Aviso a navegantes: ¿dónde empieza el manifiesto?

+++ Si es que a veces las prisas nos pueden, y copiamos a la brava… XDD

La entrada anterior comienza así:

“+++ Obtenido a través de Merodeando. Suscrito de corazón y de cabeza.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

etc, etc.”

Resulta que lo estoy viendo copiado y recopiado en un par de sitios, al menos. Y resulta que el manifiesto no es todo eso. Sobra la primera frase, que es únicamente mi aportación personal.

“+++ Obtenido a través de Merodeando. Suscrito de corazón y de cabeza.”

Puede ser por dos razones. Una, que la frase haya gustado tanto que se esté repitiendo a propósito, haciéndola vuestra. Mi recomendación, en ese caso, es que citéis la fuente o, si no os apetece andar linkando, al menos que dejéis claro que no es parte del manifiesto. Basta con usar vuestras propias palabras y separarlas de lo que se copia (que es lo que hice yo).

Porque podría parecer que andamos haciendo publicidad el blog de un señor (que por otra parte está bien y leo de vez en cuando) con la excusa de oponernos a una acción gubernamental, y no es el caso.

(Por otra parte, me jode ver mis palabras repetidas psitasicosamente, porque decir “suscribo de corazón y de cabeza” cuando esas mismas palabras se repiten en otros lados, vacía de sentido. Pero eso también me ocurre en la vida real así que, aparte de rascar un poco mi ego, no es grave y trato de tomármelo como parte de mi aportación a la cultura oral de la localidad.Y, por supuesto,parto de la base de que no sucede debido de la mala fe de nadie, así que no deja de ser pecata minuta.)

También puede ser que lo que ha pasado sea que habéis copiado todo el texto sin cotejar con otras fuentes si lo que yo digo que “es el manifiesto” resulta ser el manifiesto de verdad. Si pensábais que el manifiesto incluía esa primera frase, al compararlo con otras fuentes os habríais dado cuenta de que no es así. El manifiesto no tiene enlaces. Yo soy la que incluye la referencia, pero el manifiesto no.

Todo esto nos devuelve una vez más a la vieja cuestión de que la participación política es una lata, porque para hacerla bien hay que informarse, comparar, rastrear y meditar. No te puedes fiar alegremente y pensar que lo que escribe una persona en la que confías es directamente repetible. De lo contrario, nos acercamos, aunque sea levemente, a la visión del mundo en la que esperamos que otros piensen por nosotros porque “pensar mucho es malo”. Auqnue sólo nos acerquemos un poquito, no es lo que debería pasar si realmente somos merecedores de la libertad en la red que exigimos, digo yo…

Los internautas tenemos que acostumbrarnos también a hacer los deberes y no quedarnos en el  cuarto enlace del Google. Para que esto sea una verdadera herramienta de reflexión e información, y no una versión de la tele en la que carecermos de posibilidad de acudir a las fuentes, debemos revisar lo que leemos, y separar la información de la opinión.

Sí, también de lo que escribo yo :)

Censura en Facebook

+++ Hace un rato, en Twitter, el compañero OtisB.Driftwood re-twittea (para los no iniciados “copia el mensaje de otra persona y lo retransmite a su vez desde su propia cuenta) este mensaje de SuperSantiEgo:

RT: @SuperSantiEgo: Lo que no se puede tocar no se puede tocar: http://bit.ly/2vZrSb.

Si seguís el enlace, llegaréis al blog “Land of Espoilers”, donde su autor E. Martín cuenta cómo ha sido censurado todo intento de postear en su cuenta de Facebook un enlace hacia una página del Times, donde se denuncia que grupos de “vigilantes” israelíes persiguen a las chicas judías que se atreven a tener relaciones con un árabe. Cuando intentó una serie de trucos (partir la dirección, intercalar letras…) y fueron detectados, su cuenta fue directamente inhabilitada.

Y aquí acaba la primera parte de la historia. Vamos con la segunda.

+++ Hace un rato algo menor, aprovechando la pausa de la sobremesa, vuelvo a mi ventana abierta del Facebook para ver un vídeo muy curioso que ha enlazado alguien pero que no he podido ver antes.

El vídeo es este.

“¡Qué bueno! “- pienso- “Para mí que esto es Colombia… Voy a re-facebook-earlo y luego lo paso al Twitter”.

Curiosamente, ya no puedo saber mencionar quién lo publicó antes que yo, porque ya no hay foto del perfil ni nombre. Sólo esa imagen genérica en gris con una silueta blanca junto al post. Hago memoria, pero no caigo en cuál de mis amigos puede ser (no, no penséis en E. Martín, que no nos conocemos). Pienso si será alguien que me ha borrado de su lista de amigos… Bah, es igual, yo a lo mío.El vídeo, a mi  muro del Facebook.

No puedo. Lo intento otra vez. No puedo.

NoenFacebook

Y entonces sumo dos y dos. Comprendo que la persona que lo publicó primero ha sufrido la inhabilitación de su cuenta, por eso no puedo ver su perfil. Y entonces empiezo a pensar… ¿Qué clase de política sigue Facebook a la hora de considerar “razonable” el que algunos usuarios “se ofendan”?

