La ciencia en España no necesita tijeras

+++ Muchas y muchos ya lo sabéis. Como consecuencia de la crisis financiera y económica, el Gobierno español se ve obligado a recortar los presupuestos. Inevitable, pues la productividad ha bajado, subir la carga fiscal no es la panacea y hay que apretarse el cinturón.

Lo que no es inevitable es qué cinturón aprietas. Y resulta que se lo vamos a apretar al mismo de siempre. Ciencia e Innovación se lleva uno de los principales tajos.  No es una buena idea.

presupuestos2009_KikoLLaneras

“Hay que invertir en Educación y Ciencia” es un mantra que se repite sin reflexionar (uno más en la lista, como “hay que leer” o “son cosas del mercado”). El problema de las frases hechas es que, o bien son falsas y se perpetúan como verdad por la simple repetición, o son ciertas y su peso se diluye por el desgaste de la mención superficial. El mantra de la necesidad de invertir en ciencia pertenece al segundo tipo.

Por eso nos lo hemos pasado por el forro en los últimos años, en los que a pesar de la bonanza económica nuestra inversión en Educación y Ciencia ha sido más bien poco ejemplar. Tanto el Estado como los particulares y empresas hemos dedicado un montón de esfuerzo al capital inmobiliario.

A mí, que vivo de alquiler y no tengo ninguna propiedad inmobiliaria ni para usar ni para especular, me ha tocado sin embargo sufragar con mis impuestos la locura especulativa del ladrillo. Y aunque la sociedad civil y el tejido empresarial tienen su parte de responsabilidad por su avaricia y falta de cabeza, han sido los diferentes gobiernos, que en teoría debieran haber velado porque esto no pasase, los que me han traicionado y han convertido mis eurillos en subvenciones a la compra, liberalización de suelo, desgravaciones a la construcción, etc.

tabla_recortes_euribor

El motor de nuestra economía ha sido vendernos y apalabrarnos edificios unos a otros, sin que su uso final tuviera relevancia. Nuestro motor económico principal ha sido la avaricia estúpida en forma de pequeñas pirámides faraónicas para las que además tuvimos que pedir oro prestado. Mientras se nos llenaba la boca de “I+D+i”, nuestros investigadores e investigadoras carecían de condiciones laborales dignas, y si no querían perpetuar su estatus de precariedad (vulgo “becariedad”) tenían la opción de largarse del país o dedicarse a otra cosa.Triste para ellos, pero más triste para nosotr@s, que perdemos a los más necesarios: los que tienen más experiencia en su campo.

Por supuesto, los plazos y la rentabilidad no son los mismos en ambos sectores. Un proceso de investigación sobre una nueva fuente de energía, un medicamento puntero o un nuevo material te pueden llevar 15 años. Un pelotazo inmobiliario lo apañas en dos, y los numeros son de flipar. Pero volviendo a una tesis anterior, crear riqueza no es lo mismo que crear dinero. La riqueza de verdad te ayuda cuando pintan bastos. Las cifras surgidas de la especulación, no.

Y esa es una de las razones (me atrevo a decir que la principal) por las que España tardará más en salir de la crisis. Otros países producen tecnología, soluciones, inventos que mejoran significativamente la vida o la producción de las personas. Eso es un elemento diferencial que hará que en cuanto el dinero vuelva a fluir, lo que producen sea demandado en primer lugar. El truco no está en ser capaz de hacer teléfonos móviles, plantar encinas, construir naves industriales o hacer publicidad. Está en saber hacer un teléfono móvil más ligero, criar plantones de encina micorrizadas que produzcan trufas, construir naves industriales más baratas y eficientes y ser capaz de hacer llegar al comprador interesado la información necesaria de la marca conveniente sin que le duela la cabeza al final del día.

Si lo que acumulas no son objetos sino sabiduría, puedes moverte a donde quieras. Mientras la tecnología la tengan otros, pondrán su fábrica en tu territorio o en otro cualquiera, y tú pondrás la mano de obra y te comerás la polución resultante, les lamerás el culo y agradecerás las migajas, pero si se van no verás un duro. Si tu país posee el conocimiento sobre el proceso de producción, tú eliges.

Y ojo, que la tecnología y el conocimiento no sólo son los cálculos de estructuras, la física de materiales, la bioquímica o el desarrollo de un nuevo chip. Son los estudios psicológicos que ofrecen respuestas y recomendaciones para mejorar la salud de la población y su productividad. Y son también las investigaciones linguísticas y antropológicas, que acaban alimentando los procesos pedagógicos y mejorando la educación, la formación y la toma de decisiones que influyen sobre las sociedades (¡oh, Sociología, cuánta decisión imbécil nos hubiéramos ahorrado si hubieras sido tenida en cuenta!) .

Cierto que para que el conocimiento repercuta en la sociedad es necesario también meterle mano a las leyes de propiedad intelectual, y probablemente también a los flujos de capitales y a las deslocalizaciones de la producción, pero esa es otra historia. Y al final, da igual.

Sin investigación, sin ciencia, no hay principio. El capital del conocimiento puede luego repartirse mejor o peor, pero si no hay capital, no hay reparto posible.

