Concentrado de mes

+++ Cada vez me organizo mejor. El mes está siendo tremendo (toda la agenda llena, hasta los fines de semana) y aunque parte del éxito consiste en dormir menos, lo cierto es que estoy respondiendo a toso. Por supuesto, a lo urgente, porque los proyectos a medio plazo se han quedado de lado. Pero gracias a que me organizo mejor, no tengo ganas de saltar desde un ático. Sólo desde un tercer piso.

Y ahora se queda de lado esta entrada, que me tengo que ir a urgencias, a ver si le reparan el pie a Athair. Joder con noviembre.

Edit: pues al final no he ido a urgencias, ni al Educared, ni a ningún lado. Qué cosas…

Buenas y malas noticias

+++ Las malas, las mismas que buena parte del país. Mis clientes, administraciones públicas o similares en general, no tienen dinero en las arcas y se hacen los remolones. Esta mañana me han dicho eso de “huy, se nos ha traspapelado tu factura”. Shit on you, little parrot.

++++ Las buenas. Hoy me he acercado a la Escuela a ver a mi tutor del proyecto (que es un amigo y un santo varón). El pobre había rebuscado alguna chapuza para ofrecerme como proyecto alternativo de fin de carrera, porque tenía la idea de que mi viejo estudio sobre plagas del eucalipto yacía enterrado y fósil en algún cajón cubierto de polvo desde hace años.

No se le puede culpar. Lo mismo piensan otros que han convivido cercanamente conmigo durante años. Como para exigirle otras ideas a un compañero que me ve dos meses al año… 

Pero sí es verdad que estaba desanimada. Un proyecto de investigación sigue una curva exponencial: la información que se encuentra al principio es muy abundante y rápida de localizar. Lo que se te come horas y horas es encontrar alguna maldita referencia a la descripción de la larva de determinado parásito de las semillas, del que sólo tienes dos líneas, cómo vas a presentar sólo eso… Y ya estaba con la motivación un tanto agrietada, porque llevo años obteniendo muy poco rendimiento de muchas horas de busca.Y es más difícil todavía cuando sólo puedes trabajar en ello a tirones y rascando ratos.

Pero me ha dado un alegrón. Me ha dicho que tengo material de sobra, muchísimo más de lo que él pensaba. El trabajo ha avanzado lento, a trompicones, pero ha avanzado. Dice que no me esmere tanto. Que sólo necesito un empujón más y me lo quito de encima.

Lo primero que me ha venido a la cabeza no ha sido “por fin se acabará esto”. Ha sido: “Joder, por fin alguien se da cuenta de que no me he estado tocando los genitales 5 años. Por fin alguien sabe que, cuando decía estoy trabajando en el proyecto, era porque estaba trabajando en el puto proyecto“.

Debería darme igual. No estoy haciendo esto para que alguien piense que trabajo duro, sino para obtener el título, un mero trámite. Yo ya sé que trabajo duro para conseguir lo que deseo. Yo si  sé lo que vale lo que digo.

A la hora de la verdad, casi nada depende de lo que pienses de ello tú o cualquier otro, y no mereceré un ápice más de tu consideración por lo que te pueda demostrar en este sentido, porque a nadie le importa un pimiento si soy fiable o no.  Y es perfecto. Tu consideración, probablemente, no me valga para gran cosa.  No lo digo para ofender a nadie, sino porque mi criterio acerca de lo que vale la pena no suele ser compartido (salvo alguna excepción a la que quiero mucho, pero que seguramente tendría que hacérselo mirar también).Y claro, desde mi punto de vista, cuando tú te pones a “considerar”, consideras cada bola de estiércol…

(Esto va en dos direcciones, claro. Tú pensarás que yo tampoco tengo criterio ninguno, que me cuento milongas para sentirme bien en medio de mi vacío existencial, etc, etc. O sea, nada nuevo bajo el sol. El tema no es ese.)

El tema es que alegrarme tanto porque alguien que no soy yo aprecia el esfuerzo de todas esas horas, entiende que todas esas putas horas doblando el espinazo han existido de verdad…  indica que Oscar Pulitzer ha asomado su glamourosa jeta. Pero también es reconfortante, y legítima, la alegría de que la gente a la que quieres crea en ti.

No es fácil separar lo uno de lo otro. Así que incrementaré la vigilancia y disfrutaré de mis buenas noticias de hoy y de mi alegría. Eso debería bastar.

