QUIMANRAP: reorganizando el espacio de trabajo.

+++ Uno de los sitios web que visito más a menudo es Unclutterer, un blog que promueve eliminar los objetos superfluos y conseguir espacios con menos cosas pero más calidad de vida.

De vez en cuando, publican fotos de lectores que han organizado sus escritorios de formas ingeniosas, a veces más estéticas, a veces menos, pero siempre funcionales y libres de trastos. Al empezar la Quimanrap, previsoramente, tomé unas cuantas fotos de mi escritorio, con el fin de contrastar los cambios realizados.

Puedo decir que ha estado peor, me temo. Este es el estado que mi escritorio alcanzaba con demasiada frecuencia, y donde a la dejadez y la falta de método (mi eterna pelea contra mi propia naturaleza) se unen algunos fallos de diseño.

Quimanrap-escritorio antes Puede verse, semioculta tras otros papeles, una hoja de objetivos (A) que cuelga de una cuerda entre dos clavos (B). Ahí aparecen documentos que están en curso. No es una mala idea, pero siempre acaba sobrecargada.

Sobre el ordenador principal (G) vemos un atril (que sólo uso de vez en cuando pero que coge polvo todo el tiempo) que tapa el símbolo de cuanto hay de bueno en el mundo (C, o más bien Z.  Mazinger-Z).

Desde esta amable perspectiva quedan ocultos también los miles de cables enmarañados que acompañan al switch con el que conmuto entre el ordenador principal (G) y el antiguo (E). Sobre el ordenador antiguo está colocada la impresora (D), cubierta en el momento de la toma de un fino y elegante polvillo. Lo que tiene estar colgando una estantería en la habitación de al lado y calcular mal el grosor de la pared.

Una caja de cartón/archivador blanco (F) hace las veces de mi bandeja de entrada, demasiado llena, por supuesto. Ya he dicho que proceso fatal… Complementan el cuadro un montón de papelotes (H), un cajón cuyo contenido completo ni puedo imaginar (J) y, fuera de pantalla, en la parte de abajo de la mesa, un compartimento de la misma donde se guarda una caja de cartón que constituye mi tickler file (una parte del sistema GTD), además del scanner (K).

Los problemas con esta configuración son dos. Aunque periódicamente limpio y recojo los cacharros que se acumulan, el alivio es solo temporal. Con pasmosa facilidad, los papeles y otras sustancias que entran a través de (I) (vulgo puerta) se expanden sobre la mesa.  No tengo mucho espacio para trabajar. Además, es difícil limpiar, lo que supone el segundo problema.

Así que por fin acometí los cambios pendientes. Más en la próxima entrega.

QUIMANRAP: más apuntes.

+++ Segundo día de ayuno. Suele ser el peor, pero de momento no puedo saber cómo va porque acabo de empezar.

La primera vez que hice un ayuno depurativo usé el método del sirope de savia y el zumo de limón, pero las veces siguientes lo sustituí por zumos de frutas y verduras. Sin embargo esta vez he vuelto a los orígenes. Es más caro y no tengo ni idea de si es realmente mucho más efectivo a la hora de depurar toxinas, pero tiene un par de ventajas.

La primera que no hay que pensar mucho. Sólo necesitas tener tres productos en casa (limones, sirope y agua mineral). La segunda, que puedo hacer un análisis de cómo me sientan los diferentes alimentos al ir reintroduciéndolos. Pero para eso, aún quedan 9 días.

Mientras tanto, más apuntes y más webs.

Enlaces

Instalé Evernote para probarlo  (a pesar de contar con el OneNote de Office2007) porque prefiero usar  software gratuito y/o librereconozco que este vídeo me ha convencido siempre que puedo. Pero como la configuración es un tanto distinta a OneNote y tenía unos cuantos proyectos abiertos ahí, lo dejé. Ahora . La principal diferencia son dos botones, uno para Firefox y otro para Thunderbird, que permiten que traspase mails y webs como material de trabajo y tareas por hacer, directamente a Evernote.