Hay contenidos que todos podemos entender más o menos que se mantengan fuera de una red social. Apología del terrorismo o la pederastia, pornografía, racismo, violencia extrema, timos… ¿Pero una noticia del Times? ¿Un reportaje emitido en la televisión del país de origen? ¿O sólo pita el silbato cuando aparecen noticias desfavorables hacia la situación de Colombia o de Israel?

Voy a escribir a Facebook y que me lo expliquen. Esto no me gusta nada. Comprendo que es un servicio gratuito y que tiene ciertas condiciones. Pero un negocio debería anunciarse como lo que es, sin tapujos, no como otra cosa. Y a mí nadie me ha dicho “ven a compartir tus pensamientos e ideas con tus colegas, pero ojo, no te metas en razonamientos que impliquen, aunque sea de forma lejana, ideas políticas que no le gusten a cierta gente”.

Vamos, esto es como si se presenta un señor del 20minutos o del ADN en casa y me dice que ni hablar de usar su prensa gratuita para limpiar el cajón de arena de la gata…

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Actualización (40 min después del primer intento): Ahora sí es posible publicarlo, y la amiga que lo publicó en primer lugar vuelve a aparecer. Imagino que alguien ha verificado el contenido y ha visto que no hay nada erróneo. Bien, esa alarma se apaga, entonces. Voy a intentar ahora publicar el enlace de E. Martín a la noticia del Times…

Pues no. Ese sigue sin ser posible. Continua censurado. Manda huevos.

Y luego hay quien se pregunta por qué prefiero Twitter.

La línea del ego

+++ Hay una forma sencilla de situar gráficamente un fenómeno entre los dos polos de una misma cualidad. Escribes en un margen de la hoja “rico” y en el opuesto “pobre“, dibujas una línea entre los dos y haces una cruz en el lugar correspondiente.

EscalasO puedes escribir “dulce” y “salado” y marcar el lugar adecuado con migas de croissants, mediasnoches, pretzels… “Gris” y “azul” están unidos por una larga línea, y en algun punto se encuentra el color de las paredes del salón.

Y puedes dibujar una línea entre “autocomplacencia” y “autodesagrado“, y ver en qué punto se sitúa la gente que trabaja contigo.

El autodesagrado extremo es cansino hasta más no poder. A veces viene sin adulterar (“todo lo hago mal”, “no sirvo para nada”,” mira qué mierda de trabajo he hecho”) y otras, más frecuente, disfrazado (“por qué todo lo malo me ocurre a mí”, “qué mala suerte tengo”, “todos encuentran las buenas oportunidades antes que yo”, “para qué intentarlo si al final se va a joder”).

La ventaja es que, a partir de determinado nivel en tu actividad habitual, ya no lo encuentras. El autodesagrado es una bola de hierro atada al pie que arrastra al fondo a quien se viste con ella, hasta alcanzar el nivel de flotabilidad en que la calidad de su trabajo compensa la pesadez de su discurso. Lamentablemente, es un nivel más bajo que el que la calidad de su labor en sí merece,  y buenas y buenos actores se pierden así en el océano de la mediocridad. Una lástima.

Luego está la autocomplacencia extrema. Esa es mucho más peligrosa para los demás, porque a veces lleva su tiempo distinguir si una persona posee un excelente talento y disposición y es capaz además de juzgarse correctamente, o si por el contrario su capacidad y/o compromiso son mediocres pero tiene el autobombo afiladísimo.

enroque.noticiaComprobar a qué categoría pertenece alguien lleva su tiempo. Nadie es 100% eficaz constantemente. La excelencia no se mide por las coordenadas en un punto concreto, sino por la pendiente media de la curva. Y es una pendiente ascendente aunque la curva presente altos y bajos, porque la excelencia no es conformista. No puede serlo, ya que las circunstancias cambian, y seguir aplicando las viejas recetas no puede ser lo óptimo. La gente excelente cada vez es mejor, o deja de ser excelente.

Precisamente por eso, a la larga, la actitud es más determinante que la capacidad inicial. El compromiso con la propia virtud caracteriza a los mejores. El ser consciente de la propia valía y tener una autoestima alta es vital, porque sin esas cualidades no nos arriesgaríamos a intentar nuevos retos, ni nos recuperaríamos de las galletas que conllevan en un alto porcentaje (porque, digan lo que digan los listos del “ya lo decía yo”, si no hay riesgo de galleta no hay cambio real, y nada mejora).

Peeeeero… cuando la autoestima se pasa de madre se convierte en autocomplacencia. Probablemente, el mayor enemigo de la calidad en que yo pueda pensar.

Habréis oído eso de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Bien, a corto plazo eso es verdad, y a medio plazo es mentira. Pero, con una pequeña corrección, se convierte en verdad eterna. “Lo MEJOR QUE es enemigo de lo bueno”.

Y es que el gran palo en rueda propia aparece cuando una empresa-freelance-estudiante de punto de cruz-whatever mira a su alrededor y dice “ah, soy mejor que los dos últimos proveedores de mi cliente, mejor que Fulanito Company y mejor que la bordadora de la esquina”. Y después se hace un rosquito y se echa a dormir.

