+++ …que se puede entregar, como máximo, hasta el lunes 20 de este mes. Pero Rapunzell, sabedora de que no es buena idea dejarlo todo para el último momento, decide que la va a tener terminada el martes 14. Evidentemente, una vez tomada esta importante decisión, no pasa las facturas al Excel hasta el 15, los tickets al libro de gastos hasta el 16 y no se baja los impresos de internet hasta el 17.
No asustarse, todo controlado y previsto. La jefa Rapunzell sabe que la contable Rapunzell llega cansadísima al trabajo porque comparte cuerpo con la cuentacuentos Rapunzell, la webmaster Rapunzell, la escritora Rapunzell, la profesora Rapunzell y la conductora Rapunzell, taxista de todas las demás. Así que está todo dentro de los márgenes calculados. Esperar hasta el lunes 20 es arriesgado, pero llevar la declaración el viernes 17,después del primer curro del día, es aceptable.
Pero he aquí que nuestra heroína va a descargarse el impreso 300 de la web de la Agencia Tributaria… ¿Y qué se encuentra? Pues un pantallazo amarillo que viene a decir:
NENA, LARGO, QUE EN ESTE IMPRESO NO SE TE HA PERDÍO NÁ, QUE LO HEMOS CAMBIAO.
Ostias. ¿Y qué impreso se usa ahora?
PUES CASI EL MISMO, PERO MÁS BONITO PORQUE AHORA ES CAPICÚA. EL 303.
“De más bonito, nada” piensa Rapunzell, que cada vez que hacía la declaración trimestral en el impreso 300 se acordaba de Stelios, y de eso tan chulo de “Marchamos…” y de eso otro de “Todo griego sabe lo que es correcto, pero sólo los espartanos lo han hecho”, y…
Ejem, centrémonos. Pues eso, que Rapunzell no se acobarda, sino que abre valientemente el impreso 303, que resulta ser la misma puta mierda que el 300 para rellenar en un ordenador, porque no tiene una sola celda que calcule automáticamente (un poner, que si la base imponible que escribes en una casillita es 100 y el tipo de IVA es el 7, no veo por qué no puede escribirte él solito en la casilla correspondiente que les debes 7 lerus) pero sin embargo sigue siendo incomodísimo.
Rapunzell, por un momento, piensa “pues vaya porquería de entorno web, qué poco amigable para el usuario, me voy a pagar mi IVA a otra Agencia Tributaria que tenga una interfaz de usuario como está mandao“. Justo cuando está a punto de entrar en Google para buscar “agencias tributarias con interfaz de usuario chachi” se da cuenta de que hay un pequeño error en su planteamiento. Comprueba que nadie alrededor estaba mirando, pone cara de “yo controlo mogollón”, rellena las casillitas que le quedan y le da al botón de imprimir.
Y se encuentra con una fascinante sorpresa. Antes, las declaraciones de IVA del trimestre 1º, 2º y 3º se podían presentar TODAS en el banco o caja de tu calle, tanto si salía a pagar como a compensar (para los no inciados, hagamos la equivalencia “compensar=devolver”).
Pues ahora no. En el papelito que acaba de escupir la impresora dice que, si sale a compensar, hay que irse a la oficina de la AEIT más cercana.
Que viene a ser lo mismo que decir “te has caído con todo el equipo”, por las siguientes razones:
- La “oficina de la AEIT más cercana” no está cerca…
- … debido a que cerraron unas cuantas y las que quedaban engulleron los funcionari@s sobrantes y se hicieron muy grandes. Bancos y cajas hay mogollón, pero oficinas de la AEIT muy poquitas. Pero el número de autónomos ha decrecido escasamente, por mucho que digan de la… No, no voy a decir ESA palabra.
- Rapunzell sospecha que no es la única a la que le han colado el gol. Y se imagina hordas de autónomos con cara de pocos amigos formando, alrededor del edificio de Hacienda, colas de esas que hacen que los transeúntes pregunten “Ah… ¿pero es que vuelven los Rolling Stones a Madrid?”.
Pero Rapunzell, animosa ella, piensa “no puede ser tan malo, caray, que es viernes. El susto gordo será el lunes…”. Y pallá que se va después del trabajo. Impepinablemente, tiene que ir en coche, pero hay un parking cerca… con un hermoso cartel que dice COMPLETO. Efectivamente, desde el coche Rapunzell mira a la puerta de la oficina de Hacienda y ve la cola PARA PASAR EL ARCO DE METALES que llega a la calle. Glups.
Rapunzell hace cola con otros coches hasta que puede entrar en el parking. Hace la cola en la entrada también, pero al llegar al interior se encuentra con la grata noticia de que el grueso de la gente con cara de perro se coloca en otra laaaarga fila para comprar impresos (“grmpflx..300… cgnlpta 303…”), y que la espera para presentar la declaración es corta. ¡Viva internet y la descarga de modelooooos…!
Así que la cosa no sale tan mal, y en menos de media hora está fuera otra vez. Pero todo este tiempo, no deja de pensar en una cosa:
¿QUÉ DIABLOS GANA EL GOBIERNO NO PERMITIENDO QUE PRESENTEMOS LAS DECLARACIONES A COMPENSAR EN LAS CAJAS, COMO ANTES?
Y la única explicación que se me ocurre, que es bastante molesta, es que así desanima a los autonomillos modestos y cabezotas como yo, que insistimos en hacer nuestra propia declaración y que pasamos de gestorías, a pedir la compensación. Porque si yo me acojono, me imprimo otro impreso en blanco, me olvido de recuperar el IVA que me tiene que dar el Estado y pongo que me sale a pagar una cantidad ridícula, por ejemplo 1 €… puedo presentar la declaración en el Caja Madrid de la esquina de mi calle y he liquidado todo en 10 minutos. Y, de paso, el gobierno se lleva 34 € más que antes.
Porque, o se trata de eso, o es todo un complot para desestabilizar la mente de Rapunzell. Pero no lo conseguirán. No me convertirán en una de esas chaladas paranoicas que hablan en tercera persona acerca de sí mismas….
EDICIÓN: Al parecer, desde siempre, para compensar hay que presentar la declaración en la oficina de la AEIT. O sea, que yo no me acuerdo de vez en vez y todo se vuelve confuso. Evidentemente, Hacienda está contra mí. A esta impresión contribuye el hecho de que me ha llegado un aviso certificado donde me piden 1000 € que, según ellos, les he dejado de pagar en la declaración de IRPF del año pasado. La realidad es que lo que ocurre es que no les constan las retenciones que me ha hecho, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, y de ahí la diferencia. La madre que los parió…