Es cierto que “falta” ese mismo botón en Excel, Word o los equivalentes de OpenOffice, pero siempre se puede hacer una captura de pantalla. Problema que, al parecer, no existe en Mac…

De momento, feliz con el sistema.

Ideas

  • Desayuna como una reina, come como una princesa y cena como una mendiga.
  • El programa de correo electrónico no es un buen espacio para gestionar GTD, al menos tal y como yo lo configuro (filtros que mandan mensajes a carpetas, etc). Mejor empelar otra herramienta que pueda capturar el recordatorio de que tengo que contestar ese email sin dejarlo en la bandeja de entrada.
  • Fotos. Las fotos son un excelente recurso para recordar cuál es la configuración que quieres para un espacio, o para reflexionar acerca de qué necesitas  cambiar.

Apuntes y sitios web

Objetivos+++ Curiosamente, este espacio público es uno de los blocs de notas más eficientes de que dispongo. Me resulta más fácil anotar y sistematizar la información cuando pienso que le va a servir a alguien más.

Pero eso no quita para que a veces sea eso, un bloc de notas. En esta fase de recoger información y nuevas perspectivas esa faceta se va a notar que no veas, y es posible que a veces el resultado recuerde al chabolismo creativo más que a otra cosa, pero a mí me sirve.

Hoy, direcciones de unos cuantos sitios con ideas interesantes para lo que quiero hacer, y listado de ideas sueltas que quiero tener en cuenta.

Sitios web

  • Zen-Habits. Por cierto,el libro Zen-to-Done en español (una adaptación de GTD, pero que incluye cierta gradación de objetivos y tareas, está disponible para descarga aquí.)
  • 5S en vídeo. (La primera vez que oí hablar de las 5S fue cuando trabajé en la chiringONG. Que tuvieran las santas gónadas de siquiera mencionarlo en ese entorno en el que la calidad de lo que hacíamos traía sin cuidado a la dirección  era para partirse la caja, pero el concepto en sí es bueno. Si es que echo la vista atrás y no puedo dejar de pensar en cuánto aprendí cuando entré y qué bien hice en largarme en cuanto no me quedó más por aprender XDD). Esta documentación y este vídeo (a pesar del horroroso Loquendo, ese invento de Satanás) explican mejor los detalles.
  • El Gachupas. Reconozco que no conocía su blog hasta que no empezó a comentar por aquí, pero las pocas entradas que ha publicado hasta ahora le han hecho un huequito entre mis feeds de productividad :)
  • El Canasto, blog sobre productividad, GTD, etc.

Ideas a tener en cuenta

  • La regla de los dos minutos
  • Si merece la pena hacerse, hay que dedicarle tiempo. Ventajas de ir despacio.
  • Cambiar un hábito importante es una tarea que requiere tiempo y concentración. Es preferible concentrarse en mejorar una cosa cada vez.
  • 30 días es un buen plazo para implantar un hábito de trabajo de forma segura.
  • Pero si estamos muy insatisfechos con más aspectos de nuestra vida, tal vez queramos ir introduciendo mejoras en más de un campo. Los “medios-habitos” son una forma de plantearlo. Kaizen es otra de las posibles.
  • Hay “disparadores” que nos alejan de un buen hábito o nos acercan a uno malo. Por ejemplo, en mi caso, pintar el salón ha sido una tarea extra que se ha cargado mis éxitos alcanzados en la planificación y cuidado de la alimentación. Si los identificamos y pensamos soluciones de antemano, es más difícilque nos  explote la agenda cuando surge un imprevisto.
  • Aplicar la regla de Pareto. El 80% de lo que necesitas proviene del 20% de tu actividad. Mantener la diversidad (en fuentes de ingreso, de placer, salud etc) no es malo, pero debe ser una elección consciente y meditada. Hay comida, hábitos, relaciones y clientes que, seamos sinceros, hace tiempo que dejaron de aportarnos nada. Y distraen nuestra atención de lo que sí apreciamos.
  • “El día no empieza hasta que no se termina”. Una sentencia que leí en un libro sobre alimentación, que viene a decir lo bueno que es dedicar unos minutos la tarde anterior para planificar el día siguiente.
  • “No vaciar tu maletín a diario es una forma fácil de perder el control”, o algo así es lo que dice David Allen en este vídeo (víaEl Gachupas).
  • Mi “bandeja de entrada” (GTD) y mi “bandeja de aterrizaje” (el lugar donde se deja lo que traes en los bolsillos: el móvil, las llaves…) acaban confundiéndose peligrosamente.
  • Hay que dejar espacio y tiempo para el repaso semanal. Realmente es una de las cosas que más me cuesta hacer. Uno de mis puntos negros, no hay duda.

