+++ Uno de los sitios web que visito más a menudo es Unclutterer, un blog que promueve eliminar los objetos superfluos y conseguir espacios con menos cosas pero más calidad de vida.
De vez en cuando, publican fotos de lectores que han organizado sus escritorios de formas ingeniosas, a veces más estéticas, a veces menos, pero siempre funcionales y libres de trastos. Al empezar la Quimanrap, previsoramente, tomé unas cuantas fotos de mi escritorio, con el fin de contrastar los cambios realizados.
Puedo decir que ha estado peor, me temo. Este es el estado que mi escritorio alcanzaba con demasiada frecuencia, y donde a la dejadez y la falta de método (mi eterna pelea contra mi propia naturaleza) se unen algunos fallos de diseño.
Puede verse, semioculta tras otros papeles, una hoja de objetivos (A) que cuelga de una cuerda entre dos clavos (B). Ahí aparecen documentos que están en curso. No es una mala idea, pero siempre acaba sobrecargada.
Sobre el ordenador principal (G) vemos un atril (que sólo uso de vez en cuando pero que coge polvo todo el tiempo) que tapa el símbolo de cuanto hay de bueno en el mundo (C, o más bien Z. Mazinger-Z).
Desde esta amable perspectiva quedan ocultos también los miles de cables enmarañados que acompañan al switch con el que conmuto entre el ordenador principal (G) y el antiguo (E). Sobre el ordenador antiguo está colocada la impresora (D), cubierta en el momento de la toma de un fino y elegante polvillo. Lo que tiene estar colgando una estantería en la habitación de al lado y calcular mal el grosor de la pared.
Una caja de cartón/archivador blanco (F) hace las veces de mi bandeja de entrada, demasiado llena, por supuesto. Ya he dicho que proceso fatal… Complementan el cuadro un montón de papelotes (H), un cajón cuyo contenido completo ni puedo imaginar (J) y, fuera de pantalla, en la parte de abajo de la mesa, un compartimento de la misma donde se guarda una caja de cartón que constituye mi tickler file (una parte del sistema GTD), además del scanner (K).
Los problemas con esta configuración son dos. Aunque periódicamente limpio y recojo los cacharros que se acumulan, el alivio es solo temporal. Con pasmosa facilidad, los papeles y otras sustancias que entran a través de (I) (vulgo puerta) se expanden sobre la mesa. No tengo mucho espacio para trabajar. Además, es difícil limpiar, lo que supone el segundo problema.
Así que por fin acometí los cambios pendientes. Más en la próxima entrega.
+++ Curiosamente, este espacio público es uno de los blocs de notas más eficientes de que dispongo. Me resulta más fácil anotar y sistematizar la información cuando pienso que le va a servir a alguien más.
No hay que partirse mucho la cabeza para llegar a esta clasificación, y probablemente habrá aparecido antes en algún sitio más reputado que este cuartucho con teclado 


La idea de “apoyarte” metafóricamente en una Tortuga (un gran obstáculo como una pared o una montaña) a tu espalda, por ejemplo, es una buena idea. En el caso de una casa, lo que viene a decir el Feng Shui es que es buena idea que tenga protección del lado del que soplan los vientos fuertes, y mejor si hay un curso de agua cerca. En el caso del puesto de trabajo… ¿A alguien le gusta estar rodeado de paredes por los cuatro costados, pero dejando la espalda descubierta? A Dilbert no, desde luego
Digan lo que digan los decoradores postmodernos, una habitación entera a base de estructuras metálicas es bonita para ver pero no para vivir. Lo mismo que un cuarto completamente blanco o completamente rojo. El equilibrio según el ciclo de los elementos, aunque sea una magufada, trae consecuencias bastante astutas en la decoración y disposición del mobiliario.
Afortunadamente, se ha llevado a cabo una traducción de muchos de los principios funcionales del Feng Shui a formas de pensar más racionales. Un excelente ejemplo lo encontramos en el libro
Voy a empezar con el Bagua. El Bagua, esa especie de brújula que te indica dónde hay que colocar cada habitación, no está orientada según los puntos cardinales únicamente. También depende de aspectos numerológicos (que se pueden extraer sumando los valores de las letras de tu nombre, toma ya) e incluso del
Otro fundamento del Feng Shui es el de los ciclos de construcción y destrucción de los elementos. Parte de una idea medieval según el cual la materia está formada por la unión de agua, metal, madera, fuego y tierra. Unos elementos crean a otros o son destruidos por ellos. Y nosostros mismos tenemos un elemento predominante, por lo que hay que vigilar esta cuestión con cuidado.
El Chi (o Qi), esa energía que circula por todas partes, es también llamada el aliento del dragón (otra cosa no, pero el feng shui está repleto de imágenes chulas). El Chi no debe circular muy rápido, lo que se traduce en que es desaconsejable poner muchas puertas alineadas, o una ventana enfrente de una puerta, o largos pasillos. Si lo hacemos así, nuestra buena suerte escapará de la casa. Pero aún peores son los lugares donde el Chi no circula: almacenes de trastos, sitios abarrotados, sillas cpolocadas de tal modo que es difícil circular alrededor… Toda clase de consecuecians negativas nos amenazan.
Por otra parte, el feng shui presta una gran atención a la posición relativa de casas, puestos de trabajo, etc. Hay que conseguir tener una relación ideal con los Cuatro Guardianes Celestiales: la Tortuga, el Tigre, el Dragon y el Fénix. La Tortuga, que puede estar encarnada por una montaña, debería estar detrás de la casa, en el lado del que provengan los vientos más intensos. En el extremo opuesto debería haber un Fénix, simbolizado por una corriente de agua. Si no recuerdo mal, el Tigre puede estar encarnado por una montaña menor a la derecha, y el Dragon por cierto comportamiento de la niebla matinal que ahora no recuerdo… Esto se debe cumplir también a menor escala. En mi puesto de trabajo, es aconsejable que tenga una Tortuga detrás (por ejemplo una pared), etc.
+++ En su día me dio por leer una buena cantidad de libros de 