Pues podría tomármelo a la tremenda…

… pero francamente, eso no va ayudar a nadie. Así que este es el momento de echar mano de todo el buen humor que cada cual pueda recolectar, de centrarse en lo que cada cual haya estado cuidando más estos meses (y cruzar los dedos para que haya merecido la pena el foco elegido) y de recordar que si lloras por la empresa en bancarrota, las lágrimas no te dejarán ver las nuevas ventanas de oportunidad.

Siempre es una buena noticia cuando has hecho las cosas mejor que la última vez, y tengo que decir que esta última aventura me llevó a lugares donde nunca pensé que estaría, para bien o para mal. Por fuerza, eso aumenta tu repertorio de ideas :)

Lo que viene ahora parece, en cierto modo, un paso atrás. Después de diez años de experimentos, retorno a ser el palo que aguanta su vela y la de nadie más. Ha estado bien darle una oportunidad al trabajo en equipo, aunque sólo sea para entender que no hay equipo ni trabajo en realidad, que a mí no me sale, sino que es mejor que aspire a una cierta sensación de calor común, que abrigue a cada cual para divertirse a su manera, sin más ambición ni proyectos comunes.  Creo que me he complicado la vida en exceso todo este tiempo sólo por tratar de conseguir lo mejor, cuando es más sencillo (y a la larga más productivo) disfrutar de una mediocridad económica. El mundo está lleno de plástico disponible para todos, y a mí ya me resulta tedioso andar picando piedra para conseguir diamantes… por no hablar de mi escaso olfato para los yacimientos y la sincronía.

Igual en un tiempo me vuelve a dar por la excelencia pero, igual que la caída del cielo sobre nuestras cabezas,  creo que eso no va a pasar mañana. Prefiero dejar ese campo apartado y dedicar mis desvelos a otra cosa. Por ejemplo, a hacer dinero.

+++ In another order of things (que viva el fromlostiano, que viva) acabo de terminar quince días de coordinación de un curso intensivo de monitores. Se ha diferenciado de otras coordinaciones parecidas en que esta completa las horas necesarias en tres sesiones diarias, en que comparto el trabajo con otro coordinador y que me ha tocado turno de cocina.

Lo primero que tuve que hacer, antes de nada, fue dedicar unas cuantas horas de junio a titularme como Manipuladora de Alimentos deprisa y corriendo, y vencer mi resistencia a colocarme delante de un  fogón para cocinar 54 pechugas de pollo de una vez. (Que sepáis que tres experiencias como esa han creado en mí una ligera fobia al pollo, a las planchas y a la madre que parió al menú).

Después me subí en el Rapunmóvil e inicié un apasionante viaja a Ribagorda, con una parada imprevista en un callejón de mierda de la capital de provincia (Cuenca), señalizado con el culo y de trazado tan intrincado que necesité la ayuda de un vecino para sacar el coche marcha atrás sin quemar el embrague. De esta experiencia he aprendido que los trazadores de calles manchegas son unos hijos de puta, pero que los vecinos conquenses son majetes. Algo es algo.

Yo creo que me animaré a contar más en otra entrada, porque han sido unos días interesantes y que me han sentado estupendamente para descansar mente (que no cuerpo, malditas pechugas…) Pero no me apetece escribir más ahora, así que prefiero enlazar una canción que ha sido parte de la banda sonora de la quincena. Y que viene con un vídeo que mne hace mucha gracia.

Advertisement

3 comentarios para “Pues podría tomármelo a la tremenda…”

  1. cloe Dice:

    Me alegro mucho de que te hayas decidido a postear otra vez, te extrañaba.
    Un fuerte abrazo y ánimo.
    Cloe.

  2. Deirdre Dice:

    Voy a tener que llamarte por teléfono y charlamos, porque últimamente no me entero de nada de lo que te está pasando. Eso sí, casi mejor me mandas tu número fijo por email, porque sospecho que tienes bastante para contar.
    Un beso, guapa y ánimo con lo que sea.

  3. MakodFilu Dice:

    ¡Aish!, teléfonos en esta era de videoconferencias web con Australia si gustas. Con lo cojonudo que es no tener fijo al que te llamen a las 3 de la mañana para venderte un seguro.

    Distracciones aparte, creo que había pensado en hablar aquí no de mi inexistente libro, sino de cambios de rumbo. Un cambio de rumbo puede ser hacia atrás, pero algo me dice que con cómo pareces afrontarlo y tu experiencia, sabrás donde comprar minas ya excavadas al precio de venta del plástico. No es cuestión de olfato, sino de dónde nos limitamos a olfatear.

    En cuanto a la productividad… o no te has explicado, o no estoy de acuerdo. Aunque estoy seguro de que será un punto de vista interesante.


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.