Esto no es nuevo ni original (nada en este artículo lo es) pero llevamos siglos arrastrando el “que inventen otros”. En las últimas décadas hemos hecho un esfuerzo importante, pero aunque la piel de la cultura española se haya llenado de tatuajes que rezan “innovación”, “investigación”, “ciencia”, en la médula todavía subsiste la creencia y el apego a “lo de siempre” y a los “valores eternos”. No puedo dejar de pensar que en parte se debe a la permanente alarma y prevención que la Iglesia Católica, tan imbricada en nuestro telar ideológico,  difunde hacia el pensamiento científico. pero también se debe a la pereza intelectual y vital que nos caracteriza tradicionalmente, y a cierta defensa de lo rancio como seña de identidad.

¿Alternativas a los recortes en Ciencia? No es fácil poner el dedo encima de una partida presupuestaria cuando lo que manejamos son cifras globales asignadas a los Ministerios a bulto.  Pero la tendencia debería ser alejarnos a toda máquina de lo que nos ha traído a esta situación y acercarnos a igual velocidad a donde queramos llegar. Las inversiones en infraestructuras, por ejemplo, son necesarias, pero en este momento se emplean como un balón de oxígeno para nuestra sobredimensionada industria de la construcción.

Quizás tengamos que afrontar que algunos de esos gigantes caigan, aún sabiendo que algún cascote nos va a caer en la cabeza, antes que sufrir las consecuencias de paralizar proyectos de investigación que llevan años en marcha, un acto equivalente en muchos casos a tirar el esfuerzo realizado hasta la fecha a la basura.

España necesita, ahora más que nunca, a su ciencia. Mejor buscar otro sitio donde usar las tijeras.

Notas: Esta entrada es mi forma de sumarme a la inicativa de Aldea Irreductible, “La ciencia en España no necesita tijeras” . Si quieres participar, pásate por allí para añadir tu blog y escribe una entrada dando tus razones.

Los gráficos están sacados de la web Euribor.com.es, y elaborados por Kiko llaneras, a quien espero que no le importe que los difunda aquí.

Chores chart

+++ Desde hace tiempo, se sabe que los niños realizan mejor sus tareas domésticas si se los premia con puntos que luego pueden canjear por pequeñas recompensas. Existen unas cuantas réplicas del sistema en Internet, como Handipoints o Childzilla.

Incluso existe una versión friki para adultos, las Chore Wars, en la que tus personajes de rol que pueden obtener puntos de experiencia realizando las tareas encomendadas para la semana.

+++ Muy divertido, pero no es lo que busco. Yo, que gusto de pensar anticipadamente para no tener que pensar después, estoy buscando un Sistema de Gestión Doméstica por Puntos. Que se parece, pero no es lo mismo.

Lo que yo quiero es asignarle a las diferentes tareas domésticas una puntuación, que represente la dedicación y el esfuerzo que hay que poner en ello. No para conceder “recompensas”, sino para distribur el trabajo.

De esta manera, si decido que hoy voy a “gastar” seis puntos, miro la lista y puedo hacer una tarea de seis (planchar una carga de ropa) , dos de tres (barrer y fregar el suelo de la casa)  o una de cuatro (limpiar el baño) y una de dos (cargar y tender una lavadora).

Por supuesto, esto también permite repartir las tareas de la casa de forma flexible.

[Hasta ahora, mi sistema de reparto favorito había sido una lista de tareas que las divide en dos bloques rotativos. La rotación para mí era importante porque, en personas con poca experiencia en las tareas domésticas (y este ha sido casi siempre el caso de mis compañeros de piso) es necesario experimentar cada aspecto de la gestión doméstica para apreciar el esfuerzo que conlleva y volverse consciente y cuidadoso. Por ejemplo, si nunca limpias el baño (porque prefieres dedicarte sólo a la plancha) no serás tan atenta a la hora de quitar tus pelos de la bañera. Y viceversa, los demás no prestarán atención al modo en que dejan la colada seca en la cesta, porque no tienen en cuenta lo que cuesta quitar algunas arrugas.]

+++Pero cuando todos conocemos y apreciamos más o menos el esfuerzo necesario y estamos dispuestos a ser cuidadosos, prefiero la flexibilidad. Un sistema de puntos puede ser una buena opción, pero aún no me es posible implantarlo. Porque no tengo ni idea de cómo asignar las puntuaciones a las tareas. Me encuentro con los siguientes problemas:

  • Falta de referencias.

¿Sacar la basura debe puntuar la mitad o un tercio respecto de poner la lavadora? No he encontrado en Internet tablas de puntos como las que busco, así que estoy partiendo de cero.

  • ¿Cuánto desgloso las tareas?

¿Limpiar el baño es una sola tarea, o la divido en limpiar el plato de la ducha, los sanitarios, el espejo…?

  • La dificultad y esfuerzo de las tareas son materia subjetiva.