Probablemente sea verdad y sea mejor que ellos. Pero es que para ser mejor que los dos últimos proveedores de tu cliente no hacía falta correr mucho, mujer. Al fin y al cabo eran dos tuercebotas que, a la obsolescencia de su propuesta, la llamaban “tradición y una trayectoria de más de X años al servicio del cliente”, cuando cualquiera con dos dedos de frente hubiera preferido denominarla “aquí huele a muerto”.

Y la bordadora de la esquina es peor que tú, claro que sí. Pero no te hagas líos: su mejor trabajo es peor que tu mejor trabajo, pero su nivel medio es mejor que el tuyo. Porque conoce sus limitaciones y entiende que no es una superclase en la confección, pero sí puede serlo en entregar los pedidos a tiempo, no marear a los clientes con la facturación y, sobre todo, no hacer promesas que no piensa cumplir. Tú montarás tu business, oh estudiante de punto de cruz, y te retorcerás de dolor pensando en por qué no tienes clientes tan pistonudos como esa tía semianalfabeta, mientras el último al que le aseguraste que los mantelitos para la boda de su hija estarían a tiempo no disfruta del discurso del padrino, porque está ocupado en disipar su frustración haciendo agujeritos con el tenedor en el mantel de papel cutre que tuvo que comprar a última hora. Y te desea lo peor.

Concentrarse con “ser mejor que” la competencia es enemigo de “ser bueno” en lo tuyo. Es posible que la gente con la que trabajas esté aguardando pacientemente a que cambies de hábitos y dejes de pinchar siempre en el mismo punto de la línea de producción, mientras tú estás demasiado ocupado sacándole brillo a tus trofeos. Pero su paciencia no es eterna, y puede que un día su frustración se equipare con su admiración, y a tomar por culo la bicicleta…

A la vez, el trabajo ajeno es parte del espejo en que nos miramos de forma natural, así que ese riesgo está siempre ahí. ¿La solución?

Sencilla. Haz la raya entre “Un asco de desempeño” e “Insuperable” más larga. Una nube de crucecitas representando a otros tras la marca que lleva tu nombre no te coloca automáticamente en el extremo bueno. Alarga la línea, y no mires hacia la parte de atrás. Mira hacia adelante y concéntrate en llegar allí.

Y luego, te haces un cartel que ponga “I+D+i” y lo cuelgas de la puerta, pero esta vez con motivo.

Mi reino por un kalashnikov

+++ Iberdrola me requiere (junto con miles de vecinos más, imagino) para que les enseñe mi ICP  o Interruptor de Control de Potencia.

Yo eso no lo enseño así como así, faltaría más, pero en vista de que insisten tanto (y que parece que es imperativo por ley) he accedido. Para quedar con el señor al que se lo tengo que enseñar, debo llamar a un odioso número 901 10 22 10, de esos que te tienen mínimo 15 minutos esperando.

Lo malo es que por más que llamo y teóricamente quedan registradas las llamadas, el técnico ni viene, ni me escribe, ni nada. Iberdrola, además, despechada por el hecho de que… bueno, vete tú a saber por qué, me manda una segunda notificación diciendo que como no me he puesto en contacto con ellos, y salvo que me corrija y lo haga rapidito, me cobrarán una contratación de 20.000kw en la próxima factura, en vez de mis humildes 3300 de siempre.

Iberdrola no considera que llamar cinco veces a su servicio telefónico sea ponerse en contacto, al parecer. Intento mandarle flores y bombones, pero no sé qué dirección darle a Interflora; sólo tengo ese número 901.

Todo lo anterior se puede resumir en una sola frase:

Me &%$” en los “$%&/(&% /&¬%$·@#$%& de Iberdrola.

Comparto mis sentimientos por desahogarme y por si encuentro a alguien sufriendo el mismo martirio, para coordinarnos un poco. Eso si, en el proceso he averiguado como es un ICP y me he hecho colega del tipo del 1ºC de mi edificio, que es fontanero y por tanto una amistad a cultivar.

¿Bienes o servicios?

+++ Como parece más eficaz (y de mejor tono) escribir una entrada corta que un comentario largo, doy aquí  mi punto de vista en la conversación que mantienen Thera y el Capi, derivada de un post en el blog de Imperator.

Un resumen un tanto grosero del momento actual de la conversación sería decir que Thera cuestiona que la producción de servicios pueda ser tan deseable como la de bienes tangibles, y el Capi se posiciona en el lado contrario.

Yo no voy a hablar de lo que es. Voy a hablar de lo que creo que debería ser, desde un punto de vista que algunos considerarán naive, y que yo considero “con perspectiva a largo plazo”.

Producir objetos tangibles requiere más materias primas y más sumideros de contaminación que ofrecer servicios. Los servicios nacen de ofertar inteligencia, experiencia y emociones. En una sociedad ideal, la existencia de más servicios debe contribuir significativamente a lareducción en la producción de objetos, mientras incrementa la felicidad de sus miembros.

Los servicios usan productos manufacturados como medio, pero en menor cantidad que la producción industrial.  Algunos servicios son una estupidez, pero una estupidez menos dañina que una producción industrial idiota.

La optimización, la formación, la educación, la medicina, las mayoría de las actividades de ocio son servicios. Y contribuyen de forma decisiva al bienestar, capacidad de socialización, mejora del hábitat y, en suma, felicidad sostenible de las personas.