Cine y teatro

+++ Como estábamos pachuchos (aunque por una vez yo era la que lo llevaba peor) no hemos salido el fin de semana. Una pena, porque es el segundo año que nuestro superdisfraz de halloween se queda en el cajón… Pero así es la gripe.

La cosa es que hace dos noches encontramos una pelicula en la tele, de esas que piadosamente te advierten desde el título que van a ser una basura: “Cuestión de pelotas”.

En contra: película de nerds contra superguays, título propio de distribuidores en coma cerebral, el tema es un deporte absurdo… A favor… que sale Ben Stiller y que teníamos fiebre, caray.

Bien, la película es mala, pero de una forma no ofensiva. A medida que la vas viendo, empiezan a aparecer algunos puntos buenos (como los cameos) y la siempre meritoria circunstancia de no basar el humor en chistes de pedos. Y, en realidad, si lo pienso bien, resulta que nos lo pasamos mejor con esta película floja que con otras “mejores”.

En este momento, por tanto, es pertinente añadir esta viñeta, y decir que Cuestión de Pelotas está en la zona agradecida de la hez cinematográfica.


so_bad_its_worse

+++Teatro y serendipia. Una actriz con al que trabajé el año pasado, y a quien le he pasado uno de mis contactos , me llama disgustadísima. Pertenece a un grupo que recientemente ha adquirido entidad jurídica, pero que se compone de la misma  gente con la que lleva compartiendo escenario y estudios tres años. Sin embargo, desde que la cosa se “profesionalizó”, ella ve cosas que no le acaban de gustar. Lo peor del asunto es que cuando trabajas bajo el paraguas de un “nombre de empresa” y alguien embarra el paraguas desde dentro, el cliente no se va a poner a hacer distingos, sino que probablemente pase de todos y se busque otra empresa/grupo/whatever. Y es que cuando la gente empieza a meter la pasta y la responsabilidad de por medio, una diversidad de criterios nunca antes conocida surge de repente. Y empiezan los batacazos.

Yo le decía que se lo tomara con calma, que esto pasa y no es tan grave. También le hice notar que, a pesar de tener excelentes amigos en mi gremio, yo sigo trabajando sola. No porque tenga nada en contra de los equipos (¡ya me gustaría repartir el peso!) sino porque yo tengo mis criterios, y no son compartidos por todo el mundo. De vez en cuando hago algún experimento (siempre con gaseosa) y en algunas ocasiones aparecieron conceptos muy diferentes acerca de los modos de gestionar el trabajo y las prioridades, y en algunas otras simplemente me dejaron tirada, así que sé de lo que hablo. No es problema cuando es una cuestión puntual de un proyecto, pero cuando esto se da dentro de una estructura en la que se ha invertido dinero, esfuerzo y reputación, no es divertido.

Y es curioso, porque yo misma estoy tocando diferentes posibilidades de empezar a trabajar con otras personas (en algún caso de forma temporal, en otro parece que puede ser algo a más largo plazo), y en el curso de las “negociaciones” me han preguntado mi opinión y la he dado sinceramente. Y no ha sido la que cualquiera desearía oír, soy consciente de ello. Pero es que montar un negocio o proyecto con otras personas es el espacio ideal para asumir eso de que “más vale una vez colorada que ciento amarilla”.

Yo estoy dispuesta a meterme en enormes charcos, porque soy una posibilista nata. Pero siempre que todos sepamos en qué nos estamos metiendo, qué se espera de nosotros, qué estamos dispuestos a aportar y, sobre todo, si estamos hablando de lo mismo o tenemos ideas distintas en la cabeza.

Lo curioso es que el proceso es tan intimidatorio para algunas personas que directamente me aconsejan lo de “no te metas, que siempre sale mal”. Evidentemente, el porcentaje de éxito no iguala al de fracaso, pero es un porcentaje razonable.

Y yo pienso que el problema es que es tan repulsivo asumir que en esto hay que meterse en bolas, enseñando la lorza actual y no un Photoshop de “es que en 6 meses voy a quedarme así”, preguntándole al de enfrente por esa tercera oreja que le sale encima de la cabeza y de la que todo el mundo evita hablar (pero que puede ser un pequeño obstáculo si se está postulando a sí mismo como “la imagen de la empresa”) que es más fácil asumir el fracaso desde el principio y ahorrarse el esfuerzo.

Pues ellos se lo pierden, oyes. Que cuantas más veces lo haces, más fácil es. A veces sale, a veces no, pero no hay que dejar pasar la ocasión de trabajar con un buen equipo.