A mí, planchar no me molesta especialmente. Además, tengo experiencia y soy más o menos rápida. Athair lo destesta cordialmente, y como procura evitarlo en lo posible, no es muy rápido. Por el contrario, cocina bastante mejor que yo y es mucho menos remolón a la hora de ponerse frente a la vitro.  Pero, si en un momento dado queremos emplear el sistema de puntos para repartir tareas, debería haber una cifra común, aunque quizás se podría solucionar repartiendo también unos bonus de alergia o algo así.

De momento estoy centrándome en mi caso personal para diseñar la Chores Chart, con la esperanza de emplearla como base para un sistema más general, que incluso un niño pueda utilizar.

+++ Esto es lo que llevo adelantado.

Cepillar la cama 2
Hacer la cama 1
Darle de comer a la gata 1
Sacar la basura 1
Reciclar vidrio o papel 2
Regar las plantas 1
Limpiar, abonar planta 2 ptos/maceta
Limpiar la bandeja de arena de la gata 2
Despejar superficies horizontales 3
Ordenar despacho 3
Poner una lavadora 2
Limpiar el espejo del baño 2
Cambiar las sábanas 2
Cambiar la arena de la gata 2
Recoger y doblar una colada 3

La lista no es ni exhaustiva ni muy coherente, pero es un principio. Y he pensado en solicitar colaboración del respetable para criticar el reparto de puntos. Claro que, para eso, primero tengo que tener una lista un poco más elaborada. Pero  sentíos libres de empezar a aportar vuestra opinión.

Seguiremos informando.

[Nota: Ahora mismo, estoy explorando también Chore Buster.]

¿Eso es de estudiar?

+++ Recientemente, en una lista de correo, una señora ha comentado una interesante noticia en la que se sugiere que los efectos de la falta de sueño se pueden confundir con enfermedades mentales.

El comentario de la señora venía a decir:

  • Pues es verdad, la gente duerme mucho menos hoy en día. Y muchos niños, que siguen los horarios de sus padres, van al colegio muertos de sueño y con ojeras.

Vale. Nada que objetar.

  • Está claro que su aprendizaje va a ser deficitario, y…. (cito textualmente lo que viene, para conservar la chispa del argumento)

“no olvidemos añadir que los videojuegos son repetitivos y que en el fondo se practican mejor por un cerebro adormecido que un juego simbólico que requiere imaginación.”

Evidentemente, el único problema de este niño son los vieojuegos. No hay más posibilidad. Tus hijos acabarán también así si los dejas jugar al Bubbles.

Evidentemente, el único problema de este niño son los vieojuegos. No hay otra razón. Tus hijos acabarán también así si los dejas jugar al Bubbles.

Jódete, Micaela. Ya salieron los videojuegos a relucir. Así, con calzador y sin previo aviso, aparece el auténtico culpable. Por lo visto, ellos también mataron a Manolete. Y a Kennedy.

Por supuesto, este fenómeno no es nuevo. Echarle la culpa a algo que se desconoce es un clásico.

+++ Me ha hecho recordar una anécdota que me contaba mi madre acerca de mi abuelo.

Si mi madre estaba leyendo y mi abuelo pasaba cerca en ese momento, con voz de muy pocos amigos le decía :

-Eso es de estudiar ¿no?..

Porque si no era de estudiar, era una pérdida de tiempo. Contraproducente. Malo. Chungo. Leer porque te lo mandaban en el instituto, pase. Leer porque tenías que aprenderte la clasificación de los periodos geológicos, bueno, mal menor.

Y esta, sin embargo, se quedó así de leer en los años 60.

Y esta, sin embargo, se quedó así de leer mucho en los años 60.

Pero… ¿leer por placer? Todo el mundo sabía que leer demasiado hacía daño a la vista (“niña, te vas a quedar ciega“), te dejaba sin amigos (“ese es un raro, se pasa el día leyendo y no habla con nadie, claro“) y perjudicaba la salud (“anda, sal a la calle y deja de leer un rato, que te vas a poner malo“). Si encima eras una mujer, entonces fijo que además te quedarías para vestir santos.

Y luego resultó que no, mira tú. Y hoy en día nos gastamos una pasta en promover la lectura entre las niñas y los niños, y nos preocupamos si nuestros adolescentes no leen, y nos congratulamos cuando las ventas de libros aumentan. Sin cuestionarnos si lo que leen es de calidad, con contenidos educativos y altamente morales… o una mierda impresa. Da igual. El caso es leer.

Porque ahora leer es bueno. Y es bueno si lo que lees es un manual de estroboscopia, y es bueno si lo que lees es Los Tres Mosqueteros. Incluso leer cómic está dejando de ser un vicio infantil para mentes inmaduras, y empieza a ser un entretenimiento respetable y una forma de arte.

Claro, cuéntale esto a mi abuelo (si se pudiera, que su estado actual es RIP), que era un obrero nacido con el siglo, que tuvo suerte de tener al menos unos estudios primarios y que vivió la época que vivió.

+++ Aunque lo cierto es que, ahora que lo pienso, sí cayó en la cuenta él solito. Porque a mí jamás me dijo que sacara la cabeza de un libro,. Y mira que me vio veces con ella escondida entre las páginas de algo que claramente era Tarzán, o los Mortadelos que me compraba (hasta que mi madre, otra con ideas de bombero, le prohibió que lo hiciera porque si leía tebeos “no leía libros de verdad”.)