Pues hala, ya está bien por hoy. De propina, un vídeo de PS22, el coro de una escuela pública de Nueva York, y una prueba de lo que puede conseguir un buen profe  y un buen centro.

La SEMANRAP se convierte en QUIMANRAP

+++ Tal como yo lo veo, existen dos escuelas de perfeccionamiento.

La primera consiste en concentrarse en hacer mejor lo que ya estás haciendo, de la misma forma básica en que lo haces. Es ideal cuando estás segura de haber alcanzado el planteamiento teórico ideal, y sólo necesitas que tu desempeño real se ajuste lo más posible al patrón perfecto.

La segunda tendencia se centra en encontrar procedimientos mejores, que en prinicipio pueden alejarse de los métodos tradicionales todo lo que sea necesario.

RanaNo hay que partirse mucho la cabeza para llegar a esta clasificación, y probablemente habrá aparecido antes en algún sitio más reputado que este cuartucho con teclado en el semisótano de Internet en el que yo me alojo. Pero como no tengo ni idea de cómo se han referido a estas dos formas de trabajar, me referiré a ellas de momento como “Metodología de la rana” y “Metodología de la mariposa”.

¿Por qué esos nombres?

Bueno, no sé si sabéis mucho de natación. Yo no. Pero tengo una gran retentiva para toda clase de datos superfluos y poco prácticos.

Existen dos estilos, braza y mariposa, que en su día fueron el mismo. Nadar a braza es algo bastante natural y antiguo en la historia humana, y figuró desde los comienzos de las competiciones internacionales como un estilo estándar. Pero en los años 30, un par de nadadores empezaron a estudiar, de una manera más o menos rigurosa, la forma de batir las marcas del momento.

Mientras otros nadadores se concentraban en pulir las imperfecciones en la ejecución de la patada de rana, ellos se lanzaron hacia otra forma distinta de nadar. Movían los dos brazos a la vez  hacia adelante (una de las condiciones para competir en braza) pero POR ENCIMA DEL AGUA, no por debajo. Esto, unido a una patada diferente, les permitió zamparse a los rivales en cuanto pusieron su nuevo estilo en práctica. Había nacido la mariposa nadadora, y el nuevo estilo pronto se vio tan ventajoso que prácticamente lo adoptó todo el mundo, hasta que se separaron la braza y la mariposa en dos competiciones diferentes bien delimitadas.

Bien, siguiendo este ejemplo, la Metodología de la rana corresponde a quienes se concentran en pulir los detalles de un procedimiento bien establecido, y la Metodología de la mariposa comprende los esfuerzos por encontrar un procedimiento distinto que haga lo mismo que el ya conocido pero de forma significativamente más eficiente. Éle, ya los he bautizao.

No hay una buena y una mala, sino que generalmente hay momentos más adecuados para una o para otra. Las fases Mariposa traen consigo pequeñas o grandes revoluciones conceptuales que necesitan posteriormente de fases Rana para ser optimizadas.

Ahora no se acuerda nadie, pero antes el salto de altura se hacía así.

Ahora no se acuerda nadie, pero antes el salto de altura se hacía así.