Censura en Facebook

+++ Hace un rato, en Twitter, el compañero OtisB.Driftwood re-twittea (para los no iniciados “copia el mensaje de otra persona y lo retransmite a su vez desde su propia cuenta) este mensaje de SuperSantiEgo:

RT: @SuperSantiEgo: Lo que no se puede tocar no se puede tocar: http://bit.ly/2vZrSb.

Si seguís el enlace, llegaréis al blog “Land of Espoilers”, donde su autor E. Martín cuenta cómo ha sido censurado todo intento de postear en su cuenta de Facebook un enlace hacia una página del Times, donde se denuncia que grupos de “vigilantes” israelíes persiguen a las chicas judías que se atreven a tener relaciones con un árabe. Cuando intentó una serie de trucos (partir la dirección, intercalar letras…) y fueron detectados, su cuenta fue directamente inhabilitada.

Y aquí acaba la primera parte de la historia. Vamos con la segunda.

+++ Hace un rato algo menor, aprovechando la pausa de la sobremesa, vuelvo a mi ventana abierta del Facebook para ver un vídeo muy curioso que ha enlazado alguien pero que no he podido ver antes.

El vídeo es este.

“¡Qué bueno! “- pienso- “Para mí que esto es Colombia… Voy a re-facebook-earlo y luego lo paso al Twitter”.

Curiosamente, ya no puedo saber mencionar quién lo publicó antes que yo, porque ya no hay foto del perfil ni nombre. Sólo esa imagen genérica en gris con una silueta blanca junto al post. Hago memoria, pero no caigo en cuál de mis amigos puede ser (no, no penséis en E. Martín, que no nos conocemos). Pienso si será alguien que me ha borrado de su lista de amigos… Bah, es igual, yo a lo mío.El vídeo, a mi  muro del Facebook.

No puedo. Lo intento otra vez. No puedo.

NoenFacebook

Y entonces sumo dos y dos. Comprendo que la persona que lo publicó primero ha sufrido la inhabilitación de su cuenta, por eso no puedo ver su perfil. Y entonces empiezo a pensar… ¿Qué clase de política sigue Facebook a la hora de considerar “razonable” el que algunos usuarios “se ofendan”?

Hay contenidos que todos podemos entender más o menos que se mantengan fuera de una red social. Apología del terrorismo o la pederastia, pornografía, racismo, violencia extrema, timos… ¿Pero una noticia del Times? ¿Un reportaje emitido en la televisión del país de origen? ¿O sólo pita el silbato cuando aparecen noticias desfavorables hacia la situación de Colombia o de Israel?

Voy a escribir a Facebook y que me lo expliquen. Esto no me gusta nada. Comprendo que es un servicio gratuito y que tiene ciertas condiciones. Pero un negocio debería anunciarse como lo que es, sin tapujos, no como otra cosa. Y a mí nadie me ha dicho “ven a compartir tus pensamientos e ideas con tus colegas, pero ojo, no te metas en razonamientos que impliquen, aunque sea de forma lejana, ideas políticas que no le gusten a cierta gente”.

Vamos, esto es como si se presenta un señor del 20minutos o del ADN en casa y me dice que ni hablar de usar su prensa gratuita para limpiar el cajón de arena de la gata…

_________________________

Actualización (40 min después del primer intento): Ahora sí es posible publicarlo, y la amiga que lo publicó en primer lugar vuelve a aparecer. Imagino que alguien ha verificado el contenido y ha visto que no hay nada erróneo. Bien, esa alarma se apaga, entonces. Voy a intentar ahora publicar el enlace de E. Martín a la noticia del Times…

Pues no. Ese sigue sin ser posible. Continua censurado. Manda huevos.

Y luego hay quien se pregunta por qué prefiero Twitter.

QUIMANRAP: reorganizando el espacio de trabajo.

+++ Uno de los sitios web que visito más a menudo es Unclutterer, un blog que promueve eliminar los objetos superfluos y conseguir espacios con menos cosas pero más calidad de vida.

De vez en cuando, publican fotos de lectores que han organizado sus escritorios de formas ingeniosas, a veces más estéticas, a veces menos, pero siempre funcionales y libres de trastos. Al empezar la Quimanrap, previsoramente, tomé unas cuantas fotos de mi escritorio, con el fin de contrastar los cambios realizados.

Puedo decir que ha estado peor, me temo. Este es el estado que mi escritorio alcanzaba con demasiada frecuencia, y donde a la dejadez y la falta de método (mi eterna pelea contra mi propia naturaleza) se unen algunos fallos de diseño.