Cabría pensar que hoy en día tenemos más flexibilidad mental y más capacidad de pensamiento crítico, y que no nos harán falta 30 años para que nos evolucionen las fobias, como necesitó mi abuelo.

Pero las señales no transmiten mucha esperanza. Aún quedan  y quedarán analfabetos digitales que se atemoricen ante los videojuegos, y que se alegren si su niña o niño se acerca al ordenador a aprender inglés o hacer un trabajo, o incluso aprender programación, pero se preocuparán grandemente si lo hace para jugar.

Yo lo he vivido personalmente, pero pensaba que era cosa de tener 38 años y que la sesera social iba perdiéndole horror al hedonismo en código binario. Se ve que no.

Ah, si estás haciendo los deberes de física, entonces vale.

Ah, si estás haciendo los deberes de física, entonces vale.

+++ ¿Seré yo así de rancia en el futuro? ¿Desconoceré, temeré y criticaré la Realidad Virtual en la que jueguen mis hijos, y les achacaré todos los males del mundo? ¿Les permitiré utilizarla sin esconderse? ¿O cuando pase a su lado y los vea con el guante y las gafas de realidad virtual les gruñiré también

- Eso es de estudiar ¿no?….

como si yo también fuera un obrero sin estudios de principios del XX?

Edición: La señora de la lista de correo ha explicado que no hablaba de los videojuegos como causa de la falta de sueño en los niños, sino como un añadido más, y se pregunta si los niños podrían jugar en esas condiciones a algo que no fuera así de “repetitivo”.

Evidentemente, esta mujer nunca se ha preguntado para qué diablos sirve un pollo de goma con polea, ha practicado un duelo de insultos o ha tenido que atravesar un laberinto de tuberías del Myst. Porque si resuelves eso en estado de atontamiento cerebral, eres el primo hermano de Einstein. Ella misma reconoce que no conoce muchos videojuegos, pero piensa que el tipo de juegos que los niños juegan es del tipo simplón y monótono.

En fin, ojalá hubiera más culturilla general con esto de los ordenadores y las consolas y demás inventos del diablo. Que el juego simbólico está muy bien, que jugando a planchar se aprende a planchar y eso viene la mar de bien, pero hay más peces en el mar…

Anécdota

+++ Hace poco, en una de las listas de correo a las que estoy suscrita (deberían popularizar un acrónimo para esto) alguien escribió un correo acerca “lo tonto del lenguaje políticamente correcto, con el todos y todas, vecinos y vecinas y demás zarandajas”. Para variar, tuve que dar la nota y plantear que la “aplastante dictadura de lo políticamente correcto, etc” no tiene por qué ser tal, y que es necesario cuidar el lenguaje  para propiciar determinados cambios y bla, bla, bla.

Debate que no voy a repetir ahora.

(¿He oído suspiros de alivio?)

Pero en el curso del mismo mencioné una anécdota, acerca de la importancia de los modelos y la visibilidad, que me contó hace años Pepe Pérez, cuentacuentos y animador a la lectura, y que se convirtió para mí en uno de esos cinco minutos de conversación referenciales en tu vida. Pensé que seguramente no sería de mucho interés en la lista de correo, así que no la detallé, pero Tiberio insistió por privado en que la compartiera. Así que va por usted, maestro :)

gato1Hablaba Pepe Pérez de la dificultad de trabajar a veces con población gitana en riesgo en cuestiones como el apoyo escolar y la alfabetización, entre otras causas porque el material escolar disponible representa un mundo ausente de gitanos. Y es más complicado que aprendamos algo de lo que estamos completamente obviados.

En una ocasión, Pepe estaba enseñando a leer a una niña gitana como parte de una actividad de apoyo escolar. Utilizaba el método global, que da mejores resultados en muchas áreas.

Si recordáis, a la mayoría de nosotros nos enseñaron primero las letras, y después a juntarlas. “La M con la A, MA”. Bien, el método global , por decirlo de manera simple, trabaja al revés. Aprendes primero palabras completas, y de ahí vas discriminando los sonidos y asociándolos paulatinamente a letras.

La cosa venía a funcionar así.  Pepe le enseñaba a la niña una tarjeta en la que estaba escrita la palabra “gato”, bajo un dibujo del mismo.

- ¿Qué es esto?- le preguntaba.

- Un gato.- decía la niña, que era espabilada y se hacía estupendamente con el sistema.

- Muy bien, ahí pone “gato”. ¿Y esto qué es?- continuaba mientras le mostraba otra tarjeta con el dibujo de un árbol y la palabra “árbol” escrita debajo.

- Un árbol.-contestaba la gitanita.

- Perfecto. ¿Y esto?

Y Pepe le mostró una tarjeta con una niña saltando a la comba y la palabra “niña” escrita debajo.

Su alumna se quedó mirando la ilustración y la palabra escrita con cierta confusión, pero por fin, decidida, contestó:

- Una payita.

Pepe miró la tarjeta asombrado. La niña de la ilustración tenía la piel pálida y las trenzas rubias.

Jódete, Micaela.