Nos sobran productos y nos faltan servicios. O, dicho de otro modo, nos falta inteligencia, experiencia y emociones, y tratamos de sustituirlas con trozos de plástico o metal. Los niños y las niñas tienen sobrante de cacharros y falta de espacios seguros de juego común. Los vendedores de coches ya no venden máquinas, sino “sensaciones”, para hacer que la gente se sienta “aventurera, especial, creativa”, cuando probablemente obtendrían mejores resultados y más baratos matriculándose en un curso de espeleología y acudiendo al trabajo en autobús.  El material que se gasta tontamente en abrir y cerrar una misma zanja en una calle 17 veces se reduciría espectacularmente con un servicio de planificación y coordinación.

Este planteamiento está esbozado aquí de forma perezosa y anecdótica, pero es aplicable a todo. Podemos ganar menos y gastar menos.

Las mayores satisfacciones se obtienen de las relaciones con los demás y con uno mismo, no de los objetos. La mayor seguridad para personas, países y negocios pasa por la gestión inteligente de los conflictos antes que por la producción enloquecida. Y la gestión es un servicio.

Las multinacionales del calzado, la ropa deportiva y mil cosas más lo han visto claro, y por eso se han convertido en puras empresas de servicios. Nike no fabrica ni una alpargata, sino que hace siglos que se transformó en una empresa de servicios de “gestión de la producción”, y le encarga el producto a maquilas del tercer mundo, que se montan y se desmontan para cambiar de ubicación con la misma rapidez que una carpa de circo.

Y no es solo una característica de las producciones de “baja tecnología”. Los fabricantes de software y hardware son meros gestores de la producción, que subcontratan indios o chinos para fabricar líneas de código o ensamblar impresoras.

Así que no creo que el dilema sea producir o generar servicios. La cosa está en saber hacer lo que toque y hacerlo bien, planificar y dejar de echarse flores por lo bien que improvisamos, abandonar ese negocio de sacarle la pasta a hooligans borrachos al que llaman “industria turística”, … etc

El caracter nacional es bueno para muchas cosas, pero no para asumir la propia responsabilidad en lo que nos sucede. Por ahí deberíamos empezar.

Pues esto es una Rapunzell que va a hacer la declaración trimestral de IVA…

+++ …que se puede entregar, como máximo, hasta el lunes 20 de este mes. Pero Rapunzell, sabedora de que no es buena idea dejarlo todo para el último momento, decide que la va a tener terminada el martes 14.  Evidentemente, una vez tomada esta importante decisión, no pasa las facturas al Excel hasta el 15, los tickets al libro de gastos hasta el 16 y no se baja los impresos de internet hasta el 17.

No asustarse, todo controlado y previsto. La jefa Rapunzell sabe que la contable Rapunzell llega cansadísima al trabajo porque comparte cuerpo con la cuentacuentos Rapunzell, la webmaster Rapunzell, la escritora Rapunzell, la profesora Rapunzell y la conductora Rapunzell, taxista de todas las demás. Así que está todo dentro de los márgenes calculados. Esperar hasta el lunes 20 es arriesgado, pero llevar la declaración el viernes 17,después del primer curro del día, es aceptable.

aeatPero he aquí que nuestra heroína va a descargarse el impreso 300 de la web de la Agencia Tributaria… ¿Y qué se encuentra? Pues un pantallazo amarillo que viene a decir:

NENA, LARGO, QUE EN ESTE IMPRESO NO SE TE HA PERDÍO NÁ, QUE LO HEMOS CAMBIAO.

Ostias. ¿Y qué impreso se usa ahora?

PUES CASI EL MISMO, PERO MÁS BONITO PORQUE AHORA ES CAPICÚA. EL 303.

“De más bonito, nada” piensa Rapunzell, que cada vez que hacía la declaración trimestral en el impreso 300 se acordaba de Stelios, y de eso tan chulo de “Marchamos…” y de eso otro de “Todo griego sabe lo que es correcto, pero sólo los espartanos lo han hecho”, y…

Ejem, centrémonos. Pues eso, que Rapunzell no se acobarda, sino que abre valientemente el impreso 303, que resulta ser la misma puta mierda que el 300 para rellenar en un ordenador, porque no tiene una sola celda que calcule automáticamente (un poner, que si la base imponible que escribes en una casillita es 100 y el tipo de IVA es el 7, no veo por qué no puede escribirte él solito en la casilla correspondiente que les debes 7 lerus) pero sin embargo sigue siendo incomodísimo.

Rapunzell, por un momento, piensa “pues vaya porquería de entorno web, qué poco amigable para el usuario, me voy a pagar mi IVA a otra Agencia Tributaria que tenga una interfaz de usuario como está mandao. Justo cuando está a punto de entrar en Google para buscar “agencias tributarias con interfaz de usuario chachi” se da cuenta de que hay un pequeño error en su planteamiento. Comprueba que nadie alrededor estaba mirando, pone cara de “yo controlo mogollón”, rellena las casillitas que le quedan y le da al botón de imprimir.

Y se encuentra con una fascinante sorpresa. Antes, las declaraciones de IVA  del trimestre 1º, 2º y 3º se podían presentar TODAS en el banco o caja de tu calle, tanto si salía a pagar como a compensar (para los no inciados, hagamos la equivalencia “compensar=devolver”).