Quimanrap-escritorio antes Puede verse, semioculta tras otros papeles, una hoja de objetivos (A) que cuelga de una cuerda entre dos clavos (B). Ahí aparecen documentos que están en curso. No es una mala idea, pero siempre acaba sobrecargada.

Sobre el ordenador principal (G) vemos un atril (que sólo uso de vez en cuando pero que coge polvo todo el tiempo) que tapa el símbolo de cuanto hay de bueno en el mundo (C, o más bien Z.  Mazinger-Z).

Desde esta amable perspectiva quedan ocultos también los miles de cables enmarañados que acompañan al switch con el que conmuto entre el ordenador principal (G) y el antiguo (E). Sobre el ordenador antiguo está colocada la impresora (D), cubierta en el momento de la toma de un fino y elegante polvillo. Lo que tiene estar colgando una estantería en la habitación de al lado y calcular mal el grosor de la pared.

Una caja de cartón/archivador blanco (F) hace las veces de mi bandeja de entrada, demasiado llena, por supuesto. Ya he dicho que proceso fatal… Complementan el cuadro un montón de papelotes (H), un cajón cuyo contenido completo ni puedo imaginar (J) y, fuera de pantalla, en la parte de abajo de la mesa, un compartimento de la misma donde se guarda una caja de cartón que constituye mi tickler file (una parte del sistema GTD), además del scanner (K).

Los problemas con esta configuración son dos. Aunque periódicamente limpio y recojo los cacharros que se acumulan, el alivio es solo temporal. Con pasmosa facilidad, los papeles y otras sustancias que entran a través de (I) (vulgo puerta) se expanden sobre la mesa.  No tengo mucho espacio para trabajar. Además, es difícil limpiar, lo que supone el segundo problema.

Así que por fin acometí los cambios pendientes. Más en la próxima entrega.

QUIMANRAP: más apuntes.

+++ Segundo día de ayuno. Suele ser el peor, pero de momento no puedo saber cómo va porque acabo de empezar.

La primera vez que hice un ayuno depurativo usé el método del sirope de savia y el zumo de limón, pero las veces siguientes lo sustituí por zumos de frutas y verduras. Sin embargo esta vez he vuelto a los orígenes. Es más caro y no tengo ni idea de si es realmente mucho más efectivo a la hora de depurar toxinas, pero tiene un par de ventajas.

La primera que no hay que pensar mucho. Sólo necesitas tener tres productos en casa (limones, sirope y agua mineral). La segunda, que puedo hacer un análisis de cómo me sientan los diferentes alimentos al ir reintroduciéndolos. Pero para eso, aún quedan 9 días.

Mientras tanto, más apuntes y más webs.

Enlaces

Instalé Evernote para probarlo  (a pesar de contar con el OneNote de Office2007) porque prefiero usar  software gratuito y/o librereconozco que este vídeo me ha convencido siempre que puedo. Pero como la configuración es un tanto distinta a OneNote y tenía unos cuantos proyectos abiertos ahí, lo dejé. Ahora . La principal diferencia son dos botones, uno para Firefox y otro para Thunderbird, que permiten que traspase mails y webs como material de trabajo y tareas por hacer, directamente a Evernote.

Es cierto que “falta” ese mismo botón en Excel, Word o los equivalentes de OpenOffice, pero siempre se puede hacer una captura de pantalla. Problema que, al parecer, no existe en Mac…

De momento, feliz con el sistema.

Ideas

  • Desayuna como una reina, come como una princesa y cena como una mendiga.
  • El programa de correo electrónico no es un buen espacio para gestionar GTD, al menos tal y como yo lo configuro (filtros que mandan mensajes a carpetas, etc). Mejor empelar otra herramienta que pueda capturar el recordatorio de que tengo que contestar ese email sin dejarlo en la bandeja de entrada.
  • Fotos. Las fotos son un excelente recurso para recordar cuál es la configuración que quieres para un espacio, o para reflexionar acerca de qué necesitas  cambiar.

Apuntes y sitios web

Objetivos+++ Curiosamente, este espacio público es uno de los blocs de notas más eficientes de que dispongo. Me resulta más fácil anotar y sistematizar la información cuando pienso que le va a servir a alguien más.

Pero eso no quita para que a veces sea eso, un bloc de notas. En esta fase de recoger información y nuevas perspectivas esa faceta se va a notar que no veas, y es posible que a veces el resultado recuerde al chabolismo creativo más que a otra cosa, pero a mí me sirve.

Hoy, direcciones de unos cuantos sitios con ideas interesantes para lo que quiero hacer, y listado de ideas sueltas que quiero tener en cuenta.