Cuando intentas enseñar a leer a un niño pequeño, empleas elementos de su entorno próximo. Por eso, las tarjetas llevan nombres como gato, perro, coche o elefante (que no es próximo en la realidad pero sí en forma de peluche, dibujo, etc). No les enseñas tarjetas en las que pone Ibis o Armadillo, porque lo asociarán a “pájaro” o “bicho”. Y se trata de enseñar a leer. Ya les hablarás de la diversidad del mundo después, pero no durante el momento de aprender a leer.

El fenómeno tiene traducciones en circunstancias que tienen que ver con el género, la educación para la salud, la diversidad, etc. Le agradezco infinitamente a Pepe Pérez que compartiera esta historia conmigo, en la única ocasión en que nos hemos visto , durante una cena siglos atrás. Anda que no he tenido ocasiones de recordarla, y anda que no veo a diario ilustraciones que pretenden hacer pasar la parte por el todo…

Escrito en Educación. Etiquetas: . 7 Comentarios »

Feliz Navidad

+++ Despacho de Athair y Rapunzell. Athair mira catálogos de cuchillos en Internet (actividad que debe de ser mucho más fascinante de lo que parece) y Rapunzell se come un kiwi, mientras revisa su lista de feeds y comprueba, por tercer día consecutivo, que no actualiza sus blogs ni el tato.

Rapunzell: En Navidades no escribe ni dios en el blog. Creo que soy la única.

Athair: Sí… Pero tú escribes por todos los demás. :P

Rapunzell: …

Y es que eso no lo puedo discutir. Me enrollo como las persianas. Mi serie de Antropología Navideña, en origen, estaba pensada para extenderse una o dos entradas. Voy por la novena, y me temo que no he conseguido mantenerlas en una longitud reducida, sigh…

Pero tengo una justificación para ello. ME LO PASO PIPA. Me chifla darle vueltas al tarro, buscar explicaciones a lo ¿obvio? , leer vuestros comentarios y estar de acuerdo o en desacuerdo con ellos (ambas cosas me hacen pensar más todavía, y el placer es mayor). No sé por qué a veces veo que se identifica la reflexión con el sufrimiento o la ansiedad. A mí me produce las emociones contrarias.

Un blog es como un afilador para las uñas....

Un blog es como un afilador para las uñas....

Abrir un blog ha sido una de las grandes ideas de mi vida. Siempre le agradeceré a dilettante haber sido el pionero en esto de las bitácoras, y que me descubriera el invento. El blog ha mantenido en un razonable estado de salud mi escritura, y así he podido redactar con cierta facilidad  cuando ha llegado el momento de hacerlo seriamente.

Porque, señoras y señores, ayer Rapunzell recogió los cinco ejemplares de su primer negro sobre blanco profesional. Una colaboración de cinco páginas en un libro sobre actividades educativas… Nada para tirar cohetes, pero ahí estaba mi nombre impreso. Y estas vacaciones , el segundo libro (y ese lo haré entero yo solita) experimentará un avance en su gestación muy importante. Ayer me reuní con los coordinadores de la colección, y les encantó todo lo que les conté… incluso más de lo que pensaban en un principio.

Pero a lo que quiero llegar es a lo siguiente.

Feliz Nochebuena. Feliz Navidad. Me importa un rábano que no seáis religiosos. Yo tampoco lo soy, y pienso disfrutar de las Navidades como si tuviera 5 años otra vez.

Y, si sois religiosos, felices fiestas también. Al fin y al cabo, para los cristianos esta es una celebración de particular buen rollo, así que confío en que estéis doblemente contentos.

christmasguitar1A los que estáis atravesando un mal momento, echadle un vistazo a mis entradas del año pasado por estas fechas, y comparad. Todo pasa. Todo se arregla. Ánimo, camaradas.

Y si me caéis como una patada en los dientes y pienso no se perdería gran cosa si os atropellara un camión… Felices fiestas también.  Si estáis contentos y con la boca llena de polvorones,  no esparciréis ponzoña y no le joderéis el día a nadie. (Sí, George, eso te incluye a ti también. Aunque reconozco que tengo ciertas esperanzas puestas en las galletas de jenjibre…)

Para todas y todos, plagiando descaradamente a Patomas…

¡Felicidad!

La peor experiencia…

+++… de mi vida en la educación. Y mira que llevo años con esto, pero jamás había tenido una experiencia parecida.

Una madre de una de las niñas de mis clases de teatro empezó a quejarse hace dos semanas de que veíamos películas en clase. Y que una en particular (un episodio de The Storyteller de Henson) le daba miedo a la niña.

La llamé por teléfono y le aclaré que sólo vemos cinco o diez minutos de vez en cuando como material para trabajar. Los niños llega un momento en que necesitan estímulos externos, como ver a otros actores trabajar. Como no podemos salir al teatro, les pongo unos minutos de peli, en un vídeo portátil que tengo que llevar y traer. Trabajo que me podía ahorrar.