Pues ahora no. En el papelito que acaba de escupir la impresora dice que, si sale a compensar, hay que irse a la oficina de la AEIT más cercana.
Que viene a ser lo mismo que decir “te has caído con todo el equipo”, por las siguientes razones:

  1. La “oficina de la AEIT más cercana” no está cerca
  2. … debido a que cerraron unas cuantas y las que quedaban engulleron los funcionari@s sobrantes y se hicieron muy grandes. Bancos y cajas hay mogollón, pero oficinas de la AEIT muy poquitas.  Pero el número de autónomos ha decrecido escasamente, por mucho que digan de la… No, no voy a decir ESA palabra.
  3. Rapunzell sospecha que no es la única a la que le han colado el gol. Y se imagina hordas de autónomos con cara de pocos amigos formando, alrededor del edificio de Hacienda, colas de esas que hacen que los transeúntes pregunten “Ah… ¿pero es que vuelven los Rolling Stones a Madrid?”.

Pero Rapunzell, animosa ella, piensa “no puede ser tan malo, caray, que es viernes. El susto gordo será el lunes…”. Y pallá que se va después del trabajo. Impepinablemente, tiene que ir en coche, pero hay un parking cerca… con un hermoso cartel que dice COMPLETO. Efectivamente, desde el coche Rapunzell mira a la puerta de la oficina de Hacienda y ve la cola PARA PASAR EL ARCO DE METALES que llega a la calle. Glups.

Rapunzell hace cola con otros coches hasta que puede entrar en el parking. Hace la cola en la entrada también, pero al llegar al interior se encuentra con la grata noticia de que el grueso de la gente con cara de perro se coloca en otra laaaarga  fila para comprar impresos (“grmpflx..300… cgnlpta 303…”), y que la espera para presentar la declaración es corta. ¡Viva internet y la descarga de modelooooos…!

Así que la cosa no sale tan mal, y en menos de media hora está fuera otra vez. Pero todo este tiempo, no deja de pensar en una cosa:

¿QUÉ DIABLOS GANA EL GOBIERNO NO PERMITIENDO QUE PRESENTEMOS LAS DECLARACIONES A COMPENSAR EN LAS CAJAS, COMO ANTES?

Y la única explicación que se me ocurre, que es bastante molesta, es que así desanima a los autonomillos modestos y cabezotas como yo, que insistimos en hacer nuestra propia declaración y que pasamos de gestorías, a pedir la compensación. Porque si yo me acojono, me imprimo otro impreso en blanco, me olvido de recuperar el IVA que me tiene que dar el Estado y pongo que me sale a pagar una cantidad ridícula, por ejemplo 1 €… puedo presentar la declaración en el Caja Madrid de la esquina de mi calle y he liquidado todo en 10 minutos. Y, de paso, el gobierno se lleva 34 € más que antes.

Porque, o se trata de eso, o es todo un complot para desestabilizar la mente de Rapunzell. Pero no lo conseguirán. No me convertirán en una de esas chaladas paranoicas que hablan en tercera persona acerca de sí mismas….

EDICIÓN: Al parecer, desde siempre, para compensar hay que presentar la declaración en la oficina de la AEIT. O sea, que yo no me acuerdo de vez en vez y todo se vuelve confuso. Evidentemente, Hacienda está contra mí. A esta impresión contribuye el hecho de que me ha llegado un aviso certificado donde me piden 1000 € que, según ellos, les he dejado de pagar en la declaración de IRPF del año pasado. La realidad es que lo que ocurre es que no les constan las retenciones que me ha hecho, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, y de ahí la diferencia. La madre que los parió…

Y a mí que Paulo Coelho me parecía un ladrillo…

+++… y probablemente lo siga siendo. Pero tendré que darle una segunda oportunidad a “El Alquimista”.

  • No, no porque sea libro favorito de mi amiga Celia. Esa fue la razón por la que empecé a leerlo en primer lugar, no es nueva.
  • Tampoco porque sea fascinante-sublime-como-un-toro para muchas personas. Dudo que eso vaya a mejorar MI experiencia.
  • Y menos aún porque haya variado mi recuerdo del libro. Si soy sincera, sólo recuerdo que era un pestiño pseudomístico, y que en su día pensé que esa historia ya me la habían contado antes, pero mejor.

coelhoNop.  Le daré una segunda oportunidad porque mi opinión de Paulho Coelho acaba de subir varios enteros. Se ha ofrecido a testificar en favor de las redes p2p en el juicio en Suecia contra The Pirate Bay.

“Since the dawn of time, human beings have felt the need to share – from food to art. Sharing is part of the human condition. A person who does not share is not only selfish, but bitter and alone,”

“Desde el albor de los tiempos, los seres humanos han sentido la necesidad de compartir-desde la comida hasta el arte. Compartir es parte de la condición humana. Una persona que no comparte no sólo es egoísta, sino amargada y solitaria.”

“El Alquimista” seguirá siendo, probablemente, el mismo ladrillo de diez años atrás.  Pero se ha ganado una revisión.