En el deporte hay multitud de ejemplos (el salto de altura y los estilos tijera y fosbury, por ejemplo) y en la historia de la tecnología también (pero ahora no se me ocurre ninguno. Los comentarios os esperan, listorros míos…).

Y cualquiera puede imaginarse que es mucho más desconcertante intentar abordar una mejora desde la perspectiva del bicho que vuela que desde la del bicho que nada. ¿A que sí?

Pues ese es mi problema ahora. Quiero introducir mejoras estructurales en ciertos aspectos de mis traeas. Pero como creo que es el momento de innovar un poco, no sé bien cómo empezar. Las Mariposas vuelan más alto…Así que la SEMANRAP se va convirtiendo en una QUIMANRAP, porque esto se alarga…

La buena noticia es que por fin le he metido mano al problema despues de evitarlo mucho, y ahora estoy sentada leyendo información de sitios webs que me gustan para inspirarme, tomando notas y bebiendo té.

Mariposear no es tomarse las cosas a la ligera, a ver qué os pensáis.

Mariposear no es tomarse las cosas a la ligera, a ver qué os pensáis.

La postergación ha tenido su parte positiva, no obstante, ya que he invertido la mañana en una agradable paseíto en manga corta por el centro de Madrid con Athair, en este hermosísimo día laborable. Un lujazo del freelance, que debería tomarme más a menudo.

Desorganización, cómo me gustaría decir “cuánto tiempo sin verte”…

+++ Aunque siempre estoy interesada en formas de mejorar mi organización, mis hábitos y mi eficiencia, eso no quiere decir que sea una persona de naturaleza  organizada, eficiente o con buenos hábitos. Todo lo contrario. Soy como esos enfermos congénitos que necesitan dedicar un gran esfuerzo a su salud sólo para mantenerse a flote.

Entre mis buenas cualidades por nacimiento o educación nunca han figurado la autodisciplina, la voluntad o la constancia. Pero sí un enorme interés por mejorar, una apuesta decidida por la racionalidad como instrumento de progreso personal y la convicción de que el miedo no es excusa.

Que son todos puntos de partida excelentes, pero que ayudan muy poco cuando se te acumula la ropa por planchar, no sabes exactamente cuánto retraso llevas en los proyectos más urgentes, no estás segura de si mañana tienes reunión o te das cuenta de que tu organización de menús está pervertida otra vez.

Pues bien, estoy en uno de esos momentos. Y no es la primera vez. El otoño es una época de reactivación, y a menudo me pilla en bragas. Más o menos estaba gestionando bien la vida, pero el meternos a hacer reformas en casa (y el ponerme oportunamente enferma a la vez, cough, cough) han dinamitado mis calendarios y mis penosamente adquiridas rutinas. Otra vez. Así que se impone una acción radical, y esta vez va a tener un nombre molón:

Queda inaugurada la  I SEMANRAP (Semana de Mantenimiento de Rapunzell).

Hoy, miércoles 7 de octubre, coincidiendo con el Día Mundial  del Trabajo Decente y con las movilizaciones en  Internet en protesta contra los recortes presupuestarios en ciencia, Rapunzell comienza una semana centrada en la reflexión, planificación y adquisición de buenos hábitos, que tratará en lo posible de compatibilizar con su trabajo y labores diarias. (La redacción de este blog le desea la mejor de las suertes, que le va a hacer falta).

El títilo podría hablar de una Semana Anual, Semana Semestral… pero tengo la terrible sospecha de que cualquier periodo que establezca va a quedarse corto o largo, así que ya lo decidiré cuando tenga una muestra amplia.