A veces uso dibujos animados, pero sólo con los más pequeños Esta niña está en 3º de Primaria, y con esa edad ya trabajo imagen real. Ya sé que los niños ahora están poco acostumbrados a una estética que no sea la de las Tres Mellizas, y procuro insistirles en que los disfraces y los decorados son eso, decorados. Pero según esta mujer, lo que tiene “traumatizada” a la niña es el argumento del cuento...no el aspecto de los personajes. Por cierto, a esta señora le parece que La Bella y La Bestia de Disney, un cuento donde aparece un intento de linchamiento de alguien, sólo por su aspecto, sería un material mucho mejor. Jódete, Micaela…

Ningún otro niño ha tenido problemas con el cuento. Pero lo malo no es eso.

Eso puede ocurrir. A algunos niños les dan miedo los payasos o los disfraces. Lo peor es que yo le ofrecí que no volviéramos a ver el cuento en clase. Por teléfono, ella me insistió en que al revés, que lo viéramos de nuevo y lo trabajáramos, para que a la niña se le pasara el “susto”. Y ahora lo niega por completo. Dice que me especificó que nada de verlo de nuevo.

Afortunadamente, en el colegio la conocen ya. Lleva años haciendo lo mismo. A estas alturas, nadie se reúne con ella sin testigos.  Estoy recibiendo apoyo total del colegio. Aunque sé que a veces eso puede cambiar de un día para otro, no es lo que más me preocupa.

Lo malo es que creo que la niña lo está pasando mal, realmente. Me da la sensación de que su madre padece una especie de Munchausen Por Poderes psicológico, en el que intensifica todas las dolencias mentales o emocionales de su hija, tal vez para sentirse más protagonista, no lo sé. Pero, evidentemente, la niña reacciona a las espectativas de su madre. Si su madre piensa que tiene que tener un trauma, hará lo posible por satisfacerla. Y lo pasará mal :( ((

Y, me ponga como me ponga, la cuestión se ha desencadenado bajo mi responsabilidad. Y doy vueltas constantes a la pregunta “¿Debo bajar el nivel emocional de cualquier tipo ede cuento u obra hasta que sea absolutamente antiséptico?“. Así me quito yo de problemas, claro. Pero el trabajo que hacen los niños entonces es un asco. Si no te expones a nada perturbador, no aprendes. Y es posible lograr que esa exposición sea agradable y divertida. Pero es el mismo caso que tratar de enseñar a andar a un niño. hay que hacerlo con cuidado, pero es necesario que se exponga a caerse sentado de repente…

Una de las mejores cosas que da el teatro es la posibilidad de entender al otro. Las EMOCIONES del otro. Los niños quieren cuentos porque, de una manera sencilla, les acercan a las emociones que les cuesta manejar, como los celos, la envidia, la soledad o la ira. Pero si un niño ha estado metido en una “burbuja emocional” de modo que su desarrollo en ese sentido es inferior al de otros niños de su edad, es posible que le impacte una historia más de la cuenta. Y que no tenga ni idea de cómo gestionar esa emoción o esa idea. ¿Programo mis objeticos educativos para que ningún niño se suienta incómodo, independientemente del grosor de la burbuja en que vive?

El problema, por supuesto, es que las burbujas se rompen. No quiero pensar en cómo va a ser la vida de esta niña, cómo va a conseguir vivir en el mundo real y ser feliz…

Y está mi dilema, claro.

La voz de la pereza me dice: reduce al mínimo común múltiplo. No te lo curres. Tira por los cuentos sencillitos que no comprometen, dales largas a los niños cuando te pidan mejor material, más intenso, más emocionante.  Olvídate de que vean nada, para qué. Que jueguen al teatro en tu clase como lo harían en el patio…Olvídate del progreso. Olvídate de la educación en valores. Concéntrate en una obra de fin de curso vistosa, aunque no sea realmente valiosa, nadie quiere ver cómo está hecha la sopa… Hazte la vida fácil, Rapunzell:(

Y luego me digo que eso es injusto para los otros niños. Que no sólo me piden ver otra vez ese mismo cuento, lo quieren representar, deciden los personajes en el patio… Y es injusto para mí, que quiero mejorar su educación y permitirles formarse de una forma que no es posible encontrar en otro tipo de espacio fácilmente. Quiero que piensen, que se acostumbren a saber qué es lo que sienten y qué es lo que siente el de enfrente. Que decidan. Que aprendan.

Y pienso que, al fin y al cabo, la realidad es que tengo este trabajo porque es el único que me permite ver a los mismos niños año tras año, cuando en otros aspectos de mi vida sólo trabajo unas horas o unos días con las mismas personas. Este trabajo me gusta. En general. Hoy no.

Y no debería darle tantas vueltas, pero no puedo dejar de darlas…

Porque pensar sobre ello es la única forma de averiguar si me he equivocado. Por otra parte, ya he perdido el norte, y no soy capaz de evaluar. Le he pasado el material audiovisual a la jefatura de estudios de mi colegio para que me dé su opinión. Igual resulta que no tengo razón y no es un material apropiado. Eso estaría en contra de la opinión de TVE, que la emitió en horario infantil (a ls 19.00). Y la de Amazon .com, que la vende en Kids & Family, advirtiendo que en la edición especial se acompaña de 4 historias de los Mitos Griegos, que ya es para niños más mayores, A PARTIR DE 8 AÑOS: O sea, que considera que el material que yo uso es para niños menores de esa edad…

En cualquier caso, os podéis imaginar las ganas que tengo yo de ir mañana a dar clase otra vez. Hasta se me ha pasado por la cabeza dejar el colegio:(

Presentaciones versus texto (Power Point versus Word)

+++ Si no pongo la parte entre paréntesis, seguramente no se acabe de entender. No sé a que esperan en Wikipedia para incluir en los ejemplos de metonimia “citar software de Microsoft para referirise a toda la gama de herramientas del mismo tipo”.