Breves

+++ Ayer me dijeron que, en los últimos años, daba a entender en este blog que “me molestaba la gente”. Intenté rebatírlo, porque yo no pretendía decir eso…pero pensándolo bien, me he dado cuenta de que tenían razón. Con los años, cada vez me molesta más la gente. Paralelamente, cada vez me interesan más las personas. Otro lugar común para Rapunzell.
Pertenecer a una u otra categoría es algo que depende de cada uno, y que seguramente depende del momento y el entorno. Las circunstancias, creo que le llaman a eso. Seguro que hay quien conmigo sólo tiene interés en ser “gente” pero no “persona”, y viceversa.
Nada de malo en ello. Al contrario, demos gracias por los pequeños favores. A mí me ocurre exactamente lo mismo. Lo jodido es la sincronía, claro…

+++ También averigué lo que sintió el pianista cuando, tras una temporada entera interpretando a Chopin, se enteró de que sus críticos “consideraban que estaba insultando a Beethoven” y sus fans “alababan su soberbio entendimiento de Debussy”. Perplejidad. Alivio por su elección de compositor, porque si nadie se va a enterar de lo que tocas, al menos es bueno que lo que tocas te guste a ti. Gratitud hacia quienes lo apoyaban , ya de ningún modo podían hacerlo por amor a Chopin, sino por afecto a él. Curiosidad por saber cuántos otros músicos estaría malinterpretando él mismo.

+++ Tengo contratado el servicio de mantenimiento de Telefónica. Pago 5 euros más al mes para asegurarme de que cualquier incidencia en mi ADSL será resuelta con rapidez. La verdad es que no me puedo quejar: ayer sábado avisé de una incidencia en la línea, y hoy a las 10 de la mañana tenía aquí un técnico.

+++ La final del Torneo 6 Naciones de rugby se jugó ayer, y yo la estuve viendo por segunda vez en mi vida. Sigo sin tener ni  idea de rugby, pero me estuvieron explicando todas las jugadas y más o menos cacé algo de lo que pasaba. Fue bastante divertido. Nota mental: dar prioridad en el futuro a los deportes que emplean balones con formas raras.

humpty_dumpty_tenniel+++ El miércoles por la tarde me esperaba una montaña de cosas por hacer. Hoy me aguarda una montaña, menos un poquito. No pasa nada. Ya saldrá.
La actitud lo es todo. El compromiso es una actitud. No me hacen falta dos avisos para recordar que no puedo permitir que el trabajo se me coma la vida. Uno es suficiente.
Pero el trabajo es ladino y astuto, y además recalcitrante en recordarte que paga las facturas. Aún así,  aquí voy, postergando*** a veces, trabajando otras, pero también saliendo a la calle a que me dé el aire y quedando a comer con la familia política o a ver la final del torneo de rugby con los amigos.
Como bien decía mi tío, al final casi nada importa. A casi nadie le preocupa que hagas las cosas bien o mal. Lo que cuenta es que te vean por ahí y que les hagas gracia. Si la pifias o te retrasas, ya se les olvidará. Si inviertes tus últimos 100 euros o te tragas un gran sapo por hacer las cosas correctamente… ya se les olvidará. Así funciona, me guste o no.
Por el contrario, yo no olvido los buenos momentos, el vino o las risas. O el cine. O el circo. O aprender algo nuevo. O el teatro. O ir a comprar croissants para hacer emparedados de aspirina. O la conversación. O los títeres. O una partidita de rol. Así que, puestos a elegir… me quedo con la tarde de ayer :D

(***Para quien no lo entienda, postergar es lo mismo que procrastinar. Tiene la desventaja de ser una vieja palabra castellana en lugar de un anglicismo chachi guay producto de una alternativa traducción en modo patata=pataté. No brilla, no mola, no es sen-sa-cio-nal- Pero yo, como Humpty Dumpty, siento un extraño afecto hacia las palabras olvidadas, y me gusta sacarlas de vez en cuando a hacer ejercicio. No me lo tengáis en cuenta.)

A new sensation (¿Dónde está el dinero? III)

+++ Hace años que los cerebros del marketing resolvieron la cuestión de cómo venderle más a gente que ya tenía de todo.

Antiguamente, la mayoría de la gente vendía y compraba productos. Comerciaban con máquinas de lavar ropa, máquinas para transportar gente, tela cortada y cosida que protegiera de las temperaturas y sentara bien, aparatos para reproducir sonidos…

Pero llegó un momento en que la curva de consumo se ralentizó. Quien tenía un coche que funcionaba razonablemente bien o un tocadiscos que girara en condiciones no veía la necesidad de trabajar un montón de horas para comprar uno nuevo, simplemente porque fuera nuevo. El argumento “es que la mecánica de este coche es más segura” o “mira que este tocadiscos reproduce los bajos con mejor amplificación” no vendía. Porque la mayoría de la gente usa el coche para ir a currar, no para hacer carreras, y escuchan al equivalente de Manolo Escobar, no a la Sinfónica de Londres.

papa-y-el-consumismoY entonces fue cuando empezaron a vendernos “sensaciones” en vez de productos. Cual si fuéramos perros de Paulov, lanzaron enormes campañas publicitarias explicándonos lo cool y rebeldes que nos sentiríamos si llevásemos puestas zapatillas Nike, lo especiales que nos veríamos con una Ray Ban en la cara, lo buenas madres que nos creerán nuestros hijos si les damos huevos Kinder, lo inteligentes que luciremos a bordo de nuestro flamante Seat Toledo.