Sitios web

  • Zen-Habits. Por cierto,el libro Zen-to-Done en español (una adaptación de GTD, pero que incluye cierta gradación de objetivos y tareas, está disponible para descarga aquí.)
  • 5S en vídeo. (La primera vez que oí hablar de las 5S fue cuando trabajé en la chiringONG. Que tuvieran las santas gónadas de siquiera mencionarlo en ese entorno en el que la calidad de lo que hacíamos traía sin cuidado a la dirección  era para partirse la caja, pero el concepto en sí es bueno. Si es que echo la vista atrás y no puedo dejar de pensar en cuánto aprendí cuando entré y qué bien hice en largarme en cuanto no me quedó más por aprender XDD). Esta documentación y este vídeo (a pesar del horroroso Loquendo, ese invento de Satanás) explican mejor los detalles.
  • El Gachupas. Reconozco que no conocía su blog hasta que no empezó a comentar por aquí, pero las pocas entradas que ha publicado hasta ahora le han hecho un huequito entre mis feeds de productividad :)
  • El Canasto, blog sobre productividad, GTD, etc.

Ideas a tener en cuenta

  • La regla de los dos minutos
  • Si merece la pena hacerse, hay que dedicarle tiempo. Ventajas de ir despacio.
  • Cambiar un hábito importante es una tarea que requiere tiempo y concentración. Es preferible concentrarse en mejorar una cosa cada vez.
  • 30 días es un buen plazo para implantar un hábito de trabajo de forma segura.
  • Pero si estamos muy insatisfechos con más aspectos de nuestra vida, tal vez queramos ir introduciendo mejoras en más de un campo. Los “medios-habitos” son una forma de plantearlo. Kaizen es otra de las posibles.
  • Hay “disparadores” que nos alejan de un buen hábito o nos acercan a uno malo. Por ejemplo, en mi caso, pintar el salón ha sido una tarea extra que se ha cargado mis éxitos alcanzados en la planificación y cuidado de la alimentación. Si los identificamos y pensamos soluciones de antemano, es más difícilque nos  explote la agenda cuando surge un imprevisto.
  • Aplicar la regla de Pareto. El 80% de lo que necesitas proviene del 20% de tu actividad. Mantener la diversidad (en fuentes de ingreso, de placer, salud etc) no es malo, pero debe ser una elección consciente y meditada. Hay comida, hábitos, relaciones y clientes que, seamos sinceros, hace tiempo que dejaron de aportarnos nada. Y distraen nuestra atención de lo que sí apreciamos.
  • “El día no empieza hasta que no se termina”. Una sentencia que leí en un libro sobre alimentación, que viene a decir lo bueno que es dedicar unos minutos la tarde anterior para planificar el día siguiente.
  • “No vaciar tu maletín a diario es una forma fácil de perder el control”, o algo así es lo que dice David Allen en este vídeo (víaEl Gachupas).
  • Mi “bandeja de entrada” (GTD) y mi “bandeja de aterrizaje” (el lugar donde se deja lo que traes en los bolsillos: el móvil, las llaves…) acaban confundiéndose peligrosamente.
  • Hay que dejar espacio y tiempo para el repaso semanal. Realmente es una de las cosas que más me cuesta hacer. Uno de mis puntos negros, no hay duda.

Pues hala, ya está bien por hoy. De propina, un vídeo de PS22, el coro de una escuela pública de Nueva York, y una prueba de lo que puede conseguir un buen profe  y un buen centro.

La SEMANRAP se convierte en QUIMANRAP

+++ Tal como yo lo veo, existen dos escuelas de perfeccionamiento.

La primera consiste en concentrarse en hacer mejor lo que ya estás haciendo, de la misma forma básica en que lo haces. Es ideal cuando estás segura de haber alcanzado el planteamiento teórico ideal, y sólo necesitas que tu desempeño real se ajuste lo más posible al patrón perfecto.

La segunda tendencia se centra en encontrar procedimientos mejores, que en prinicipio pueden alejarse de los métodos tradicionales todo lo que sea necesario.

RanaNo hay que partirse mucho la cabeza para llegar a esta clasificación, y probablemente habrá aparecido antes en algún sitio más reputado que este cuartucho con teclado en el semisótano de Internet en el que yo me alojo. Pero como no tengo ni idea de cómo se han referido a estas dos formas de trabajar, me referiré a ellas de momento como “Metodología de la rana” y “Metodología de la mariposa”.

¿Por qué esos nombres?

