calendarizar tu vida de manera grosera, no precisa. Puedes fijar y asistir a una reunión hoy a las 17:00, visitar al dentista el próximo jueves a las 10:00 o subirte a un avión a mediados de junio rumbo a tus vacaciones en Washington… Eso es la estructura dura de tu calendario, y probablemente seas capaz de cumplirlo.
Pero todos sabemos lo terriblemente difícil que es fijarse una tarea de esta forma “Hoy, de 9 a 12, voy a terminar este proyecto. Así lo entrego a las 12 y media y puedo llamar a Maripepa para que me dé el presupuesto. Lo meto todo junto en un mail, se lo mando a Pérez y punto pelota”.
Ese tipo de acuerdos con uno mismo son una ilusión. Incluso con la mejor voluntad y autodisciplina del mundo, incluso si somos capaces de cerrar el Facebook o el Gmail o el Msn o el Travian o lo que sea que te drena el tiempo (en mi caso es escribir los borradores de este blog y leer feeds de páginas sobre productividad o desarrollo personal, chúpate esa paradoja, Mari Pili)… cuando ya tengamos nuestro proyecto abierto, nuestra mente concentrada… aparecerá Paquito, el de nóminas, a decir que hay un follón con la paga extra y que nos pasemos de inmediato por su despacho. Y luego llamará Ana Luisa, de suministros, alegre y feliz porque por fin ha encontrado lo que le pedimos al precio que le pedimos… Como para decirle que se espere dos horas, que no nos viene bien, encima de que la hemos perseguido un mes con esa gaita…
En resumen, una de las cosas que tiene la vida es una prodigiosa capacidad para reventarte los planes acerca de la vida. Por eso, debes tener cierta planificación, pero sólo con aquellas cosas que no pueden ser movidas y que tenemos razonablemente seguras. El resto, debe fluir. Con estructura, pero siempre muy adaptable.
Digamos que se trata de construír un pequeño núcleo de hormigón y tejer alrededor unos cuantos andamios de bambú, resistentes pero flexibles.
En sucesivos posts, al ritmo que me apetezca y con el firme compromiso de dejar esta serie a medias si me canso, voy a contar unas cuantas cosillas acerca del GTD y sus variantes y complementos más prácticos. No sustituirán en absoluto a leer las publicaciones originales sobre el tema, porque se tratará de mi adaptación y valoración personal. Y porque, honestamente, no pienso darme la currada de contarlo todo .
Tomadlo como una reseña de cine: no sustituye a la película original, pero puede dar una idea aproximada (en función de la confianza que os inspira el crítico) de si merece la pena gastarse el dinero de la entrada.
Febrero 2, 2009 a las 11:47 am
Suscribo las bondades del sistema y de sus muchas variantes, y especialmente la idea de que no se puede gestionar el tiempo, sino las tareas.
Febrero 3, 2009 a las 12:43 am
Eh… chulo el diseño. Cuando me lea las últimos diez o doce entradas que tengo pendientes, te digo algo más.
Febrero 3, 2009 a las 8:48 am
Estáis hecho unos blandos. Como ahora todos actualizáis el blog una vez al mes, si llega, habéis perdido costumbre …
Aigs, y todas mis perlas de sabiduría, que se pasarán de fecha sin leer como calabazas para proyectos de puré que no llega a concretarse…
(Basado en un caso real)
Febrero 3, 2009 a las 10:54 am
Febrero 3, 2009 a las 12:11 pm
Buena instruducción. Me interese mucho ver lo que vas a escribir sobre GTD en el futuro.
Febrero 4, 2009 a las 9:28 am
Imperator: Si llega XD
Jeroen: Huy, el señor de El Canasto por aquí, y yo con estos pelos, ejem….
(*diez minutos de espejo y cepillo más tarde*)
Encantada de tenerlo por aquí, señor Sangers. Tarde o temprano su blog hubiera acabado siendo mencionado, porque ahí encontré, por ejemplo, el enlace a los fantásticos Pocketmods:
http://canasto.es/2007/10/hipster-pda/
Irán cayendo posts sobre GTD, porque es una metodología que me interesa, y sobre productividad en general, que me divierte ,mucho. Además de que me salva la vida.
Eso sí, mezclado con todos los demás trapos, dedales e hilos de mi cajón de sastre… Espero que mi punto de vista sobre GTD aporte algo interesante
Febrero 20, 2009 a las 2:44 am
Jodo, bien que se yo lo del control de ferrocarriles xD. Y como te quedas bizca, y como tienes que hacer encajes de bolillos cuando algo se rompe… xD. Decisiones en segundos para ahorrar retrasos o provocarlos… xD
¡Quizas tenga que aplicar mi metodo de pensar con los trenes a la vida diaria! que soy la clasica “¿por que hacerlo ahora cuando puedes hacerlo en el ultimo momento?”
Febrero 20, 2009 a las 8:38 am
El tuyo no tiene por qué ser un mal sisytema, creo yo. Depende de las circunstancias. Igual tu trabajo, tus relaciones personales, etc se parecen más a burbujas que atrenes, y las burbujas son más bien de último segundo.
Eso sí, si aplicas la idea del tren, tú tienes mucho adelantado, claro ;D
Agosto 27, 2009 a las 6:56 pm
[...] GTD para empezar [...]