Y cuando aprendimos a salivar a la vista de la marca, nos la vendieron. ¿Alguien pensó que estábamos comprando coches, chocolate, gafas de sol o deportivas?

Hace tiempo que explicar las bondades del producto ha perdido garra en el mercado de masas. Da igual la calidad.  Lo que importa es “la sensación”.

Por desgracia, en eso ha consistido buena parte de la generación de “valor añadido” a que se refería Thera, y que teóricamente es una buena idea.  Salvo cuando los esfuerzos se realizan en una dirección tal que añade estupideces a un precio muy alto, y que precisa del despilfarro como motor económico.

Y no es porque la gente quiera despilfarrar. Lo que quieren es sentirse deseados sexualmente, respetados, estimados por sí mismos y por otros, amados, competentes y valerosos.

Y la mejor manera de sacarle dinero a esa gente, como ya hace tiempo que las compañías descubrieron, es construír un modelo inalcanzable de persona y hacer que todos se sientan poco valiosos, para después ofrecerles la solución en forma de Coca Cola.

Luego pasa lo que pasa, claro. Que montas un sistema económico en función de eso, y cuando la gente se da cuenta de que ahora sí, ahora sí que son de verdad poco valiosos (porque sienten el miedo en los huesos, el paro en la chepa y las deudas mordiéndoles el culo)… entonces se meten en la cueva a llorar y dejan de comprarte colonias de 50 euros y coches de 25.000.

Toma new sensation.

¿Dónde está el dinero ? (II)

+++ Doy la bienvenida, en primer lugar, a unos cuántos lectores que no sabía que tenía. Siempre me sorprende resultar tan interesante. A veces, a fuerza de hablarme a mí misma en voz alta, me olvido de que hay más gente escuchando, y no sólo tropezando con el blog por accidente al picar un enlace del buscador.

Si seguís engordando mi ego de esta manera, cómo voy a conseguir adelgazar rápidamente :D

+++ Hace unos meses, yo me hacía la pregunta “¿Dónde está el dinero?”.

Ni mucho menos es una pregunta original. Probad a introducir esos términos en Google, y preparaos para la avalancha de resultados. Sin embargo, la mayor parte de la información que encuentro no responde a mi pregunta, porque…

  • Yo no necesito saber por qué el dinero de la bolsa se ha evaporado. Entiendo perfectamente por qué una empresa que antes valía 10.000 millones en Bolsa ahora vale sólo 20. No porque sea muy lista (aunque tengo un rascahielos chachi piruli de mi club de listorros) sino porque a los periodistas financieros se les ha secado la boca de explicarlo.
  • Yo no necesito saber qué ha ocurrido con la liquidez. Entiendo que mucho del dinero que antes revoloteaba por doquier cual grácil bailarina está ahora enterrado en productos de renta fija  (dinero que produce poco porque se presta con dificultad y sólo se invierte en proyectos muy sólidos que dan rentas bajas pero seguras). Algunos inversores, incluso, no sólo han movido el dinero del fondo de inversión basado en derivados y guarrans al depósito sencillito de toda la vida… es que lo han metido directamente en el colchón. Vale, eso explica UNA PARTE DEL PROBLEMA, PERO NI MUCHO MENOS LO EXPLICA TODO.
  • Tampoco necesito que me expliquen que la economía actual es fiduciaria y no se basa en patrones de producción real, sino en la confianza de los mercados, etc. Entre otras cosas, porque esa explicación es verdad, pero no toda la verdad, sólo una parte.

Si la economía monetaria y la fiduciaria fueran independientes, la ostia del sistema financiero no se traduciría en más gente hurgando en los cubos de basura. Se traduciría en unos números mu feos para los corredores de bolsa, un par de yates menos y ya está. Pero no es el caso.

Por otra parte, si la economía financiera y la real no tuvieran una relación íntima, los objetivos de inflación máxima en los estados, los resquemores antes de darle a la maquinita de imprimir billetes, la atención ante los tipos de cambio y los tipos  de los bancos centrales no serían objeto del interés prioritario de los  gobiernos.

La economía real y la financiera están, eso sí, relacionadas a través de un complejísimo sistema de gomas elásticas, que transmiten la fuerza y el movimiento de forma similar a la maquinaria de un reloj. A veces es difícil seguir las relaciones, pero las consecuencias finales de los desplazamientos inciiales… no cabe duda, están ahí.

Creo que uno de mis errores pasados ha sido entender la economía más como una partida de ajedrez, algo que se analiza sobre todo en función de las posiciones actuales. Y no he prestado suficiente atención a la dimensión temporal. Tampoco es que las explicaciones recibidas, destinadas a hacer fotos fijas de pequeñas porciones de lo sucedido, me hayan ayudado mucho a pensar de otro modo.

Necesito entender la situación global, la relación entre el precio del arroz en Bolivia, la guerra del coltán, la caída del Ïbex, la quiebra financiera de Islandia y la manía de las poblaciones de los países desarrollados de cambiar de coche cada cinco años. Cada una de esos fenómenos es fácil de explicar por separado. Pero nadie me sabe dar una explicación global que resulte verosímil. Las gomas elásticas son tan abundantes y se entrecruzan tanto que no dejan ver casi nada.