Bueno, no sé si sabéis mucho de natación. Yo no. Pero tengo una gran retentiva para toda clase de datos superfluos y poco prácticos.

Existen dos estilos, braza y mariposa, que en su día fueron el mismo. Nadar a braza es algo bastante natural y antiguo en la historia humana, y figuró desde los comienzos de las competiciones internacionales como un estilo estándar. Pero en los años 30, un par de nadadores empezaron a estudiar, de una manera más o menos rigurosa, la forma de batir las marcas del momento.

Mientras otros nadadores se concentraban en pulir las imperfecciones en la ejecución de la patada de rana, ellos se lanzaron hacia otra forma distinta de nadar. Movían los dos brazos a la vez  hacia adelante (una de las condiciones para competir en braza) pero POR ENCIMA DEL AGUA, no por debajo. Esto, unido a una patada diferente, les permitió zamparse a los rivales en cuanto pusieron su nuevo estilo en práctica. Había nacido la mariposa nadadora, y el nuevo estilo pronto se vio tan ventajoso que prácticamente lo adoptó todo el mundo, hasta que se separaron la braza y la mariposa en dos competiciones diferentes bien delimitadas.

Bien, siguiendo este ejemplo, la Metodología de la rana corresponde a quienes se concentran en pulir los detalles de un procedimiento bien establecido, y la Metodología de la mariposa comprende los esfuerzos por encontrar un procedimiento distinto que haga lo mismo que el ya conocido pero de forma significativamente más eficiente. Éle, ya los he bautizao.

No hay una buena y una mala, sino que generalmente hay momentos más adecuados para una o para otra. Las fases Mariposa traen consigo pequeñas o grandes revoluciones conceptuales que necesitan posteriormente de fases Rana para ser optimizadas.

Ahora no se acuerda nadie, pero antes el salto de altura se hacía así.

Ahora no se acuerda nadie, pero antes el salto de altura se hacía así.

En el deporte hay multitud de ejemplos (el salto de altura y los estilos tijera y fosbury, por ejemplo) y en la historia de la tecnología también (pero ahora no se me ocurre ninguno. Los comentarios os esperan, listorros míos…).

Y cualquiera puede imaginarse que es mucho más desconcertante intentar abordar una mejora desde la perspectiva del bicho que vuela que desde la del bicho que nada. ¿A que sí?

Pues ese es mi problema ahora. Quiero introducir mejoras estructurales en ciertos aspectos de mis traeas. Pero como creo que es el momento de innovar un poco, no sé bien cómo empezar. Las Mariposas vuelan más alto…Así que la SEMANRAP se va convirtiendo en una QUIMANRAP, porque esto se alarga…

La buena noticia es que por fin le he metido mano al problema despues de evitarlo mucho, y ahora estoy sentada leyendo información de sitios webs que me gustan para inspirarme, tomando notas y bebiendo té.

Mariposear no es tomarse las cosas a la ligera, a ver qué os pensáis.

Mariposear no es tomarse las cosas a la ligera, a ver qué os pensáis.

La postergación ha tenido su parte positiva, no obstante, ya que he invertido la mañana en una agradable paseíto en manga corta por el centro de Madrid con Athair, en este hermosísimo día laborable. Un lujazo del freelance, que debería tomarme más a menudo.

Desorganización, cómo me gustaría decir “cuánto tiempo sin verte”…

+++ Aunque siempre estoy interesada en formas de mejorar mi organización, mis hábitos y mi eficiencia, eso no quiere decir que sea una persona de naturaleza  organizada, eficiente o con buenos hábitos. Todo lo contrario. Soy como esos enfermos congénitos que necesitan dedicar un gran esfuerzo a su salud sólo para mantenerse a flote.

Entre mis buenas cualidades por nacimiento o educación nunca han figurado la autodisciplina, la voluntad o la constancia. Pero sí un enorme interés por mejorar, una apuesta decidida por la racionalidad como instrumento de progreso personal y la convicción de que el miedo no es excusa.

Que son todos puntos de partida excelentes, pero que ayudan muy poco cuando se te acumula la ropa por planchar, no sabes exactamente cuánto retraso llevas en los proyectos más urgentes, no estás segura de si mañana tienes reunión o te das cuenta de que tu organización de menús está pervertida otra vez.

Pues bien, estoy en uno de esos momentos. Y no es la primera vez. El otoño es una época de reactivación, y a menudo me pilla en bragas. Más o menos estaba gestionando bien la vida, pero el meternos a hacer reformas en casa (y el ponerme oportunamente enferma a la vez, cough, cough) han dinamitado mis calendarios y mis penosamente adquiridas rutinas. Otra vez. Así que se impone una acción radical, y esta vez va a tener un nombre molón:

Queda inaugurada la  I SEMANRAP (Semana de Mantenimiento de Rapunzell).