Bien, los contenidos de la I Semana de Mantenimiento de Rapunzell serán:

  • Dieta. No, no se trata de que me vaya a poner a régimen, sino de diseñar otro juego de menús que me duren un tiempo y que planifiquen mejor mi sistema de comidas. Como no me gusta cocinar, acabo enviando este asunto bajo la alfombra con facilidad.
  • Ayuno depurativo. Relacionado con el aspecto anterior, en esta semana comenzare un ayuno depurativo de unos cuantos días, que es una práctica que llevo años sin hacer pero que me viene la mar de bien física y mentalmente.
  • Ejercicio. Le he cogido gusto a ir la gimnasio, pero sigo relegando acercarme por allí cuando tengo demasiado trabajo, la compra por hacer, etc. Tengo que meditar sobre esto.
  • Sistema de gestión de tareas. GTD me va razonablemente bien con ciertas adaptaciones, pero hay que resetearlo de vez en cuando.
  • Calendario de visitas médicas. Tengo pendiente una visita al dentista, al ginecólogo, al fisio y seguramente a alguien más que no recuerdo.
  • Vacaciones. ¿Dónde queremos ir de vacaciones, qué queremos hacer? Buen momento para empezar a pensarlo. Me gustaría ir a Bolivia este febrero, pero no sé si será posible…
  • Dinero. Revisar la política financiera y económica.
  • Objetivos personales y profesionales. Para estar segura de saber a dónde quiero ir y dónde quiero estar. Sin agobios, pero con las cosas claras.
  • Orden y organización. ¿Mantengo mis copias de seguridad al día? ¿Sé dónde están todas las cosas que tengo? ¿Dispongo de un lugar asignado a cada cosa, y así sé dónde guardarla? ¿Puedo desprenderme de algo más?

Y más que se me irá ocurriendo. No sé, puede que vaya actualizando este mismo post, o puede que escriba otro con los cambios. ya veremos. Como material para comenzar hoy, tengo de sobra.

El Wishful Thinking no vale. Hay que currárselo.

Por cierto: de ser necesario, la Semana puede convertirse en la Quincena. QUIMANRAP también suena bien :)

wishful_thinking

La línea del ego

+++ Hay una forma sencilla de situar gráficamente un fenómeno entre los dos polos de una misma cualidad. Escribes en un margen de la hoja “rico” y en el opuesto “pobre“, dibujas una línea entre los dos y haces una cruz en el lugar correspondiente.

EscalasO puedes escribir “dulce” y “salado” y marcar el lugar adecuado con migas de croissants, mediasnoches, pretzels… “Gris” y “azul” están unidos por una larga línea, y en algun punto se encuentra el color de las paredes del salón.

Y puedes dibujar una línea entre “autocomplacencia” y “autodesagrado“, y ver en qué punto se sitúa la gente que trabaja contigo.

El autodesagrado extremo es cansino hasta más no poder. A veces viene sin adulterar (“todo lo hago mal”, “no sirvo para nada”,” mira qué mierda de trabajo he hecho”) y otras, más frecuente, disfrazado (“por qué todo lo malo me ocurre a mí”, “qué mala suerte tengo”, “todos encuentran las buenas oportunidades antes que yo”, “para qué intentarlo si al final se va a joder”).

La ventaja es que, a partir de determinado nivel en tu actividad habitual, ya no lo encuentras. El autodesagrado es una bola de hierro atada al pie que arrastra al fondo a quien se viste con ella, hasta alcanzar el nivel de flotabilidad en que la calidad de su trabajo compensa la pesadez de su discurso. Lamentablemente, es un nivel más bajo que el que la calidad de su labor en sí merece,  y buenas y buenos actores se pierden así en el océano de la mediocridad. Una lástima.

Luego está la autocomplacencia extrema. Esa es mucho más peligrosa para los demás, porque a veces lleva su tiempo distinguir si una persona posee un excelente talento y disposición y es capaz además de juzgarse correctamente, o si por el contrario su capacidad y/o compromiso son mediocres pero tiene el autobombo afiladísimo.

enroque.noticiaComprobar a qué categoría pertenece alguien lleva su tiempo. Nadie es 100% eficaz constantemente. La excelencia no se mide por las coordenadas en un punto concreto, sino por la pendiente media de la curva. Y es una pendiente ascendente aunque la curva presente altos y bajos, porque la excelencia no es conformista. No puede serlo, ya que las circunstancias cambian, y seguir aplicando las viejas recetas no puede ser lo óptimo. La gente excelente cada vez es mejor, o deja de ser excelente.