+++Recientemente, sin embargo, creo que he entendido mejor dónde se fue el dinero. Como decía, he tenido que introducir una perspectiva temporal más fuerte, y  ahora entiendo algo mejor parte de la quiebra.

Advierto, por si aún fuera necesario, que soy muy consciente de que mi análisis es más basto que unas bragas de esparto y carece probablemente de una base conceptual sólida. Pero a mí me parece lo bastante razonable como para exponerlo, con todos sus fallos.

El dinero está en el pasado. Ha descubierto el secreto del viaje temporal y, llevándole la contraria a Einstein, se ha movido hacia atrás.  O, dicho de otra manera, hemos estado gastando dinero del futuro. Y no es una obviedad tan grande como parece, porque no me refiero a “moneda” sino a dinero.

Para comprender esto, explicaré en primer lugar qué entiendo por “dinero”. No me refiero con ese término a un euro o a un dólar, sino a una representación de valor real. Un reflejo, en el sistema económico, del valor de una vaca o la reparación de un automóvil.

El dinero, así entendido, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Si dejamos de valorar las vacas es porque pasamos a valorar más los cóndores. Si dejamos de valorar los automóbiles es porque pasamos a valorar más las alcayatas. La suma del valor total sólo puede crecer de verdad cuando la capacidad productiva aumenta realmente. Si puedo obtener 15 arrobas de trigo de una porción de tierra, estoy realmente obteniendo 3 veces más valor que cuando cosechaba sólo 5. (A diferencia de la medida únicamente en términos de moneda, según la cual puedo estar tentada de pensar que estoy obteniendo más del triple de la producción, cuando ese incremento extra se debe sólo al efecto de la inflación, por ejemplo)

A lo que voy: gracias a todo el sistema de créditos, nos hemos encontrado, tanto particulares como empresas,  con que poseíamos aparentemente una enorme capacidad adquisitiva . Enorme pero irreal si se estudia a medio plazo.Y hemos adquirido tanto bienes de primera necesidad (elementos necesarios para la supervivencia o capital productivo) como otros que no lo eran. Si nos saltamos la parte de la gestión crediticia, podemos resumir la cuestión en que prometimos a otros entregarles una enorme cantidad de dinero en el futuro a cambio de los bienes que nos daban en el momento actual.

Como era fácil, muchos de los bienes que adquirimos resultaron ser más valiosos del valor que podríamos  producir realmente. Hemos comprado casas, coches, teléfonos móviles y entradas de fútbol a un precio cuyo equivalente no íbamos a ser capaces de devolver en el futuro. Pero no podíamos saberlo a simple vista, porque la existencia de moneda fácil nos ha hecho olvidar que, en realidad, estamos trabajando con valores que representan objetos reales. El dinero no se come. El dinero representa bienes y servicios. Una lección básica que orgullosamente se declaró trasnochada y fuera de onda.

Si al menos nos hubiéramos dedicado a fabricar bienes y servicios realmente necesarios, la contracción económica (que guarda una curiosa semejanza visual con el rebote de la goma elástica en tós los morros) hubiera supuesto, más que otra cosa, un ajuste de la diferencia entre el valor del dinero y el valor de la moneda. Pero no ha sido así. Porque hemos gastado mucho dinero del futuro en producir, no sólo bienes suntuarios que las poblaciones no pueden pagar, sino lo que es mucho peor: estructuras productivas y sociales que permitan la producción de esos mismos bienes.

Ya es puñetero que yo gaste mis recursos individuales en comprar un coche en 100 cómodos plazos mensuales cuando no voy a ser capaz de producir el equivalente a esos plazos en los próximos  100 meses. Pero mucho peor es que haya un montón de empresarios que se han frotado las manos viendo lo alegremente que compraba yo sus coches nuevos y se hayan lanzado a montar fábricas a base de pedir créditos (fiannciación privada) subvenciones (financiación pública), y que encima han creado una enorme demanda de personal cualificado en ese sector que es necesario cubrir (hala, a montar centros de fp de la automoción como si fueran burrikins).

La multinacional que deja de vender coches no va a reaccionar de hoy para mañana, y va a pagar la broma con una reducción de sus beneficios importante. Pero las regiones y estados que apostaron por esa vía de desarrollo, a base de producir un producto que no podemos pagar… se comerán con patatas sus inversiones, infraestructuras y trabajadores cualificados. Ahora ya no sirven. y el problema es que todo eso se hizo con el dinero del mañana.  Y mañana ya es hoy… qué putada.

Porque ahora la deuda sí se queda. Ahora hay que trabajar para pagar el crédito del ayer, y no podemos cambiar el producto de nuestro trabajo por bienes nuevos. Tenemos que usarlo para mantener a todas esas personas, áreas, estratos, regiones… que se prepararon para producir bienes que ahora no necesitamos. Puede que tengamos que dejar de consumir bienes necesarios para pagar las soplapolleces del pasado. Y como los artículos de status no son muy nutritivos por mucho que los guises, ahí se quedarán, muertos de asco por falta de mantenimiento.

Una pena que no haya oído nada semejante a este punto de vista ni por parte de los gobiernos ni por parte de las oposiciones.

También puede ser que no lo haya oído porque esta teoría es  una gilipollez y no tengo ni puñetera idea de qué estoy diciendo. Seguiremos informando.