Pero esto es una disgresión. Centrándome un poco, me voy a referir al uso de los programas de elaboración de diapositivas para elaborar documentos pensados para ser leídos , y no sólo presentaciones. Y emplearé la metonimia microsoftiana para no partirme la cabeza de más.

+++ Ayer comenzé un curso en la Escuela de Animación y Tiempo Libre de la CAM (no se ha reconocido lo bastante aún el tremendo impacto que este organismo, hoy ninguneado por el gobierno de Espe, ha tenido en la mejora de la educación no formal y la transformación social en Madrid).

Se trata de un curso on-line, y ayer me sorprendió ver que los materiales con los que tenemos que trabajar son documentos elaborados en Power Point y no en formato Word.

Algunos recordaréis que traduje unas recomendaciones de Rowan Manahan acerca de la elaboración de presentaciones:

Por supuesto, la documentación del curso incumple prácticamente todos estos principios. Pero la finalidad no es la misma de una presentación, que es dar soporte a una conferencia presencial. Estos documentos están hechos para ser leídos y transmitir toda la información por sí mismos. ¿No sería entonces más adecuado trabajar con un procesador de texto, como Word u OpenOffices Writer?

¿Lo sería? ¿No lo sería?

Esta pregunta hubiera seguramente pasado al baúl de las “ideas en las que una podría pensar pero es que tengo que bajar la basura” si no fuera por que un amigo me ha permitido ver, recientemente, un documento propio con la misma finalidad, elaborado también en Power Point. Así que he seguido pensando sobre el tema.

Mi conclusión es que, aparte de las simpatías personales en el manejo de una u otra herramienta, Power Point tiene ciertas ventajas.

a) Propone la presentación del documento a pantalla completa como opción predeterminada (especialmente si el documento aparece en formato .pps y no ppt). Sí, ya sabemos que F11 nos puede hacer el mismo apaño en Word, pero aun así seguimos estando dentro de un “espacio de edición” y no un “espacio de visualización”. Por no mencionar que para la mayoría de los mortales, incluyendo a los que cobran al año lo que yo ganaré en la vida, las teclas de función están ahí para hacer romano.

b) Propone un formato apaisado, que se acopla a la forma del monitor. Además, coloca una página en tamaño completo por pantallazo. Si el documento está bien hecho, se tiene una buena idea de la estructura del contenido antes de leerlo detenidamente. Por contra, el formato por defecto de Word es vertical, de modo que si se elige la vista de pantalla completa, la hoja queda realmente pequeña. De modo que se suele optar por el zoom, de modo que se ve sólo parte de la hoja.

(Se me ocurre ahora otra disgresión entre la forma de los monitores y la disposición Qwerty de los teclados, referida a los orígenes del cine como arte en formato apaisado y su influencia indirecta en la forma del televisor y por ende del monitor…. Pero me la voy a saltar)

c) Power Point está pensado para dar una enorme importancia al elemento visual. Esto no quiere decir únicamente usar dibujitos. Implica sobre todo el transmitir información también a través de estructura espacial, organigramas, animaciones… Y el elemento visual es tristemente desaprovechado por lo general a la hora de remitir información, de modo que usar una herramienta que le da tanto peso ya es un buen punto de partida.

Sin embargo, el principio inicial que citaba Rowan Manahan sigue siendo válido. “Power Point no es Word”. Las reglas tienen que ser diferentes, incluso si se trata de elaborar documentación y no presentaciones.

Así que igual un día de estos me siento y desarrollo mi propia teoría del asunto :)

Frustración

+++ Soy muy inteligente. Siempre que la inteligencia se entienda como algo que mide un test, puedo demostrar que lo soy.

Si entendemos inteligencia como capacidad para aprender a resolver nuevos retos intelectuales, también lo soy. Sólo que no tengo forma de demostrarlo. Ni ganas, el que no se lo quiera creer estará ejerciendo un sano escepticismo que no hace mal a nadie.

El punto es que me cuesta la mitad o menos que a otras personas aprender a manejar un software nuevo o entender un concepto complejo. Por tanto, en cierto sentido, el mundo es más plano para mí que para otros. Si quiero aprender algo, sólo tengo que estudiarlo. Ni siquiera me costará un gran esfuerzo.

En otros campos, sin embargo, obtener un mínimo de resultados me cuesta sangre, sudor y lágrimas. Mientras otros obtienen excelentes resultados con dejadez y apatía, yo tengo que correr todo lo que puedo, simplemente para no retroceder. Y, evidentemente, si quiero llegar a algún sitio mejor, deberé correr al menos el doble de rápido.

