Últimas palabras

+++ No, no son las mías. Aún me queda bastante cuerda, fuera y dentro del blog.

Hoy, como todos saben, se cumple el aniversario de la tragedia del World Trade Center en New York. Todos lo sabemos, porque la cobertura mediática fue intensa, porque muchos lo presenciamos en directo, taza de café en mano y boca abierta por el asombro. No creo que nadie permaneciera indiferente ante todas esas vidas perdidas en unas pocas horas en el mismo sitio.

Documentales, reportajes en los periódicos, teorías conspiratorias. Películas para cine y televisión. Una guerra.

Como para no saberlo.

Pero, a estas alturas, tras muchos años repitiendo que este es también el aniversario de otras tragedias, imagino que a casi todo el mundo le suena (aunque sea con el vago eco de una marea lejana)  que en otros 11 de septiembre otros muchos lloraron.

Yo me crié en una casa en la que sonaban discos de Quilapayún, y en la colgaba un póster con las últimas palabras de Salvador Allende. A los 5 años, yo no sabía muy bien dónde estaba Chile ni qué era una Junta Militar. Pero recuerdo un sentimiento de pena y de indignación, de compasión y de esperanza de que algún día se haría justicia.

A fuerza de escuchar canciones, aprendí algunas de las últimas palabras de Salvador Allende tan bien como el padrenuestro que me enseñaban en el colegio. Y crecí esperando esa sanción moral que algún día llegaría (y que, al menos en cierta forma, llegó).

Yo sé que los años 70 quedan muy lejos, que parece que aquello está enterrado y olvidado, que no nos afecta. Sé que el 11 de septiembre neoyorkino aparece como el gran hito histórico.

Es un hito histórico. No intento subestimarlo ni quitarle importancia a sus repercusiones.

Pero el golpe de estado en Chile fue el despliegue definitivo  de las alas del Cóndor, que trajo al continente sudamericano décadas de muertos, desaparecidos, torturas perfectamente protocolizadas y aprendidas de los grandes maestros, dictaduras, supresión de libertades, desestabilización y, como consecuencia, perpetuación del subdesarrollo.

Millones de seres humanos han pagado y siguen pagando las consecuencias de aquellos sucesos. Desgraciadamente, eso no ayuda a los que pagan las consecuencias del 9/11 de 2001, que también son muchos.

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2 comentarios para “Últimas palabras”

  1. Fantine Dice:

    Todavía recuerdo la primera vez que vi ese peliculón de Costa Gavras que es Missing. Era relativamente pequeña (no mas de 11 o 12 años) y jamás se me olvidará aquel estadio de futbol. Todos los años me acuerdo de que el 11 S además del por todos conocido atentado contra el WTC unos cuantos años antes sucedió lo de Chile, y me alegra ver que no soy la única que lo recuerda :)

  2. pocketlily Dice:

    Hola!
    Por casualidad he llegado a tu wordpress y lo que he encontrado me ha gustado.
    Ánimo y mucha suerte!
    Un abrazo.


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