Hoy, miércoles 7 de octubre, coincidiendo con el Día Mundial  del Trabajo Decente y con las movilizaciones en  Internet en protesta contra los recortes presupuestarios en ciencia, Rapunzell comienza una semana centrada en la reflexión, planificación y adquisición de buenos hábitos, que tratará en lo posible de compatibilizar con su trabajo y labores diarias. (La redacción de este blog le desea la mejor de las suertes, que le va a hacer falta).

El títilo podría hablar de una Semana Anual, Semana Semestral… pero tengo la terrible sospecha de que cualquier periodo que establezca va a quedarse corto o largo, así que ya lo decidiré cuando tenga una muestra amplia.

Bien, los contenidos de la I Semana de Mantenimiento de Rapunzell serán:

  • Dieta. No, no se trata de que me vaya a poner a régimen, sino de diseñar otro juego de menús que me duren un tiempo y que planifiquen mejor mi sistema de comidas. Como no me gusta cocinar, acabo enviando este asunto bajo la alfombra con facilidad.
  • Ayuno depurativo. Relacionado con el aspecto anterior, en esta semana comenzare un ayuno depurativo de unos cuantos días, que es una práctica que llevo años sin hacer pero que me viene la mar de bien física y mentalmente.
  • Ejercicio. Le he cogido gusto a ir la gimnasio, pero sigo relegando acercarme por allí cuando tengo demasiado trabajo, la compra por hacer, etc. Tengo que meditar sobre esto.
  • Sistema de gestión de tareas. GTD me va razonablemente bien con ciertas adaptaciones, pero hay que resetearlo de vez en cuando.
  • Calendario de visitas médicas. Tengo pendiente una visita al dentista, al ginecólogo, al fisio y seguramente a alguien más que no recuerdo.
  • Vacaciones. ¿Dónde queremos ir de vacaciones, qué queremos hacer? Buen momento para empezar a pensarlo. Me gustaría ir a Bolivia este febrero, pero no sé si será posible…
  • Dinero. Revisar la política financiera y económica.
  • Objetivos personales y profesionales. Para estar segura de saber a dónde quiero ir y dónde quiero estar. Sin agobios, pero con las cosas claras.
  • Orden y organización. ¿Mantengo mis copias de seguridad al día? ¿Sé dónde están todas las cosas que tengo? ¿Dispongo de un lugar asignado a cada cosa, y así sé dónde guardarla? ¿Puedo desprenderme de algo más?

Y más que se me irá ocurriendo. No sé, puede que vaya actualizando este mismo post, o puede que escriba otro con los cambios. ya veremos. Como material para comenzar hoy, tengo de sobra.

El Wishful Thinking no vale. Hay que currárselo.

Por cierto: de ser necesario, la Semana puede convertirse en la Quincena. QUIMANRAP también suena bien :)

wishful_thinking

La línea del ego

+++ Hay una forma sencilla de situar gráficamente un fenómeno entre los dos polos de una misma cualidad. Escribes en un margen de la hoja “rico” y en el opuesto “pobre“, dibujas una línea entre los dos y haces una cruz en el lugar correspondiente.

EscalasO puedes escribir “dulce” y “salado” y marcar el lugar adecuado con migas de croissants, mediasnoches, pretzels… “Gris” y “azul” están unidos por una larga línea, y en algun punto se encuentra el color de las paredes del salón.

Y puedes dibujar una línea entre “autocomplacencia” y “autodesagrado“, y ver en qué punto se sitúa la gente que trabaja contigo.

El autodesagrado extremo es cansino hasta más no poder. A veces viene sin adulterar (“todo lo hago mal”, “no sirvo para nada”,” mira qué mierda de trabajo he hecho”) y otras, más frecuente, disfrazado (“por qué todo lo malo me ocurre a mí”, “qué mala suerte tengo”, “todos encuentran las buenas oportunidades antes que yo”, “para qué intentarlo si al final se va a joder”).

La ventaja es que, a partir de determinado nivel en tu actividad habitual, ya no lo encuentras. El autodesagrado es una bola de hierro atada al pie que arrastra al fondo a quien se viste con ella, hasta alcanzar el nivel de flotabilidad en que la calidad de su trabajo compensa la pesadez de su discurso. Lamentablemente, es un nivel más bajo que el que la calidad de su labor en sí merece,  y buenas y buenos actores se pierden así en el océano de la mediocridad. Una lástima.