No sirve de nada lamentarse. En el pasado compartir mis preocupaciones me sirvió para recibir un apoyo cercano al cero pelotero. Momento en el que terminé de concienciarme de que, en realidad, esta carrera también se gana sola. Como mucho, habrá quien agite una banderita desde detrás de la barrera, pero es que nada más pueden hacer, incluso si realmente quieren ayudar.

Así que aprietas los dientes, te cagas en la puta madre del croupier, y vuelves a la carga. Aceptando que la realidad es la que es, y que a ti te ha tocado en esto trabajar el doble para conseguir la mitad.

Mi diaria cucharada de hiel es educativa. Mi frustración me ayudará a entender la frustración de otros. Mis cartas de mierda en esta partida me ayudarán a entender la mala baza de salida de otros, en aquellos juegos que yo, sin más mérito que el genético, domino con facilidad.

¿Por qué ya no eres especial por tener todo Sandman en la estantería?

+++ Los tiempos en que leer tebeos era cosa de niños y raritos han quedado atrás. Merced a la dependencia de la informática en aquellas sociedades que tienen la sartén económica por el mango, y a la presencia arrolladora de informáticos en Internet (el medio más potencialmente potente de transmisión cultural en la actualidad, según Rapunzell) la cultura más friki ahora es fashion.

Aún hay quien no se ha enterado, y te encuentras bastantes adolescentes y algún adulto que piensan que leer cómic, jugar al Catán o tener un manual de Anima en casa los convierte en auténticos outsiders.

Pero se siente, de rebeldes y originales, nada. Somos parte de una masa de consumidores enorme, y cada vez mayor. Quizás no estamos dentro del mainstream absoluto, pero ni mucho menos pertenecemos a una corriente minoritaria, selecta o rompedora. Lo cual tiene enormes ventajas.

Este es un momento espectacularmente satisfactorio. Encontramos nuestros productos de consumo sin tener que buscar mucho (porque cada vez somos un negocio más extenso), no son especialmente caros y además algo queda aún del aura de malditismo que tanto nos seduce.

Y para mí tiene una consecuencia personal estupenda. No sólo han creado secciones de cómic en las bibliotecas públicas, reconociendo así la importancia del medio desde una institución tan importante. Además, las bibliotecas también comienzan a interesarse por acercar el género a los más jóvenes, y en una de ellas me han contratado para impartir unos talleres de cómic. Anda que no me lo estoy pasando bien preparándolos…

Y buscando material de referencia, he dado con estas viñetas de Calvin y Hobbes.

hacer o no hacer trampas.

Calvin y Hobbes: hacer o no hacer trampas.

Que vienen a demostrar:

a) Que en un planeta con tanta gente, todos los días hay alguien con las mismas preocupaciones y preguntas (tontas o no) que tú. Una vez más, leemos para saber que no estamos solos.

b) Que el cómic es un medio de lo más desaprovechado. Como se preguntaba Scott MacCloud ¿Por qué no empleamos el cómic para transmitir conocimientos, además de narrativa? Y como muestra de la potencia del cómic, no puedo dejar de  enlazar la explicación de las características técnicas de Google Chrome que elaboró para su lanzamiento. Con formato de cómic.

Resurrección

+++ Esta cita la he leído hoy en Animación a la Lectura. Hellen Keller y Anne Sullivan constituyen uno de mis milagros favoritos, pero es la primera vez que leo estas palabras.

hellen-keller.jpg“Mi maestra Anne Mansfield Sullivan, trabajo conmigo casi un mes para enseñarme los nombres de una cantidad de objetos. Me los ponía en la mano, deletreaba los nombres con los dedos y me ayudaba a formar las palabras.
Pero yo no tenía la menor idea de lo que ella estaba haciendo. No sé que pensaba. Sólo tengo un recuerdo táctil de mis dedos haciendo esos movimientos y cambiando de una posición a otra. Un día me dio una taza y deletreo: A-G-U-A.
Dice que mi expresión fue de perplejidad. Yo confundía las dos palabras, y deletreaba “taza” por “agua” y “agua” por “taza”.
Al fin me enfadé, por que la Señorita Sullivan seguía repitiendo las palabras una y otra vez. Desesperada, me llevó a donde estaba la bomba de agua cubierta de hiedra y me hizo sostener la taza bajo el grifo mientras ella bombeaba.
En la otra mano me deletreo A-G-U-A enfáticamente. Yo me quedé inmóvil, todo mi cuerpo y mi atención fijos en los movimientos de sus dedos. Mientras el agua fría me corría por la mano, experimenté de repente una extraña agitación en mi interior, una conciencia brumosa, una sensación de algo recordado. Fue como si hubiera vuelto a la vida después de estar muerta.” Helen Keller. En. Pp.44-45.”El espíritu creativo”. Daniel Coleman.2000.”

Los padres de Hellen Keller veían en ella una discapacitada. Una criatura sorda, ciega y salvaje a la que compadecer y consentir.

Anne Sullivan vio una inteligencia. Y peleó con y contra Helen para obligarla a despertar.

La mirada de los nuestros es uno de los límites potenciales del propio desarrollo.