Precisamente por eso, a la larga, la actitud es más determinante que la capacidad inicial. El compromiso con la propia virtud caracteriza a los mejores. El ser consciente de la propia valía y tener una autoestima alta es vital, porque sin esas cualidades no nos arriesgaríamos a intentar nuevos retos, ni nos recuperaríamos de las galletas que conllevan en un alto porcentaje (porque, digan lo que digan los listos del “ya lo decía yo”, si no hay riesgo de galleta no hay cambio real, y nada mejora).

Peeeeero… cuando la autoestima se pasa de madre se convierte en autocomplacencia. Probablemente, el mayor enemigo de la calidad en que yo pueda pensar.

Habréis oído eso de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Bien, a corto plazo eso es verdad, y a medio plazo es mentira. Pero, con una pequeña corrección, se convierte en verdad eterna. “Lo MEJOR QUE es enemigo de lo bueno”.

Y es que el gran palo en rueda propia aparece cuando una empresa-freelance-estudiante de punto de cruz-whatever mira a su alrededor y dice “ah, soy mejor que los dos últimos proveedores de mi cliente, mejor que Fulanito Company y mejor que la bordadora de la esquina”. Y después se hace un rosquito y se echa a dormir.

Probablemente sea verdad y sea mejor que ellos. Pero es que para ser mejor que los dos últimos proveedores de tu cliente no hacía falta correr mucho, mujer. Al fin y al cabo eran dos tuercebotas que, a la obsolescencia de su propuesta, la llamaban “tradición y una trayectoria de más de X años al servicio del cliente”, cuando cualquiera con dos dedos de frente hubiera preferido denominarla “aquí huele a muerto”.

Y la bordadora de la esquina es peor que tú, claro que sí. Pero no te hagas líos: su mejor trabajo es peor que tu mejor trabajo, pero su nivel medio es mejor que el tuyo. Porque conoce sus limitaciones y entiende que no es una superclase en la confección, pero sí puede serlo en entregar los pedidos a tiempo, no marear a los clientes con la facturación y, sobre todo, no hacer promesas que no piensa cumplir. Tú montarás tu business, oh estudiante de punto de cruz, y te retorcerás de dolor pensando en por qué no tienes clientes tan pistonudos como esa tía semianalfabeta, mientras el último al que le aseguraste que los mantelitos para la boda de su hija estarían a tiempo no disfruta del discurso del padrino, porque está ocupado en disipar su frustración haciendo agujeritos con el tenedor en el mantel de papel cutre que tuvo que comprar a última hora. Y te desea lo peor.

Concentrarse con “ser mejor que” la competencia es enemigo de “ser bueno” en lo tuyo. Es posible que la gente con la que trabajas esté aguardando pacientemente a que cambies de hábitos y dejes de pinchar siempre en el mismo punto de la línea de producción, mientras tú estás demasiado ocupado sacándole brillo a tus trofeos. Pero su paciencia no es eterna, y puede que un día su frustración se equipare con su admiración, y a tomar por culo la bicicleta…

A la vez, el trabajo ajeno es parte del espejo en que nos miramos de forma natural, así que ese riesgo está siempre ahí. ¿La solución?

Sencilla. Haz la raya entre “Un asco de desempeño” e “Insuperable” más larga. Una nube de crucecitas representando a otros tras la marca que lleva tu nombre no te coloca automáticamente en el extremo bueno. Alarga la línea, y no mires hacia la parte de atrás. Mira hacia adelante y concéntrate en llegar allí.

Y luego, te haces un cartel que ponga “I+D+i” y lo cuelgas de la puerta, pero esta vez con motivo.

Seguimiento de tareas recurrentes con Sciral Consistency — El Canasto

+++ Sciral Consistency, encontrada en El Canasto. Una aplicación que permite controlar las tareas que deben ser hechas cada cierto tiiempo, aunque sin fecha fija.

Acabo de instalar la versión gratuita y pinta bien.

