+++ Iberdrola me requiere (junto con miles de vecinos más, imagino) para que les enseñe mi ICP o Interruptor de Control de Potencia.
Yo eso no lo enseño así como así, faltaría más, pero en vista de que insisten tanto (y que parece que es imperativo por ley) he accedido. Para quedar con el señor al que se lo tengo que enseñar, debo llamar a un odioso número 901 10 22 10, de esos que te tienen mínimo 15 minutos esperando.
Lo malo es que por más que llamo y teóricamente quedan registradas las llamadas, el técnico ni viene, ni me escribe, ni nada. Iberdrola, además, despechada por el hecho de que… bueno, vete tú a saber por qué, me manda una segunda notificación diciendo que como no me he puesto en contacto con ellos, y salvo que me corrija y lo haga rapidito, me cobrarán una contratación de 20.000kw en la próxima factura, en vez de mis humildes 3300 de siempre.
Iberdrola no considera que llamar cinco veces a su servicio telefónico sea ponerse en contacto, al parecer. Intento mandarle flores y bombones, pero no sé qué dirección darle a Interflora; sólo tengo ese número 901.
Todo lo anterior se puede resumir en una sola frase:
Me &%$” en los “$%&/(&% /&¬%$·@#$%& de Iberdrola.
Comparto mis sentimientos por desahogarme y por si encuentro a alguien sufriendo el mismo martirio, para coordinarnos un poco. Eso si, en el proceso he averiguado como es un ICP y me he hecho colega del tipo del 1ºC de mi edificio, que es fontanero y por tanto una amistad a cultivar.