Luego está la autocomplacencia extrema. Esa es mucho más peligrosa para los demás, porque a veces lleva su tiempo distinguir si una persona posee un excelente talento y disposición y es capaz además de juzgarse correctamente, o si por el contrario su capacidad y/o compromiso son mediocres pero tiene el autobombo afiladísimo.

enroque.noticiaComprobar a qué categoría pertenece alguien lleva su tiempo. Nadie es 100% eficaz constantemente. La excelencia no se mide por las coordenadas en un punto concreto, sino por la pendiente media de la curva. Y es una pendiente ascendente aunque la curva presente altos y bajos, porque la excelencia no es conformista. No puede serlo, ya que las circunstancias cambian, y seguir aplicando las viejas recetas no puede ser lo óptimo. La gente excelente cada vez es mejor, o deja de ser excelente.

Precisamente por eso, a la larga, la actitud es más determinante que la capacidad inicial. El compromiso con la propia virtud caracteriza a los mejores. El ser consciente de la propia valía y tener una autoestima alta es vital, porque sin esas cualidades no nos arriesgaríamos a intentar nuevos retos, ni nos recuperaríamos de las galletas que conllevan en un alto porcentaje (porque, digan lo que digan los listos del “ya lo decía yo”, si no hay riesgo de galleta no hay cambio real, y nada mejora).

Peeeeero… cuando la autoestima se pasa de madre se convierte en autocomplacencia. Probablemente, el mayor enemigo de la calidad en que yo pueda pensar.

Habréis oído eso de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Bien, a corto plazo eso es verdad, y a medio plazo es mentira. Pero, con una pequeña corrección, se convierte en verdad eterna. “Lo MEJOR QUE es enemigo de lo bueno”.

Y es que el gran palo en rueda propia aparece cuando una empresa-freelance-estudiante de punto de cruz-whatever mira a su alrededor y dice “ah, soy mejor que los dos últimos proveedores de mi cliente, mejor que Fulanito Company y mejor que la bordadora de la esquina”. Y después se hace un rosquito y se echa a dormir.

Probablemente sea verdad y sea mejor que ellos. Pero es que para ser mejor que los dos últimos proveedores de tu cliente no hacía falta correr mucho, mujer. Al fin y al cabo eran dos tuercebotas que, a la obsolescencia de su propuesta, la llamaban “tradición y una trayectoria de más de X años al servicio del cliente”, cuando cualquiera con dos dedos de frente hubiera preferido denominarla “aquí huele a muerto”.

Y la bordadora de la esquina es peor que tú, claro que sí. Pero no te hagas líos: su mejor trabajo es peor que tu mejor trabajo, pero su nivel medio es mejor que el tuyo. Porque conoce sus limitaciones y entiende que no es una superclase en la confección, pero sí puede serlo en entregar los pedidos a tiempo, no marear a los clientes con la facturación y, sobre todo, no hacer promesas que no piensa cumplir. Tú montarás tu business, oh estudiante de punto de cruz, y te retorcerás de dolor pensando en por qué no tienes clientes tan pistonudos como esa tía semianalfabeta, mientras el último al que le aseguraste que los mantelitos para la boda de su hija estarían a tiempo no disfruta del discurso del padrino, porque está ocupado en disipar su frustración haciendo agujeritos con el tenedor en el mantel de papel cutre que tuvo que comprar a última hora. Y te desea lo peor.

Concentrarse con “ser mejor que” la competencia es enemigo de “ser bueno” en lo tuyo. Es posible que la gente con la que trabajas esté aguardando pacientemente a que cambies de hábitos y dejes de pinchar siempre en el mismo punto de la línea de producción, mientras tú estás demasiado ocupado sacándole brillo a tus trofeos. Pero su paciencia no es eterna, y puede que un día su frustración se equipare con su admiración, y a tomar por culo la bicicleta…

A la vez, el trabajo ajeno es parte del espejo en que nos miramos de forma natural, así que ese riesgo está siempre ahí. ¿La solución?

Sencilla. Haz la raya entre “Un asco de desempeño” e “Insuperable” más larga. Una nube de crucecitas representando a otros tras la marca que lleva tu nombre no te coloca automáticamente en el extremo bueno. Alarga la línea, y no mires hacia la parte de atrás. Mira hacia adelante y concéntrate en llegar allí.

Y luego, te haces un cartel que ponga “I+D+i” y lo cuelgas de la puerta, pero esta vez con motivo.