Seguimiento de tareas recurrentes con Sciral Consistency — El Canasto.

Office Tab

+++ Si eres de las que trabajan con cuatro documentos a la vez, aparte de las hojas de cálculo, el Corel y el Firefox (todo abierto al mismo tiempo, por supuesto, porque en cuanto piensas que pueds prescindir de algo descubres que NO es así), igual esto te sirve.

En Bitelia han encontrado una aplicación que se integra con Office, el Office Tab, y que te abre los diferentes documentos de Word, Excel, etc en pestañas dentro del mismo programa. Igual que en Firefox.

Yo lo acabo de probar, y parece que funciona bastante bien.

La famosa crisis

+++ Esta semana, una bibliotecaria me explicaba que el alcalde del pueblo le ha dicho claramente “No gastes”.

Teóricamente, tienen dinero. Vieron venir el parón inmobiliario (no pensaban que fuera a ser tan brusco, pero no les pilló en bragas) y detuvieron a tiempo las inversiones grandes. Tienen concedidas subvenciones diversas. Pero no están pagando a los proveedores.

- Estamos arruinando particulares, pequeños autónomos. No les pagamos porque no hay dinero, no porque no queramos. Lo malo es que el dinero, en teoría lo tenemos.

El problema es que la Comunidad de Madrid devuelve dos y tres veces las justificaciones de las subvenciones, amparándose en pequeños detalles técnicosa los que hace un año no daba la menor importancia. “La mujer que lleva las justificaciones ya no sabe qué hacer. Claro, todo eso le sirve ala Comunidad de Madrid para retrasar el momento de darnos el dinero. Y nosotros no podemos pagar. Así que no gastamos. Lo malo es lo que debemos”.

Lo malo es lo que debeís, y que la economía se paraliza, pienso yo. Una vez más, me beso a mí misma por la constancia y me felicito por la suerte. Yo sigo teniendo trabajo. Salen cosas. Mi rueda gira. Que Ganesha me siga guiando por la senda de la diversificación.

Pero por fin está empezando a afectarme la crisis, financieramente hablando.

El viernes, uno de mis mejores clientes (tanto por cifra como por actitud) me dice que lo que yo esperaba cobrar dentro de un mes no lo puedo facturar hasta septiembre. No cobrar, ojo, FACTURAR. Vamos, que hasta Noviembre mínimo me puedo despedir de ver ese dinero. Y es mucho dinero.

Este año me he comido los ahorros hasta extremos que raramente he alcanzado en el pasado. He tenido cuidado con los gastos, pero cuando me ha tocado invertirlo en algo importante, lo he hecho sin pestañear. Tengo problemas de liquidez, no de ingresos. No soy rica, pero sé tener cuidado con los balances. Y no se me ha olvidado ser pobre. Ya me las arreglaré.

Lo que me jode es que este proceso vicioso que hace que muchos autónomos y empresas se vayan al carajo hoy viene de la costumbre asumida por todos de que aquí los entes públicos (y unos cuantos privados) te pagan cuando les sale del orto. Si no fuera así, se hubiera podido reaccionar antes.

También tiene la consecuencia de que a determinadas adnministraciones se les cobre más, Incluso cuando no tienen directamente la culpa.

En fin, afortunadamente mis planes de gasto incluyen solamente el viaje a Washington (que si digo lo que nos va a costar, da la risa tonta), alguna escapada a bucear este verano y disfrutar tranquilamente de Madrid. También incluyen que, si las cosas se ponen bravas, tanto Athair como mi madre están deseando hacer de financiera (algo que trataré de evitar por una cuestión de fitness mental, pero que es bueno saber). Y, por supuesto, incluyen que en Noviembre, cuando cobre, me pienso marcar un viaje bonito a algún lado.

Al fin y al cabo, lo mejor es viajar fuera de temporada, que si no te lo encuentras todo lleno de asalariados quejicas por sus visas y sus hipotecas y sus luceros del alba.

Breves

+++ Ayer me dijeron que, en los últimos años, daba a entender en este blog que “me molestaba la gente”. Intenté rebatírlo, porque yo no pretendía decir eso…pero pensándolo bien, me he dado cuenta de que tenían razón. Con los años, cada vez me molesta más la gente. Paralelamente, cada vez me interesan más las personas. Otro lugar común para Rapunzell.
Pertenecer a una u otra categoría es algo que depende de cada uno, y que seguramente depende del momento y el entorno. Las circunstancias, creo que le llaman a eso. Seguro que hay quien conmigo sólo tiene interés en ser “gente” pero no “persona”, y viceversa.
Nada de malo en ello. Al contrario, demos gracias por los pequeños favores. A mí me ocurre exactamente lo mismo. Lo jodido es la sincronía, claro…

+++ También averigué lo que sintió el pianista cuando, tras una temporada entera interpretando a Chopin, se enteró de que sus críticos “consideraban que estaba insultando a Beethoven” y sus fans “alababan su soberbio entendimiento de Debussy”. Perplejidad. Alivio por su elección de compositor, porque si nadie se va a enterar de lo que tocas, al menos es bueno que lo que tocas te guste a ti. Gratitud hacia quienes lo apoyaban , ya de ningún modo podían hacerlo por amor a Chopin, sino por afecto a él. Curiosidad por saber cuántos otros músicos estaría malinterpretando él mismo.

+++ Tengo contratado el servicio de mantenimiento de Telefónica. Pago 5 euros más al mes para asegurarme de que cualquier incidencia en mi ADSL será resuelta con rapidez. La verdad es que no me puedo quejar: ayer sábado avisé de una incidencia en la línea, y hoy a las 10 de la mañana tenía aquí un técnico.

+++ La final del Torneo 6 Naciones de rugby se jugó ayer, y yo la estuve viendo por segunda vez en mi vida. Sigo sin tener ni  idea de rugby, pero me estuvieron explicando todas las jugadas y más o menos cacé algo de lo que pasaba. Fue bastante divertido. Nota mental: dar prioridad en el futuro a los deportes que emplean balones con formas raras.

humpty_dumpty_tenniel+++ El miércoles por la tarde me esperaba una montaña de cosas por hacer. Hoy me aguarda una montaña, menos un poquito. No pasa nada. Ya saldrá.
La actitud lo es todo. El compromiso es una actitud. No me hacen falta dos avisos para recordar que no puedo permitir que el trabajo se me coma la vida. Uno es suficiente.
Pero el trabajo es ladino y astuto, y además recalcitrante en recordarte que paga las facturas. Aún así,  aquí voy, postergando*** a veces, trabajando otras, pero también saliendo a la calle a que me dé el aire y quedando a comer con la familia política o a ver la final del torneo de rugby con los amigos.
Como bien decía mi tío, al final casi nada importa. A casi nadie le preocupa que hagas las cosas bien o mal. Lo que cuenta es que te vean por ahí y que les hagas gracia. Si la pifias o te retrasas, ya se les olvidará. Si inviertes tus últimos 100 euros o te tragas un gran sapo por hacer las cosas correctamente… ya se les olvidará. Así funciona, me guste o no.
Por el contrario, yo no olvido los buenos momentos, el vino o las risas. O el cine. O el circo. O aprender algo nuevo. O el teatro. O ir a comprar croissants para hacer emparedados de aspirina. O la conversación. O los títeres. O una partidita de rol. Así que, puestos a elegir… me quedo con la tarde de ayer :D

(***Para quien no lo entienda, postergar es lo mismo que procrastinar. Tiene la desventaja de ser una vieja palabra castellana en lugar de un anglicismo chachi guay producto de una alternativa traducción en modo patata=pataté. No brilla, no mola, no es sen-sa-cio-nal- Pero yo, como Humpty Dumpty, siento un extraño afecto hacia las palabras olvidadas, y me gusta sacarlas de vez en cuando a hacer ejercicio. No me lo tengáis en cuenta.)